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Con mi casta hermana gemela (1 de 2)


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Qué curioso, tuvimos la fortuna de nacer en este tiempo y me refiero junto a mi hermana gemela, la conexión que compartimos es muy sólida, esa famosa unión de la que todos hablan.

Tenemos una relación que va más allá de los lazos familiares, desde hace tiempo que con Marisa hemos mantenido relaciones íntimas, todo comenzó cuando Mari entró al baño y me sorprendió en plena actividad autoerótica, riéndose se retiró, sentí cómo mis mejillas se caldeaban de vergüenza.

Nacidos en el seno de una familia trabajadora, tenemos la fortuna de contar con nuestra propia vivienda y un modesto automóvil que nos permite desplazarnos sin problemas y llegar a fin de mes sin dificultades. La casa es de tipo estándar, con dos habitaciones, cocina, comedor y una sala de estar, con dos baños; la habitación de nuestros padres tiene baño privado, mientras que nosotros compartimos uno que está justo al lado del nuestro.

Al tener solo dos habitaciones, una de ellas la compartimos. De hecho, el día de "la gran sesión de placer" (como la llamamos hasta hoy) fui a pedirle disculpas a mi hermana, entré en la habitación y la encontré aún riendo.

- Mari, te pido disculpas, no era mi intención que me vieras así.

- No te preocupes Rodri, es normal, yo también lo hago.

- ¿En serio?

- Sí hermanito, con dieciocho años y las hormonas revolucionadas, ¿qué más podemos hacer por ahora que recurrir a la autoexploración? Más adelante, cuando llegue la persona adecuada, podremos dar el siguiente paso.

Los días pasaban con total normalidad, yo ahora tomaba las cosas más en serio y cuando me masturbaba cerraba la puerta del baño con llave.

No pasó mucho tiempo desde aquel incidente en el baño, que desperté una noche escuchando gemidos y susurros. Me incorporé en la cama y vi que también, muy lentamente, mi hermana hacía lo mismo. La tenue luz de la noche que teníamos en la habitación nos permitía vernos cara a cara, con esa expresión de sorpresa al escuchar por primera vez a nuestros padres teniendo relaciones íntimas, calculamos que llegaron pasados de copas de la reunión que tuvieron.

Ocurrió algo muy inusual que marcó el inicio de nuestra relación amorosa y sexual.

Mari llevó con total desinhibición su mano a su entrepierna para acariciarse, mordía su labio inferior y en algunos momentos abría la boca dejando escapar breves suspiros; mi miembro viril ya estaba erecto, me senté en el borde de la cama y comencé, tras quitarme los calzoncillos, a masturbarme mientras observaba a mi hermana haciendo lo mismo. Al darse cuenta de lo que estaba haciendo yo, recogió las piernas y se quitó la prenda íntima que llevaba puesta, dejándome admirar su zona íntima con los rizados vellos que rodeaban una invisible vulva. Sus dedos se desplazaban desde el pubis hasta casi el perineo, a veces su mano se detenía en el pubis y hacía círculos en el clítoris; la vi estirar las piernas y contraer los músculos al mismo tiempo que abría desmesuradamente la boca, lo que me hizo entender que había alcanzado el clímax. Se sentó como yo estaba, pero con las piernas bien abiertas, permitiéndome ver por primera vez en mi vida una vulva en vivo y en directo; aumenté la velocidad de mis movimientos hasta que el semen salió disparado de mi miembro viril impactando en el suelo.

Permanecimos mirándonos cara a cara, creo que a Mari le sucedió lo mismo que a mí, sorprendida por lo ocurrido.

Aún no logro comprender qué sucedió ese día, Mari se levantó de la cama, se desnudó y se acercó a mí para arrodillarse entre mis piernas y tomar mi erecto miembro en su boca, ofreciéndome así mi primera experiencia de sexo oral. Tomé mi móvil y encendí la cámara para capturar el momento. Entre fotos y pequeños videos, nuevamente eyaculé, parte en su boca y parte en su rostro. Se levantó, me quitó el celular y, yéndose a su cama, dijo:

- Ahora me

me toca a mí...

Sin pedir permiso me sumerjo entre sus piernas, debido a mi inexperiencia, mi hermana me iba guiando en el proceso.

- Lentamente, pasa tu lengua por mis labios de arriba abajo, intenta introducirla, recorre el interior hasta arriba y al llegar al clítoris detente y pásala por ahí, tómalo entre tus labios y haz pequeñas succiones. Y de vez en cuando introduce uno o dos dedos, así está bien, sigue así.

