Hola, me llamo Adri, tengo 20 años, soy de tez morena, un poco rellenita, con senos grandes, cabello largo y negro, y un trasero grande y redondo.
Un día, mientras disfrutaba de unas vacaciones con mis padres y hermano en la playa y debido al intenso calor, mi hermano y yo estábamos debatiendo sobre quién se iba a duchar primero con el agua fría en el hotel. En medio de la conversación, a él se le ocurrió la idea de compartir la ducha y darnos un baño rápido juntos. Aunque la propuesta me puso nerviosa, finalmente la acepté.
Mientras me enjabonaba el cabello, escuché unas risitas y al voltear vi a mi hermano con una erección, concentrado en su teléfono. Le pregunté qué estaba haciendo y me mostró una foto desnuda que le había enviado su novia, lo cual le había provocado la erección. Aunque su novia era muy atractiva, le dije que tuviera cuidado con su erección y continué lavándome el cabello.
Con los ojos cerrados para evitar que el champú entrara en ellos, los abrí ligeramente por curiosidad y vi su erección. Había captado antes a mi hermano tocándose, pero siempre me retiraba para darle privacidad. En esta ocasión, pude observar claramente su miembro, era largo, de buen diámetro, con una punta hermosa y venas resaltadas. Curiosa por saber si él también me miraba, tomé mi jabón y empecé a lavar mi cuerpo. Se me resbaló y me agaché para recogerlo, escuchando a mi hermano decir "¡Ay, Dios!". Le pregunté qué sucedía, pero no quiso mostrarme otra foto que le había enviado su novia.
A pesar de seguir con su erección, le ofrecí la posibilidad de quedarme en la ducha para que pudiera calmarse, pero prefirió esperar a estar en su habitación. Al notar que no podía lavarse bien la espalda, tomé el jabón de sus manos y le ayudé. Todo transcurría con normalidad hasta que, por curiosidad, dejé el jabón y comencé a frotar uno de mis senos en su espalda, bromeando que así lo estaba lavando. Mis senos estaban cubiertos de espuma, por lo que no era una mentira total.
Llevé mi mano con jabón a su pecho y mientras lo lavaba, algo me impulsó a dejar caer el jabón, tomar su miembro y masturbarlo mientras besaba su cuello y hombros. Estaba a punto de reprocharme, pero susurré en su oído "shhh, mamá y papá nos pueden escuchar", ambos nos íbamos calentando más a medida que nos tocábamos, pensando en la envidia que sentía hacia su novia por tener a alguien que la satisfacía, mientras yo apenas tenía tiempo para satisfacerme a mí misma.
Lo solté, se giró y me abrazó fuertemente, apretando mis senos y trasero, mientras preguntaba si estaba segura de querer hacerlo. Le confirmé con un sí y comenzamos a besarnos suavemente, mientras volvía a masturbarlo. En medio del beso, se separó y mencionó que no tenía condones. Yo tampoco tenía, pero no era momento de echarse atrás, así que acordamos hacerlo de forma natural en esta ocasión. Él, animado, se agachó para lamer y chupar mis senos.
Me arrodillé mientras él abría la regadera para limpiar el jabón de su miembro. Sin ningún otro elemento, lo introduje en mi boca y empecé a succionar con fuerza, ansiosa por experimentar nuevamente con un miembro real. Movía mi cabeza rápidamente, lamiendo y saboreando todo lo posible, con los ojos cerrados. Después de un momento, colocó su mano en mi cabeza, lo que me hizo reaccionar y recordar que estaba practicando sexo oral con mi hermano, estábamos ambos sonrojados.
Su mano no estaba allí solo para acariciarme, pues enseguida empezó a moverse en mi boca e incluso en mi garganta. El ruido de la ducha amortiguaba un poco mis arcadas, mientras disfrutaba de comerme su miembro. Ambos empujamos intentando, pero no pude meterlo por completo en mi boca. Lo saqué y mientras continuaba masturbándolo, él me aseguró que no debía sentirme mal por no lograrlo, pero mi pensamiento era totalmente opuesto, reflexionando sobre cómo le iría a su novia.
mi vagina si estaba así de larga.
Me puse de pie mientras lo observaba aún erecto y sonrojado, lo contemplé unos segundos más sintiéndome excitada y luego me di la vuelta apoyándome en la pared, alzando mi trasero y murmurándole "hazlo rápido y sin hacer ruido" se acercó a mí por detrás, una de sus manos recorriendo mi cuerpo mientras la otra acomodaba su miembro en mi entrada y comenzaba a empujar.
