0%

Amor prohibido con mi tío (anécdota)


Escuchar este audio relato erótico
3.3
(3)

Nuestro romance estaba en su mejor momento, apenas habíamos comenzado nuestra relación hace 2 meses, pero la vivíamos intensamente.

Recuerdo que acordamos encontrarnos en el parque, así que decidí vestirme de manera llamativa: una minifalda rosa metálica, una blusa blanca, medias de encaje color piel, tacones altos blancos, una tanga rosada, un sujetador blanco, peluca y un maquillaje elegante. Llegué al parque 20 minutos antes de la cita, esperé un rato, pero él no aparecía. Pasaron 20 minutos, luego 30 y nada; casi una hora después, comencé a preocuparme y le llamé. Él me dijo:

Tío: Hola cariño, perdón por no llamar antes, el coche se averió a 5 cuadras del parque.

Yo: Ay, cariño, podrías haberme avisado antes.

Tío: Lo siento, ven, ya estoy aquí.

Yo: Vale, voy para allá, adiós.

La verdad es que quedaba un poco lejos, pero no tenía otra opción, así que decidí ir caminando. Mientras el sol se ponía y la noche se acercaba, apresuré el paso con los tacones, lo cual resultaba un tanto incómodo y cansado, pero seguí adelante. Al llegar donde mi tío, lo encontré mirando el motor del coche, se veía muy varonil con las herramientas y eso me excitó al instante. Me acerqué y le dije:

Yo: ¡Hola cariño, ¿estás bien?

Tío: No, el coche no arranca.

Yo: ¡Qué mal! ¿Puedo ayudarte con algo?

Tío: No, un amigo vendrá pronto, creo que es la batería.

Yo: Ah, entendido.

Tío: Ven, vamos a sentarnos.

Tomé su mano y nos sentamos juntos. Mientras conversábamos, una voz femenina interrumpió, era su hermana que dijo:

Roberta: ¡Hola, ¿qué pasó?

Tío: (algo asustado) La batería está muerta.

Roberta: Ya veo, aquí tengo cables, te puedo ayudar a arrancar.

Tío: Lo intenté, pero está muerta, un amigo me traerá otra.

Roberta: Entiendo. ¡Mucho gusto, soy Roberta, la hermana de no sé quién!

Yo: (sorprendida y nerviosa) Encantada, Carolina.

Tío: Somos amigos, me encontró aquí y se quedó conmigo.

Roberta: ¡Ja, ja, ja! ¡Vamos, dilo con todas sus letras: 'soy su amante'!

Tío: Por favor, Roberta.

Roberta: Ay, hermano, se nota a leguas que hay algo entre ustedes.

Tío: Por favor, mejor retírate.

Roberta: Está bien, no diré nada.

Tío: ¿De verdad?

Roberta: Sí, en serio. Al menos esta vez escogiste algo mejor que tu ex.

Yo: Ja, ja, gracias.

Roberta: De nada, es que no entiendo cómo te casaste con ella, pero en fin.

Tío: Sí, bueno, mejor me retiro.

Roberta: Me alegro de verte feliz, hermanito. Y tú, nena, no te vistas así en la calle, podrían confundirte con una... ya sabes.

Yo: Ja, ja, es que me gusta vestir así.

Roberta: Bueno, pero ten cuidado, no vaya a ser que te malinterpreten.

Yo: Ja, ja, lo tendré en cuenta.

Tío: Bueno, por si acaso, ¿eh?

Roberta: Muy bien, me retiro, cuídate mucho.

Tío: Sí, nos vemos.

Yo: Adiós.

Roberta: Nos vemos, a ver cuándo platicamos más.

Yo: Claro, hasta luego.

Ella se subió a su coche y antes de irse comentó:

Roberta: Se ven bien juntos, parecen padre e hija, ja, ja.

Yo: Ja, ja, gracias.

Esa noche, mi tío y yo nos reímos, nos abrazamos, llegó su amigo, cambiaron la batería y nos fuimos al hotel. Al llegar, mi tío dijo:

Tío: Hoy seré...

