Fer y yo decidimos tomar unas vacaciones en la zona hotelera de Cancún, ya que era temporada baja y el hotel estaba casi vacío. Teníamos la idea de explorar un poco el voyerismo, una fantasía que siempre habíamos tenido y que queríamos experimentar en un lugar donde no conociéramos a nadie.
Una tarde, mientras estábamos en la playa bajo el sol, Fer mencionó que ya era hora de divertirnos un poco más. Se levantó del camastro y se colocó frente a mí, empezando a mover las caderas de forma provocativa. Llevaba un traje de baño negro que realzaba su figura de manera espectacular. Luego se volteó y continuó con sus sensuales movimientos, mostrando su espectacular trasero. Se sentó sobre mis piernas y comenzó a moverse de una manera muy excitante.
Me incorporé y la tomé por la cintura, marcando el ritmo de sus movimientos. Comencé a besar su cuello suavemente, lo cual la excitó aún más. Mis manos se deslizaron por su abdomen hasta llegar a sus hermosos pechos; los acaricié suavemente. La excitación estaba creciendo y ella lo notaba, por lo que empezó a moverse de forma provocativa, rozando su trasero contra mi entrepierna.
F: ¿Nuestro amiguito ya despertó? -dijo con voz seductora y juguetona.
F: Es una lástima que no haya nadie más en la playa para presenciar lo que planeo hacer.
E: ¿Y qué tienes en mente, preciosa?
Se levantó del camastro y se arrodilló en la arena, acercándose a mí. Empezamos a besarnos mientras sus manos descendían lentamente hasta llegar a mi traje de baño, donde empezó a acariciar sutilmente mi erección.
F: Me encanta cómo te pongo tan duro.
Continuó besándome el cuello y descendiendo por mi abdomen; bajó mi traje de baño lo suficiente como para liberar mi pene erecto. Me miró con una sonrisa traviesa y sin dudarlo lo llevó a su boca. Disfrutaba cada momento, introduciéndolo poco a poco hasta tenerlo completamente dentro, mientras su lengua recorría el tronco. Con su mano derecha comenzó a estimular mis testículos. Yo recogí su cabello para que no le molestara.
F: Grábame, querido, así esta noche podremos disfrutar viendo cómo te lo hago
Nos gusta documentar nuestros momentos íntimos, pero esta vez fue ella quien lo pidió, demostrando lo excitada que estaba. Saqué mi celular y comencé a grabarla mientras seguía disfrutando de mi miembro.
E: Creo que tendremos suerte hoy.
A lo lejos, notamos que el salvavidas regresaba a su puesto. Fer detuvo momentáneamente lo que hacía y al voltear vio al salvavidas, sintiéndose entre asustada y excitada por tener nuestro primer espectador. Su mirada hablaba por sí sola.
F: Me estoy poniendo nerviosa... pero es emocionante al mismo tiempo.
Tomó mi miembro con sus manos y comenzó a lamerlo, deslizando su lengua desde la base hasta la punta, dejando un rastro de saliva. Cuando el salvavidas llegó a nuestro lugar, no pudo evitar mirarnos y decidió acercarse.
S: ¡Ey! Chicos, ¡deténganse! -exclamó.
Fer seguía lamiéndome, mientras el salvavidas se aproximaba.
S: Lo siento chicos, pero no pueden hacer eso aquí, este es un lugar familiar. Nuestra fantasía se vio interrumpida.
Fer sostenía mi miembro, mirando al salvavidas con cierto desdén, estaba tan excitada que no pudo ni replicar. Nos levantamos y decidimos regresar al hotel en silencio.
E: Bueno, no salió como esperábamos.
F: Lo sé, nos arruinó el momento... pero fue muy emocionante, ¿qué tal si lo intentamos de nuevo esta noche?
E: Me parece una excelente idea.
Continuará...
En la noche de ese día, salimos del bar del hotel hacia nuestra habitación, cuando Fer tomó mi mano y me arrastró hacia la playa. A pesar de no estar lo suficientemente ebrios como para olvidar el camino, recordé que teníamos algo pendiente.
Regresamos al camastro en el que habíamos estado esa misma tarde. La playa se encontraba desierta y débilmente iluminada por un solo faro del hotel, pero aún así se podía distinguir las olas rompiendo en la orilla. Fer estaba muy excitado y deseaba retomar nuestra situación pendiente. Comenzamos a besarnos y caímos sobre la arena, sus besos eran más apasionados, con Fer encima de mí, agarré sus glúteos acercándolos hacia mí.
