Después de esa noche de viernes, Myriam y yo nos hicimos más cómplices de nuestras fantasías ocultas, al día siguiente nos levantamos tarde casi al mediodía, bajamos y encontramos a nuestros hijos en la sala ambos muy relajados jugando Fornite en la consola de PlayStation.
“¡Finalmente deciden salir de su guarida!” Nos reprochó mi hija sin mirar hacia nosotros y sin soltar el mando del juego.
“Sandra. ¿Notaste ruidos extraños anoche?
“Sí, sonaba como una pelea de gatos”
“Deberían cambiar de colchón chicos, todo el vecindario se dio cuenta” Enrique al igual que su hermana opinó sin dejar de jugar y sin siquiera voltearnos a ver.
“Si los he oído antes, pero anoche tuvieron una buena fiesta. ¿Estaban solos o invitaron a sus amiguitos traviesos?” Continuó sin ceder mi hija, al parecer disfrutaba burlándose de nosotros.
Mi esposa y yo les saludamos con la mano sin responder y nos dirigimos a la cocina para preparar el desayuno, antes de desaparecer noté que mi hija vestía de forma cómoda e informal para el fin de semana; unos shorts de mezclilla muy cortos mostrando unos muslos largos y musculosos fruto de la gimnasia y una blusa suelta que caía sobre sus abundantes pechos heredados de su madre. Su manera de vestir nunca me había llamado la atención, pero ahora... la veía de otra forma. Enrique aún estaba en pijama y ese sería su atuendo todo el sábado (incluso el domingo si no tenía compromisos).
“Ahora tendremos que aguantar las burlas de esos pilluelos” Comentó mi esposa mientras freía tocino y batía unos huevos para hacer un omelette.
“Jajaja, vamos mujer, me he reído con sus burlas, tendremos que soportarlos ahora que nos han descubierto, me agrada esta nueva apertura, todos somos adultos” respondí sirviendo café en dos tazas.
Desayunamos y nos preparamos para ir mi esposa y yo a hacer algunas compras a un centro comercial cercano, por el momento ninguno de los dos tocó el tema de lo conversado la noche anterior, nuestra hija tenía un compromiso con un evento de su academia de gimnasia y Enrique recibiría a unos amigos para pasar la tarde jugando en la consola.
Al salir, llegaron por nuestra hija otra chica con su novio y un chico que nos presentaron y no conocíamos, los saludamos y nos dirigimos a nuestras actividades. Mi esposa y yo vestíamos ropa deportiva, yo llevaba un conjunto de pants y ella un traje ajustado de licra que resaltaba su figura, con grandes pechos y un trasero amplio y firme debido a las horas en el gimnasio. Desde que nos involucramos en el ambiente swinger nos preocupamos por lucir bien en las fiestas. Disfrutaba mucho viéndola desnuda caminando en las orgías con varias parejas y sobre todo su manera desenvuelta de socializar. Siempre preferimos las orgías con más de dos parejas y el intercambio, nunca exploramos otras variantes como tríos, ya sea con otra mujer u otro hombre.
De regreso a casa, mientras conducía decidí abordar el tema pendiente.
“¿Qué te parece si llamo a Juan para confirmar nuestra asistencia a la fiesta en su casa?”
“Sí, es la tercera vez que nos invitan a una reunión y no hemos ido a las anteriores, ambos sabemos por qué no asistimos, y sería una oportunidad para tratar el tema. ¿No crees?”
“Perfecto, sabía que estarías de acuerdo, desde anoche no dejo de darle vueltas, y te confieso que me he sentido especialmente excitado todo el día” le confesé
“Me sucede lo mismo, a veces me siento mal, pero ver a los chicos burlándose de nosotros y saber que están enterados de nuestro excitante estilo de vida, aumenta mi deseo”
Sin duda, toda la situación ha avivado nuestra pasión, mi mujer, sin pedir permiso, abrió la cremallera de mi pantalón.
Mientras conducía, mi esposa empezó a jugar y realizar sexo oral en mi miembro, hacía mucho tiempo que no teníamos esa clase de interacción.