En esta primera experiencia de sexo oral para ambos, todo iba sobre ruedas, en un momento siento que agarra mi cabeza y comienza a empujar hacia adentro al mismo tiempo que sus piernas me aprisionaban lateralmente, llegando al punto de empezar a doler, en ese instante siento mi boca llenarse con un líquido agridulce muy sabroso, había alcanzado su orgasmo.

Quedamos exhaustos físicamente, pero mi pene anhelaba seguir disfrutando de los placeres del sexo, intenté acercarme a su cuerpo para penetrarla y ella se apartó diciendo:

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- Suficiente por hoy, dejémoslo para la próxima, soy virgen y no sé cómo reaccionaré al dolor, y además no estamos tomando precauciones, lo cual nos expone a cometer errores.

- Estás en lo correcto hermanita, me dejé llevar por la excitación.

Tumbados en nuestras respectivas camas, la casa ya estaba en silencio, me dediqué a revisar los videos y fotos tomadas tanto por mí como por mi hermana, fue gratificante ver cómo nos proporcionábamos placer, finalmente, dormí feliz hasta el día siguiente.

Al despertarnos y mientras desayunábamos, conversamos sobre lo acontecido, coincidiendo en que ninguno se arrepentía. Ella estaba más que contenta y yo me sentía excepcionalmente bien, acordamos que esa noche daríamos el siguiente paso.

Durante la tarde ideamos cómo llevar a cabo nuestra próxima experiencia sexual sin que nuestros padres se enteraran. Una primera vez debe ser inolvidable.

Se acercaba la noche y se notaba en nosotros el nerviosismo, creo que se debía a haber planeado algo que debía surgir espontáneamente. Pero la suerte estaba de nuestro lado, papá había metido la pata en algo, estaban discutiendo fuertemente, al final de la discusión, mamá le pidió que la llevara a cenar, al cine y a un hotel, mencionando que no conocía ninguno (recalcando en voz alta el no) y que a partir de ese momento deseaba explorar y vivir otras experiencias.

Una vez tranquilos, se ducharon, se cambiaron y nos dijeron que saldrían y regresarían tarde.

Nuestras caras se iluminaron al instante, pedimos algo de cena, sin ganas de cocinar, solicitamos unas hamburguesas con papas fritas, las cuales llegaron rápidamente, nos apuramos en devorarlas para poder dedicarnos a la tarea que nos ocupaba desde la noche anterior.

Ya preparado con condones y lubricante por si acaso en la mesita de noche, le pedí que me esperara en la habitación mientras yo pasaba por el baño y luego me unía a ella.

Después de hacer lo que necesitaba por los nervios, fui hacia la habitación, mi hermana ya estaba en mi cama, habíamos colocado una luz de colores en el velador para darle más atmósfera a este momento sublime, ella estaba desnuda mostrando toda la belleza de su cuerpo, con los vellos púbicos recortados de manera muy prolija, no tardé en quitarme la ropa. Me pidió el móvil para grabar el momento épico, no dudé en dárselo, lo colocó estratégicamente para capturar cada paso que daríamos y comenzó a grabar.

Ya a su lado, tomé su rostro y acercando mi boca a la suya, empecé a besarla, nuestras lenguas se entrelazaron mezclando nuestras salivas, luego dirigí mis besos hacia su cuerpo, desde el cuello hasta el resto, sus pechos me parecieron deliciosos especialmente al sentir endurecerse sus pezones en mi boca, bajé por su abdomen hasta llegar a su entrepierna, donde disfrutamos de un sexo oral magnífico, tal como había visto en algunos videos. Luego me incorporé para continuar con la siguiente fase.

una felación combinada, es decir, un sesenta y nueve, recordando ese primer hermoso día en donde comenzó toda esta historia.

Después de haber tenido sendos clímax nos dedicamos a lo que nos ocupaba, desflorarnos mutuamente.

Cuando mi miembro recuperó firmeza, me coloqué el preservativo.

- ¿Estás lista?

- Sí, completamente, estoy preparada para ti.

Me situé sobre su suave cuerpo y al tomar el miembro para colocarlo en su posición, ella tomó mi mano, guio el pene a la entrada y lo introdujo fácilmente gracias a su propia lubricación. Sujetándome de los glúteos, lo hizo penetrar de una sola vez sin que yo opusiera resistencia.

Dejó escapar un grito no muy fuerte y dijo.

- Listo, apenas dolió, ahora por favor, muévete rico.

