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Cuellos (2)


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Tal como les mencionaba, mi amigo me dijo "hoy vas a tomar en la garganta". Haciendo referencia a que le practicaría sexo oral hasta ingerir su semen, yo no reaccioné y como dice el refrán, el que calla otorga... mientras tanto, me masturbaba con una mano y con la otra leía nuestra conversación.

Después de unos 15 minutos, me llamó para avisar que estaba llegando en su moto. Mi casa tiene un pasillo estrecho por donde entra justo la moto, moví la mía hacia adelante y cuando llegó, lo primero que dijo fue: "vengo caliente, mi novia me dejó y estoy mal". Mi corazón parecía estar en la punta de mi pene, sentía todos los latidos, cosquilleo en los testículos, la saliva se me iba, tenía muchas ganas de arrodillarme y realizarle sexo oral en la entrada con la puerta abierta, ya no me importaba nada.

Él pasó con su moto y quedó un pequeño espacio entre él y su vehículo para que yo pudiera pasar a cerrar la puerta. Sin duda, pasé de espaldas frotando mi trasero en su miembro viril, llegué a sentirlo completamente erecto, incluso me rozó como en un acercamiento, me reí y le dije "¿qué haces, cuello? Recuerda que quien busca, encuentra, no te achiques después" él se rió mientras tocaba su miembro.

Luego entramos, le ofrecí una gaseosa, conversamos, fumamos un cigarrillo y le dije: "¿vamos a la cama?" A lo que él respondió que esperara a que se cambiara y luego iríamos. En una habitación tenía una cama grande y en otra una cama más pequeña, de una y dos plazas respectivamente, no sabía a cuál dirigirnos, finalmente opté por la cama grande, aquí dormimos dije, y él asintió.

“Ven conmigo mientras me cambio y así conversamos” me invitó cuando me dirigía hacia la habitación completamente excitado, llegó y se cambió primero la remera y de repente, como si nada, se quitó los pantalones. Mis ojos no se despegaban de su bulto, vi a través de su ropa interior un miembro a medio erectar, grande y venoso, deseaba abrir la boca y metérmela hasta la garganta.

Me preguntó "¿duermo así?" A lo que respondí que dormir sin ropa no era problema. El tipo se quitó el bóxer y su hermoso miembro, grande, venoso y casi completamente erecto, apareció. En ese momento sentí una extraña sensación, una mezcla de deseo y miedo, no sabía bien qué era. Así que le dije que si él dormía desnudo, yo también lo haría y me puse de espaldas, quitándome el short que era lo único que llevaba puesto, dejando mi trasero al descubierto, él no apartaba la vista de mis glúteos, "qué bonito trasero tienes" me dijo entre risas y nervios.

Nos acostamos, nos tapamos, él se masturbaba mientras conversaba sobre su reciente ruptura y la falta de actividad sexual en su vida, ¿y yo qué hice?

En mitad de la charla, me di la vuelta quedando de espaldas y dejando al descubierto mi trasero, él me observaba y se masturbaba bajo las sábanas, me giré un poco estirando la mano y lo rocé, su miembro estaba muy duro y caliente, pensé que si me agarraba, me partiría en dos, entonces él se apartó como si estuviera dudando, entendí la señal y tomé distancia.

Mientras estaba boca abajo, extendí mi mano hacia su lado y me recosté completamente, ofreciéndome para que él hiciera lo que quisiera, pasaban los minutos y nada, estábamos desnudos, excitados y sin actividad sexual, ni oral ni anal, ni besos, nada. Me levanté a coger una gaseosa y traje dulce de leche a la cama.

¿Por qué trajiste eso? -preguntó. Respondí que era para comer. Como no había traído cuchara, comí con los dedos mientras él me miraba, me hablaba y se masturbaba, como aún no nos decidíamos a empezar, decidí dar la espalda para que él se frotara con su miembro en mi trasero, él aceptó gustoso y yo me animé a agarrar directamente su miembro, comencé a masturbarlo y él apuntaba su miembro a mi trasero, no quería sexo anal, yo deseaba su semen en mi boca, le dije,

"Cogote, mira cómo me excitas al abrirte las nalgas", le susurré al oído mientras lo acariciaba en mi trasero, muy ardiente y grueso.

Así que me animé, me di la vuelta y él se acomodó, se desabrochó y se acariciaba. Me tomó de la nuca con una mano y me guió hacia su miembro, yo felizmente chupaba la punta, abriendo bien la boca, sintiendo un sabor salado. Él continuaba empujando cada vez más adentro, me puso boca arriba y me penetraba por la boca, como si fuera una máquina, sus venas rozaban mis labios, sacándola de vez en cuando y escupiendo, todo era un completo descontrol.

Después de unos 5 minutos me preguntó si quería que le avisara antes de terminar, le pedí que no, que quería seguir disfrutando, que aún estaba muy excitado. Agarré sus testículos y me los metí en la boca, succionando mientras masturbaba su miembro.

Él acariciaba mis nalgas, pero no mi pene ni mis testículos. En un momento se acostó de costado y me pidió que nos colocáramos en posición de 69. Obedecí, era un 69 diferente, ya que él empezó a estimular mi ano mientras yo lo complacía oralmente.

De repente, me empujó lo más profundo posible, gimió intensamente y me llenó por completo de su semen, un sabor amargo y caliente, una gran cantidad que fui tragando conforme él finalizaba, bebiéndome hasta la última gota.

Bueno, si hasta aquí les ha gustado, por favor comenten y les contaré lo que ocurrió después, que es aún más excitante.

Cogote, te envío un beso en tu miembro.

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