A las 5 en punto de la madrugada, tenía los ojos bien abiertos, observando el techo de mi habitación. Percibía la escasa luz que se colaba por debajo de la puerta, mientras escuchaba los pasos de mis tíos alistándose para salir. Finalmente, apagaron las luces y cerraron la puerta tras de sí. Esperé unos minutos y cuando estaba a punto de levantarme, la puerta de mi cuarto se abrió lentamente. Pude distinguir el cuerpo desnudo de Marta deslizándose por la habitación hasta llegar a mi cama, desde el pie de la misma. Simulé seguir dormido para observar sus acciones... avanzaba con movimientos sigilosos, liberó mi miembro viril de los calzoncillos y lo introdujo en su boca, el cual comenzó a crecer y endurecerse gradualmente. Actué como si me acabara de despertar.
-Mmmm... vaya forma de dar los buenos días que tienes... mmmmm... veo que estás preparando el desayuno...
Me sonrió, retiró mi pene de su boca, lo contempló, me miró, se acercó a mi boca y me besó...
-Buenos días Marcos... parece que me he despertado con hambre... pensé que no te molestaría... -me sonrió con una mirada traviesa...
-Entiendo... pero ahora también tengo hambre... me apetece desayunar conejo... - mencioné relamiéndome- ¿Podrías prepararme uno?
Lanzó mi almohada al suelo, se cambió de posición de un salto y quedó arrodillada frente a mí, con su delicioso sexo en primer plano, a la altura de mi boca. Comencé a besar y lamer sus muslos, mientras con mis manos separaba sus labios vaginales para saborear su húmedo agujero. Marta disfrutaba inmóvil de esos primeros momentos, en posición cuadrúpeda, con la cabeza inclinada hacia atrás, como un caballo. De vez en cuando, experimentaba pequeños espasmos que recorrían su cuerpo hasta desembocar en mi lengua, como si fuera una conexión a tierra.
-Dios mío, qué delicia... qué bien lo haces... mmm... me encanta... cuántas tardes hemos pasado en el pueblo... -musitaba con la voz entrecortada...
Y así, inclinó su cabeza y continuó con la felación que había iniciado previamente, jugueteando con su lengua desde mis testículos hasta la punta de mi pene, marcando figuras. Intentaba llevarse toda mi extensión a la boca... pero le costaba, se atragantaba... aunque poco a poco lo lograba. Aquello me excitaba sobremanera, admito que me gustaba ver una boca bien utilizada... por lo que verla esforzarse por sí sola me enloqueció; acariciaba su clítoris, le daba pequeños golpecitos en las nalgas y gradualmente introducía un dedo en su estrecha y virginal vagina. Los espasmos se intensificaban, sus gemidos los sofocaba con mi miembro en su boca y alcanzó el clímax, estaba llegando al orgasmo, así que empecé a estimularla vigorosamente con mi mano, mientras seguía dándole golpes suaves.
-aaah.... Dios... dios... dios... mmmm... -en realidad, con esa combinación de movimientos, su clímax duró más de lo habitual, incluso llegó a salpicarme unas gotas que brotaron de su exquisita vagina.
Manteniendo mi posición a cuatro patas, me deslicé hacia ella en la cama, quedando detrás de su figura, con mi erecto pene apuntando a su empapada intimidad... listo para cabalgarla con intensidad... para saciar ese virginal coñito... Pero entonces recordé los veranos en el pueblo, los juegos de nuestra infancia, los días de baño, nuestro primer beso, todo lo compartido... Marta no era una aventura de una noche, no era una desconocida, era virgen y yo sería su primero; ella merecía más que eso. Por ello, la puse de rodillas en el suelo y le pedí que me practicara sexo oral; no pude aguantar mucho, estaba a punto de acabar, así que retiré mi miembro de su boca y comencé a masturbarme apuntándole con mi "arma"... y comencé a disparar, los fluidos le salpicaron la mejilla, los labios y los pechos, deslizándose.
por su anatomía descubierta.
-Pero… -Marta no lograba comprender por qué a esas horas de la mañana seguía siendo virgen - Marcos… qué sucedió… -empezó a besarme
-Ten paciencia Marta, todo llega…
Aunque no lo entendió, continuó besándome. Luego nos dirigimos a higienizarnos, nos duchamos juntos, nos acariciamos y nos rozamos, aprovechábamos cualquier excusa para tocarnos de manera sutil. Para agacharme y recoger el jabón del suelo, empujaba mi trasero contra su entrepierna y se enderezaba lentamente mirándome de forma juguetona. Tuve que salir rápidamente de la ducha, ya que mi plan no habría podido llevarse a cabo.
