0%

El golpe final


Escuchar este audio relato erótico
0
(0)

Saludos nuevamente. Esta experiencia tuvo lugar durante mi primer año en la universidad. Opté por estudiar Ingeniería Industrial, lo que implicaba que el número de mujeres en mi carrera era limitado y tampoco sobresalían demasiado. Sin embargo, llamó mi atención una joven llamada Andrea. Andrea poseía cabello rubio, ojos verdes, su complexión no era delgada pero tampoco robusta, y contaba con unas curvas atractivas.

Nuestro primer encuentro fue casual; eran los primeros días de clases, no conocía a nadie en el aula, así que decidí unirme a un grupo de chicos que resultaron ser amigos de Andrea, por lo que nos juntamos. A partir de ese día, su rostro quedó grabado en mi mente y decidí buscarla en Instagram. Encontrar su perfil no fue complicado, ya que su nombre no era extraño, y así inicié mi estrategia. Comencé reaccionando a sus historias para iniciar conversaciones y posteriormente intentando entablar diálogos.

Nuestro contacto en línea era positivo, las charlas parecían fluir. En cierto momento, le pedí su número de teléfono para comunicarnos mejor por WhatsApp, ya que no coincidíamos tanto en clase debido a que abandonó varias asignaturas y no compartíamos grupo de prácticas. La comunicación por WhatsApp era diaria durante todo el año académico. Sin embargo, al intentar concretar encuentros en persona, se mostraba evasiva. Cuando finalmente coincidíamos, la interacción era amena pero no percibía un interés romántico por su parte. Así transcurrió el año académico, sin sucesos destacables en este asunto, hasta la llegada del verano. Como de costumbre, solía asistir a las fiestas locales que estuvieran cerca, y ese año coincidió que planeábamos ir al pueblo de Andrea. Tenía la esperanza de verla (y de intentar seducirla) así que se lo mencioné por WhatsApp para confirmar su asistencia.

”Sí, estaré allí. Ven y tomamos algo tú y yo, tengo muchas ganas de verte” -me respondió. Finalmente, acudimos a la fiesta y en el trayecto les comenté a mis amigos la situación: mi objetivo en esa fiesta era resolver mis sentimientos, y que estaría un tanto distante. Al llegar, la vi. Vestía una falda negra que combinaba con una blusa del mismo color, lucía impresionante. La saludé con dos besos y pasamos la velada tomando cervezas en la taberna mientras conversábamos.

El tiempo transcurría, el número de cervezas aumentaba y el alcohol comenzaba a surtir efecto. Llegó un instante en que nos mirábamos fijamente mientras dialogábamos.

Andrea: ¿Por qué me miras así, Marcos?

Marcos: Estaba admirando lo hermosa que estás esta noche, me dejaste sin palabras.

Andrea: Jajaja, ¡qué ocurrencia!

Marcos: Y ya que estamos en el tema, confieso que vine a esta fiesta por ti, porque... no sé cómo expresarlo.

En ese momento, Andrea se lanzó a besarme, yo correspondí, fusionándonos en un beso prolongado y apasionado. “No necesitas decirme nada más” -dijo Andrea al concluir, tomándome de la mano y dirigiéndonos hacia su casa. Al llegar, me di cuenta de la favorable situación en la que nos encontrábamos: era la noche de la fiesta del pueblo, por lo tanto, supuse que su familia continuaría en la celebración por algunas horas más, dejándonos a Andrea y a mí solos en casa para "el golpe final".

Una vez en su hogar, no perdimos tiempo: nos dirigimos directamente a su habitación y comenzamos a desvestirnos mientras nos besábamos. Andrea se despojó de la blusa y la falda, quedando en ropa interior. Yo ya me había quitado la camiseta y estaba torzo desnudo, frente a ese espectáculo no pude resistirme. La impulsé...

Presioné vigorosamente mi cuerpo contra el lecho y empecé a besar con pasión cada rincón de su piel, descendiendo desde sus labios hasta llegar a su intimidad. Recorrí su cuello, luego acaricié sus pechos, retirando su sostén para acariciarlos y succionar sus pezones. Llegué a su ombligo, donde lucía un piercing que me excitaba al verlo, dedicando un tiempo especial a esa zona. Mónica gemía con cada beso, y finalmente decidí continuar con mi descenso. Quité sus bragas de un tirón y me sumergí en su sexo. Sus gemidos se intensificaban a medida que llegaba a su punto culminante.

Seguidamente, ella se incorporó y empezó a desabrochar mi pantalón. En ese momento, mi erección estaba completamente lista y ansiosa, lista para la acción. Al liberarla, salió disparada casi alcanzando el rostro de Andrea. Ella recogió su cabello en una coleta, comenzó a estimularme manualmente y de vez en cuando me brindaba algunos roces con la boca, pero se notaba que no era muy experimentada en ello, por lo que le indiqué:

- "Déjalo, preciosa, vayamos directo al grano"

Ella rió levemente, soltó mi miembro y se puso a cuatro patas en la cama moviendo las caderas. Comprendí sus intenciones, así que fui a buscar mi billetera (donde guardaba los preservativos por si acaso), pero al verme, Andrea me detuvo:

Andrea: Marcos, ¿qué estás haciendo?

Marcos: Solo buscaba el material de protección, no tengo intenciones de ser padre en este momento.

Andrea: Jaja, no te preocupes por eso, tomo la píldora.

Marcos: Ah, entendido, bueno, espero no llevarme ninguna sorpresa entonces, jaja.

Andrea: ¡Qué gracioso eres! Ven aquí, que te daré una noche inolvidable.

Me situé detrás de ella, introduje mi miembro y comenzamos con el vaivén. Inicié lentamente, aumentando gradualmente la velocidad, al tiempo que decidí sujetar su cabello. Así continuamos un rato hasta estar al borde del clímax, momento en el que propuse cambiar de posición para alargar el momento. Le sugerí ponerse en cucharita, idea que pareció gustarle. Desde atrás, comencé a embestirla mientras acariciaba sus senos. Ambos gemíamos sin tapujos, al saber que no había nadie más en casa que pudiera escucharnos. A punto de llegar, le susurré al oído mientras jadeaba:

Marcos: Mónica, me estoy por correr.

Andrea: Mmm, repítelo, cariño.

Marcos: Me estoy por correr, cariño.

Andrea: Mmm...

Marcos: ¿Dónde prefieres?

Andrea: Dentro, cariño.

En ese instante, mi excitación alcanzó su punto máximo y me derramé en ella. Ella lanzó un gemido intenso, indicando que posiblemente había llegado al clímax también. Luego nos limpiamos, me vestí y me despedí con un beso, saliendo en busca de mis amigos.

Después de eso, tuvimos algunos encuentros más, pero esa es otra historia...

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com