0%

Mi encuentro médico a los 18


Escuchar este audio relato erótico
5
(1)

Hola lectores, para mí es un sueño poder redactar mi primera historia, algo que siempre quise hacer.

Todo comenzó cuando ingresé a mi primer empleo como terapeuta, me ausenté unos días por malestar, por lo que me solicitaron en la empresa acudir al seguro para obtener un certificado de incapacidad.

Fue mi primera visita al seguro social, al llegar proporcioné mis datos, mi cartilla y esperé mi turno, el cual demoró casi 3 horas. Cuando finalmente fui atendida por el médico, me sentí aliviada de poder ser evaluada.

Durante la consulta, el médico realizó las preguntas habituales para diagnosticar mi dolencia, luego procedió con el examen físico. Al auscultarme la temperatura, la presión y los pulmones, al acercarse a mi pecho desabrochó algunos botones de mi camisa con determinación, sin que en ese momento viera algo incorrecto en esa acción. Finalmente, me pidió que me desvistiera de la cintura para arriba para realizar una revisión más exhaustiva, a lo que accedí sin pensarlo dos veces. Él, un hombre mayor aproximadamente de 50 años, y yo, con tan solo 18 años, me encontraba sentada en la camilla con el torso al descubierto, sin ser consciente de lo que estaba por suceder.

El médico comenzó a estimular mis pezones con sus dedos, lo cual me dejó sorprendida, pues me inquietaba la idea de ser tocada de esa manera por un hombre mayor. A pesar de comprender en mi interior la incorrectitud de sus acciones, pronto comencé a disfrutar de las sensaciones, no pudiendo evitar experimentar placer al sentir mis pezones endurecerse, lo cual lo excitó más. Continuó acariciándome suavemente y afirmó:

-¿Disfrutas de esto, verdad?

Ante esto, me limité a bajar la mirada avergonzada. El médico adquirió más confianza y empezó a acariciar mis senos delicadamente con una mano, mientras con la otra se complacía a sí mismo al sentir su erección. A pesar de excitarme, era una sensación novedosa ya que era apenas la tercera vez que un hombre me tocaba de esa manera.

Entre caricias, me indicó que me quitara los pantalones para examinar también la zona vaginal, lo cual hice sin qué objetar, quedando únicamente en ropa interior. Abrió mis piernas, me acarició la vagina y el clítoris, lo cual me provocó humedad, sus dedos se deslizaron rápidamente hacia mi interior. Completamente excitado, me recostó en la camilla, retiró mi ropa interior, me abrió de piernas y me irrumpió con su boca, deslizando su lengua sobre mi cavidad íntima, momento en el que introdujo sus dedos, observándome con una mirada lujuriosa. Preguntó si ya había tenido relaciones sexuales, a lo que, avergonzada, respondí negativamente, generando en él un suave gemido que, sin embargo, resultaba atractivo, como un perro en celo anhelando satisfacer su deseo.

Me dijo: voy a mostrarte lo que se siente ser penetrada.

Bajó sus pantalones y sacó su virilidad, penetrandome en ese instante. A pesar del dolor por la penetración con su miembro grueso, me permití dejarme llevar por el deseo de ese hombre maduro y excitado. Sentía como Caperucita ante el lobo feroz, acogiendo sus embestidas profundas que despertaban un placer desconocido en mí. Introducía sus dedos en mi boca, los cuales chupaba para aumentar su excitación.

Tras momentos de intimidad, me hizo arrodillar para practicarle sexo oral, lo cual hice sin dudar, disfrutando cada instante con su miembro en mi boca como nunca antes lo había hecho. Fue mi primera experiencia con la felación, culminando con su eyaculación sobre mi cuerpo, aunque para mí, fue una sensación placentera sentir su cálido fluido sobre mí.

Al concluir, se vistió, agradeciéndome por entregarle mi virginidad y yo, simplemente, me vestí para salir del consultorio como si nada hubiese sucedido, aunque en realidad habían sido los 15 minutos más intensos que había vivido hasta ese momento.

El resto del día, no podía dejar de pensar en lo ocurrido, y en cómo había perdido mi virginidad con un médico maduro, apasionado y lascivo.

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 5 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com