No tardé en comenzar el bombeo, mientras ella hacía movimientos laterales y ascendentes y descendentes para colaborar. Pronto alcanzó su primer clímax, o quizás tomó un poco más de tiempo debido al periodo refractario, pero fue una sinfonía de gemidos, gritos y suspiros.

Más tarde llegó mi turno de llegar al clímax, lo cual hice depositando todo en el preservativo.

Permanecimos abrazados un momento y nos agradecimos mutuamente.

Buscamos juntos la evidencia de la desfloración, encontrando en la sábana marfil y en el preservativo la mancha carmesí que daba la bienvenida a mi hermosa hermana en su primer encuentro sexual.

No es necesario detallar que hicimos el amor hasta la llegada de nuestros padres, momento en el cual cada uno se dirigió a su propia cama.

Al día siguiente hablamos sobre lo bien que la habíamos pasado y ambos expresamos el deseo de repetirlo todo y rememorar cada ocasión que nos encontráramos sexualmente, nuestra primera vez. Volvimos a ver una y otra vez las fotos y los videos que nos habíamos tomado, excitándonos de nuevo. Ella me dijo.

- Estoy mojada de nuevo.

- Yo también estoy excitado, mira (mostrando mi pene), pero reservemos para otra ocasión.

- Me parece bien, veamos videos en internet y así podremos sorprendernos mutuamente con cosas diferentes.

- ¡Excelente idea!

El día transcurrió con normalidad, disimulamos muy bien delante de nuestros padres.

Por la noche, estaba en el baño y recibí un mensaje de Marisa.

- Rodri, por favor, envíame las fotos y los videos para que yo también los tenga.

- Claro, ahí van.

Reenvié todas las fotos y videos de inmediato.

Saliendo del baño, me quedé viendo una película en la sala y otra vez sonó el móvil.

- ¿Y cuándo vas a enviarlos?

- Mari, ya te los envié, pronto los recibirás.

Revisé WhatsApp y vi que las fotos no se habían enviado a su contacto. Empecé a preocuparme, ¿a quién se las habría enviado? Verifiqué y ¡oh por Dios, soy un idiota! Justo encima del contacto de Mari, estaba el de mamá. ¡¡¡Se las envié a nuestra madre!!! Mis dedos no respondían lo suficientemente rápido para eliminar las fotos y los videos. Salí corriendo hacia la habitación para contarle a mi hermana, cerré la puerta y justo antes de empezar a hablar, esta se abrió de golpe y apareció mamá, cerrándola detrás de ella, echando llave y preguntando.

- ¿Qué es esto? (señalando el celular) ¿Qué son estas fotos y videos?

Intentamos encontrar una buena excusa, pero no pudimos hallar ninguna razón lógica para dar. Ella se echó a llorar, tratando de hacerlo lo más silenciosamente posible, supongo que para que papá no se enterara.

- Estoy esperando una explicación.

Realmente no sabíamos qué decir. Pero Mari tomó la iniciativa (es la más astuta de los dos)

- Mamá, sabes muy bien que como hermanos somos inseparables. Hasta ahora nuestra relación ha sido una experiencia extraordinaria. Sé que para la sociedad es algo inaceptable y en algunas culturas incluso está prohibido, pero los lazos que hemos desarrollado durante nuestro crecimiento han sido muy fuertes y la verdad.

Nos dejamos llevar por la pasión. Y me atrevo a hablar por los dos, no experimentamos remordimiento, simplemente cruzamos la frontera de la atracción compartida.

Vaya, de dónde saca todas esas ideas mi hermanita, es una genio.

- Hijos, dénme un tiempo para procesarlo y reflexionar al respecto, por el momento estoy impactada. A partir de hoy, tu hermano dormirá en el sillón de la sala y tú en tu habitación. No se quedarán solos y, por supuesto, evitarán todo contacto.

- Entendido, mamá.

Salió de la habitación dejándonos en silencio, y en silencio me dirigí a mi "nuevo dormitorio". A papá le diagnosticaron una infección pulmonar, algo relacionado con micoplasma u algo similar, y por un tiempo no pudimos compartir espacios cerrados para prevenir contagios.

Lo curioso fue que, aproximadamente después de ocho días, una noche en la que mamá había echado a papá por llegar ebrio, nos llamó a su habitación. Acudimos como nos indicó, al entrar nos llevamos una sorpresa, aunque al principio fue aterrador, resultó en un desenlace totalmente placentero.

Continuará.

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