Para comprender mejor esta narración es recomendable revisar la entrega anterior, ya que esta constituye la continuación.
Mi hermano efectuó un último empuje mientras liberaba una generosa cantidad de fluido en mi interior.
En coincidencia, exhalé un último gemido y luego nos fundimos en un beso, como suele ser nuestra costumbre tras intimar.
Seguimos con nuestros apasionados besos hasta que nos percatamos de la presencia de los demás integrantes de mi familia en la habitación.
-¿Cuánto tiempo llevan aquí?- interrogó Martín.
-Suficiente para presenciar sus apasionados besos con intercambio de saliva- respondió mi hermana Violeta.
-Para la próxima ocasión sería prudente tocar la puerta antes, mi novia y yo necesitamos privacidad- replicó mi hermano.
-Les gusta que estemos aquí, eso es evidente- manifestó mi hermana Azul entre risas junto a Violeta.
En ese momento, intervino mi padre diciendo: -¿Qué les parece si pasamos una agradable tarde en familia, tal como la vez anterior?
Respondimos afirmativamente y cada uno comenzó a despojarse de sus ropas.
Mi padre acomodó a mi madre sobre su miembro y empezó a moverse con brío.
Los pechos de ella se agitaban con el movimiento, mi hermana Azul y yo nos apresuramos a sujetar uno de sus senos para comenzar a estimularlo con la boca.
Por su parte, Violeta se abrió de piernas y en cuestión de segundos sintió la penetración de Martín en su intimidad, quien agarró con ambas manos sus pechos y la embistió con pasión.
Los gemidos de mi madre y de mi hermana resonaban en toda la habitación.
Martín estaba cumpliendo su fantasía de estar con otra de sus hermanas y me alegraba ver lo feliz que esto lo hacía.
Mientras sucedía todo esto, yo disfrutaba del suave seno de mi madre en mi boca, concentrándome en acariciarlo con la lengua una y otra vez.
Las embestidas de mi padre cobraban velocidad y el pecho de mi madre se agitaba con mayor intensidad frente a mi boca.
Violeta apretaba sus piernas alrededor de la cintura de Martín, quien aceleraba el ritmo indicando que se acercaba al clímax al mover rápidamente su miembro dentro de ella.
Finalmente, tras unos minutos, ocurrió lo mismo que en ocasiones anteriores y tanto mi hermano como Anselmo eyacularon al unísono.
Mi hermana Azul se colocó en posición a cuatro patas, elevando su trasero, y le hizo una seña a Martín, quien la tomó de la cintura y la penetró de una sola embestida.
Mientras tanto, yo cabalgaba sobre mi padre, quien me penetraba con la misma intensidad que a mi madre, mientras Violeta se acomodaba sobre el rostro de Anselmo para recibir su gratificación oral en su intimidad.
Mi madre se acercó a Violeta y empezaron a besarse apasionadamente mientras se acariciaban mutuamente los senos.
Miré hacia un lado y vi a Martín penetrando con fiereza el trasero de Azul, cuyo cuerpo se estremecía de placer con cada embestida y nalgada que recibía de mi hermano.
Mi padre disfrutaba de una doble estimulación: yo en su miembro y Violeta moviéndose sobre su rostro, mientras él la complacía con su lengua, deleitándose al dar placer a su hija y a la vez disfrutando de otro encuentro con Violeta hasta que ésta emitió su último gemido y liberó sus fluidos en la boca de mi padre, quien los recibió con gran satisfacción, al igual que mi madre hizo lo propio con Anselmo.
Con un último empuje, Anselmo eyaculó dentro de mí.
No fuimos los únicos en llegar al clímax, ya que mi hermana Azul tenía su posterior bien lleno de semen de Martín.
Así concluyó esta apasionante velada familiar, llena de encuentros íntimos compartidos.
En mi área genital tengo la mezcla de esperma de mi hermano y de mi padre.
Anselmo y Martín susurran entre ellos, por sus expresiones faciales me doy cuenta de que se avecina algo emocionante.
Mi padre se sienta con su miembro erecto apuntando hacia arriba y mi hermano se coloca a horcajadas sobre él, pero dando la espalda, esta es la segunda vez que papá penetra a mi pareja y parece que a ambos les gusta mucho esta situación.
-Amor, ven a sentarte sobre mi miembro, mirándome a los ojos - me pidió Martín, yo le obedecí y en ese momento caí en cuenta de lo que estaban tramando, aquí nadie se quedaría sin ser penetrado, mi padre lo haría con él y mi pareja haría lo mismo conmigo al mismo tiempo que sentiríamos las embestidas de papá.
Iniciamos esta práctica tan placentera que nunca había experimentado y debo decirles que me ha fascinado.
Mientras yo disfrutaba de la doble penetración, mis hermanas estaban ocupadas con mamá.
Azul estaba encima de nuestra madre frotando su zona íntima contra la de ella y Violeta se estimulaba con sus propios dedos.
Fue tan gratificante, en esa posición podía percibirlo todo, los músculos tensos seguidos de los movimientos de mi padre y las embestidas de Martín que ya conocía de memoria.
Azul se movía encima de mi madre y sus genitales se fusionaban en una unión cada vez más apasionada y Violeta continuaba disfrutando de su autoplacer.
Unos minutos después, todos habíamos alcanzado el clímax y estábamos satisfechos con nuestra sesión de sexo en familia.
Los miembros de mi familia se retiraron a sus habitaciones respectivas, quedando solo Martín y yo en nuestra habitación.
Él me abrazó y me besó en los labios.
-Tengo una fantasía por cumplir, quería que fuera solo contigo - me confesó.
-¿Cuál es esa fantasía, cariño? - le pregunté.
-Quiero que me introduzcas un dedo en mi trasero - respondió tímidamente.
-Voy a hacerlo realidad - fue mi respuesta.
Se recostó, yo tomé su miembro con ambas manos, pasé mi lengua a lo largo y luego lo introduje en mi boca para saborearlo.
Liberé una de mis manos para llegar a su ano y cuando encontré la entrada no dudé en introducir mi dedo mientras seguía estimulando su miembro con mi boca.
Se estremeció de placer al sentir mi dedo jugando en su trasero, era otra de sus fantasías que estaba cumpliendo.
Continué estimulando su interior hasta percibir su humedad y luego retiré mi dedo, al mirarlo me di cuenta de que había extraído esperma del ano de Martín.
-Es de papá - me aseguró, llevé mi dedo a la boca y lo limpié con la lengua.
Luego volví a besarlo apasionadamente y me acurruqué a su lado apoyando mi cabeza en su pecho. Me sentí dichosa por tener un novio tan bueno y una familia maravillosa.
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