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Estoy enamorado de mi tía


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Tal como se mencionó en el relato anterior, hace algunos meses empecé a mantener relaciones íntimas con la tía con la que comparto hogar. Así continúa mi relato.

Después de un mes de haber iniciado nuestra intimidad, nos volvimos mucho más unidos; compartíamos comidas, confidencias, risas, salidas de compra, y nos despedíamos con besos en los labios. A pesar de la diferencia de edades, nuestra relación, que al principio era puramente física, estaba desarrollándose hacia algo más profundo, y ambos éramos conscientes de ello aunque no lo expresábamos abiertamente. Había días en los que al vernos, nos besábamos apasionadamente acabando en encuentros sexuales improvisados, y otros días en los que simplemente dormíamos abrazados por mimo y cariño mutuo.

Pero el momento en el que sentí una conexión verdadera, fue aquel en el que me encontraba viendo una película acostado en el sofá, siendo alrededor de las 9 de la noche. Ella llegó un poco deprimida del trabajo, arrojó sus cosas al entrar, se quitó los zapatos de tacón y se acurrucó sobre mí escondiendo su rostro en mi pecho. Le pregunté "¿estás bien?" a lo que respondió "tuve un problema en el trabajo" sin levantar la mirada. Noté un temblor en su voz, por lo que le solicité que me mirara. Cuando finalmente lo hizo, pude ver sus ojos azules llenos de lágrimas, lo que me llevó a decirle con ternura "mi amor, ¿qué sucede?" y en ese momento ella estalló en llanto en mis brazos, contándome lo sucedido.

La abracé fuertemente intentando consolarla, diciéndole que los errores son parte de la vida y recordándole que no estaba sola, que yo siempre estaría ahí para ella. Poco a poco se fue calmando, apoyando su cabeza en mi cuello mientras yo acariciaba sus cabellos rojizos. Se quedó dormida sobre mí mientras yo continuaba viendo la película, disfrutando del calor de su cuerpo. Cuando la película llegó a su fin, ella despertó algo más animada y me dijo "gracias por todo". La miré a los ojos ya más serena y le dije "te adoro", a lo que ella respondió acercándose a mi rostro para darme un largo beso en los labios.

Cada instante de ese beso lo disfruté al máximo, sintiendo cómo mordía y succionaba mis labios, introduciendo su lengua en mi boca, a lo que yo correspondía buscando la fusión, generando una excitación que se reflejaba en la erección de mi pene. Ella lo rozaba con su intimidad por encima de la ropa, sin separarnos en ningún momento, explorando nuestros cuerpos mientras seguíamos besándonos apasionadamente y sintiendo el roce de nuestras partes. Tras este prolongado intercambio de caricias, apartamos nuestros labios y los suyos se dirigieron directamente a mi oreja, succionándola y lamiéndola lentamente, mientras me preguntaba al oído "¿te gusta?", a lo que respondí susurrando, incapaz de contener mi placer, "sí, me fascina", mi respiración agitada y mis gemidos apenas audibles.

Después descendió hacia mi cuello, cubriéndolo de besos y chupetones; ya no podía contenerme más, llevé mis manos a su voluptuoso trasero y lo apreté con fuerza, acercando su cuerpo para aumentar la presión sobre mi erección. Emitía suaves gemidos al sentir la presión entre nosotros. Luego levantó la cabeza y nos quedamos frente a frente, intercambiando aliento mientras acariciábamos suavemente nuestros cuerpos y nos mirábamos fijamente a los ojos.

Permanecimos así durante lo que pareció una hora entera, simplemente contemplándonos hipnotizados, deseando que aquel momento no terminara nunca; cada vez que exhalaba y gemía, yo respiraba ese aire liberado porque era como una droga para mí, la urgencia de fusionarme con ella se hacía incontenible. Tras unos cuantos besos en su cuello, jadeante, me dijo "ya no puedo más... ah ah... por favor, hazlo", en ese momento la tomé, cambiando de posición finalmente, colocándome sobre ella, rompiendo su camisa,todos sus botones saltan al demonio y la desvisto de abajo, me quito los pantalones y ella se deshace del sostén mostrando esos bellos, abundantes y gigantescos senos.

