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Fragmento de mi existencia (segunda parte)


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Después de ser prácticamente forzado y tener mi primera experiencia sexual con una persona transexual, como mencioné en la primera parte (en realidad yo lo busqué activamente y no opuse mucha resistencia), decidí seguir explorando nuevas vivencias.

Aunque mantenía una relación con mi pareja y una vida convencional heteronormativa con mi novia, continuaba visitando transexuales en la avenida Libertador de vez en cuando, un día decidí contratar un servicio completo para ser el activo, sin embargo, en el fondo deseaba volver a experimentar siendo pasivo a pesar de mis dudas y temores. Después de un rato, seleccioné a una mujer alta y delgada, con poco pecho pero de aspecto atractivo en una esquina, la dejé que me practicara sexo oral en el coche, luego cambiamos de posición y finalicé el acto, le pagué y la dejé en el mismo lugar donde la había recogido.

De regreso a casa, una idea descabellada cruzó por mi mente y decidí volver sobre mis pasos, decidido a buscar a otra persona para revivir la experiencia anterior. Tras dar algunas vueltas, la vi de nuevo en la misma esquina, sin dudarlo, me detuve y la invité a subir a mi coche para dirigirnos a una calle solitaria que conocía.

Ella: ¿no quedaste satisfecho, cariño?

Yo: En absoluto.

Ella: ¿Acaso ahora quieres ser mi sumiso?

Yo: Sí, mi amor, pero pido que lo hagas con delicadeza.

Sin muchas palabras, ella mostró su pene y me pidió que lo acariciara y lo chupara. No me sentía preparado para practicar sexo oral y además me resultaba un tanto repulsivo, pues pensaba en la cantidad de personas con las que ella había estado aquella noche. Entonces le pedí que simplemente siguiera penetrándome. Me inclinó de costado y comenzó su trabajo lentamente, aunque fue doloroso al principio, creo que utilizó alguna crema y saliva en mi ano, el dolor se desvaneció gradualmente. Comencé gritando y terminé gimiendo de placer a medida que ella alcanzaba su clímax con preservativo, fue una experiencia gratificante.

Repetí este tipo de experiencias varias veces, ya no solo buscaba sexo oral, sino también ser penetrado. Parecía estar destinado a ser dominado por trasvestis.

Mi día a día seguía siendo normal, entre estudios, trabajo, amigos, novias y familia, siempre encontraba un momento para ser "clavado" por una persona transexual en la intimidad de mi coche, evitando sentarme encima por temor. En una ocasión con una mujer de piel morena, pedí esa posición al considerar que su pene no era muy grande. A pesar de que cabalgué cómodamente, sufrí bastante en los días posteriores, supongo que su miembro era bastante grueso y dejó mi trasero maltrecho.

Estas experiencias se repitieron unas 10 o 15 veces al año durante al menos 3 o 4 años, nunca practiqué sexo oral, no las besaba ni las llevaba a hoteles, simplemente pagaba a cualquier prostituta callejera que me atrajera para que me penetrara. A pesar de todo, mi vida seguía su curso habitual...

En mi próximo relato, compartiré la primera vez que me vi obligado a practicar sexo oral.

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