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De ser homofóbico a ser adaptable (parte 1)


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Desde el principio, debido a la formación de mis padres, pero especialmente de mi padre, rechacé la conducta homosexual, incluso al presenciar en películas a dos hombres besándose, me resultaba incómodo, y crecí con ese sentimiento, en la escuela siempre estaban los compañeros "diferentes" como los llamábamos, pero siempre experimentaba lo mismo, un desdén sin motivo aparente, es decir, el clásico comportamiento ignorante de un homofóbico tal vez.

Siempre me atrajeron las mujeres, de todas las clases, altas, bajas, gorditas, delgadas, siempre mujeres, y fui reconocido como alguien dispuesto a estar con la "menos atractiva" de la fiesta, con tal de que fuera mujer, para mí era suficiente para interesarme por ella, y así siempre fue.

Constituí una familia y tuve una hija, y por ella fue que comencé a trabajar, en este caso, como personal de seguridad. Al principio, me asignaron como seguridad en una tienda situada dentro de un centro comercial. En dicho lugar se encontraban muchas chicas jóvenes, mayores de todas partes, pero también había chicos homosexuales, en total, 5 en solo esta tienda, y al principio me sentía incómodo, pero con el tiempo fui comprendiendo la realidad, ellos eran personas amables, muy educadas y muy respetuosas conmigo, nos hicimos amigos.

Entre ellos había uno que siempre bromeaba, tenía 19 años, nunca se pasaba de la raya, pero entre risas siempre había algo de verdad. Lo entendí cuando una vez, dentro de la tienda, él salió del baño y yo estaba afuera esperando entrar, cuando salió, me miró de manera intensa y me dijo, "entra conmigo, ahora, quiero que tengamos intimidad". Al principio me sentí avergonzado y un poco asustado, así que solo reí y entré al baño solo, cerrando la puerta.

En otra ocasión me tocó almorzar temprano y lo vi a él solo, terminando de comer. Se recostó en la silla y me dijo "voy a descansar un poco". Cuando me di cuenta, tenía su nalga izquierda completamente expuesta, era muy prominente, parecía la de una mujer, y por un momento me excitó. Lo único que hice fue darle una palmada y decirle "cámbiate de lugar, ten cuidado de no soltar un gas", pero en esa palmada pude sentir su firme trasero, muy carnoso y grande. Se incorporó, me guiñó un ojo y se marchó.

Por un problema con una empleada, me trasladaron a otra unidad, es decir, ya no trabajaría como seguridad en la tienda, sino en otro sitio. Me despedí de todos y pensé que era bueno cambiar de lugar, ya que mi actitud estaba evolucionando, y mi empresa me asignó para vigilar un taller de coches, una compañía que ofrecía coches de sustitución mientras reparaban el vehículo de los clientes. Allí éramos dos guardias de seguridad durante el día, uno se encargaba de registrar la llegada de los clientes y el otro del ingreso de los vehículos.

Pero por la noche solo quedaba un guardia de seguridad para vigilar todo el establecimiento. No había problema, teníamos una sala de espera sin cámaras, donde podíamos dormir, también había una televisión con Direct TV, un dispensador de agua y un microondas, todo pensado para las visitas, ya que algunos clientes eran de empresas importantes.

Todo iba bien hasta que me tocó vigilar de noche tras unos meses, me ofrecí por el bono nocturno, ya que mi pequeña tenía meses de nacida, necesitábamos el dinero. Cierto día, alrededor de las 11 pm, por casualidad revisé la lista de contactos en mi celular, donde aparecía primero mi amigo gay que trabajaba en la tienda. Se me ocurrió llamarlo y tras hablar un rato, entramos en confianza y me confesó que realmente deseaba que estuviéramos juntos.

ya que me comentó que en una ocasión notó que mi miembro se puso erecto en la tienda y se marcó mucho, dado que al parecer no llevaba ropa interior, lo cual era cierto, raramente uso prendas íntimas, y expresó que le agradó lo que pudo ver, pero que se quedó con la curiosidad, y solamente deseaba observarlo.

Cuando me mencionó todo eso, yo me encontraba muy excitado, le indiqué en dónde trabajaba, y que por las noches me quedaba solo hasta alrededor de las 6 de la mañana que era la hora en que la gente comenzaba a transitar por la zona. Para mi sorpresa, me comentó: "¿Te parece bien si voy a visitarte para que no te sientas solo? te prometo que me retiraré a las 5 de la mañana, apenas aclare el día".

Por un momento lo dudé, pero le animé a que viniera, solamente para seguir su juego, y me solicitó la dirección, iba a llamar a un taxi para llegar rápidamente, no me importaba si me despedían del trabajo si las cámaras nos capturaban en acción, en ese instante únicamente deseaba conocer hasta dónde llegaríamos los dos, no había planes de llevar a cabo ninguna acción, simplemente me aseguró que iba a presentarse y yo acepté.

Solamente le tomó 10 minutos en llegar dado que vivía casi cerca de la zona y en ese momento no había tráfico, observé en las cámaras que estaba llamando a la puerta en el exterior, le abrí y le indiqué que pasara a la sala de espera, cuando ingresó, llevaba puesta una camiseta holgada que le quedaba muy grande, me consultó si tendría inconvenientes en permitirle entrar, pero le confirmé que en ese espacio no había cámaras.