E: ¿En qué punto nos quedamos? -la desafié a continuar.
Sus manos descendieron en busca de mi miembro viril, mientras que las mías también bajaron hacia su zona íntima para acariciarla. Me sorprendí al percibir que ya se encontraba un poco húmeda.
E: Mmmm preciosa, ya estás mojadita.
F: Me excitó mucho lo de la tarde.
E: ¿En serio? ¿Hasta dónde quieres llegar? Porque más adentro de la playa la iluminación es más tenue.
F: ¿Qué tienes pensado hacerme? -dijo con voz entrecortada por la excitación.
E: Ponerme en posición.
Nos incorporamos de la arena y caminamos hacia un lugar menos iluminado de la playa. Fer se colocó en la posición mencionada, mientras yo le bajaba el bikini.
F: Mmmm ... nuestro amigo está listo para la acción.
Fer se volteó mostrándome sus glúteos, se bajó el bikini y apoyó los hombros en la arena para elevar más la cadera. Me arrodillé y fui introduciendo poco a poco la punta de mi miembro en su zona íntima. Resultaba muy excitante encontrarnos en medio de la arena, expuestos a ser descubiertos de nuevo, a pesar de la poca visibilidad, la adrenalina fluía a tope. Mientras Fer permanecía en posición, continuamos con el vaivén, disfrutando el momento.
Abrí la parte superior de su bikini para acercarme a ella y tomar sus senos, dejando el bikini colgando de su cuello. Fer empezó a gemir, en el silencio nocturno de la playa, era probable que nos escucharan desde la zona de la piscina del hotel. Unos minutos más tarde, escuchamos a alguien acercarse. Era el vigilante del hotel.
E: Habla más bajo, cariño. Alguien se acerca.
De repente, una luz nos iluminó, una vez más nos habían pillado. El vigilante se aproximó corriendo, llamándonos.
V: Chicos, ¡eh chicos!
Sin dejar de alumbrarnos, se dirigió hacia nosotros a paso rápido. Nos pusimos de pie apresuradamente, ajustando nuestras prendas de baño y corrimos de regreso al hotel. Justo cuando el vigilante giró hacia la piscina, logramos salir de la playa.
Al entrar al hotel, un turista estaba esperando el ascensor. Las puertas se abrieron, entramos a toda prisa empujando al turista hacia fuera. Fer se colocó en una esquina del ascensor, sosteniendo con una mano su bikini, dejando al descubierto uno de sus senos. El turista nos miraba confundido por la situación. Fer, aún excitada por lo sucedido, notó que el turista observaba su pecho semidesnudo. El turista, avergonzado, le sostuvo la mirada a Fer, quien, sumamente excitada, le mostró descaradamente su pecho desnudo. La mirada era intensa y penetrante, mientras las puertas del ascensor comenzaban a cerrarse, Fer bajó la mano para exhibir más su seno, en cuestión de segundos.
Al llegar a la habitación, Fer me confesó que lo de la playa la había excitado, pero que la mirada del turista la enloqueció, señalando que se sintió muy excitada y deseada por él. Una vez en la habitación, concluimos lo que habíamos empezado en la playa.
A la mañana siguiente, Fer me dijo:
F: Creo que es él.
E: ¿A quién te refieres?
F: Ese turista,
me gustaría que... no desees volver a verme así
E: ¿Cómo exactamente?
F: No es fácil de explicar, pero increíblemente excitante, solo de imaginar su mirada sobre mí me enciende
E: Entiendo, entonces hoy lo buscaremos
En el transcurso del día, fuimos a almorzar en una zona del hotel, ya que era casi la hora de cierre, el salón estaba prácticamente vacío, estaban empezando a limpiar y nosotros habíamos terminado de comer. Me levanté para contestar una llamada brevemente, en ese momento el extranjero llegó, pidió un café y se sentó unas 3 o 4 mesas frente a Fer.