“¡Gracias! Eres la mejor pareja”, le expresé agradecido, mientras exploraba su zona íntima con un dedo y notaba lo excitada que estaba.
Decidí detener el auto mientras mi mujer me brindaba sexo oral, fue uno de los momentos más intensos que he vivido.
Luego de esa intensa experiencia, llamé a Juan para confirmar nuestra asistencia a la reunión:
“Hola, ¿queda espacio para nosotros en la reunión? Nos gustaría unirnos”, comenté por teléfono.
“¡Eso es genial! Nos preocupaba que no quisieran participar después de tanto tiempo. No tocaré ese tema, sabemos que no es para todos. Martha se alegrará mucho”, respondió Juan alegremente.
“Tenemos algunas cosas para contarles relacionadas con ese tema. ¿Nos vemos allí entonces?” le comenté emocionado.
“A las 8 pm. También vendrán otras dos parejas, será una noche inolvidable”, confirmó Juan, entusiasmado.
No pude evitar eyacular nuevamente en la boca de mi esposa, la situación era muy excitante.
Cerca de las 5 de la tarde, llegamos a casa después de hacer unas compras. Saludamos a Enrique y a sus amigos antes de subir a arreglarnos para la velada. Decidimos ducharnos juntos para ahorrar tiempo, la presencia de mi esposa desnuda a mi lado siempre despertaba mi deseo, más aún sabiendo lo que nos esperaba esa noche. Trataríamos un tema emocionante con nuestros amigos, lo que nos mantenía constantemente excitados. Después de algunos momentos de pasión y deseo, mi esposa me hizo volver a la realidad.
“Amor, ya habrá tiempo para más tarde, debemos apresurarnos para que pueda lucir el vestido sexy que me compraste”, me dijo con entusiasmo.
Fue en ese momento que decidí expresarle una fantasía que me rondaba la mente:
“¿Te gustaría cumplir una petición mía esta noche?” le pregunté emocionado.
“¿Ahora mismo?”
“Sí, me encantaría que no te pusieras la chaqueta sobre el vestido hasta que lleguemos a la puerta de salida. Quiero que salgas luciendo tu vestido sexy para impresionar a Enrique y sus amigos”, le sugerí con deseo.
Ante mi propuesta, mi esposa no dijo nada. Siempre disfrutaba viéndola arreglarse para diferentes eventos, ya sea para encuentros con otras parejas, visitas a clubes, o para las noches más excitantes: las orgías en casa de amigos como Juan y Martha. Solo con recordar esas reuniones, la imaginación volaba, preguntándome cómo serían ahora, con sus dos hijos. Recordaba vagamente a la hija rubia, alta y delgada, que parecía una modelo, con dos hijos y un esposo negro y apuesto, un fuerte contraste. También recordaba al hijo, un joven con características similares a Enrique, que asistió una vez con su esposa, una mujer atractiva y bajita, acompañados de su pequeña hija, el orgullo de Juan.
“¿Estamos listos?” preguntó mi esposa, calzándose unos tacones altos. Con un vestido entallado que resaltaba sus curvas y un sensual liguero, se veía imponente. La simple pregunta significaba que la noche prometía ser intensa y excitante.
Cuando nos disponíamos a bajar, noté que ella optó por no ponerse el abrigo, algo que me desconcertó. El ruido de los niños jugando y riendo resonaba en la casa, sabía que no podíamos evitar pasar por delante de ellos. Mi esposa comenzó a bajar las escaleras, despertando la curiosidad de los tres chicos que voltearon sorprendidos al escuchar el sonido de sus tacones sobre los peldaños de madera.
mi esposa continuó avanzando sin cubrirse con el abrigo.
“Comportaos bien chicos, no vayáis a acabar con el whisky de papá”, solicitó mi esposa, enviando un beso de despedida a nuestro hijo.
Mi mujer lucía muy atractiva y seductora, moviendo su cuerpo al caminar. Me despedí con la mano de los chicos, quienes miraban a Myriam con deseo.
“Enrique, llegaremos un poco tarde, por favor, envíame un mensaje cuando llegue tu hermana”, le pedí.
