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La pareja y sus anhelos de mujer liberal (parte 2)


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Tras la revelación de mi cónyuge donde confesaba su deseo de tener múltiples compañeros sexuales exclusivamente para ella, fui introduciendo el tema de manera gradual, destacando lo placentera que sería dicha experiencia. Imaginen, 27 primaveras, figura firme, tonificada, piel canela, pecas en el rostro que la hacían parecer aún más juvenil, unos senos deliciosos y unas nalgas turgentes. Un trasero dispuesto a ser saciado y una boca tan experta en el arte del sexo oral que disfrutaba ser bañada por leche tibia y saborearla por completo.

Debo ser sincero, desde que planteé la idea, no ha dejado de fantasear cada vez que salimos juntos. Cuando no está trabajando, le gusta vestir shorts muy cortos que dejan al descubierto el borde inferior de sus nalgas. Además, lleva blusas escotadas que realzan aún más sus prominentes y erguidos pechos. He sorprendido a más de uno devorándola con la mirada y no dejo de imaginar cómo sería ofrecerla a otros individuos para que la disfruten, pero... La oportunidad se presentó.

Dado que ella labora en la industria de la construcción, se encuentra rodeada de varones, en especial del superintendente y un agente de policía, con quienes comparte una estrecha amistad.

Ella me relata cómo la miman y obsequian, la invitan a comer y a beber. Aquí hago una pausa para aclarar que mi pareja, con alcohol en el cuerpo, se muestra muy receptiva sexualmente. Por lo tanto, disponía del pretexto ideal para crear la situación.

Estos dos individuos pasaban el tiempo enviándole mensajes de día y de noche y la llevaban a todo lugar. Así que un día propuse ir a cenar con sus superiores y tomar algo para ver qué sucedía. Por supuesto, no le mencioné que mi propósito era embriagar a todos para propiciar este encuentro sexual grupal.

Concertamos una reunión un viernes y nos dirigimos a un bar cercano a Tacubaya. Ella lucía una blusa de manga larga con cuello alto pero con un escote ovalado que dejaba al descubierto la zona superior de sus senos, algo verdaderamente erótico, y unos pantalones de mezclilla ceñidos que resaltaban su entrepierna, muy marcada ese día.

Al conocerme, me saludaron con cortesía y halagos, expresando lo afortunado que era de tener una mujer tan excepcional como ella, o lo importante que era valorarla adecuadamente, entre otras tonterías. Obviamente me di cuenta enseguida de que ambos ansiaban tener relaciones sexuales con ella. Por lo tanto, ya había completado la mitad de mi cometido.

Tras varias cervezas, empezaron los mojitos y el baile. Entonces le sugerí que bailara primero con el supervisor, lo cual así sucedió. Mientras conversaba con el policía, le pregunté:

- ¿Qué opinas de mi mujer? Está realmente atractiva, ¿no?

- Con todo respeto, la verdad es que sí.

- ¿Qué es lo que más te atrae de ella?

- No, ¿cómo crees? Es tu esposa. La respeto.

- Amigo, es evidente que la deseas con la mirada. ¿Qué prefieres, sus senos o sus glúteos?

- Sinceramente, hermano, su boca. Se nota que sabe dar placer con pasión.

Entonces procedí a decirle...

- ¿Puedo mostrarte algo, pero que quede entre nosotros? Entre caballeros???

- Por supuesto, colega. Todo se quedará entre nosotros.

Tomé mi celular y reproduje un video donde ella me realizaba sexo oral de una forma magistral, mostrando sus pechos rozando mis testículos.

El policía se emocionó, comenzó a sudar, le lanzaba miradas y noté que empezaba a excitarse. Tras finalizar su baile con su jefe, le pedí que bailara con el policía, pero antes de que este se levantara, le dije: si deseas seducirla, adelante, no tengo objeción, te doy la oportunidad. Él me miró incrédulo ante mis palabras.

Pude observar cómo la rodeaba con sus brazos después de cada giro y ella podía sentir su erección presionando su entrepierna, notando cómo se sonrojaba. Entonces le dije al supervisor...

- ¿Qué tal baila, jefe? ¿Le agradó?

- Claro, amigo. Tu esposa baila de manera excepcional.

