La historia se inicia cuando descargué una aplicación, a pesar de que ya había tenido encuentros con diversos individuos, anhelaba algo más estable. Navegando en la aplicación, encontré a un hombre maduro de unos 56 años, serio, amable y directo (cualidades que admiro en los maduros). Expresó claramente su interés en un individuo pasivo.
Después de ponernos de acuerdo, lo visité en su casa, la cual se encuentra a unos 8 minutos caminando de la mía. Naturalmente, me invadía el nerviosismo por no conocerlo. Una vez dentro de su hogar y luego en su habitación, todo empezó. A pesar de ser un hombre de avanzada edad, destacaba entre sus atributos su miembro viril, de generosas dimensiones (alrededor de 20 cm), lo cual me encantó al verlo. Nuestro primer encuentro fue relativamente común, le practiqué sexo oral, me preparó con lubricante y tuvimos relaciones placenteras, ambos, según creo, estábamos algo nerviosos.
Tras el encuentro, me expresó su aprobación y halagos, denominándome como "un joven con un atractivo trasero".
No intercambiamos números, pero él suele conectarse a menudo en la aplicación. Tiempo después, en un estado de gran excitación, le envié un mensaje y él me respondió "ven". Al llegar a su casa, le confesé lo mucho que me había gustado y manifesté mi deseo de disfrutar juntos nuevamente. Él simplemente sonrió y dijo "por supuesto".
A partir de ese momento, sus palabras fueron:
- ¿Deseas ser mi amante?
- Sí, deseo que me poseas como a nadie más, papá.
- Serás mi amante, me encanta tu desempeño y lo fogoso que eres.
Ese día, me poseyó como nunca antes, devastando mi trasero con su imponente miembro viril, me azotó, me dio bofetadas y se expresaba de manera lasciva. Me disponía a montar su miembro de manera deliciosa, también intercambiamos besos apasionados, algo que aprecio mucho de mi amante es su resistencia, lo cual le permite someterme en cada encuentro, derramando su semen en mi interior, a lo cual accedo complacido.
Adoro a mi amante, nadie me posee de la manera en que lo hace, me excita saber que lo gratifico en todos los aspectos, disfrutamos de diversas posiciones y siempre termina eyaculando en mi interior.
Sentir cómo bombea su semen, después de haber eyaculado, es una sensación indescriptible. Su miembro permanece erecto, lo que me permite gemir a voluntad (los lectores de mis relatos anteriores saben cuánto suelo gemir), deberían escucharme, jejeje, la forma en que me hace gemir parece indicar que desea que los vecinos escuchen cómo posee a su amante.
Hemos tenido múltiples encuentros en los que permanecemos desnudos, abrazados y besándonos, sintiendo únicamente su miembro entre mis nalgas.
Actualmente, desea tener un trío, desea compartir a su amante y yo estaré encantado de cumplirle esa fantasía.
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