“Diviértanse, papá”, su desconcierto era evidente, además de que sabía a dónde íbamos.
Antes de salir de casa, mi esposa se puso el abrigo. No era necesario informar al vecindario que la ama de casa, madre ejemplar y exitosa abogada salía algunos fines de semana con su esposo a orgías. Ella era mi compañera de vida, y cada día la amaba más.
“Gracias, mi amor, fue muy divertido y excitante”. La emoción me abrumaba, ver la expresión de mi hijo y, además, que sus amigos vieran a su madre de una manera inusual, añadía otro nivel de lascivia y perversión.
“jijiji sí, fue divertido. Será una lección para Enrique, la pensará dos veces antes de burlarse de nosotros”, mi esposa no paraba de reír mientras íbamos en el auto hacia el encuentro.
Nos recibieron en la puerta Martha y Juan, la pareja más experimentada de nuestro círculo de amigos, que ronda los 50 años (nosotros tenemos 43). Son excelentes anfitriones. Nos presentaron a una pareja que se iniciaba en una orgía, y la otra pareja ya la conocíamos.
La pareja novata era más joven que el resto, estaban en sus treinta y algo, y era normal que estuvieran nerviosos en su primera experiencia en grupo. Habían sido invitados por la otra pareja presente, Tomas y Linda, con quienes no habíamos tenido la oportunidad de participar en una ocasión anterior en un club swinger, pero con quienes pasamos un momento muy agradable al final de la velada. Quedamos en encontrarnos de nuevo, y esta tarde todo parecía estar a favor para nuestros propósitos.
La velada comenzó como cualquier reunión con amigos: risas, bromas, música, comida, bebidas, charlas sobre diversos temas, incluyendo nuestras familias, trabajos, hijos y planes de viaje... En un momento dado, Martha y Juan propusieron organizar juegos atrevidos que nos llevaron a despojarnos de parte de la ropa, y no faltó el tradicional desfile de nuestras esposas mientras los maridos las animábamos desde la barra.
“Ya saben cómo funciona, la pareja principiante del grupo debe elegir a quién le gustaría besar, e incluso podrían decidir que sea entre ellos mismos”, dijo Martha, quien siempre definía los juegos y las reglas.
Optaron por besar a Tomas y Linda, intercambiando besos profundos y apasionados, a los que se unieron Martha y Juan. Nosotros no íbamos a quedarnos como simples espectadores, sobre todo porque a mi esposa le encanta Juan. Sin dudarlo, se acercó a él, le bajó los calzoncillos y, arrodillada entre las tres parejas, comenzó a hacerle sexo oral de forma intensa mientras todavía se besaban y acariciaban de pie. Yo me acerqué y busqué a Linda, lo que llevó a que Tomas se uniera a Juan para que mi esposa los complaciera a ambos alternadamente. No era común verla con dos hombres a la vez, y mucho menos demostrando tanta pasión y deseo. Esta era la segunda vez que la veía en esa situación; claramente, tanto ella como yo estábamos evolucionando hacia una nueva etapa de fantasía y atrevimiento. La orgía se generalizó, la pareja novata se integró sin problemas, y durante casi 3 horas intercambiamos parejas en diferentes formatos, como tríos y cuartetos. Mi esposa superó su récord en una sola noche, estando con los 4 hombres. Al final, la esposa novata...
recibió el semen de los 4 en pecho y cara como símbolo de lealtad e ingreso a la cofradía. Así transcurrían nuestras reuniones.
Cerca de la medianoche la reunión llegó a su fin, en cierto momento de la velada le expresé a Juan nuestro deseo de conversar con ellos. Por lo tanto, al despedir a las otras dos parejas, salimos al jardín para respirar el aire fresco de la noche y seguir brindando.
“Sin duda, una de las mejores reuniones. Estábamos ansiosos de algo así, siempre iniciar con una nueva pareja resulta muy emocionante”, comentó Juan mientras nos servía nuevas bebidas.
