Soy Alex, tengo 27 años y empiezo a narrar una serie de experiencias calientes que he vivido a lo largo del tiempo. Siendo un comerciante, he sentido mi pasión aumentar con el tiempo.
No me extenderé en presentaciones, ya que me conocerán a través de mis relatos, los cuales son totalmente verídicos.
Durante una tarde en mi tienda de celulares, unos jóvenes llegaron a visitarme. Dos chicos y dos chicas muy atractivas, con quienes viví un momento bastante excitante al ver los artículos que traían consigo.
Una de las chicas llevaba un vestido ajustado negro con una tela fina, sin sostén, dejando entrever sus pezones y una tanga que resaltaba su figura. La otra llevaba leggings grises con un top negro, no eran atletas pero tenían un cuerpo espectacular.
Uno de los chicos pidió a una de las chicas tomar algo de su mochila, mientras su amiga la acompañaba al auto. En ese instante, la chica del vestido se inclinó cerca del copiloto en busca de la cartera de su novio, creando una vista increíble, su vestido transparentaba mostrando su tanga negra entre sus nalgas.
La otra chica también tuvo que buscar algo en el auto, revelando una tanga de encaje que no se transparentaba pero marcaba su figura. La excita ante esta escena era palpable, mis deseos se intensificaban al observarlas. Aquella tarde quedó grabada en mi mente por la sensualidad y transparencia que presencié.
Al regresar a casa, le sugerí a mi esposa que se vistiera con un vestido negro que había elegido mientras ella se duchaba. Mientras me bañaba, recordaba las sensaciones vividas con esas chicas. Para dar un toque especial, tomé una malla gris que usa mi esposa para hacer ejercicio y salimos juntos.
Al salir de casa evité encender la luz para no hacer ruido, pero pude apreciar lo hermosa que lucía mi esposa en la oscuridad.
En el restaurante, al recibirnos en el valet parking, noté cómo el joven que recibió nuestro auto quedó impactado al ver a mi esposa. Más tarde descubrimos que el vestido era más transparente de lo que parecía, lo cual no habíamos notado. La excitación me invadió al verla con ese vestido que resaltaba sus pechos y figura, mientras el frío de la noche marcaba sus pezones.
Cuando empezamos a subir unas escaleras, no pude evitar gemir al ver el impresionante trasero de mi esposa destacado por la tanga bajo el vestido transparente. En el restaurante todas las miradas se dirigían a ella, me sentía orgulloso de tener a una mujer tan hermosa a mi lado.
Invité a mi esposa a que se sentara primero en la mesa y, al acomodar su silla, noté cómo un hombre en otra mesa la observaba fijamente. Al sentarse, el vestido transparentaba sus nalgas y su tanga negra, mostrando la silueta de sus curvas. Una delicia total...
Comenten si quieren que comparta la segunda parte de esta historia, basada en hechos reales.
Una vez finalizada la segunda parte, podré compartir fotos de ese día por correo.
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