0%

Engaño en el autobús


Escuchar este audio relato erótico
5
(1)

Mientras me dirigía al trabajo, como todos los días, me encontré con una gran cantidad de personas esperando para subir al autobús. Esta vez no logré encontrar un asiento y tuve que viajar de pie, apretujada entre la multitud. Frente a mí, una pareja ocupaba un asiento doble: ella junto a la ventana y él en el asiento del pasillo. Él estaba dormido abrazando una mochila, mientras que ella también dormía con la cabeza apoyada en su hombro.

Ese día desperté con sensaciones excitantes y el balanceo del autobús, junto con la aglomeración, provocaba que mi zona íntima rozara el hombro del caballero de forma inadvertida. Esto comenzó a calentarme y a humedecer mi ropa interior. Con el tiempo, no pude contenerme y empecé a rozar con más intensidad mi zona íntima contra su hombro. Sin embargo, al excederme, el caballero se despertó con el último roce.

Al voltear hacia mí, noté que su mirada parecía percatarse de mi excitación. Se fingió un dolor en el hombro y dejó su mano extendida en esa área. Sin pensarlo más, acepté su insinuación y presioné mi entrepierna contra sus dedos. Comenzó a acariciarme discretamente sobre la falda, lo que provocó que mi excitación aumentara considerablemente. En poco tiempo, mi ropa interior estaba completamente empapada, sintiendo como mi zona íntima se humedecía aún más.

Poco antes de llegar a una de las paradas, retiró su mano y despertó a la dama que le acompañaba, indicándole que ya casi era momento de descender. Cuando el autobús se detuvo, ella y gran parte de los pasajeros bajaron, quedando únicamente unos cuantos hasta la terminal.

Una vez que el autobús reanudó el viaje, pedí permiso para ocupar el asiento que anteriormente ocupaba la dama. En cuanto me senté, el caballero se dispuso a continuar lo que habíamos empezado.

Colocó su brazo derecho alrededor de mi cuello, deslizando su mano bajo mi blusa y sujetador, acariciando suavemente mi pezón. Con su mano izquierda, deslizó mis prendas inferiores para introducir sus dedos. Estaba tan lubricada que sus dedos entraron sin dificultad, masajeando mi interior con tres dedos y estimulando mi clítoris con el pulgar. Mientras lo hacía, se acercó a mi oído y pronunció:

-Eres una mujer muy sensual, si no hubiera más pasajeros en el autobús, te complacería de una manera más íntima.

Al escuchar esas palabras, el placer invadió mi cuerpo y llegué a un clímax intenso, liberando mis fluidos sobre su mano.

Recuperando la compostura, correspondí al gesto, cubrí un poco con la mochila y desabroché su pantalón. Comencé a acariciar su miembro por encima del calzón, que también estaba empapado, y le susurré al oído:

-Qué lástima que no estamos solos en el autobús, de lo contrario disfrutarías de todas mis atenciones sin restricciones.

Finalmente, no pudo contenerse y llegó a un clímax, dejando escapar parte de su semen que traspasó el calzón. Mirándolo a los ojos, llevé mis dedos a mi boca para saborear sus restos, dejándolo atónito.

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 5 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com