“Nosotros también estábamos muy entusiasmados desde que supimos que estaban organizando este encuentro e invitando parejas al grupo”, respondió mi esposa, ya vestida nuevamente y luciendo muy atractiva con las piernas cruzadas. No parecía que tan solo una hora antes la hubiera visto ser penetrada en la postura de perrito por el joven esposo de la pareja novata mientras le practicaba sexo oral a Tomás.
“Bueno, ¿qué es lo que desean compartir con nosotros? Estamos muy intrigados”, preguntó Martha.
“Confiamos plenamente en ustedes, ya que hemos sido cómplices durante varios años en la escena swinger. Tanto mi esposo como yo estamos sorprendidos por la confesión que nos hicieron acerca de involucrar a sus hijos en sus actividades. Necesitamos confirmar si es cierto o si solo fue una broma, ya que también tenemos algo que confesar y consultarles”, expresó mi esposa, siempre directa, una cualidad que admiro en ella.
“¿No se alejarán nuevamente? Porque ese fue el motivo por el que lo revelamos, en medio del calor de las bebidas y la euforia de la reunión, quisimos dar un paso más en compartir algo tan íntimo, algo que no podríamos hacer con nadie más”, reveló Juan.
“Entonces, es verdad”, concluí.
“Es tan cierto que hace dos semanas nos visitaron en casa luego de varios meses sin hacerlo. No fue sencillo, de hecho, tuvimos una reunión a media tarde, pues debían regresar con sus familias. Siempre hemos sido muy cercanos”, continuó Juan.
“¿Desde cuándo empezaron o cómo surgió todo?”, preguntó mi esposa.
“El inicio es una larga historia. ¿Están dispuestos a escucharla? Siempre hemos sido una pareja muy liberal. Llevamos casi 20 años en el ambiente swinger, desde que nuestros hijos eran pequeños. Como saben, fuimos nudistas en una época y cuando ellos eran adolescentes nos acompañaron en algunas ocasiones a un campamento nudista familiar. Aunque no había ningún morbo al estar desnudos junto a otras familias, de alguna manera, al ver sus hermosos cuerpos, surgió en nosotros el deseo de involucrarlos en nuestras intimidades, aunque esto ocurrió años más tarde, de forma circunstancial y natural. Les enseñamos abiertamente cómo cuidarse y disfrutar de su sexualidad. No solo les dimos consejos, sino que también les permitimos presenciar nuestras relaciones sexuales una vez que cumplieron los 18 años. Primero nuestra hija nos vio, luego nuestro hijo al cumplir también la mayoría de edad. Como adultos, cuando íbamos a la cama, nos pedían ver cómo hacíamos el amor estando juntos. Era muy excitante. Incluso les sugerimos que se desnudaran y se tocaran mientras nos observaban. Después, sospecharon que éramos swingers por nuestras constantes salidas nocturnas o ausencias de los fines de semana, además de las visitas de parejas vestidas de forma muy provocativa. En una buena tarde, tuvimos una conversación de adultos, ya tenían más de 21 años, y les confesamos que teníamos encuentros con otras parejas y asistíamos a reuniones temáticas sexuales. Mi hija tenía un nivel de libido similar al mío y era la que más curiosidad mostraba sobre nuestras experiencias. Nos pidió que le mostráramos contenido o si hacíamos fotografías o videos de nuestras reuniones, aunque en realidad no acostumbramos a hacerlo. Para complacerla y observar sus reacciones, decidimos grabar un encuentro con otra pareja y mostrábamos cómo era. Aquella noche fue sumamente emocionante, nosde interrogantes y terminamos asignándoles otra labor distinta a nuestros hijos en esta situación les recomendamos explorar entre ellos algo que nunca habían experimentado y desde esa noche se convirtió en una práctica habitual, contemplar sus jóvenes y firmes cuerpos junto a los nuestros tocándose mutuamente hasta alcanzar el orgasmo se convirtió en un elemento superior a cualquier experiencia vivida.