Tomo mi pene y lo froto suavemente contra su vagina, la contemplo a los ojos mientras juego un poco con mi miembro, a lo que ella se muerde los labios y emite un excitante gemido "mhh", luego me pide "por favor, métela toda" a lo que obedezco insertando mi duro miembro dentro de la hermana de mi mamá. Estaba extremadamente mojada (lo cual era evidente después de tanta excitación previa), su rostro tenía una expresión distinta a las veces anteriores en las que hacíamos el amor, sus gemidos también eran distintos, un poco más suaves, quizás más auténticos.

Observarla directamente a los ojos mientras la penetraba provocaba que se moviera y apretara mi pene con más intensidad, ya no podía contenerme, quería llegar al clímax; ella me indica "correte dentro, estoy a punto de llegar", así que incremento la velocidad de mis embestidas para culminar y ella comienza a estimularse rápidamente, me mira fijamente mientras exhala un dulce "aaaah te amo" y yo derramo todo mi semen en su cálida vagina.

Extenuado, caigo sobre ella, ambos jadeando como animales. Entonces, ella susurra en mi oído "creo que me estoy enamorando", a lo que respondo "es mutuo". Sin siquiera llegar a cambiar a la cama, ambos nos quedamos dormidos. Esa noche fue diferente a todas las demás, ya que no tuvimos relaciones sexuales, sino que fue la primera vez que nos entregamos amor.

Al despertar al día siguiente con su cuerpo sobre el mío, permanezco inmóvil para no despertarla, me quedo allí por un buen rato observando todo lo que admiro de ella; su cabello largo y rojizo, su piel blanca y bien cuidada, las hermosas arrugas que lentamente surgen en sus ojos, sus senos con pequeñas pecas dispersas y ligeramente caídos por la edad y la gravedad, sus curvas cerca del vientre, su trasero tonificado por el ejercicio y las delicadas estrías que cruza, su nariz respingada, me encantaba el contraste entre algunas partes ligeramente bronceadas y otras debido a su vestimenta y escotes, su tono de voz maduro que pronto me diría "buenos días, cariño".

Cuando abre los ojos, lo primero que le digo es "te amo", ella sonríe y responde "te amo más". Permanecemos acostados allí conversando un rato, fantaseando sobre cómo escapar algún día para no tener que ocultar nuestra relación al mundo. Fueron los días más preciosos que he vivido.

Los meses pasan y todo marcha bien entre nosotros. Hasta que un día, al regresar del trabajo y sentarse a la mesa para comer conmigo, mi tía comienza la conversación confesando que ha estado considerando una idea, inquiriendo sobre mi interés en un trío.

Parece que la sorpresa se refleja en mi rostro, "¿un trío?!" exclamo, "¿a qué se debe esta propuesta tan repentina?" pregunto, a lo que responde "es algo que nunca he experimentado y me gustaría hacerlo ahora que aún estoy a tiempo, dentro de un par de años ya no estaré en tan buena forma y quizás ya no logre despertar el interés de nadie" "siempre estaré dispuesto para ti" le contesto, a lo que ríe y dice "sé que sí, solo quiero vivir nuevas experiencias", para ser sincero, la idea de compartir a la mujer que amo no me agrada en absoluto, así que me niego rotundamente. Entonces, ella me dice "bueno, lo haré contigo o sin ti", quedo impactado, al ver mi expresión, ella se echa a reír bromeando "jajaja, es solo una broma, pero me gustaría que lo consideraras".

Esa noche no dejo de reflexionar sobre su propuesta, colocándome en su lugar, la despierto para comunicarle que acepto, lo cual la emociona tanto que me premia con una maravillosa felación.

Al día siguiente, durante nuestra charla, le pregunto quién sería el afortunado, a lo que responde que ya tiene a alguien en mente para llevar a cabo su fantasía.

Un disparo, no logré entender esa última parte. Después agregó "aunque dudo que acepte, no creo que nadie quiera con esta anciana obesa" -dando pequeños saltitos para que sus pechos se movieran- solo me reí y pensé "por cómo la miran en la calle, cualquiera aprovecharía la oportunidad para tener relaciones con ella". "Así que hoy por la tarde le preguntaré si está interesada y si todo va bien, concretaremos el sábado", continuó hablando.

