Nuestro romance estaba en su mejor momento, apenas habíamos comenzado nuestra relación hace 2 meses, pero la vivíamos intensamente.
Recuerdo que acordamos encontrarnos en el parque, así que decidí vestirme de manera llamativa: una minifalda rosa metálica, una blusa blanca, medias de encaje color piel, tacones altos blancos, una tanga rosada, un sujetador blanco, peluca y un maquillaje elegante. Llegué al parque 20 minutos antes de la cita, esperé un rato, pero él no aparecía. Pasaron 20 minutos, luego 30 y nada; casi una hora después, comencé a preocuparme y le llamé. Él me dijo:
Tío: Hola cariño, perdón por no llamar antes, el coche se averió a 5 cuadras del parque.
Yo: Ay, cariño, podrías haberme avisado antes.
Tío: Lo siento, ven, ya estoy aquí.
Yo: Vale, voy para allá, adiós.
La verdad es que quedaba un poco lejos, pero no tenía otra opción, así que decidí ir caminando. Mientras el sol se ponía y la noche se acercaba, apresuré el paso con los tacones, lo cual resultaba un tanto incómodo y cansado, pero seguí adelante. Al llegar donde mi tío, lo encontré mirando el motor del coche, se veía muy varonil con las herramientas y eso me excitó al instante. Me acerqué y le dije:
Yo: ¡Hola cariño, ¿estás bien?
Tío: No, el coche no arranca.
Yo: ¡Qué mal! ¿Puedo ayudarte con algo?
Tío: No, un amigo vendrá pronto, creo que es la batería.
Yo: Ah, entendido.
Tío: Ven, vamos a sentarnos.
Tomé su mano y nos sentamos juntos. Mientras conversábamos, una voz femenina interrumpió, era su hermana que dijo:
Roberta: ¡Hola, ¿qué pasó?
Tío: (algo asustado) La batería está muerta.
Roberta: Ya veo, aquí tengo cables, te puedo ayudar a arrancar.
Tío: Lo intenté, pero está muerta, un amigo me traerá otra.
Roberta: Entiendo. ¡Mucho gusto, soy Roberta, la hermana de no sé quién!
Yo: (sorprendida y nerviosa) Encantada, Carolina.
Tío: Somos amigos, me encontró aquí y se quedó conmigo.
Roberta: ¡Ja, ja, ja! ¡Vamos, dilo con todas sus letras: 'soy su amante'!
Tío: Por favor, Roberta.
Roberta: Ay, hermano, se nota a leguas que hay algo entre ustedes.
Tío: Por favor, mejor retírate.
Roberta: Está bien, no diré nada.
Tío: ¿De verdad?
Roberta: Sí, en serio. Al menos esta vez escogiste algo mejor que tu ex.
Yo: Ja, ja, gracias.
Roberta: De nada, es que no entiendo cómo te casaste con ella, pero en fin.
Tío: Sí, bueno, mejor me retiro.
Roberta: Me alegro de verte feliz, hermanito. Y tú, nena, no te vistas así en la calle, podrían confundirte con una... ya sabes.
Yo: Ja, ja, es que me gusta vestir así.
Roberta: Bueno, pero ten cuidado, no vaya a ser que te malinterpreten.
Yo: Ja, ja, lo tendré en cuenta.
Tío: Bueno, por si acaso, ¿eh?
Roberta: Muy bien, me retiro, cuídate mucho.
Tío: Sí, nos vemos.
Yo: Adiós.
Roberta: Nos vemos, a ver cuándo platicamos más.
Yo: Claro, hasta luego.
Ella se subió a su coche y antes de irse comentó:
Roberta: Se ven bien juntos, parecen padre e hija, ja, ja.
Yo: Ja, ja, gracias.
Esa noche, mi tío y yo nos reímos, nos abrazamos, llegó su amigo, cambiaron la batería y nos fuimos al hotel. Al llegar, mi tío dijo:
Tío: Hoy seré...
