Fuimos invitados a un bautizo, Elisa y yo. Para la ocasión me vestí elegante y bien presentado, cabe destacar que tengo una buena apariencia, barba cerrada, alto y delgado... Me perfumé adecuadamente y salí. Pasé por la casa de mi novia Elisa, ella estaba sola y lucía espectacular con un vestido claro y ceñido que resaltaba sus glúteos y un escote pronunciado que dejaba entrever sus deliciosos senos firmes y redondeados en los que me gusta recrearme. Quise bromear un poco levantándole el vestido, pero solo pude acariciar sus generosos glúteos, noté la diminuta tanga que llevaba puesta y me excitó, mi erección se hizo evidente al ver su atuendo, pero no pude continuar porque su madre salía de la cocina.
Nos vio y se sorprendió al vernos, pero nos elogió por lo bien que estábamos, Elisa fue a su habitación a buscar su bolso que estaba al lado de donde estábamos, en ese momento mi suegra nuevamente halagó mi aspecto y una mirada curiosa se posó en mi entrepierna, provocando que mi miembro se activara, ella lo notó, ya que sentí su mirada directa hacia mi abultado bulto, salió mi novia y nos fuimos a la celebración.
Las copas superaron mi capacidad de pensamiento y no estaba en condiciones de conducir, por lo que mi novia tuvo que tomar el volante, eran apenas las 11 de la noche, así que decidió llevarme a casa. Vivía con su madre... Al llegar no había nadie, así que entramos a su habitación, ella también había tomado algunas copas, menos que yo, pero también estaba ebria y eso incrementaba la tensión sexual... En su habitación me acosté y me pidió que no saliera, que se iba a cambiar y regresaría, yo ya estaba demasiado excitado...
Al volver, llevaba solamente su bikini y las zapatillas que había usado en la fiesta. Se veía hermosa, muy sensual y deseable... A pesar de mi embriaguez, tuve una erección inmediata, ella lo percibió y empezó a desvestirme rápidamente, tomó mi miembro y comenzó a jugar con él, se humedeció la mano y la deslizó por la punta de mi pene haciéndome estremecer, lo lamió con su lengua para luego introducirlo completamente en su boca, se quitó el sostén y sus maravillosos pechos saltaron mostrándose completamente erectos, con unos pezones grandes y deliciosos, estaba muy excitada, quería sexo, se acercó a mi oído y susurró...
-¿Qué querías hacerme esta tarde?-, nos besamos y nuestras manos no dejaban de acariciarnos, -debe ser rápido - me dijo, -porque mi mamá no tardará-.
Se montó en mi miembro y cabalgó hasta llegar al clímax una y otra vez, sus pechos rebotaban con cada movimiento sobre mi pene, la cama crujía con cada embestida que recibía, cambiamos de posición para no hacer ruido y continué penetrándola un poco más, gemía de forma discreta. Estaba a punto de llegar al orgasmo cuando escuchamos la puerta abrirse, su madre entró corriendo y se metió al baño. Me pidió que simulara estar dormido y así lo hice. Se puso un pijama y salió a hablar con su madre, escuché cómo le explicaba que me había pasado de copas, que ella había tenido que conducir y que me había acostado en su habitación. Desnudo, me tapé como pude con las sábanas e hice como si estuviera dormido.
La señora se asomó y rió, solo dijo.
-No lo dejes ir si no puede manejar-.
Me dejó en la habitación y cerró la puerta, efectivamente me dormí, desperté, no sé a qué hora sería, todo estaba en silencio, necesitaba ir al baño con urgencia y aún me sentía muy mareado, mi novia estaba profundamente dormida, decidí no despertarla y me levanté lentamente para salir desnudo al baño. Todo estaba oscuro, conocía bien la casa y encontré el baño sin problemas, que estaba justo fuera.
Desde la habitación de la mamá de Elisa, justo debajo de la puerta se podía ver un reflejo de luz, indicándome que estaba despierta.
Entré al baño y me di cuenta de que estaba completamente desnudo y que mi suegra estaba en su habitación, lo que provocó una fuerte erección en mí, ya que no había terminado cuando mi novia me montó. Manteniéndome excitado y sin liberar esa tensión, empecé a estimularme cuando escuché que la puerta de la habitación de mi suegra se abría. No hubo golpes en la puerta del baño ni intentos de entrar, solo escuché que salían. La única acción que se me ocurrió fue bajar la tapa del baño para señalar que estaba ocupado.
Escuché que volvían a entrar en la habitación, pero no oí cerrar la puerta con seguridad. Pensé que en cualquier momento mi novia vendría a buscarme al baño, pero no lo hizo. Mi erección seguía firme, así que, sin pensarlo, abrí la puerta y salí lentamente del baño. Al hacerlo, noté que la puerta de la habitación de mi suegra estaba entreabierta, pero con la luz apagada. La tentación me detuvo y, por unos momentos, me acaricié enfrente de la abertura de la puerta, sin saber si alguien me veía. Esa incertidumbre me excitaba.
Regresé a la habitación de mi novia, quien aún dormía, pero yo seguía ardiente. Me acerqué a su delicioso trasero y empecé a buscar su intimidad. Ella reaccionó, abrió sus piernas, se giró hacia mí y susurró: "No hagamos ruido". Así que la penetré lentamente, ella se movía lentamente apretando mi erección de forma exquisita, no tardé en eyacular en ella, tanto que tuvo que levantarse para ir al baño. Al salir y pasar frente a la puerta de la habitación, su mamá le habló, pero debido a la distancia no alcancé a escuchar qué le dijo, supongo que la llamó y entró en la habitación.
Al día siguiente, me desperté antes que nadie, me vestí y me fui a casa. Por la noche, volví a ver a mi novia, su mamá estaba en casa y lo primero que hice fue disculparme por lo sucedido la noche anterior. Me reprendió y me dijo que no estuvo bien, pero sobre todo que dejara que mi novia condujera mi camioneta. Me disculpé nuevamente, mi novia salió al patio un momento y mi suegra aprovechó para decirme de forma traviesa que jugar con mi miembro en frente de su puerta tampoco fue adecuado.
Me sentí muy avergonzado y, en ese momento, entró mi novia y le dijo a su mamá: "Ya mamá, no lo avergüences más".
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