Finalmente nos despedimos, ella se fue a trabajar y yo me dirigí a la universidad. No pasó mucho tiempo antes de que recibiera su llamada para informarme que habían aceptado su propuesta (era obvio que le dirían que sí de inmediato).

Finalmente llegó el sábado (más rápido de lo que esperaba). El invitado vendría a casa al anochecer, pero aún no sabía nada de él. Las horas pasaban y, sentado, observaba cómo mi tía se movía de un lado a otro arreglando la casa. Luego subió a su habitación y después de un rato bajó arreglada, "¿Cómo me veo?" preguntó. Lucía hermosa, con una blusa algo ajustada y escotada, unas panties negras y una falda un poco corta. "Como una dama de la noche", respondí. Ella se rió y dijo "perfecto".

Al ver mi expresión, se acercó y me dijo "escucha, te quiero a ti, esto es solo físico y será una sola vez", a lo que sonreí y dije "lo sé". Ya me había hecho a la idea de que tendría que compartirla. Después de unos minutos, tocaron el timbre, mi tía corrió a abrir y saludó amablemente. De repente, vi entrar a la sala a un hombre de color, de aproximadamente 1.90 y fornido, en mi mente pensé "no puede ser verdad". Ella me lo presentó: "él es Paul, de Miami pero recientemente se mudó a Chile y somos compañeros de trabajo". Estreché la mano del hombre y me saludó cortésmente.

Nos sentamos a la mesa para tomar unos tragos y empezar a conocernos un poco más. Hablábamos principalmente por cortesía, sin embargo, algo en ese hombre no me gustaba, quizás la forma en que miraba a mi tía, era demasiado evidente que estaba deseando este momento.

Los tragos hicieron efecto y subimos a la habitación. Apenas mi tía cerró la puerta, fue directa al grano "quiero que me traten como a una dama de la noche", dijo mientras se quitaba la falda mostrando su intimidad. Paul fue el primero en acercarse, la empujó hacia la cama con fuerza y la puso en cuatro, rompió la panty y comenzó a estimular su zona trasera apasionadamente, como si su vida dependiera de ello. Mi tía exclamó de inmediato "oh, qué agradable", mientras se acariciaba suavemente. Luego me miró y me indicó que me acercara con un gesto, me puso delante de ella, bajó mi pantalón y comenzó a acercarse a mi bulto en boxer, al sentir su rostro allí, empecé a excitarme, por lo que me bajó la prenda y empezó a erizar mi miembro, yo completamente excitado, lo introduje completamente en su boca.

Pude ver cómo aquel hombre de color apretaba firmemente las nalgas de mi tía, lo que la excitaba aún más y hacía que mi pene penetrara más profundamente en su garganta. Después de un rato, lo saqué y comencé a darle suaves golpecitos en la cara con mi miembro, lo que la excitó y me dijo "Sebastián, ya no aguanto, quiero que me hagas el amor". Cambiamos de posición, ahora estábamos los tres de pie, yo atrás de ella y Paul en frente. Tomé su cabello y le di besos en el cuello mientras rozaba con fuerza mi pene erecto. Ella dijo "Paul, ¿qué tienes para mostrarme?"

Él comenzó a bajarle los pantalones y ambos nos sorprendimos al ver que... no era un pene, era una anaconda, visualmente medía unos 30 cm y me quedaba corto. Mi tía quedó impactada al ver aquel gigante y lo agarró con la mano mientras le acariciaba la cabeza, "creo que me vine solo de verlo", le dijo, entonces Paul empezó a quitarle la blusa, revelando sus enormes tetas al no llevar sostén. Noté por la expresión de Paul que también se impresionó al ver los senos desnudos de mi tía. "No sabes cuánto he esperado este momento", ella decía mientras él las apretaba con fuerza, "así que aprovecha, solo

Hoy, mi tía me dijo: "por ahora soy tu amante", mientras acariciaba su grande miembro.