-Oye Marta, iré hacia la cafetería, como si me hubiera levantado antes que tú, para parecer un poco más normal, tomaré desayuno y les ayudaré un rato.
-Vale, luego iré yo…
-Para la tarde, no hagas planes, ¿de acuerdo?
-¡Ay, qué intriga! ¿A dónde iremos?
Puse un gesto enigmático, levanté las cejas y me fui sin decir nada. Al llegar al bar, desayuné, aproveché para echarles una mano a mis tíos y estuvimos charlando.
-Me gustaría ir a la playa… tal vez esta tarde me dé un paseo después de comer… como aquí hay buenas conexiones de tren… puede que vaya a Mataró, donde seguro hay alguna playa agradable… ¿no? Además, me encantan los atardeceres en la playa… y aprovecho para reflexionar… -hice una mueca, como si estuviera pensando en mi ex-
-¡Pues es una buena idea! Pero no es conveniente que vayas solo, así que cuando Marta llegue, le diré que te acompañe y te mantenga entretenido -¡esto era psicología inversa!- porque, aunque otras cosas no, ¡ella no se calla ni debajo del agua! -y ambos reímos
Más tarde entró Marta, con semblante somnoliento, se sentó en la barra y pidió un café con leche a su madre. Mi tío se acercó y estuvo charlando con ella. Luego, Marta se acercó a mí y dijo:
-Así que ¿esta tarde vamos a la playa? -sonriendo pícaramente, como ella sabía hacer-
-¿No te apetece?
-¡Sí, por supuesto! Además, como me dijo mi padre… tenemos que intentar que no pienses en tu ex… como sea…
-¿En quién? -dije yo empezando a reír silenciosamente.
Terminamos de almorzar y nos dirigimos a casa para preparar unas mochilas con agua, algo para picar, toallas, en fin, lo necesario para ir a la playa, un kit playero. Fuimos a la estación de tren y partimos hacia la playa. Tardamos un poco más de treinta minutos en llegar, hacía una temperatura muy agradable, ni calor ni frío. Estuvimos chapoteando en el agua, bañándonos y besándonos como dos enamorados, nadie nos conocía, nadie decía nada. Cada vez que salíamos del agua, seguíamos caminando un poco hasta llegar a un lugar bastante apartado, donde unas rocas se entremezclaban con un pequeño bosque no muy lejos de lo que parecía un búnker de guerra. Extendimos nuestras toallas en el suelo y volvimos a meternos en el agua, ya era tarde y empezaba a oscurecer. En nuestra área no quedaba ningún bañista, ni tampoco personas tomando el sol, estábamos solos en varios metros a la redonda… justo como yo quería. Permanecimos en el agua hasta que casi cayó la noche por completo. Salimos del agua, observé a nuestro alrededor y vi que estábamos solos, resguardados de miradas indiscretas por la vegetación, así que al salir, me abalancé sobre ella y comencé a quitarle el bikini. En medio de besos y caricias, nuestra ropa terminó en el suelo, después de aguantar toda la tarde entre roces sugerentes. Ella se arrodilló y empezó a darme placer oral.
-Muy bien, Martita, quítale toda la sal -le agradecí su iniciativa- ahora haré yo lo propio
Y así lo hice, la recosté en las toallas boca arriba y me acosté sobre ella, luego me volteé para mirar el cielo, sonreí y susurré cerca de su oído:
-Marta, esta mañana no quise tener relaciones contigo porque era tu primera vez, preferí regalarte una primera vez inolvidable, bajo las estrellas y la luna, en la orilla de
En esta apacible playa, con el sonido del mar de fondo, inicié acariciando su cuello. Durante la noche, bajo la luz de la luna, tú y yo vamos a entregarnos al amor...
Comenzamos a besarnos de manera pausada y húmeda, nuestros labios se encontraban y fundían en un ritmo tranquilo. Mis manos acariciaban su rostro mientras cerraba y abría los ojos lentamente. Su respiración era profunda y serena. Descendí lentamente por su cuerpo, besando cada centímetro de piel que atravesaba mi boca. Llegué a sus hermosos pechos, continuando hacia abajo hasta llegar a su ombligo y finalmente a su ansioso sexo. Abrí sus piernas y empecé a acariciarlo con mi lengua para asegurarme de que estuviera bien lubricado. Una vez confirmado, subí de nuevo lentamente, entre besos y caricias, hasta alcanzar su rostro.