Claramente la reconoció, se sonrojó un poco y bajó la mirada, Fer permanecía impasible, anhelando replicar esa mirada del extranjero. Lo observó buscando que volteara a verla, después de unos instantes logró captar su atención, el extranjero la miró aún avergonzado. Fer le sostuvo la mirada fijamente, deslizó sus manos por su cabello para asegurarse de tener toda su atención, así fue; Fer prosiguió y colocó su mano derecha en su hombro izquierdo, la mirada del extranjero descendió desde sus ojos hasta su mano, lo tenía cautivo. Lentamente retiró el collar de su bikini, descubriendo poco a poco su pecho, su corazón latía rápidamente, la expresión del extranjero era una combinación de desconcierto y deseo, claramente ansiaba volver a contemplar el pecho desnudo de Fer. Fer se detuvo, su corazón latía al máximo, sintió la mirada del extranjero y empezó a excitarse, siguió bajando para dejar al descubierto su pecho. En ese momento pasó un camarero junto al extranjero, interrumpiendo a ambos, Fer se tapó y yo regresé a la mesa, la vi agitada y le pregunté qué le sucedía, ella me relató todo lo sucedido anteriormente.
Fer confundida y excitada sugirió que nos fuéramos, por la tarde nos dirigimos a la playa. Del otro lado de las tumbonas se encontraba en el mar el extranjero de antes. Fer atónita, lo observaba fijamente.
F: Mira, allí está
E: ¿Qué tienes en mente?
F: Veamos si acepta vernos, aunque no sé cómo acercarnos a él
E: Tengo una idea, ven, vamos al mar
Entramos al mar desde nuestro lado y nos fuimos acercando al extranjero, una vez que estuvimos a una distancia considerable, esperamos a que volteara y reconociera a Fer. Él nadaba de un lado a otro, en un momento se detuvo y volteó a ver a Fer, nuevamente avergonzado y excitado, la miró, pero al verme se cohibió y apartó la mirada.
E: Nuestro amigo parece un tanto tímido, vamos a acercarnos un poco más
Caminamos hacia él, nos colocamos a su vista para que no pudiese negarnos nuevamente. Se detuvo y nos observó con una expresión confundida, Fer mordió su labio, intensificando aún más su desconcierto. Para romper la tensión, me coloqué detrás de Fer y desabroché la parte superior de su bikini, rodeando sus pechos con mis manos, Fer sacó una mano del agua y con el dedo índice lo invitó a acercarse. El extranjero estaba muy desconcertado, pero no dejó pasar la oportunidad y se acercó a nosotros.
Cuando estuvo frente a nosotros, Fer pidió que quitara mis manos de sus pechos, el extranjero estaba sorprendido por la proximidad de los enormes pechos desnudos de Fer, pero confundido por la situación. Rompí el silencio.
E: ¿Te gustan?
G: Ehh, sí, sí, me gustan mucho
F: Parece que tu español no es tan bueno
G: Solo un poco
F: Bueno, ¿qué te parecen?
G: Uh, muy bonitos, sí, bonitos
F: ¿Te gustan? Anoche noté que los miraste fijamente, igual que ahora hace un rato
G: Uh, uh, tartamudeó avergonzado
Estábamos emocionados de tener al extranjero frente a nosotros con la mirada lujuriosa sobre Fer, completamente confundido, fue un disfrute sumamente placentero, sincronizadamente Fer y yo pensábamos igual.
E: Tenemos una propuesta para ti
G: Uh, pro-propu ¿propuesta?
E: Sí, más bien una invitación
F: Deseamos
Te invito a que me sigas observando, tal y como lo estás haciendo ahora, y si es posible, que disfrutes de la vista mientras estamos juntos de manera íntima
G: Uhh, uhh, teniend... Fer lo interrumpió
F: Compartiendo momentos íntimos, nosotros dos, mientras tú nos observas
G: Claro, sí, sí
F: Entendido, entonces te esperamos a las 9 en la habitación 302
Fer se giró hacia mí para besarme, mientras nos alejábamos del extranjero. La cita estaba pactada.
Al salir, le pregunté cómo se sentía. Me contestó que estaba excitada por lo ocurrido, pero nerviosa por lo que vendría después. Nos dirigimos a la habitación para prepararnos.
F: ¿Qué opinas del extranjero? ¿Crees que venga?
E: No creo que sea tan descuidado como para perder la oportunidad de verte sin ropa
F: Pero nos presenciará a los dos en acción
E: Claro, pero la motivación aquí eres tú... Oye... ¿y solo le permitirás mirar?
F: ¿A qué te refieres? -dijo avergonzada-
E: No sé, recuerda que también fantaseábamos con hacer un trío
F: Siento que es muy temprano, no lo conocemos suficiente
E: Solo estaba preguntando, sabes que eres muy apasionada y cambias de planes
F: Mmm, no estoy segura; bueno, ya veremos
Eran las nueve de la noche, todo estaba listo; habíamos hablado sobre cómo manejaríamos la situación con el extranjero. Llamaron a la puerta y Fer fue a recibir a nuestro invitado. Abrió la puerta luciendo un hermoso vestido corto rojo que resaltaba sus curvas.