Nuestros hijos ya mantenían una vida sexual activa con sus respectivas parejas estables u ocasionales, incluso mi hija estaba por contraer matrimonio pero nos confesaron que nada era tan emocionante como observarnos a nosotros y tocarse entre ellos. Nuestra hija se casó a los 25 años y previo a la boda decidimos llevar a cabo una última reunión permitiéndoles estar juntos y presenciar nuestra actividad. Esa noche todo se descontroló, tomamos algunas bebidas y les mostramos otro video de uno de nuestros encuentros grupales con otras 5 parejas, ver a su madre con más de un hombre al mismo tiempo fue impactante, subimos a la habitación y al observarnos hacer el amor, la excitación era tal que en un momento vimos a nuestros hijos realizando un intenso 69, la visión fue impresionante, nos acercamos y fue imposible resistir la tentación de ayudar a mi hijo a acariciar la vulva rosada de mi princesa y a Martha a asistir a nuestra hija a practicar sexo oral con nuestro hijo, habíamos cruzado la barrera inevitable, mi hija se coloco sobre mí y mi esposa hizo lo propio con mi hijo...aquella fue la primera vez." Concluyó notablemente excitado Juan, seguramente el recuerdo lo impactó tanto como a nosotros escucharlo, se produjo un breve lapso de silencio.
"Nuestra hija contrajo matrimonio, fue una hermosa ceremonia, al principio nos invadieron algunas dudas ya que, como saben, su esposo es de raza negra y proviene de otro país, llegó como estudiante de intercambio a la universidad, se conocieron, se enamoraron y nos causaba algo de preocupación que dejaran el país además de que nuestra hija es rubia nos sorprendió su elección, sin embargo su esposo es un excelente padre y un esposo ejemplar" continuó Martha
"¿Cuánto tiempo transcurrió hasta que se reunieron nuevamente con...sus hijos después de la iniciación?" A mi esposa le importaba poco la parte de la boda y familiar, ella ansiaba más detalles sobre sus encuentros, su pregunta me tomó por sorpresa.
"Seguimos con nuestra vida swinger, nuestro hijo al mudarse su hermana de casa se distanció un poco y en cierto momento partió de vacaciones a América Central y allí conoció a su actual esposa en Costa Rica, tras algunas gestiones también decidió casarse, pocos meses después de que lo hiciera nuestra hija, nos solicitó como regalo una celebración como la que tuvimos previo a la boda de su hermana, por lo tanto en esa ocasión sostuvimos un trío con nuestro chico, fue algo maravilloso. Tener relaciones íntimas con su madre en presencia de su padre resultó muy emocionante, tanto que durante todo un fin de semana Martha nos satisfizo sexualmente, nuestro hijo es muy atrevido, nos pidió que viéramos películas para adultos y recreáramos las escenas con su madre, llegó un punto en el que tuve que poner un límite ya que deseaba que le hiciéramos doble penetración..." Juan disfrutaba al compartir sus vivencias, se notaba en su semblante la excitación, mi esposa se mordía los labios como señal inequívoca de calentura.
"Y... ¿lo hicieron?" preguntó Myriam
"No en esa ocasión. Poco tiempo después nuestro hijo se casó. Afortunadamente nuestros dos hijos residen en nuestra misma ciudad, pensamos que no volverían a repetirse nuestros encuentros y para nosotros era una fantasía cumplida en secreto, nos visitaban con sus parejas, prácticamente ambos estaban recién casados, de vez en cuando venían a pasar algún domingo, nos reuníamos con regularidad para convivir en familia, tanto nuestra nuera como nuestro yerno son personas excepcionales." Continuó Juan
“Entiendo que se repitió… ¿y cómo fue?” Pregunté
“Con el primero fue con nuestro hijo, su esposa e hijos se fueron a Costa Rica a celebrar la Navidad, por motivos laborales él no pudo acompañarlos, nos sorprendió que optara por quedarse en su habitación de siempre, fue muy directo, nos expresó que nos extrañaba a nivel íntimo y que se encontraba muy satisfecho
Con su enlace matrimonial deteriorado pero sintiendo la necesidad de volver a estar juntos, pasamos una semana en la que prácticamente a diario manteníamos relaciones íntimas con Martha, incluso en mis ausencias aprovechaban para hacerlo, era habitual que, mientras yo veía televisión, ellos copulaban a mi lado. ¿Recuerdan que les mencioné que mi hijo tiene un lado muy liberal?
