Al ir a la cama esa noche, esperaba conciliar el sueño rápidamente debido al cansancio del viaje y las intensas emociones experimentadas. Sin embargo, me encontraba incapaz de dormir, mi mente estaba completamente ocupada por mi prima, quien me hacía sentir una libertad que no había experimentado en mucho tiempo. Después de pasar una hora en la cama sin éxito, me levanté para ir al baño. Al regresar al pasillo, justo al paso de la habitación de Marta, ella salió luciendo una camiseta de manga corta que le quedaba grande, a modo de camisón. Con ternura, me tomó el rostro entre sus manos y me dio un beso en los labios, lento y dulce.
-No te di las buenas noches, primo... hasta mañana -susurró Marta.
Continuamos besándonos cada vez con más pasión, hasta que oímos a uno de mis tíos levantarse, quizás para ir al baño o tomar agua. Nos separamos rápidamente y nos despedimos con un "hasta mañana". Con cuidado regresé a mi habitación y me acosté, aunque me llevó un tiempo conciliar el sueño. Finalmente, el cansancio venció a mi mente. A las 5 de la madrugada, mis tíos me despertaron al cerrar una puerta, ya que era fácilmente despertado. Comencé a pensar en los momentos con mi prima, lo cual me excitó mucho, por lo que decidí masturbarme imaginando sus caricias. Recordé las palabras de Marta, que estaba a mi disposición cuando quisiera, y en mi excitación, sentí que era una oportunidad perfecta. Al pasar más de media hora desde que mis tíos se habían ido, consideré improbable que regresaran, así que me levanté y al abrir la puerta, me encontré con Marta saliendo de su habitación. Sin decir una palabra, nos miramos y nos besamos apasionadamente en mitad del pasillo, de manera más intensa que antes. Sus manos se enredaban en mi cabello, mientras las mías exploraban su cintura, descendiendo hasta llegar a su trasero, notando que dormía sin ropa interior.
La levanté y llevé sus piernas alrededor de mi cintura, frotando sus partes íntimas con mi ropa interior, sus pezones presionaban mi pecho a través de nuestras camisetas. Rápidamente nos quitamos las camisetas para disfrutar de nuestros cuerpos desnudos a la luz de la calle que penetraba por las ventanas. Acaricié sus senos, mordisqueé sus pezones, mis manos recorrían su espalda y agarraban su trasero. Mis dedos buscaban la humedad de su entrepierna, mientras Marta, moviendo sus caderas, me incitaba a desearla.
-He estado toda la noche pensando en ese beso, completamente mojada -susurró al separar sus labios de los míos- Pensé que ya había superado lo que sentía por ti, pero es más fuerte que yo. Te amo más de lo que jamás he amado a alguien, más de lo que amaré a alguien. Hazme tuya -pidió Marta.
Sin cambiar de posición, dejé caer mi ropa interior, la apoyé contra la pared y dirigí mi miembro hacia la entrada de su húmeda zona íntima, la cual descubrí totalmente depilada, suave y mojada.
-Espera -me dijo entre suspiros- soy virgen y tengo miedo de quedar embarazada, ponte un preservativo.
-¿Eres virgen? -me sorprendí al ver lo excitada que estaba- ¿No te sentías preparada?
-Hace tiempo que estoy lista -suspiró y movió sus caderas para rozarse conmigo- pero tú no estabas listo... siempre he estado preparada para ti -confesó Marta mientras se rozaba con mi miembro.
-Hoy pospondremos el preservativo para conseguir pastillas anticonceptivas... pero tu primera vez será sin protección -le propuse.
-No me hagas esperar... Estoy muy excitada... No me importan las consecuencias -pidió Marta.
-Tranquila, si tu zona íntima ha resistido como virgen...
Hasta este momento, no ha experimentado ningún malestar por unas horas...
Cuando le dije esto, empecé a acariciar su clítoris con mis dedos, mientras me dirigía a la habitación. La recosté en la cama y pude observar su vagina increíblemente mojada. Me acerqué con mi boca y sentí cómo latía, respiraba sobre ella, soplaba suavemente. Comencé a recorrer sus labios con mi lengua, realizando movimientos circulares alrededor de su clítoris. Su cuerpo se estremecía y con mis manos separé sus labios para descubrir su deliciosa vagina. Tenía un aroma maravilloso, estaba tan limpia, tan suavemente rasurada, tan delicada... Continué explorando e incursioné en la entrada de su trasero, una zona donde no habría riesgo de embarazo, así que quise probar y ella no se opuso, al contrario, su excitación aumentaba. Noté cómo intentaba alcanzar un bote rojo de preservativos en la mesita de noche, pero seguí concentrado en disfrutar de aquella deliciosa experiencia. Finalmente, logró sacar el bote y me lo entregó.