Se despojó de la camiseta y llevaba puesta una camiseta ajustada que únicamente cubría hasta el ombligo y su pantalón vaquero era blanco y llegaba hasta la cintura, en verdad parecía un pantalón de mujer, ya que de la cintura para abajo semejaba uno femenino. Nunca lo había visto de esa manera, me compartió que les había informado a sus padres que acudiría a una fiesta.

Se sentó y estuvimos conversando sobre diversos temas mientras veíamos una película, hasta que me confesó: "Deseo contemplar tu miembro, me he quedado con muchas ganas de verlo, si te incomoda lo comprendo pero deseo que seas sincero", debido a los nervios no se mostraba erecto, y le mencioné que era la primera vez que me encontraba en una situación así con un chico gay, por ello no estaba excitado, a lo que él respondió: "si no logras excitarte no hay problema, yo puedo lograr que se ponga erecto", me reí y me desafió a que podía hacerlo, por un instante lo dudé, me bajé el pantalón y ahí estaba, inmóvil y inactivo, me solicitó permiso para tocarlo, le concedí, y observé que lo estaba acariciando, cuando le pregunté: "¿Qué estás haciendo?" mencionó que estaba estimulándolo, jamás me mencionó con qué lo mantendría en contacto.

Poco a poco percibí cómo se iba poniendo erecto, hasta que tras unos prolongados segundos se mostró completamente rígido, ahí estaba, segregando el líquido preseminal, con la punta reluciente, y las venas resaltadas, mi amigo me observaba fijamente y me dijo: "Es justo como imaginé que sería, está muy atractivo", lo besaba una y otra vez, hasta que comenzó a introducírselo hasta lo más profundo, yo percibía cuando alcanzaba su garganta y todavía quedaba por ingresar, parecía un desafío para él, noté que era consciente de cuántos dedos le faltaban para introducirlo completamente, lo dejó cubierto de espuma y saliva, palpitante y me expresó: "Deseo ser tu primera vez, por favor no me niegues el placer de introducir este miembro tan grande en mi trasero".

Se despojó del pantalón, colocó la rodilla derecha en el sofá, el pie izquierdo en el suelo, su rostro y torso quedaron en el sofá y elevó su enorme trasero hacia arriba, adoptó una postura espectacular, escupió en su mano y humedeció su ano, me solicitó que lo insertara lentamente, así lo realicé, primero introduje la punta, entró con algo más de mi saliva, pero al introducirla hasta la mitad sentía molestias, no obstante me instaba a continuar, pero con más lubricante, me pedía que lo penetrara por completo, que no quedara nada afuera, siguiendo sus indicaciones, en cada ocasión que avanzaba más, él volteaba los ojos pero expresaba dolor, aún así me solicitaba que lo empujara más profundamente, hasta que finalmente todo entró.

Se sorprendió y repetía una y otra vez lo asombroso que se sentía tener un miembro tan grande en su

En cuanto me entregó su móvil para que lo grabara, lo hice sin demora. Inicié grabando, deslizándolo suavemente hasta introducirlo por completo. Luego aceleré el movimiento, aumentando mi excitación. Al terminar, cogió su teléfono y reprodujo el video. Su rostro irradiaba felicidad, como si acabara de recibir buenas noticias. Emocionado, me sentó en el sofá, se colocó sobre mí y penetró mi trasero mientras me miraba fijamente. Entre gemidos, expresaba: "Gracias por el placer, llevaba tiempo deseándolo desde que nos conocimos". Cada beso que me otorgaba, inexplicablemente, incrementaba mi excitación.

Posteriormente, lo coloqué boca abajo en el sofá y lo penetré con intensidad, generando que quedara sin aliento. El sonido de nuestros cuerpos al chocar resonaba como un aplauso armonioso. Noté que su cuerpo enrojecía por los golpes recibidos y su ano se veía igualmente enrojecido. Me mencionó que era la primera vez que sentía un miembro tan robusto, al contrastarlo con el de su pareja, que consideraba "normal". Tras un rato, ambos nos cansamos. Reposé boca arriba en el sofá, y él se colocó encima, moviéndose gradualmente de adelante hacia atrás. Durante el encuentro, sugirió ser amantes mutuos, elogiando mi virilidad en comparación con la de su enamorado. Accedí a su propuesta y nos besamos con pasión. Mientras continuaba sobre mí, incrementó el ritmo hasta llegar al clímax en mi abdomen. Correspondí uniéndome a su éxtasis, y juntos alcanzamos el clímax. Agotados, nos abrazamos unos momentos y, tras reírnos juntos, nos quedamos relajados.

Establecí la alarma para las 5 de la mañana. Al despertar, se vistió, hicimos lo mismo, intercambiamos besos y me agradeció de una manera particular. Resaltándome que había vivido "la mejor noche de su vida", se despidió con una sonrisa y un emotivo gesto. Esperé días temeroso de un posible revés, mas al cabo de una semana, aliviado por la autocancelación de los videos cada siete días, decidí contactarlo nuevamente. Disfrutamos juntos mientras compartía alimentos y regalos. La propuesta de trabajar en una unidad cercana a mi hogar surgió, no pudiendo rechazarla. La última noche juntos, repleta de emociones y lágrimas, culminó con su promesa de vernos nuevamente. Al cuestionar sus lágrimas, confesó haberse enamorado de mí.

Lamentablemente, esa fue la última vez que nos encontramos. En el próximo capítulo, narraré cómo transité a una posición pasiva.

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