0%

Experimentando placer inesperado con mi novia y mi madre se une a la diversión


Escuchar este audio relato erótico
3.7
(3)

Hola a todos, mi nombre es Adam, tengo treinta años y quería compartirles una experiencia que viví recientemente. Esta historia va más allá de lo que consideraba aceptable en mi vida sexual, pero descubrí que a veces las emociones en la intimidad pueden sorprendernos.

Junto a mi novia, de veintiocho años, solemos fantasear con la idea de ser sorprendidos mientras tenemos relaciones en lugares inusuales. Una noche, decidimos arriesgarnos y jugar con la posibilidad de ser descubiertos por mi madre. A pesar de que cuando íbamos de visita solía asignarnos una habitación para dormir, esta vez nos aventuramos a usar su propia cama.

Esa noche, mi madre salió con una amiga, dejándonos solos en su casa. Con la idea de sentirnos observados, nos dirigimos a su habitación y comenzamos a tener relaciones apasionadas y excitantes con mi pareja.

A mí me fascina que mi novia conserve la lencería durante nuestras relaciones íntimas. El verla lucir un sensual tanga negro me provoca una excitación incomparable. Con sus largas piernas y su cabello oscuro, disfrutamos de momentos apasionados en la cama, explorando diversas posturas y aumentando el placer con nuestros gemidos.

Mientras estábamos envueltos en la pasión en la cama de mi madre, el sonido de su llegada en plena madrugada nos tomó por sorpresa. Aparentemente, había regresado de una celebración y su estado parecía indicar que había consumido alcohol.

Con la llegada inminente de mi madre a la habitación, la adrenalina aumentaba en mí, mientras escuchaba los gemidos de mi pareja. Dejamos la puerta entreabierta a propósito, con la intención de descubrir hasta dónde llegaría la lujuria de mi madre, quien llevaba ocho años divorciada de mi padre y, según sabía, solo mantenía encuentros ocasionales.

Al asomarse a la puerta, mi madre nos observó en silencio. Vestía un ajustado vestido rojo que resaltaba su figura madura y tonificada, fruto de sus frecuentes visitas al gimnasio. Sus piernas descubiertas y generoso escote capturaron nuestra atención. En un gesto atrevido, comenzó a acariciarse por encima de su ropa interior blanca, despertando en mí una excitación entre lo prohibido y lo pecaminoso.

Con mi novia entregada al placer y aumentando sus gemidos, decidí complacerla intensificando las caricias. La situación se tornaba cada vez más excitante, involucrando a todos los presentes, inclusive a mi madre.

Mientras me disponía a dar placer a mi pareja, observé cómo mi madre se entregaba al momento, lo que nos llevó a establecer un intenso contacto visual. Sorprendido, me disculpé por utilizar su cama de esa manera, pero en lugar de enojarse, ella decidió unirse a nosotros.

Con mi novia y yo desconcertados, mi madre nos señaló como unos curiosos, pero nos animó a continuar lo que habíamos empezado. Aquellas palabras me dejaron perplejo en un primer momento, pero luego comprendí que la situación prometía un placer inigualable.

Me excita escucharlo de su propia boca.

Observé que había ingerido alcohol y estaba desinhibida, muy dispuesta a todo, sus pezones se le marcaban y notaba que ella estaba excitada, lo cual me generaba una agradable sensación de excitación también.

De repente detecté cómo su mano se dirigía hacia su entrepierna con su vestido puesto, y nos indicó que continuáramos teniendo relaciones sexuales, pero que esto debía mantenerse en secreto entre nosotros tres, a lo cual yo asentí, y le pregunté si estaba segura, a lo que ella respondió afirmativamente.

Mi miembro volvía a ponerse erecto y firme, mi madre lo observaba y me solicitaba que volviera a penetrar a mi pareja en cuatro, mientras ella se acomodaba al lado de nosotros para observar detenidamente cómo entraba en la vagina de mi novia, mientras ella volvía a gemir, mi madre comenzó a susurrar expresando lo placentero que le resultaba tener esa escena ante sus propios ojos, mientras se acariciaba por debajo de sus calzones blancos.

Al poco tiempo, mi novia decidió girarse, agarró todo mi pene y comenzó a darle una succión deliciosa, entre fluidos míos y de ella se disfrutaba todo, incluyendo mis testículos, mientras mi madre observaba cómo se le veían los senos así, y cómo su lengua jugaba con todo mi miembro erecto. Le pareció tan excitante que mi madre se descubrió con su otra mano sus dos senos dejándolos al descubierto, grandes y deliciosos a la vista, con sus pezones marrones y duros, empezó a tocarlos y decirle a mi novia que le parecía delicioso cómo se atragantaba con mi miembro.

