No se puede prever el desenlace de los acontecimientos.
Llevo varios años compartiendo mi vida con mi esposo, con altibajos como cualquier pareja, pero en el ámbito sexual creíamos tenerlo todo. Sin embargo, el hecho de que él sea muy influenciable por sus amigos desató la siguiente situación que voy a relatar.
Una tarde, mi esposo trajo a casa a uno de sus amigos, alegando que era su cumpleaños y que estaban celebrándolo juntos. Íbamos a tomar unas cervezas y él se iría a su casa. Mientras veían un partido y charlaban en la sala, subí a mi habitación. Más tarde, bajé a buscar agua y los escuché conversar en voz baja. En ese momento, mi esposo me propuso unirse a ellos para tomar un trago; de reojo pude ver cómo añadía algo a mi bebida. Acepté y me acerqué a ellos, cambiando a escondidas mi vaso por el de mi esposo.
Al terminar las bebidas, les dije que me retiraba a mi habitación; minutos después, regresé y encontré al amigo de mi esposo intentando despertarlo.
Al preguntarle qué ocurrió, me explicó que se había quedado dormido. Le reproché que vi que le había echado algo a mi bebida. Borracho, me confesó que le prometió ser mi regalo de cumpleaños, dándole permiso para acostarse conmigo usando condón sin que yo lo notara, y que anteriormente hizo lo mismo con su esposa en su cumpleaños.
Le pedí que atara a mi esposo a la silla; él obedeció.
Lo desperté. Al despertar, me vio junto a su amigo.
- Me dijo que yo sería su obsequio de cumpleaños. Ya le diste tu palabra, ahora cumpliremos. -le manifesté mientras me deshacía de mi bata de dormir.
Quedé completamente desnuda frente a su amigo, me arrodillé, saqué su miembro y comencé a practicarle sexo oral. Su amigo se estremeció de placer al sentir mi boca en su pene. Tenía un miembro más grande que el de mi esposo, lo que comenzó a excitarme.
El líquido emanaba de su glande, lo aspiré con deleite; su sabor era distinto al de mi esposo y me gustó.
Monté sobre su miembro y me penetré de una sola vez; él gimió de placer, yo gemí también. Mi esposo pedía que se pusiera el preservativo; lo miré y le dije que un regalo de cumpleaños se entrega completo. Su amigo acariciaba mis nalgas y chupaba mis pezones, excitándonos mutuamente. El primer orgasmo llegó y mi cuerpo se estremeció de placer; mi vagina se contraía con los espasmos, lo que lo hizo gemir de placer.
Me puso en el suelo, se desnudó por completo y continuó el acto sexual. Mi esposo se retorcía al ver cómo su amigo disfrutaba de mi cuerpo. Me tomó en distintas posiciones frente a él, provocándome múltiples orgasmos.
Anunció que estaba por eyacular; mi esposo le gritó que se retirara, que no acabara adentro de mí; lo atrapé por las nalgas y lo pegué contra mi cuerpo.
- Termina dentro de mí, eyacula en mi interior para que pueda alcanzar otro orgasmo. -le dije mientras me estremecía de placer.
Al escuchar mis palabras, se introdujo al máximo y gruñó como un animal; se vació en lo más profundo de mi vagina, percibí su miembro palpitar mientras liberaba su semen; perdí la cuenta de los chorros que me inyectaba; al sentir su semilla caliente, volví a experimentar placer sin poder controlar mis piernas.
Se retiró de mí, se vistió y se marchó sin decir palabra. Me levanté del suelo, su semen escurría por mis piernas.
Me acerqué a mi esposo, abrí mi vagina; una oleada de semen brotó de ella.
- Cuando desees, podemos repetir este regalo otra vez. -le dije liberándolo de sus ataduras.
Caminé hacia mi habitación, recordando lo sucedido. El aroma del sexo volvía a excitarme...
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