“Sí... ¿En qué sentido?” indagué
“Bueno, empezó a utilizar un lenguaje vulgar con su madre, le preguntaba si disfrutaba de cómo lo hacía, si le gustaría tener más compañeros mientras él continuaba, o si le apetecería que varios hombres se desahogaran en ella, que a él le gustaría verla en esa situación, etc. Martha ya me había comentado que cuando se quedaron a solas empleó ese tipo de vocabulario, pero no le importó hacerlo en mi presencia. Debo confesarles que me sorprendió y me molestó escucharlo; ustedes saben que no suelo utilizar un lenguaje soez, a pesar de mi estilo de vida libertino me considero un caballero y trato a las mujeres con mucho respeto, máxime tratándose de su madre. Como medida disciplinaria, le sugerí que moderara su lenguaje, que no sería de mi agrado que llamara de esa manera a su joven esposa. Su respuesta confirmó su grado de depravación; “me encantaría verla a ella con dos o tres compañeros, uno en cada orificio y al final que la llenen de fluidos” acto seguido eyaculó sobre los senos de su madre”
“¡Vaya! Sin palabras... puedo imaginar cómo se sintieron, es impactante. ¿Cómo lo tomaste, Martha?” preguntó mi esposa
“Pregúntaselo a Juan, porque enseguida se desnudó y básicamente me forzó” respondió Martha
“En cuestiones de sexualidad no hay reglas fijas, me excitó mucho escucharlo. No sabía hasta qué punto lo habíamos influenciado, pero la carga sexual de sus palabras y el hecho de ver a su madre con fluidos en el cuerpo, su zona íntima inflamada por días de actividad sexual, la fantasía que tenía de ver a mi nuera en circunstancias eróticas desencadenó el único instinto animal que se me ocurrió; tener relaciones con mi esposa, quien al igual que yo, experimentó uno de sus mejores orgasmos”
“Esa misma noche tuvimos una conversación muy abierta con nuestro hijo y nos confesó que le gustaría adentrarse en el mundo swinger como nosotros, pero que le resultaba imposible convencer a su esposa para tal propósito, por eso recurrió a las fantasías. Expresó su deseo de asistir a un club swinger y acompañarnos, haciéndose pasar por un extraño entre nosotros, y le encantaría que nos reuniéramos de nuevo y que estuviera su hermana. Por supuesto, intentamos aconsejarlo y apoyarlo. También mencionó que le resultaba excitante la idea de acompañarnos alguna vez. Le pregunté si le incomodaría ver a su madre con otro hombre que no fuera yo, ya que una cosa es la fantasía y otra la realidad. Dijo que era una fantasía recurrente el imaginar a su madre con otros hombres, al igual que a su esposa. Nos informó que ya había conversado con su hermana al respecto, y ella compartía su opinión, y le gustaría volver a reunirnos los cuatro. También manifestó que, aunque era muy feliz con su esposo, le aburría un tanto la rutina de la vida matrimonial.
Unos meses más tarde, se presentó la oportunidad de que nuestra hija pasara unos días con nosotros por el mismo motivo del viaje de su esposo a su país, aún no tenían hijos. Fue la ocasión perfecta, nuestros hijos ya habían conversado y estaban decididos a tener encuentros íntimos los cuatro. Sin más preámbulos, una vez que supo que su hermana estaba en casa, llegó un sábado por la tarde. Comimos, bebimos y luego subimos a la habitación para disfrutar del mejor placer íntimo, con nuestros hijos, sin ningún prejuicio, todos adultos con experiencia de casados. Primero, nuestros hijos copularon apasionadamente frente a nosotros, para luego yo tener relaciones con mi hija, quien había florecido con el matrimonio, mientras mi hijo mantenía relaciones con su madre provocándole varios orgasmos. Para nuestra hija fue toda una sorpresa escuchar a su hermano diciendo obscenidades “¿te encanta, verdad mamá?”. Mi hija simplemente sonreía mientras recibía mis embestidas.
“¡Papá...! ¡Hay que satisfacer a estas mujeres!”.
