Hola, soy Jesús y quiero contarles cómo mi pareja despertó en mí un interés por su orina, convirtiéndose en un fetiche.
Fue un viernes por la noche, aproximadamente a las 7 pm, estábamos cenando en casa y conversando sobre nuestro día. En un momento dado surgió el tema de cómo mejorar nuestra vida sexual y nuestros gustos fetichistas.
Ya habíamos hablado antes sobre su fetiche de introducir los dedos en el ano (puedo contarles cómo sucedió en otra ocasión), por lo que no me sorprendió tanto. En esta ocasión, me mencionó que había visto un video porno donde una mujer orinaba en la boca de su pareja y que le gustaría probarlo. Aunque inicialmente no me llamaba la atención, accedí a pensarlo. Así dejamos la conversación y nos fuimos a dormir.
Al día siguiente, me levanté temprano mientras ella dormía y empecé a buscar videos sobre lo que habíamos hablado. Después de ver algunos, me pareció interesante y decidí aceptar la propuesta.
Cuando ella se despertó, desayunamos y le dije: "He pensado en lo que me dijiste anoche, vamos a intentarlo." Ella me preguntó si estaba seguro y asentí. Fuimos al baño, ella se bajó el short con la ropa interior, me pidió que me arrodillara y lo hice. Comenzó a moverse sobre mi rostro y, a medida que lo hacía, dejaba caer pequeños chorros de orina. Me encantó: tenía un sabor agradable, una temperatura tibia. Sentía una gran satisfacción al recorrer mi rostro y ella disfrutaba al ver mi placer. Se volvió algo adictivo y desde entonces lo repetimos todos los días.
Espero que les haya gustado mi relato.
Otros relatos que te gustará leer