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Me alegra porque aprobó el examen de matemáticas


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A continuación les contaré una anécdota que viví con una chica en su hogar:

El nombre de ella es Laura, una joven rubia, de 1.50 m de estatura, realmente bonita, con ojos claros, delgada pero con un buen trasero, y una mirada provocadora, le encanta verse como una mujer deseosa.

Todo ocurrió un miércoles por la noche, momento en el que me confesó su preocupación por haber reprobado el examen de matemáticas en la universidad.

Me contó que no recordaba bien lo que había hecho al responder la prueba y que simplemente había escrito lo primero que se le vino a la mente en aquel momento, de manera insegura. Asimismo, me dijo que estaba muy angustiada porque esa evaluación determinaba si aprobaba la asignatura o la perdía, ya que su peso era de un 30% y solo tenía acumulado un 42%.

Me pidió que fuera a su casa al día siguiente por la tarde, pues por la mañana publicarían los resultados y quería que estuviera allí con ella para ayudarla a revisarlos. Dado que se me dan bien las matemáticas, ella deseaba que revisáramos juntos para identificar si el profesor le había corregido algún ejercicio de manera incorrecta y así poder reclamar.

Además, me mencionó que si le iba bien en el examen probablemente me lo agradecería de una forma especial y tener relaciones, todo por estar dispuesto a asistirla en la revisión. Me sorprendió su comentario, me excitó bastante, pero fingí y le di a entender que solo estaba interesado en apoyarla.

L: “si logro pasar la prueba me pondría muy contenta y es posible que tengamos relaciones, pero si repruebo, tendrás que consolarme”.

Me causó gracia lo que dijo, pero a la vez imaginarme teniendo intimidad con ella me excitó.

Llegó el día, llegué a su casa, toqué la puerta y ella me recibió en ropa interior. Traté de disimular, y ella me dijo “no te sientas incómodo, hace mucho calor y confío en ti”. Me invitó a pasar, al entrar y sentarme, ella se sentó en mis piernas con una expresión de total entrega y me mencionó "Tengo miedo, aún no he visto los resultados, pero si repruebo me sentiré muy triste". Le di palabras de aliento y le aseguré que todo saldría bien, y si no, buscaríamos una solución juntos.

Decidió encender su computadora y consultar los resultados;

Con nerviosismo, luego de unos minutos finalmente vio las calificaciones y ¡sorpresa!, “logró obtener el 30%.

L: Estoy feliz, no me lo puedo creer, aprobé.

Me miró con una expresión deseosa y me dijo “gracias por prestar atención a mi solicitud y estar dispuesto a ayudarme, así que cumpliré lo prometido, prepárate, que tendremos relaciones hasta agotarnos”.

Saltó sobre mí emocionada y dijo “hazme el amor, soy tuya, cógeme, penétrame con fuerza, no te contengas, hazme tuya completamente”.

Debo decir que no tengo un miembro pequeño, mi tamaño ronda los 20 cm, pero mi verdadero atributo está en el grosor, pues tengo un pene bien grueso.

Con ella en brazos, llegamos a la cama, se recostó con las piernas abiertas, retiré su ropa interior, me arrodillé y disfruté de su húmedo y excitado coño rosado, ella tomó mi cabeza y ansiaba más. Me miró fijamente y me pidió "quiero sentirte completamente, hazme tuya, penetra mi cuerpo, hazme tuya por completo”.

Seguí explorando su intimidad, ella se retorcía de placer, sus gemidos eran intensos y emocionantes:

-Oh sí, continúa así, me encanta.

Me deshice de mi ropa y ella quedó impactada por el tamaño de mi miembro, luego me dijo “esa gran polla va a satisfacer a una mujer que siempre busca sexo, se ve deliciosa”. Antes.

Después de introducirla, se detuvo y comenzó a practicarme sexo oral como si no hubiera un mañana:

“ahora sí, introdúcela toda”.

Seguí sus instrucciones y procedí a penetrarla. Su vagina estaba muy húmeda, disfrutaba cada milímetro de mi pene. Con una mano en su cuello y la otra en su pecho, empecé a aumentar el ritmo, en ese momento solo se escuchaban gemidos:

“¡Dame más fuerte, sí, sí, qué placer, hazme tuya, soy tu zorra, me encanta tu miembro, qué delicia, apriétame el cuello, trátame mal, soy una perra sedienta de sexo, adoro tu pene, qué rico está, no pares de poseerme, ¡Síííí!, dame más, ¡síííí!”.

Era una sensación indescriptible, cada segundo que pasaba la sensación mejoraba, nos entregábamos al placer como si el mundo estuviera a punto de desaparecer. Luego, se subió encima de mí y empezó a moverse; con movimientos enérgicos, movía su cadera en todas direcciones, mi miembro se volvía cada vez más grueso y grande, sus pechos atrapados entre mis manos, su vagina muy empapada.

Ella: Estoy llegando, ¡sí, qué placer papi, increíble!

Mientras ella experimentaba un orgasmo explosivo, yo no pude contenerme y terminamos alcanzando el clímax al mismo tiempo. Con mi miembro dentro de ella, me abrazó y me dijo: "wow, qué feliz está tu chica, nadie me había poseído así en años".

A pesar de que mi miembro seguía erecto, ella expresó: "quiero seguir haciendo el amor sin límites", así que continuó moviéndose, deseaba ser torturada por mi pene, se movía de tal manera que su trasero golpeaba fuertemente sobre mí, hasta que, en cuestión de minutos, alcanzó otro orgasmo. Se quedó medio adormecida durante 15 minutos y luego me pidió que compráramos una píldora anticonceptiva, ya que había riesgo de embarazo y no era conveniente para ninguno de los dos. Me solicitó que la comprara, le dije que sí, me levanté, me bañé, me cambié y salí en búsqueda de la pastilla.

Cuando finalmente obtuve la pastilla, regresé a la casa sin anunciar mi llegada, ya que había dejado la puerta sin seguro al salir. Al entrar, me encontré con una sorpresa inesperada: ella estaba tumbada en la cama con las piernas abiertas, estimulándose con un vibrador y dos dedos. Lo hacía de manera salvaje y rápida, me quedé observando la escena, ajeno a su conocimiento sobre mi presencia. Mientras contemplaba la escena, experimenté una poderosa erección y empecé a acariciarme. En un momento, se percató de mi presencia y exclamó: "tu chica ansía más de tu pene, así que ven y hazme tuya de nuevo”.

Tuvimos relaciones sexuales durante un buen rato, disfrutamos de intensos orgasmos, posteriormente tomó la píldora anticonceptiva, nos despedimos y desde entonces, cada vez que tenemos la oportunidad, hacemos el amor con pasión desenfrenada.

Fin

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