En un veloz movimiento, montó a su mamá sobre él y me solicitó que se la introdujera por el ano, obsesionado por realizar una doble penetración a su madre, algo que nunca habíamos experimentado en el ámbito swinger. Le pregunté a Martha si íbamos a cumplir la fantasía de su hijo, ella accedió, pero pidió que lo hiciéramos con cuidado. Nuestra hija estaba absorta viendo cómo dividíamos a su madre, quien poco a poco estaba aceptando ambas erecciones hasta que logré introducir por completo mi miembro en su ano, mientras su hijo la penetraba profundamente por la vagina. "Sigue tú, hermanita, aprovecha y disfruta como la mujer de nuestra madre". Nuestra hija se unió acariciando nuestros testículos o introduciendo en el orificio correspondiente de su madre el pene que amenazara con salirse, así estuvimos algunos minutos, Martha estaba encantada ensartándose. "Hermana, chúpanos los testículos".
Nuestra hija, obediente, se ubicó detrás de mí, humedeciendo mis testículos y pasando incluso la lengua por mi ano, era exquisito. Mi hijo continuaba expresando vulgaridades y dando órdenes, parecía un loco desenfrenado, mientras penetrábamos simultáneamente a su mamá. Se desarrolló la siguiente conversación entre ellos: "¿Hermana, tu esposo te satisface lo suficiente? ¿Es cierto que tiene un miembro grande?"... "Sí, es enorme y es muy bueno en la cama, pero lo que hacemos con papá y mamá supera todo"… "Me encantaría que tu esposo penetrara a nuestra madre mientras papá y yo te penetramos a ti por delante y por detrás... ¿No sería excitante que tu marido viera lo promiscua que eres?"... "No lo sé, me gustaría primero probar cómo se siente"…
Al parecer, nuestra hija ya había practicado la penetración anal con su marido, ya que al salir de la cavidad de su madre, se montó frente a mí sobre el pene de su hermano introduciéndoselo por el ano. La invitación de su vulva abierta era irresistiblemente tentadora, limpié mi miembro con una toalla húmeda y se lo introduje de golpe, rápidamente nuestra hija alcanzó un orgasmo al ser estimulada en ambos orificios al mismo tiempo. Sus convulsiones me llevaron a acabar fuertemente dentro de su vagina, mi hijo empezó a temblar, indicando que había eyaculado dentro del ano de su hermana. Permanecimos dentro de ella unos minutos, mis testículos rozando y pegados a los de mi hijo, y nuestros penes semi erectos palpitaron dentro de los orificios de mi bella hija”.
“¡Wow... wow! ¡Qué memoria y qué nivel de detalle!” Mi esposa aplaudió, y realmente lo que acabábamos de escuchar de Juan nos dejó sin palabras, por otro lado, yo estaba sumamente excitado.
“Y así comenzó todo, han pasado 4 años desde ese momento, hemos evolucionado y hoy en día nuestros hijos son más libidinosos y desinhibidos, afortunadamente continúan casados. Nuestro hijo aún tiene la fantasía de involucrar a su esposa, y ella sigue el juego a nivel de fantasía según lo que nos cuentan, y nuestra hija afirma amar a su esposo. Hemos alcanzado una madurez y, aunque nuestras reuniones son más esporádicas, son cada vez mejores. Y bueno, nuestros hijos tienen una última fantasía por cumplir”
“¿Cuál es?” pregunté emocionado
“El participar con nosotros en el ámbito swinger y en incluir a otra pareja. Por ello, pensamos en ustedes para avanzar aún más en este excitante mundo, lo cual nos excitaría mucho llegar a eso. ¿Qué les parece la historia y la propuesta?”
“Justamente estamos atravesando algo similar con nuestros hijos, algo que ocurrió ayer. Ellos saben que somos swingers, por eso venimos a pedirles consejo. Su historia es sumamente emocionante, el hecho de que nuestros hijos nos lo preguntaran de alguna manera nos excitó”, les confesé.
“Primero respondan a nuestra propuesta, ¿les gustaría participar con nosotros e incluir a nuestros hijos?”
Continuará en la Parte 3.
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