Observé cómo el pene de Paul creció mientras se besaban, punzando su estómago. Este espectáculo me excitó, y mi tía, con su mano, introdujo mi pene en su ano, lo que provocó un leve gemido. No pude resistirme más y empecé a moverme contra su trasero mientras ellos se besaban apasionadamente. Luego, mi tía le preguntó a Paul: "¿No crees que es hora de probar esta cosa?" Lo guio hacia su vagina, tan ancha que solo pudo entrar la puntita, y comenzó a gemir. Desde atrás, le susurré al oído: "¡Introdúcelo todo, amante!". Paul no aguantó, se movió y lo metió todo de una vez, comenzando a empujar con fuerza. Así, mi tía lanzó un exquisito gemido que resonó en toda la habitación, apretando su trasero de manera que no pude contenerme, liberando toda mi pasión en su interior.

Entre los fuertes empujes de Paul, mi tía me preguntó jadeante: "¿Ya terminaste, cariño?". Y, al ritmo de sus embestidas, le respondí: "Sí, pero con esa mirada de tentación que reflejas, podría continuar así toda la noche". Entonces ella se giró y me besó apasionadamente contra la pared, mientras Paul, por detrás, mordía su hombro y le estimulaba con una mano, rozando su miembro en su trasero. Sus movimientos reavivaron mi deseo, y ella comentó: "Veamos cuánto te gustan", arrojándome a la cama y realizando una estimulación en mi pene erecto. Más tarde, se sentó sobre mi rostro, y comencé a disfrutar de su excitación, mientras ella brindaba placer oral a nuestro invitado, sus gemidos resonando en la estancia.

La escena me enloquecía, mi miembro totalmente rígido. Escuché: "Oh, tienes una garganta muy profunda", y los sonidos se volvieron más intensos. Cuando su pene salió de la boca de mi tía, ella tosió y pidió que se lo volviera a introducir. Mientras ella se ocupaba de mí, Paul retomó la acción por detrás, dando inicio a un nuevo episodio de placer.

Las embestidas de Paul eran poderosas, y mi tía se entregaba con pasión. En un momento, sentí que me correría y le advertí, pero ella siguió con más intensidad, llevándome a un nuevo clímax. Era incontenible, y llegué por tercera vez en un instante, pero ella no parecía darse cuenta, continuando con su estimulación. Mi excitación era tan grande que me dispuse a correrme nuevamente en su garganta, pero, antes de lograrlo, ella sacó repentinamente mi pene, tosiendo fuertemente al desprenderse el semen. Sus lágrimas desdibujaron su maquillaje, su rostro cubierto de fluidos, emitiendo sonidos de placer incontrolables. Mi miembro estaba exhausto, habiendo pasado de 15 a 6 centímetros flácidos.

Al ver esto, mi tía intentó avivarlo con sus dedos, sin éxito. Mientras tanto, Paul seguía disfrutando de mi amada, entregándose por completo.

Mío mientras ella gritaba de manera descontrolada e intentaba estimular mi pene, la situación se volvió abrumadora para mí. En ese momento, al notar que sus esfuerzos no surtían efecto, se acercó a mi rostro y me besaba mientras me acariciaba, al mismo tiempo, Paul aumentaba la intensidad y le propinaba palmadas en sus glúteos, lo cual resonaba con notoriedad, algo que me generaba cierta inquietud. Mi tía empezó a temblar y jadear con fuerza, perdiendo el control mientras trataba de guiar con su mano inestable mi pene flácido hacia su clítoris, manteniendo la estimulación, en medio de esto, los embates de Paul incrementaban hasta que finalmente sucumbió sobre mí soltando un grito de puro éxtasis al mismo tiempo que intensificaba la estimulación, llegando al clímax simultáneamente, yo liberé un pequeño chorro de líquido transparente de mi pene flácido y ella me empapó con un gran chorro de fluido que se esparció sobre mí.

En ese instante, Paul la tomó del cabello y la levantó para comenzar la penetración anal, su mirada estaba perdida y solo alcanzaba a jadear "más, sí". En ese momento, me encontraba desconcertado, hasta que ella dirigió su mirada hacia mí y pronunció un "perdón...", retiró su pene de su ano, se volteó para besar a Paul mientras lo penetraba vaginalmente; este le propinaba nalgadas y ella le arañaba la espalda. Quedé completamente excluido, y él no había alcanzado el clímax ni una sola vez.