-Ha llegado el momento - afirmé, a lo que ella asintió.
Coloqué mi miembro en la entrada de su delicado sexo, entrelazando nuestras manos mientras unía mis dedos con los suyos. Besé sus labios y, haciendo esto, empecé a introducir lentamente mi pene en su magnífica cavidad, que se abría para mí. Ella apretaba mis manos, cerraba los ojos y yo seguía besándola, continuando la penetración hasta que no hubo más espacio para introducirme, mis testículos no permitían avanzar más.
-Es tan placentero tenerte dentro... mmm... cuántas sensaciones... mmm...
Comencé a moverme suavemente, iniciando el vaivén, la conexión se establecía.
-Dios, qué increíble... mmm... te quiero... mmm... me encanta... mmm... te amo... - Marta estaba completamente extasiada, había disfrutado en varias ocasiones de su sexo, pero nunca de esta manera, y lo estaba disfrutando de verdad, tanto que, tras pocas embestidas, alcanzó su primer orgasmo - mmm... me corro... mmm...
Era sorprendente sentir esas paredes tan estrechas adaptándose al tamaño de mi pene, a su forma, observar su rostro, escuchar sus gemidos. Ella se había deleitado, humedeciendo aún más ese delicioso espacio. Así que aumenté el ritmo, penetrándola profundamente, casi retirándome por completo y volviendo a adentrarme, cada vez más rápido, sus gemidos se convertían en gritos.
-Sí... sigue... mmm... qué maravilla... sigue... no pares... más fuerte... mmm... me encanta... me encanta... sigue... sigue... sigue... - y llegó a su segundo orgasmo...
Sus uñas se hundían en mi espalda, sus piernas rodeaban mi cintura, permitiéndome total movilidad, penetrándola a mi antojo, profunda y enérgicamente. Estaba excitado, no podía contenerme por mucho tiempo.
-Prepárate, cariño, que voy a derramar mi esperma caliente... mmm... me corro!
Contraje los músculos de mis glúteos, posicioné mi pene a media profundidad, solté los músculos y cuatro intensos chorros salieron con fuerza, empapando el interior de su sexo. Cada uno de ellos hacía que Marta diera pequeños saltos al sentirlos en su interior. Nos miramos a los ojos, nos besamos y me quedé recostado sobre ella, para que notara cómo mi pene se iba reduciendo dentro de ella, nos tapamos con la otra toalla y permanecimos en esa posición durante un rato, hablando, riendo, besándonos.
-Marco, nunca olvidaré lo que has hecho por mí...
-Marta, aunque quisiera olvidarte no podría, siento algo muy intenso, algo que nunca había experimentado por nadie... - siempre había sentido algo especial por mi prima, siempre pensé que se trataba de nuestra buena relación, pero en realidad... - Marta... te amo...
Sus ojos brillaron, una lágrima recorrió su mejilla y la recogí con mi mano, nos besamos como dos enamorados, tal como nos sentíamos...
Caminamos juntos hasta la estación de trenes y regresamos a Barcelona, abrazados, besándonos, acariciándonos. Al llegar a Barcelona, volvimos a la realidad: éramos primos y debíamos comportarnos en público, pero solo en público...
Cuando llegamos a casa, y al estar nuestros tíos presentes, tuvimos que turnarnos para ducharnos. Estuvimos charlando un rato y...
llegó mi momento, me duché, salí del baño, saludé a todos antes de irme a mi habitación. Cuando noté que todos se habían acostado, me levanté y en silencio caminé hasta el cuarto de Marta, le di un beso en los labios y murmuré.
-Que tengas hermosos sueños princesa…
Saliendo de la habitación, regresé a la mía, me acosté y me dormí, con la mente llena de pensamientos sobre lo encantadora que era mi prima, lo apasionada que resultaba, lo hermosa, lo amable... lo enamorado que me sentía de ella...
Marta ya era completamente mía, estaba profundamente enamorado de mi prima y ella de mí, estos tres días habían sido increíbles e inolvidables. Sin embargo, el verano apenas había comenzado...
Como siempre, no quiero ser repetitivo... esta serie se extenderá en el tiempo en base a sus comentarios y valoraciones, cuantas más opiniones, correos electrónicos o si me agregan en MSN, más continuará. Disfrútenlo.
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