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Esposa caliente compartiendo en el motel


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Quedaron en encontrarse en la residencia que compartían, dejaron un coche y se dirigieron a un motel cercano al vecindario, como de costumbre me envió un mensaje para informarme que ya había llegado y su ubicación, lo cual era sumamente excitante leer y saber.

Pasó más de una hora hasta que me mandó otro mensaje y me dijo que ya iba de salida... que disfrutaría mucho lo que oiría en la grabación.

Al regresar a casa por la noche, me contó con lujo de detalles lo sucedido. Evidentemente, mientras nosotros nos acariciábamos y demás, la temperatura iba en aumento, ya desnudos y en la cama, él me relató que al llegar al motel comenzaron a besarse apasionadamente como a ella le gusta, la acarició de manera excitante mientras la desvestía y ella sentía su excitación.

La mojó con intensidad, la puso en posición y empezó a lamerle desde el inicio hasta el final, mientras ella solo gemía y gemía, sintiendo una excitación sin igual mientras él realizaba su tarea con maestría, luego la giró y se ubicó entre sus piernas para saborear su parte íntima que se encontraba empapada.

Ella le expresó sus deseos y se levantó para arrodillarse frente a él y darle sexo oral, su miembro estaba erecto y húmedo, ella lo estimuló de la forma en que disfruta, introduciendo su lengua, succionando y mirándolo a los ojos para que supiera que no tendría otra mujer igual.

Él la levantó y continuaron besándose apasionadamente, ambos muy excitados, él se volteó para ponerse el preservativo y ella aprovechó para bajar y seguir con el sexo oral, estaba cerca de alcanzar el clímax pero ella quería otra cosa, le dijo "quiero que me penetres, que me hagas gemir", a lo que él respondió "te voy a complacer", colocó el preservativo y la levantó para penetrarla en esa posición, ella gimió fuerte y anhelante de ese miembro que la satisfacía, disfrutó de esa penetración, hasta llevarla hacia el área de juego, donde se sentó con ella sobre su regazo, y él la penetró profundamente, cabalgando como a ella le gusta, con movimientos rápidos mientras él aguantaba sus embestidas, dándole placer, manteniendo la erección para que ella disfrutara al máximo, ella alcanzó un orgasmo intenso que lo dejó exhausto pero satisfecho.

Finalmente, después de un tiempo de cabalgarla, él no resistió más esos movimientos y eyaculó dentro de ella con el preservativo puesto.

Mientras tanto, yo la estaba poseyendo intensamente, ella estaba montada en mi miembro erecto y disfrutábamos del acto mientras me narraba lo sucedido.

Después de pasar un rato hablando de diversas cosas, él volvió a excitarla y comenzaron una segunda ronda, él la estimulaba en su zona más sensible, que estaba mojada y excitada, ella tomó su miembro y lo quería erecto y duro, finalmente se acercó a ella con la boca y empezó a practicarle sexo oral, llevándola al límite con ese trozo de carne que la enloquece, hasta dejarlo listo y duro de nuevo, ella deseaba más, así que pusieron otro preservativo y ella se recostó en la cama, él se situó entre sus piernas, las elevó para penetrarla y darle placer de forma intensa y que en la grabación sonaba delicioso, con un ritmo constante y ella gemía placenteramente.

Él abrió sus piernas, las juntó, las colocó sobre su hombro y continuó con los movimientos, ella gemía y pedía más, solicitando velocidad y fuerza en las embestidas, él continuó con el ritmo que ella deseaba y ella empezó a estimular su zona íntima mientras él realizaba movimientos vigorosos. Finalmente, tanta estimulación la llevó a alcanzar un orgasmo intenso que apretaba su miembro en cada penetración, pero él ansioso de más, soportó esa presión, la puso en posición de cuatro y la penetró de esa manera, chocando contra sus nalgas, ofreciéndole placer intenso mientras mi pareja seguía disfrutando de la experiencia que le estaban proporcionando.

En ese momento supe que durante

En su primer encuentro sexual, él había estado estimulando esa deliciosa parte trasera que ella tiene muy apretada, lo cual la hacía gemir de placer en la grabación. Teniéndola en posición de cuatro, sus dedos exploraban su anatomía y comenzaban a dilatarla. Ya su retaguardia no oponía mucha resistencia, mi esposa estaba muy excitada y ardiente. Al sentir aquellos dedos intrépidos, ella misma lo invitó diciéndole: "¿Te animas?" a lo que él simplemente respondió: "Hoy te toca a ti". Comenzó a abrirse camino desde su vagina hacia su zona trasera y la penetró, provocando en ella un gemido de placer y un poco de dolor. Me aseguró que la tenía por completo adentro y el sonido de sus nalgas chocando resonaba, tenía toda su intimidad invadida por alguien que no era yo. Ella gemía con intensidad y arqueaba su espalda para lucir sus hermosas nalgas. Él la embestía con fuerza, no tardó mucho en eyacular dentro del condón, haciéndola gemir de placer.

En ese instante, yo exploté al saber que había experimentado tal placer anal. Ambos quedamos exhaustos...

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