¿Te parece que seas la pareja de mi padre y tú mi hijastra?
Yo: Sí, papá.
Comenzamos a besarnos apasionadamente, me fui encima de él, poco a poco lo desvestí, él no quiso más, solo me subió la minifalda y apartó mi tanguita, dándome embestidas deliciosas. Pasamos un buen rato y al final eyaculó en mi boca. Cuando terminamos, me miró y dijo:
Tío: Escucha, amor, ¿cuánto cobrarías?
Yo: No lo sé, no lo he pensado.
Tío: Parece que sería bastante caro, jejeje.
Yo: Sí, lo más probable.
Tío: Vístete, por favor.
Salimos del hotel y me llevó a casa. Pasaron los días y fui a la casa de mi tío a dejar unas cosas. Cuando llegué, Roberta estaba sentada en el sofá. Entré en silencio y me quedé allí. Enseguida, Roberta me reconoció y nos miramos con nerviosismo mi tío y yo. Mi tía nos presentó y dijo:
Tía: Mira, cuñada, este es mi sobrino.
Roberta: Ah, sí, ya lo conocía.
Mi tío y yo nos miramos con mucha tensión.
Tía: ¿En dónde te conoció?
Roberta: La otra vez que se le descompuso el coche a mi hermano.
Tía: No sabía que él había estado contigo.
Tío: Pasó con unos amigos y me vio, así que se quedó.
Roberta: Sí, cuando llegué, estaban sentados y les ofrecí mi ayuda, pero ya venía alguien más.
Tía: Ah, bueno, ¿quieren café?
Roberta: Sí, por favor.
Yo: Yo ya me voy, solo pasé a dejar esto.
Roberta: Anda, quédate un momento y luego te vas.
Tía: Sí, quédate un rato.
Yo: Está bien.
Tía: Voy a calentar el café, esperen un momento.
Nosotros 3: Sí, claro.
Roberta: Ven, siéntate aquí.
Yo (nervioso): De acuerdo.
Tío: Por favor, no hagas nada.
Roberta: Tranquilos. ¿Cómo te fue con mi hermano?
Yo: Bien, bien, jejeje.
Roberta: Qué bueno. No entiendo dónde guardas toda tu belleza femenina.
Yo: Solo me desmaquillo y me quito la ropa.
Roberta: Muy bien, necesito tu ayuda.
Yo: ¿Qué tipo de ayuda?
Roberta: Verás, me voy a casa en poco tiempo, pero no amo a mi pareja, amo a otro hombre.
Yo: Entiendo. ¿Y qué quieres que haga?
Roberta: Necesito que lo seduzcas para que lo encuentre y termine su compromiso, por favor.
Yo: No puedo hacer eso, mi tío se molestaría.
Roberta: Por favor, háblalo con él.
Yo: Mm, bueno, si él está de acuerdo, entonces no hay problema.
Roberta: Gracias, hablaré con él.
Roberta habló con mi tío y al principio no estuvo de acuerdo, pero finalmente aceptó. Quedamos en vernos al día siguiente, solo para identificarnos. Al verlo, quedé impactada: un hombre maduro, atractivo, con barba canosa y un poco subido de peso, tal como me gustan, y desde lejos se notaba un prominente bulto entre sus piernas, eso fue lo que ella dijo:
Roberta: Mira, es ese.
Yo: ¿Estás segura de que no te interesa?
Roberta: No, si a ti te gusta...
Yo: Sí, se ve que está muy atractivo.
Roberta: Pues inténtalo, no le diré nada a mi hermano si logras llevártelo a la cama.
Yo: ¿De verdad?
Roberta: Sí.
Yo: Bien, entonces quiero que me dé una buena propina, sin falta.
Regresamos dos días después, me lo encontré con la misma ropa para no llamar la atención. Me senté frente a él y empezamos a platicar. Él me invitó a salir, pero esa historia se las contaré más adelante.
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