F: Qué bien que te animaste a venir, adelante
Le permitió entrar, mientras le daba un beso en cada mejilla al saludarlo.
F: Aquí está el plan: tú te sentarás en ese sillón y nos observarás; las reglas son simples, no hablar, solo mirar y obedecernos, ¿entendido?
G: Uhh, está bien
E: Perfecto, entonces siéntate y comencemos
El extranjero se acomodó en el sillón, su mirada estaba cautivada por el cuerpo de Fer, quien lucía espectacular con ese vestido. Fer comenzó a desfilar provocativamente ante el extranjero, acercándose, girando y moviendo sus caderas; el extranjero estaba fascinado, y a mí también me gustaba lo que veía, hubiera arrancado ese vestido si pudiera.
Me levanté y rodeé a Fer con mis brazos, empezamos a besarnos, mis manos recorrían su espalda, bajaban a sus nalgas para apretarlas y luego subían de nuevo.
E: ¿Te gusta su cuerpo? -le dije dándole un azote a Fer-
G: Sí, sí, es muy bonito
Fer me sentó en el borde de la cama, próxima al lugar donde estaba sentado el extranjero, se inclinó para desabrocharme la camisa mientras caía sobre la cama, mostrando sus nalgas al extranjero. Luego se levantó y fue a poner música, sonó un reggaetón lento y clásico. Fer regresó entre el extranjero y yo, y comenzó a mover las caderas al ritmo de la canción.
F: ¿Te gusta mi cuerpo? Guerito
El extranjero solo asentía y babeaba mientras observaba a Fer moverse; luego se giró hacia mí, llevé mis manos a sus nalgas, apretándolas y comenzando a levantar su vestido.
E: No seas grosero, enséñale a nuestro invitado cómo te has preparado para la ocasión
Me ayudó a levantar su vestido, revelando sus nalgas al extranjero; de seguro estuvo a punto de desmayarse al ver la sensual tanga negra entre las nalgas de Fer. Luego, Fer se dio la vuelta frente a él, bajando lentamente su vestido y tirando un poco para que cayera al suelo, luciendo un conjunto negro perfectamente ajustado mostrando su figura. El extranjero estaba alucinando, no podía dejar de mirar el cuerpo escultural de Fer.
F: ¿Te gusta? ¿Cómo me veo?
G: Uhh, bien, muy bien
Fer me empujó sobre la cama mientras se subía a ella; nos besábamos mientras ella seguía moviendo sus caderas para el extranjero. Era emocionante que alguien más nos estuviera observando; podíamos sentir su mirada.Penetrante sobre nosotros, más precisamente sobre Fer, la adrenalina volvió a subir. Fer salió de debajo de la cama y se puso en cuclillas, mostrándome su miembro para comenzar a practicar sexo oral.
La impactante visión para el extranjero debía de ser muy excitante, ya que se quedó boquiabierto sin poder apartar la mirada de las nalgas de Fer, especialmente con esa tanga y en esa posición. Yo fui el primero en quedarme desnudo, ya que Fer deseaba seguir provocando al extranjero. Se dio la vuelta nuevamente, colocando sus nalgas sobre mi pene erecto, y comenzó a moverlas al ritmo de la música mientras observaba fijamente al extranjero.
F: ¿Realmente te gusta? Porque no veo que haya provocado ninguna reacción en ti. Pensaba que te gustaba mi cuerpo o lo que le hacía a él.
E: No, sí, me gusta mucho.
F: Mmm, no lo creo. A ver, quítate los pantalones cortos. Quiero ver si te hemos provocado algo.
El extranjero, consternado y apenado, dudó un momento.
F: ¿Recuerdas las reglas?
Luego procedió a quitarse los pantalones cortos.
F: Mmm, si no es así, no parece que te esté gustando. No veo que te provoquemos algo.
E: No, sí, me gusta mucho.
Mientras danzaba para mí, podía sentir lo caliente y húmeda que estaba Fer. Cuando las cosas llegan a tal punto, se vuelven interesantes.
F: A ver, saca tu pene.
E: Uh, mi...