Sentí vergüenza al notar que, a medida que avanzaba, más se daba cuenta lo húmeda que estaba, se acercó a mi oído susurrándome "qué placentero que mi miembro te excite, hermana mayor". En ese instante pensé en detenerlo, pero él lo introdujo todo de un golpe y tapó mi boca, solté un gemido fuerte en su mano, lo miré con lágrimas de placer en los ojos y él continuaba moviéndose disfrutando de poseerme.
Sentía como si la punta penetrase en mi útero en cada embestida, lo que me hizo rendirme fácilmente a su ritmo nuevamente, retiró su mano de mi boca para llevarla a mis senos mientras la otra separaba mis nalgas para que pudiera observar mi ano, que también se movía excitado, el sonido de la ducha ahogaba el nuestro mientras el agua removía el jabón que nos cubría mientras disfrutábamos de un placentero encuentro sexual.
Mi vagina ardía incesantemente pero al mismo tiempo se inundaba de una sensación de placer inmenso y felicidad al tener un miembro real dentro de mí, el hecho de tener un vínculo familiar con él ya no me importaba, lo percibía como una unión de amantes; ambos nos movíamos y él aprovechaba la posición para acariciar mi ano, que se movía y presionaba hasta introducir primero un dedo y luego dos, incrementando mi excitación y mi vagina empezaba a contraerse fuertemente al escuchar también algunos gemidos suyos.
Mientras me penetraba por detrás, mis manos se apoyaban en la pared y una de sus manos tapaba mi boca para evitar que nuestros padres nos escucharan, la otra jugaba con mis nalgas, el incesto resultaba mucho más gratificante en la vida real que en los videos; al principio intentaba concentrarme en alguien más mientras manteníamos relaciones, pero con cada embestida solo podía pensar en mi hermano y su firme miembro, a él también le complacía, cada vez que mencionaba "hermanito", su miembro palpitaría y aumentaría el ritmo.
Después de un rato me sacó de la ducha y me colocó frente al lavabo, frente a un largo espejo que reflejaba mis senos rebotando y sus manos apretándolos, así como él poseyéndome, me pegó y me volteó para subirme al resistente lavabo, brindándome un apasionado beso en la boca antes de volver a penetrarme, estábamos frente a frente ambos sonrojados pero decididos a no detenernos, me dijo "Adri, en este momento no me importa mi novia, tú eres muy atractiva y disfruto teniendo relaciones contigo", lo cual me excitó aún más.
Correspondí besando su boca, introduciendo mi lengua y luego descendiendo para que chupara mis senos, lo abracé con brazos y piernas mientras su firme miembro, sin protección, se adentraba en las paredes de mi vagina, nos abrazábamos y comencé a gemir en su oído, él me abrazaba también y era complicado moverme, como si poseyera a una muñeca sexual; bajó su mano para estimular mi clítoris y cada vez era más difícil contener mis gemidos, así que los dejé escapar un poco más, balbuceando lo que intentaba decir, hasta alcanzar un orgasmo que inundó de placer mi cuerpo.
En ese instante solté un gran gemido que fue sofocado por la boca de mi hermano en un apasionado beso, al separarnos intentó decirme algo, pero lo interrumpí con otro beso y apretando mis piernas, para mi sorpresa, provocando su propio clímax; al sentir su eyaculación saliendo rápidamente, abrí los ojos y las piernas, pidiéndole "sácalo", él solo me miró, besando mi cuello mientras dejaba su miembro dentro hasta vaciar sus testículos y murmurarme al oído "lo siento, se sintió muy bien"; pensé en molestarme, pero no tenía sentido, así que nos quedamos abrazados y jadeando por un momento.
Lo retiró suavemente y al salir un poco de semen también se escapó, tomó un poco de papel para limpiarme, antes de eso le dije, "si deseas... puedes tomar una fotografía... como recuerdo", tomó su teléfono y me capturó en varias imágenes, luego me ayudó a limpiarme y regresamos a la ducha para terminar de limpiarnos, al salir, ya envueltos en toallas, me besó en la boca y apretó mis senos, me sonrojé y al salir nuestros padres no estaban en la habitación, así que nos vestimos juntos.
Desde entonces apenas hemos mencionado el tema y siendo honesta, me encantaría repetir la experiencia con él, pero siendo la mayor, no sé si sería apropiado buscar nuevamente tener relaciones sexuales con él, más aún estando de regreso en la ciudad donde está su novia. ¿Qué opinan ustedes? Déjenme saber en los comentarios y gracias por leer.
Otros relatos que te gustará leer