- Y folla aún mejor - le respondí.

- si lo creo.

En ese momento le comuniqué....

- pues simplemente observa cómo el policía está claramente interesado en ella.

Nos reímos y brindamos. Luego le consulté cuál era su parte favorita del cuerpo y él, sin vacilar, me respondió que le gustaban los senos. Me dijo que era afortunado de poder tener la oportunidad de tocar y besar sus senos. Entonces le propuse si quería verlos, con la condición de que quedara en secreto. Él aceptó de inmediato.

Tomé nuevamente mi teléfono y le mostré una foto de sus senos, lo cual lo excitó sobremanera.

Ya tenía la mente de ellos seducida, solo faltaba dar el paso con mi esposa y listo.

Cuando regresaron a la mesa, le propuse que bailáramos, y mientras bailábamos, la tocaba abiertamente para que sus amigos pudieran verlo; le agarraba una nalga o la rozaba sutilmente en los senos, sintiendo cómo se excitaba aún más. Le pregunté si le había gustado sentir la excitación del policía, y ella no supo qué responder, me miró con desagrado y se apartó, pero le aseguré que no pasaba nada, que me había excitado verlo. Ella se relajó un poco más y me dijo que se sintió extraña (seguramente le encantó a pesar de que necesitaba más alcohol), así que procedí a pedir más rondas en la mesa.

Después de un par de horas, más relajados, la confianza aumentaba. Sus amigos ya le tocaban la parte superior de las nalgas mientras bailaban, y ella correspondía tocando más sus cuerpos.

Cuando nos estábamos yendo, les dije que estábamos muy ebrios, por lo que no era seguro manejar; propuse que nos quedáramos en un hotel y que al día siguiente nos fuéramos más seguros. Todos aceptaron.

Pedí un Uber hacia un hotel discreto, y al llegar, después de que todos pasaran al baño, ella se recostó en la cama y yo a un lado. El policía tomó una silla y el ingeniero se sentó al borde de la cama. Entonces le dije a ella que quería hacerlo con ella allí, a lo que respondió que estaba loco y no quería. Luego me dirigí a ellos...

Yo - ¿Les molestaría si tenemos relaciones frente a ustedes?

Policía - No tengo problemas con eso.

Ingeniero - Por favor, no lo hagan.

Sin dudarlo, saqué mi miembro, me puse de pie y le pedí que se arrodillara. Aunque se resistió un poco, finalmente obedeció. Comenzó a complacerme con gran intensidad, pero lo que causó un giro en la situación fue que no dejaba de mirar a su jefe. Entonces, le pedí al policía que se acercara, se sacara su miembro y le pedí que siguiera mirando a su jefe.

Con el policía a mi lado, le pedí que le practicara sexo oral. Sin dudarlo, ella lo hizo de forma profunda, mientras me masturbaba con su mano. Después de un rato, le bajé la blusa y dejé sus senos al descubierto. Su jefe no pudo resistirse y se bajó los pantalones, fue hacia ella y colocó su miembro entre esos senos deliciosos, empezando un juego de cosquilleo.

Luego, mi esposa tomó ambas vergas en sus manos y comenzó a practicar sexo oral al ingeniero.

La tumbé boca arriba en la cama y le pedí al policía que la penetrara por detrás. A pesar de gemir, aguantó. En ese momento, el ingeniero llenó con su semen los senos de ella y se recostó. Le indiqué al policía que deseaba que terminara en la boca, por lo que se retiró de la penetración y empezó a masturbarse cerca de la boca de mi esposa, hasta que, con un gemido, eyaculó llenando parte de su cara y boca de semen. La excitación me invadió y yo también acabé, dejando su rostro cubierto de semen.

Después de eso, nos quedamos todos dormidos... Al despertar, la moralidad pesaba sobre nosotros. Ella se miró en el espejo con restos de semen en el cabello, boca y senos, se bañó y no quiso salir del baño. Sus compañeros, medio aturdidos, se despidieron y se marcharon...

Lo más interesante de todo fue que la convencí para repetirlo, esta vez en su lugar de trabajo... Será en la siguiente ocasión donde les contaré cómo ocurrió todo.

Mi correo es: [email protected].

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