En una etapa de mi existencia, mi mayor excitaci贸n proven铆a de contemplar a una mujer desvestida o simplemente en ropa interior. Probablemente debido a mi gusto por la lencer铆a, prefiero lo segundo.
Lamentablemente, en aquel entonces, la tecnolog铆a que existe hoy y permite ver y grabar era inexistente. As铆 que me conformaba con intentar espiar a trav茅s de un espejo, disfrutando el fugaz vistazo a unas nalgas redondeadas enfundadas en prendas seductoras.
A pesar del riesgo de ser descubierto por la mujer o alguna otra persona cercana, sent铆a emoci贸n al espiar en situaciones m谩s 铆ntimas, como cuando la mujer iba al ba帽o.
Recuerdo una ocasi贸n en particular, en la que desde abajo de un ba帽o de mujeres en una tienda, vi a una se帽ora bajando sus prendas para sentarse. Aunque ella no me vio, su hijo s铆 lo hizo, lo que result贸 sorprendente y gracioso.
En otra ocasi贸n, desde la terraza de mi apartamento, observ茅 a una vecina completamente desnuda, con su cabello apuntando hacia m铆, mientras su esposo cerraba las cortinas. Fue un momento inesperado y excitante.
En ese mismo apartamento, descubr铆 la puerta entreabierta del departamento de mis vecinos y presenci茅, casi por accidente, a la pareja teniendo relaciones. La escena me cautiv贸, aunque decid铆 retirarme discretamente para no ser descubierto.
En otra situaci贸n, aprovechando la penumbra en mi oficina, pude observar a compa帽eras de trabajo desde un 谩ngulo inusual gracias a un CD-Rom, descubriendo detalles 铆ntimos de su vestimenta.
Por ejemplo, la esposa de mi jefe utilizaba tangas fosforescentes que resaltaban su delgada figura y tono de piel. Mientras que la secretaria del contralor luc铆a piernas tonificadas y un trasero prominente bajo sus minifaldas. La mujer de recursos humanos alternaba entre tangas y pantimedias, seg煤n su estado sentimental.
Finalmente, la chica acomedida que sol铆a levantar su tanga por encima de la cadera de su pantal贸n tambi茅n formaba parte de los encuentros fugaces que alimentaban mi curiosidad y excitaci贸n.
brindando un espect谩culo de su ropa 铆ntima del d铆a.
En relaci贸n con esta tendencia que ha estado en boga por un tiempo, de exhibir las famosas colas de ballena, me viene a la mente una compa帽era contadora, de tez morena, con facciones de Barbie, alta, alrededor de un metro ochenta, con poco pecho pero unas caderas y nalgas fenomenales, una chica muy t铆mida. A pesar de ello, le encantaba vestir de forma sensual y asistir al gimnasio. En una peque帽a reuni贸n en mi hogar, durante mi segundo matrimonio, recuerdo que estaba sentado junto a ella en la barra de un peque帽o bar que ten铆amos.
Cuando ella se estir贸, su tanga se desliz贸 por encima de la cadera de sus ajustados jeans. La vista fue espectacular, pero incluso m谩s impactante fue la sensaci贸n que experiment茅 cuando, por instinto, ella intent贸 cubrir su tanga de encaje con la mano. En ese instante, al acomodarse nuevamente en su asiento, gir贸 la cabeza y me sorprendi贸 observando su tanga con deleite. Yo simplemente sonre铆, y avergonzada, ella emiti贸 un leve susurro como de 隆uy! Se me vio la tanga. No intercambiamos m谩s palabras, pero la situaci贸n result贸 muy excitante.
Experiment茅 una situaci贸n similar con Bertha, quien al intentar alcanzar un trozo de pastel en una mesa durante una fiesta, se estir贸 mostrando su tanga negra. En esa misma celebraci贸n, coincid铆 de cerca con Bertha, quien llevaba puesto un mini vestido rojo. En un momento dado, nos abrazamos por la cintura, aprovechando yo la oportunidad para palpar su cadera y su diminuta tanga, deslizando mis dedos una y otra vez, disfrutando de la sensaci贸n.
Muchas amistades m铆as y de mi esposa me mostraron inadvertidamente sus sensuales tangas, como Vero, de aspecto recatado pero aficionada a las tangas de hilo, sin prestar atenci贸n al momento de abrir las piernas. Me toc贸 revisar su cesto de ropa sucia, y todas sus tangas estaban manchadas de flujo. Por su parte, Olga, una hermosa mujer rusa, me ten铆a gran confianza y me facilit贸 las llaves de su hogar. Ella prefer铆a las diminutas tangas de Victoria's Secret y disfrutaba de tener consoladores en su ba帽o. Pero mi mayor hallazgo fue descubrir una vez un 谩lbum con fotograf铆as suyas luciendo lencer铆a y bikinis, ya que hab铆a trabajado como modelo.
Como pueden apreciar, la vida de un voyeur con fijaci贸n por la ropa interior se puede resumir en breves destellos, que, sin importar su cantidad, resultan siempre emocionantes y satisfactorios. En ocasiones, uno puede llevarse sorpresas, como descubrir que la aparentemente recta y reservada usa tanguitas y ligas, o que la m谩s llamativa y sensual solo usa calzoncillos de abuela.
Sea como sea, resulta excitante tener evidencia de la intimidad de una dama y a veces esto abre la puerta para saber c贸mo seducirla.
En otra ocasi贸n les contar茅 sobre el uso de la tecnolog铆a en el voyeurismo. Saludos.
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