Para comprender mejor esta narración deben leer las dos partes anteriores.
En esta ocasión, mi familia y yo optamos por experimentar algo distinto, deseábamos aumentar nuestro placer, por eso decidimos invitar a mi primo favorito llamado Manuel, quien tiene 22 años y es, después de mi hermano, el más atractivo de la familia. Posee cabello oscuro con algunos mechones rubios y unos hermosos ojos verdes.
Le recibí en mi habitación vistiendo únicamente un camisón ceñido a mi cuerpo, dejando al descubierto mi trasero.
Él se acercó para besarme y nos entregamos a un beso apasionado hasta que mi hermano decidió interrumpir.
-Al parecer disfrutas besando a mi novia –le dijo riendo.
-Me encanta brindarle mucho placer, además conozco su cuerpo a la perfección- respondió Manuel, haciendo alusión a todas las veces que habíamos estado juntos.
-¿Han estado juntos?- nos preguntó Martín.
-Sí, en muchas ocasiones y aún continuamos- le respondí.
-¿Desde cuándo?
-Hace un año- le confesé a mi hermano y, para evitar más preguntas, le di también un beso en la boca.
Luego le relatamos al primo Manuel cómo se había desarrollado todo esto y qué era lo que hacíamos con nuestra familia.
Él simplemente expresó su deseo de unirse.
-Regreso enseguida, iré a buscar a los demás- dijo Martín y salió de mi habitación.
Manuel y yo volvimos a besarnos, nos despojamos de nuestras prendas y cuando el resto de mi familia entró, él y yo ya habíamos tenido relaciones y yo tenía su esperma en mi vagina.
Manuel quedó maravillado y sorprendido al ver a todas las demás desnudas.
-Finalmente podré tener relaciones con todas mis primas- afirmó.
-Necesitábamos más hombres y tú eres el indicado- le respondió mi hermana Azul, y luego se colocó encima de él y Manuel comenzó a acariciar sus senos.
Mi hermana Violeta, al ver el semen en mi vagina, se acercó a mí y me dijo: -Nada me complace más que estimular una vagina llena- separó mi vagina con los dedos y empezó a lamer la zona deseada.
Tomé la cabeza de mi hermana Violeta y empecé a mover mi cadera según sus gustos.
Azul ya estaba unida al miembro de Manuel, mientras él la sujetaba firmemente por las nalgas para que ella pudiera cabalgar más rápido, y sus senos se movían cerca del rostro de nuestro primo.
Mi padre y mi hermano estaban realizando una doble penetración a mi madre, mi padre la penetraba por detrás y Martín estaba debajo de ella, penetrándola por delante, luego de un rato cambiaron de posición, pero seguían penetrándola ambos al mismo tiempo, y por la forma en que lo hacían, la estaban llevando al clímax rápidamente, ya que a mi madre le temblaban las piernas de placer.
Violeta dejó de lamer mi vulva, pero esta vez fui yo quien se colocó encima de ella, empecé a frotar mi vagina contra la suya creando una unión húmeda y perfecta entre las dos, agarré sus pechos para comenzar a masajearlos.
-Has aprendido muy bien- me dijo.
-He aprendido de la mejor- le respondí refiriéndome a ella, me incliné y le di un largo beso en la boca.
Azul y Manuel seguían con sus relaciones, pero ahora él la penetraba por detrás, pude ver cómo la tomaba de la cintura y le propinaba sonoras nalgadas, estaban teniendo un sexo intenso y delicioso.
Martín y Anselmo eyacularon al mismo tiempo dentro y fuera de mi madre, en resumen, la estaban cubriendo de esperma mientras ella los recibía con una gran sonrisa de satisfacción.
Permanecí algunos minutos más con Violeta, notando su humedad sobre mi vagina, nos separamos dando fin a ese momento de placer.
un beso final.
Manuel eyacula dentro del trasero de Azul mientras ella emite sus últimos gemidos.
-Siempre he querido tener relaciones fuertes con mi tía- comenta Manuel y coloca a mi madre de lado, sujetándola por el abdomen para penetrarla, ella levanta una pierna para profundizar la penetración.
Mi hermano se acerca a mí y me da un beso húmedo en la boca con mucha lengua, dejando claro que soy su pareja.
-Mi amor- me dice, rodeo su cintura con mis piernas y él comienza a penetrarme.
-He extrañado sentirte dentro de mí- le respondo antes de empezar a gemir.
-Ven a sentir el pene de tu padre- le dice Anselmo a Violeta.
Ella levanta sus piernas y las coloca sobre sus hombros.
-Hazlo fuerte papi- le dice mi hermana con voz sensual, después de unos minutos el atractivo Anselmo está penetrando con fuerza la vagina de su hija tal como ella le pidió.
Azul se estaba recuperando de la intensa sesión con Manuel, saca su vibrador del bolso y lo coloca en el centro de su vagina para relajarse.
Manuel seguía embistiendo el trasero de mi madre mientras con una mano libre acariciaba su voluptuosa vulva.
Atrapé a mi hermano con mis piernas, él permaneció dentro de mí por unos segundos.
-Eyacula dentro, cariño- le pido, se relaja y vuelve a llenar mi vagina con su semen.
Martín y yo comenzamos a besarnos aunque aún estaba dentro, pero la voz de mi padre nos distrajo.
Nos voltearnos y vimos a Violeta montada sobre Anselmo, dándole la espalda, se acariciaba frenéticamente mientras pedía más intensidad.
-Azul, usa el vibrador con tu hermana- le indica mi padre.
-¿A qué potencia?- pregunta Azul.
-Al máximo, quiero que mi hija tenga un orgasmo potente- responde.
Azul sigue las instrucciones y Violeta comienza a gritar con más fuerza.
-Oh papá- grita.
Anselmo la agarra firmemente por el abdomen y la penetra más rápido que nunca, hasta que las piernas de Violeta empiezan a temblar y eyacula dejándolo todo mojado.
Luego mi padre habla en susurros con mi primo Manuel y sin previo aviso mi hermano tiene la verga de nuestro primo en la boca.
-Chúpasela bien y luego ten relaciones con tu hermana- le dice mi padre.
Me monto sobre el pene de Martín mientras él le acaricia el pene con la lengua a Manuel.
-Excelente mamada, así como a Martina- le dice, mi hermano disfruta teniendo la boca llena de pene, sin dejar de penetrarme.
Después de unos segundos siento algo duro entrando en mi trasero y me doy cuenta de que es la verga de mi padre que empieza a embestirme.
Pasamos así unos minutos hasta que siento líquido caliente dentro de mi trasero, Manuel eyacula en la boca de Martín y algunas gotas de semen sobresalen de sus labios, le doy un beso a mi hermano para saborear el semen de nuestro primo, luego beso a Manuel y así finalizamos todos.
El resto de la familia se retira a sus respectivas habitaciones y yo me quedo a solas en mi dormitorio con Martín y Manuel.
-Ha sido increíble, he estado perdiéndome algo tan placentero durante mucho tiempo- me dice Manuel.
Le pongo ambas piernas en los hombros a mi primo y le pregunto: -¿Continuamos?
Él acepta y comienza a embestirme. Las horas restantes de esa tarde las pasé haciendo el amor con mi hermano y mi primo hasta que anochece.
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