F: Sí, sácatelo. Quiero ver si realmente te está gustando lo que ves. Mientras decía eso, llevaba sus manos por sus pechos, apretándolos mientras descendía por su cuerpo de manera sensual.
El extranjero sacó su pene, que ya estaba un poco erecto.
F: Oh, veo que sí te está gustando un poco. Fer comenzó a cabalgar sobre mi pene, mientras se apretaba los pechos.
F: Hermoso, desabróchame el sujetador.
Mientras le desabrochaba el sujetador, ella colocaba sus manos sobre él para cubrirse, se lo quitaba y lo arrojaba al extranjero.
F: ¿Quieres volver a verlos?
E: Sí, quiero verlos.
F: Todo en español, rubio, mientras llevaba su mano a su boca. Te dejaré verlos, pero antes, quiero que empieces a masturbarte.
El extranjero y yo nos quedamos sorprendidos por lo que acababa de decir Fer, lo que indicaba que estaba lo suficientemente excitada como para sacar lo más travieso de ella. El extranjero empezó a frotar su pene, logrando ponerlo erecto muy rápidamente.
F: Así me gusta. Disfruta viéndonos. Fer retiró las manos de sus pechos, dejándoselos ver al extranjero, y empezó a cabalgar con más rapidez sobre mi para que también se moviesen los pechos.
E: ¿Qué te parecen? Son muy bonitos, ¿verdad?
G: Sí, sí, son muy bonitas... las pechugas.
F: Tetas, llámalas tetas. Me excita más que les llames así.
Fer cambió de posición, mostrándole nuevamente sus nalgas al extranjero. Sentado sobre mí, comencé a lamer sus pechos, pasando mi lengua alrededor de ellos con entusiasmo, tan grandes que mi boca enloquecía, besaba, lamía y mordía sus pechos. Se detuvo, se volvió hacia el extranjero, lanzándole una mirada pícara.
F: Rubio, quítame la tanga, pero no toques más, solo quítamela.
El extranjero no lo pensó dos veces, se levantó y le quitó lentamente la tanga. Volvió a sentarse mientras contemplaba las nalgas de Fer moverse. Tomó mi pene y lo colocó en su vagina, comenzamos a tener relaciones mientras el extranjero nos observaba. Fer se detuvo y se dio la vuelta de nuevo, deseando provocar más al extranjero. Comenzó a cabalgar sobre mí sin que mi pene saliera de su interior.
F: ¿Te está gustando? ¿Te gusta vernos?
E: Sí, me gusta verlos.
F: Te voy a dejar jugar un poco. Levántate, tócalas un poco, pero solo un poco.
El extranjero se levantó rápidamente y extendió los brazos para tocar los pechos de Fer. Ella se estremeció, arqueó la espalda y comenzó a gemir.
E: ¿Te gusta, preciosa? Te tiene enloquecida.
F: Es muy excitante. Ah... ah... quiero...
Ella apartó las manos del extranjero y lo empujó hacia atrás. Fer estaba ardiente, fuera de sí; el contacto con el extranjero la había excitado al máximo.
Dejé de saltar sobre mí y comencé a hacer círculos alrededor de mi pene.
F: Ven aquí güero, acércate.
El extranjero se aproximó a Fer, titubeó un momento, observó su miembro, suspiró y se decidió. Llevó sus manos al pene del extranjero y empezó a masturbarlo.
F: ¿Qué te puso tan duro? ¿Mi cuerpo? ¿Vernos tener relaciones? ¿Tocarme?
Fer incrementó la velocidad, estaba muy excitada, movía sus caderas sobre mi pene mientras masturbaba al extranjero.
F: Quiero que te corras... eyacula güero... no dejes de mirar mis pechos.
Su movimiento era exquisito, tenía una vista impresionante de Fer estimulando al extranjero. Fue sumamente excitante.
El extranjero no resistió más ante los movimientos de la mano de Fer y acabó en su mano.
F: Así, eyacula güero, eyacula, exclamó entre gemidos entrecortados.
Le indicó que se sentara, mientras nosotros seguimos teniendo relaciones, continuamos en la misma posición por unos minutos más, mis manos agarradas a su cintura, impidiendo que sacara mi pene de ella, estaba a punto de llegar al clímax, así que me aferré a ella para que disfrutara de mí dentro de ella. Después de terminar, antes de que se dirigiera al baño, Fer sacó al extranjero de la habitación, él se vistió, se volteó para mirar por última vez a Fer y se marchó agradeciendo.
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