En ese momento, mi madre le pregunta a mi novia si le gustan sus senos tal como se ven, a lo que mi novia responde afirmativamente, entonces le pide que se los toque, mi novia sin dudarlo comienza a acariciar los senos de mi madre mientras seguía succionando mi miembro y con su otra mano cada una se acariciaba su vagina, lo cual hizo que mi respiración se acelerara y abriera la boca de placer y lujuria. Mi novia invitó a mi madre a complacerme también y sin mediar palabras se colocó en cuatro junto a ella y ambas con sus lenguas jugaban subiendo y bajando y luego introduciendo todo mi miembro dentro de sus bocas.

Apenas podía creer lo que veía, y sentía, ver a las dos hasta las náuseas con mi miembro, además que de vez en cuando se besaban con lengua, mi excitación no podía más y les dije a ambas que se colocaran en cuatro, mi novia muy excitada y húmeda detuvo todo su trasero y le siguió mi madre, subiéndose su vestido rojo y dejándome a la vista un trasero grande y unas ricas bragas blancas de las cuales sin poder resistirme empecé a frotar con mi rostro.

Mi novia se acariciaba muy rápido su deliciosa vagina, podía ver cómo lo estaba disfrutando al mismo tiempo que mi madre mojaba sus bragas mientras se las olía y le lamía todo su ano marrón y arrugado, era un placer tener a ambas a mi disposición. Luego me escupí el miembro y poniéndome detrás de mi madre comencé a poseerla agarrándola firmemente de la cintura, mi novia aprovechaba para succionarle y tocarle sus senos y besarse mutuamente con lengua mientras que con mis dedos jugaba con el trasero de mi novia para luego llevarlos a mi boca.

Luego les pedí que quería acostarme en medio de las dos y mi novia accedió sin objeciones y se sentó sobre mí, cabalgándome muy placenteramente, gemía y sus fluidos me tenían empapado hasta los testículos mientras me daba vueltas en círculo, mientras lo hacía le pidió a mi madre que se sentara en mi cara de espaldas hacia mí, mis manos fueron hacia sus nalgas grandes y mi lengua a su ano, era un sabor exquisito y sucio, un rico aroma maduro que saboreaba y tragaba.

Mi madre le lamía los senos a mi novia y ella se los acariciaba y apretaba, tener a las dos encima de mí era un verdadero éxtasis, ambas gemían y se complacían a la vez muy deliciosamente, podía sentir cómo la vagina de mi madre se humedecía y le corría el calzón para saborear sus fluidos.

💬
¿Quieres decirle algo al autor? Envíale un mensaje y hazle saber qué te pareció su relato

De repente sentí que iba a eyacular y se lo mencioné a ambas, no dudaron en apartarse de encima mío.

y arrodillarse en el suelo, ambas con los pechos al descubierto y acariciándose mutuamente, solicitándome que eyacule en los pechos de las dos, mientras se acariciaban sus partes íntimas mirándome con una expresión perversa en ese momento. Mi madre rápidamente agarró mi pene, lo colocó entre sus pechos y comenzó a masturbarme con ellos, experimentando una sensación de placer inmenso, ansiando mucho sus senos y su cuerpo en ese instante al mismo nivel que el de mi novia.

Después de disfrutar de sus pechos con mi pene, mi novia continuó y con sus voluptuosos pechos me realizó una placentera masturbación, apenas podía creer que las dos estuvieran utilizando sus senos en mi pene. Fue en ese momento que mi novia me introdujo un dedo en el ano y sentí que eyaculaba a chorros, ambas abrieron la boca, se acercaron mucho y con sus manos agarraron sus senos y los elevaron un poco, sintiendo las contracciones musculares de todo mi cuerpo expulsando una gran cantidad de semen que les caía en la cara y la lengua a ambas, y finalmente en sus senos.

Una vez que les dejé todos los senos y la lengua con semen, empezaron a besarse y a tocarse rápidamente el clítoris entre ambas y pude escuchar cómo ambas también alcanzaron el orgasmo gimiendo fuerte y cerrando los ojos, disfrutando de esa explosión de placer. A los pocos segundos, ambas se pusieron de pie, nos besamos intensamente con lengua compartiendo parte de mi semen entre la boca de mi madre y mi novia, y mi madre se acostó.

Nos recordó nuevamente que todo quedaba en el ámbito familiar y con mi novia confirmamos que sería un episodio placentero que solo quedaría en la memoria de los tres. Finalmente, mi madre se quitó su vestido y se acostó en ropa interior para dormir, mientras que mi novia y yo nos dirigimos a la otra habitación para desearle buenas noches y luego fuimos a dormir, recordando lo maravilloso que fue involucrarnos con ella.

A la mañana siguiente, mi madre nos informó que debía salir temprano con su amiga, nos despedimos a distancia y nos dejó nuevamente la casa solo para nosotros dos, pero esta vez ella regresaría con uno de sus amigos, quien es joven y atractivo, con quien ocurrió una situación muy placentera que relataré con gusto en otro relato.

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 3.7 / 5. Recuento de votos: 3

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

💬 ¿Quieres decirle algo al autor? Envíale un mensaje y hazle saber qué te pareció su relato

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com