-Toma... mmmm... unas amigas me regalaron esto en un cumpleaños... úsalo para mi trasero...
Fantástico, era un lubricante con aroma a fresa. Continué estimulando su vagina mientras lubricaba su diminuto agujero para prepararlo antes de penetrarlo con mi pene. El momento estaba cerca, estaba muy excitado. Sería la primera vez que tuviera relaciones anales con alguien y la idea me excitaba muchísimo. Aceleré el ritmo para intensificar su orgasmo, que no se hizo esperar, su cuerpo se convulsionaba con fuerza, sus manos pasaban de estar cruzadas sobre la cama a apretar sus senos o pellizcar sus pezones abultados. El clímax se aproximaba, su orgasmo estaba comenzando, y ella me indicaba lo mucho que disfrutaba. Introduje mi lengua en su virginal vagina, sintiendo sus convulsiones internas y deleitándome con el primer orgasmo que le había provocado...
-Estás lista para darme tu trasero?...
-Marcos... soy toda tuya... mmmm... lo que desees...
-Vamos a probarlo... pero primero necesitas lubricar mi pene...
Sin decir palabra, empezó a humedecerlo abundantemente con saliva mientras yo seguía aplicando gel, no quería que fuera una experiencia desagradable o dolorosa, así que no escatimé en el lubricante.
-Acuéstate boca arriba - le ordené - y agarra tus tobillos con las manos
Con obediencia, adoptó esa posición y su trasero quedó a la altura de mi erecto pene, que nunca lo había sentido tan duro, tan grande... Aunque yo no era virgen, nunca antes había experimentado esa sensación y ahora iba a desflorar el trasero de mi prima... Coloqué la punta en la entrada y empecé a empujar lentamente, su respiración se entrecortaba, sus ojos parecían salirse de las órbitas con cada avance de mi pene. Marta movía sus piernas, buscando facilitar mi entrada, en esa posición le daba libertad para controlar la profundidad con la que mi pene la penetraba. Me sentía en el paraíso, era tan estrecho, tan apretado, tan lubricado... Continué entrando lentamente hasta que mis testículos no permitieron más avance, la primera embestida duró varios minutos, pero fue una sensación indescriptible. Me dejé caer sobre ella, sin mover mi pene, que permanecía clavado en su interior. Tomé sus maravillosos senos con mis manos, los besé y mordisqué con ternura. Luego, besé su cuello, busqué sus labios y los acaricié con dulzura y pasión... Me acerqué a su oído y le susurré:
-Mi amor... - ¿"mi amor"? Nunca antes le había llamado a nadie así. ¿Por qué salieron esas palabras de mis labios? No fueron premeditadas.
emergeron espontáneamente de mis labios y alumbraron sus ojos, ¿te encuentras lista para despegar? ¿Estás preparada para la acción?
-Sí… mmmm… siempre…
Al recibir su "aprobación", comencé un movimiento pausado dentro de su aún estrecho trasero, despacio, sin apuro, sin descanso. Sus manos ya habían soltado sus tobillos y se aferraban a mi espalda; poco a poco notaba cómo su esfínter se había dilatado un poco más, lo que provocaba que su rostro comenzara a reflejar signos de placer. Su respiración era entrecortada, se mordía los labios cuando no nos besábamos o me mordía donde podía.
-Mmm… me agrada… es fenomenal… mmmm… me daba miedo… pero es estupendo… mmm sigue… con más fuerza…
Mis movimientos eran más enérgicos, más veloces; incluso me permitía el lujo de retirársela y volver a introducirla, mostrando así su dilatado y enrojecido agujero... su mano derecha no dejaba de estimular su clítoris, estaba sumamente excitada... y yo... pero deseaba disfrutar un poco más, por lo que se la saqué y sin decirle nada la coloqué en posición de cuatro patas en el suelo, me ubiqué detrás de ella y se la introduje, sin contemplaciones. Al parecer, en esta postura experimentaba más sensaciones... y yo también las percibía, más calor en mi miembro viril que estaba encendido; en la otra posición, Marta tenía más libertad, pero en ésta era yo quien podía embestir con total comodidad... y lo hice con todas mis fuerzas. Marta no podía contener sus gritos, como pudo, tomó la almohada que había caído al suelo y se la colocó en la boca...