¿Te parece que seas la pareja de mi padre y tú mi hijastra?

Yo: Sí, papá.

Comenzamos a besarnos apasionadamente, me fui encima de él, poco a poco lo desvestí, él no quiso más, solo me subió la minifalda y apartó mi tanguita, dándome embestidas deliciosas. Pasamos un buen rato y al final eyaculó en mi boca. Cuando terminamos, me miró y dijo:

Tío: Escucha, amor, ¿cuánto cobrarías?

Yo: No lo sé, no lo he pensado.

Tío: Parece que sería bastante caro, jejeje.

Yo: Sí, lo más probable.

Tío: Vístete, por favor.

Salimos del hotel y me llevó a casa. Pasaron los días y fui a la casa de mi tío a dejar unas cosas. Cuando llegué, Roberta estaba sentada en el sofá. Entré en silencio y me quedé allí. Enseguida, Roberta me reconoció y nos miramos con nerviosismo mi tío y yo. Mi tía nos presentó y dijo:

Tía: Mira, cuñada, este es mi sobrino.

Roberta: Ah, sí, ya lo conocía.

Mi tío y yo nos miramos con mucha tensión.

Tía: ¿En dónde te conoció?

Roberta: La otra vez que se le descompuso el coche a mi hermano.

Tía: No sabía que él había estado contigo.

Tío: Pasó con unos amigos y me vio, así que se quedó.

Roberta: Sí, cuando llegué, estaban sentados y les ofrecí mi ayuda, pero ya venía alguien más.

Tía: Ah, bueno, ¿quieren café?

Roberta: Sí, por favor.

Yo: Yo ya me voy, solo pasé a dejar esto.

Roberta: Anda, quédate un momento y luego te vas.

Tía: Sí, quédate un rato.

Yo: Está bien.

Tía: Voy a calentar el café, esperen un momento.

Nosotros 3: Sí, claro.

Roberta: Ven, siéntate aquí.

Yo (nervioso): De acuerdo.

Tío: Por favor, no hagas nada.

Roberta: Tranquilos. ¿Cómo te fue con mi hermano?

Yo: Bien, bien, jejeje.

Roberta: Qué bueno. No entiendo dónde guardas toda tu belleza femenina.

Yo: Solo me desmaquillo y me quito la ropa.

Roberta: Muy bien, necesito tu ayuda.

Yo: ¿Qué tipo de ayuda?

Roberta: Verás, me voy a casa en poco tiempo, pero no amo a mi pareja, amo a otro hombre.

Yo: Entiendo. ¿Y qué quieres que haga?

Roberta: Necesito que lo seduzcas para que lo encuentre y termine su compromiso, por favor.

Yo: No puedo hacer eso, mi tío se molestaría.

Roberta: Por favor, háblalo con él.

Yo: Mm, bueno, si él está de acuerdo, entonces no hay problema.

Roberta: Gracias, hablaré con él.

Roberta habló con mi tío y al principio no estuvo de acuerdo, pero finalmente aceptó. Quedamos en vernos al día siguiente, solo para identificarnos. Al verlo, quedé impactada: un hombre maduro, atractivo, con barba canosa y un poco subido de peso, tal como me gustan, y desde lejos se notaba un prominente bulto entre sus piernas, eso fue lo que ella dijo:

Roberta: Mira, es ese.

Yo: ¿Estás segura de que no te interesa?

Roberta: No, si a ti te gusta...

Yo: Sí, se ve que está muy atractivo.

Roberta: Pues inténtalo, no le diré nada a mi hermano si logras llevártelo a la cama.

Yo: ¿De verdad?

Roberta: Sí.

Yo: Bien, entonces quiero que me dé una buena propina, sin falta.

Regresamos dos días después, me lo encontré con la misma ropa para no llamar la atención. Me senté frente a él y empezamos a platicar. Él me invitó a salir, pero esa historia se las contaré más adelante.

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 3.3 / 5. Recuento de votos: 3

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com