-Aaagh... mmmm... continúa... mmmmm... sigue así...
Y ya no pude más, resultaba insoportable, no podía continuar, me vacié dentro de aquel trasero que había sido desvirgado por mí, que había sido mi primer trasero. Me disponía a retirarla...
-Espera... mmm... espera... déjámelo dentro... permítele sentir cómo se contrae... mmmm...- ella seguía estimulando su clítoris a gran velocidad mientras mi sudor caía por su espalda- me vengo... mmmm...
Ella fue dejando caer su cuerpo sobre el suelo hasta quedar tendida, con mi miembro aún dentro, cada vez más flácido... estábamos agotados, besé su espalda, su cuello.
-Te amo, Marta...- ¿Pero qué me estaba sucediendo? ¿De dónde surgían palabras que jamás había expresado? Los ojos de Marta brillaban intensamente y nos besamos.
Me levanté y, sin permitirle moverse, la alcé en brazos y la llevé al baño; preparé la bañera y nos sumergimos juntos, abrazados, relajándonos, sin decir nada, disfrutando de ese momento. Marta se puso en pie como pudo y comenzó a secarse, dejándome contemplar su cuerpo, disfrutando de mi mirada mientras yo permanecía en la bañera.
-Son las nueve, ¿llamo a una amiga y bajamos a desayunar a la cafetería con mis padres?
-¡Claro!- ella actuaba con naturalidad conmigo, yo debía aprender a manejar esa relación delante de las personas.
Mientras me secaba, salí del baño y escuché a Marta hablando por teléfono.
-... sí, tía... pero ¿me acompañas?... ya te contaré con calma... jajaja... sí, sí... ¿recuerdas lo que te costó?... pues llámame y envíame un mensaje para acordar la hora... ¡adiós!
Entré en mi habitación y comencé a vestirme; nos encontramos en el pasillo y me dio un beso en la mejilla.
-¡Buenos días, Marco!- dijo con una sonrisa de oreja a oreja...
Nuevamente acerqué mi boca a la suya y le di un beso en los labios, sin profundizar, sin lengua, tierno, como aquel primer beso que nos dimos hace tantos años.
-¡Buenos días, primita...
Sonrió y no dejó de hacerlo durante todo el camino hasta la cafetería. Una vez en la puerta, simuló cara de sueño y entramos. Desayunamos rápidamente porque teníamos mucho trabajo, Marta se marchó porque había quedado con una amiga y yo, en un arrebato de buen sobrino, me ofrecí a ayudar a mis tíos...
-Si necesitan una mano...
-¿De verdad lo harías? El ayudante de cocina está enfermo... ¿te importaría ayudarnos hoy? Nos harías un gran favor...
-Por supuesto...
Y así pasé todo el día trabajando en la cafetería, pero me divertí.
Me divertí con mis tíos, con los clientes, mi personalidad y la tristeza que tenía sin saberlo se había curado como por arte de magia. Marta entraba y salía de la cafetería como seguramente hacía a diario, pero cada vez que venía sus ojos me buscaban, buscaban los míos.
Por la noche mi tío nos invitó a cenar a una pizzería que cerraba muy tarde y regresamos a casa, ellos se fueron a dormir y Marta y yo nos quedamos con la excusa de ver una película en la televisión. Mientras más tiempo pasaba desde que se habían ido mis tíos, más cerca se acercaba ella, hasta que terminó recostada con su cabeza en mi pierna. Mis dedos acariciaban su cabello, era delicado, era un momento de ternura.
-Hoy estuve con una amiga en una clínica especializada y me puse un DIU, me dijeron que si no tengo molestias durante el día de hoy, que para mañana tenemos vía libre...
Me gustó la idea, su actitud, su espontaneidad... terminamos la película, nos besamos suavemente y nos fuimos a dormir.
Marta era grandiosa, era hermosa, tenía un cuerpo impresionante, era dócil, sumisa, dulce... perfecta, la mujer ideal... mi mujer ideal... El segundo día había concluido, superando en gran medida al primero, mis vacaciones apenas empezaban...
Ya saben lo de siempre, no quiero ser insistente... esta serie continuará en función de sus comentarios y valoraciones, entre más comentarios, correos electrónicos o agregados a MSN, más extenderé la historia. Disfruten.
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