Cambiaron de posición nuevamente, ella mostraba su espalda ante él continuando la cópula, mientras él succionaba su cuello y ella, frente a mí, me observaba mientras era penetrada con brusquedad. La visión de sus pechos y los pliegues de su piel rebotando de forma desenfrenada me resultaba perturbadora, con su cutis sudoroso y sus ojos desorbitados, cubierta de semen, daba a entender que estaba viviendo un momento inolvidable. Al revertir la posición, Paul se situó sobre ella, y ella debajo, lo cual causó que él mordiera sus pechos mientras ella exclamaba "sí, te amo, quiero estar contigo siempre, soy toda tuya, tu completa", y expresiones similares. En ese momento, él se tornó más violento, comenzó a abofetearla en el rostro y a escupirla; ella abría la boca y sonreía para recibir su saliva.

Acto seguido, él le espetó "eres una vulgar desvergonzada, todos en la oficina fantasean contigo y aquí me tienes disfrutando de tu presencia" mientras empezaba a asfixiarla, ella se hallaba completamente ausente pero continuaba gemiendo al ritmo de sus embestidas "ah ah ah ah ah", acelerando progresivamente hasta que su rostro dejó de reflejar emoción alguna. Finalmente, perdió el conocimiento. Al presenciar esto, me puse de pie y le espeté "¡Basta ya, imbécil, está inconsciente!" Intenté forcejear con él, pero me empujó con fuerza, arrojándome fuera de la cama y golpeándome la nuca contra la pared, lo cual me hizo perder el conocimiento por unos minutos.

Al recobrar la conciencia por unos gritos, consulté la hora y eran las 5 de la madrugada, Paul continuaba con mi tía, quien ahora gritaba de dolor, solicitando auxilio y forcejeando con él mientras era penetrada analmente a la fuerza. Entonces noté algo alarmante: ella sangraba copiosamente, su recto emanaba sangre. A pesar de sus súplicas, él mantenía un agarre firme en sus manos mientras persistía en la penetración. En ese instante, ella me miró y entre lágrimas y gritos me rogaba ayuda, estaba completamente desesperada, sin saber qué hacer.

Presenciar a la persona amada suplicando auxilio mientras era sometida por la fuerza por alguien atroz, hizo que mi pene se endureciera, siendo inevitable comenzar a masturbarme mientras observaba la escena; ella me percibía en el acto, llorando y gritando con mayor intensidad. Al final, agotado de la actividad sexual, Paul retiró su pene enrojecido por el roce, su recto totalmente dilatado, la giró y ella, ya sin oponer resistencia, mencionó "es hora de concluir", empezó a masturbarse sobre ella y descargó una cantidad desmesurada de semen en su abdomen, dejándola cubierta de esperma.

Acto seguido, comentó "algo falta para completar esta escena" y procedió a orinarla. Ella permanecía desorientada y yo me vi interrumpido por la situación, por lo que ...

De esta extraña imagen, eyaculé una vez más pero en el piso. Paul, ya satisfecho, se despidió de ambos y con una risa se vistió y desapareció de la habitación. Me levanté y vi a mi tía ahí tirada, mojada, llena de semen, arañada, con chupetones por todas partes, su ano sangrando y su maquillaje corrido. Nunca imaginé verla en esas condiciones.

La ayudé a levantarse y la llevé a la ducha. Le puse un pijama y la acosté en mi cama, cuidándola sin importar nada más. Al día siguiente la llevé al servicio médico público para tratar sus heridas y al cabo de un mes ya estaba recuperada. Sin embargo, su ánimo ya no era el mismo, estaba más seria y triste de lo habitual.

Intentaba animarla pero no lo conseguía. Durante nuestras relaciones ya no emitía aquellos gemidos deliciosos que solía soltar, era simplemente yo terminando dentro de ella y ella mostrando una expresión de total indiferencia. En una ocasión la descubrí masturbándose con el chorro de la ducha, así que decidí unirme a ella, tuvimos relaciones sexuales pero no hubo cambio, seguía manteniendo esa actitud distante, como si no le importara.

Hasta que un día en la universidad cancelaron las clases y tuve que regresar temprano a casa. Al entrar, encontré a mi querida tía gimiendo con una expresión lasciva mientras era penetrada por Paul en su habitación, ella me vio en la puerta de la habitación y dijo: "Espera amor", se acercó a mí, cerró la puerta en mi cara y continué escuchando sus exagerados gemidos "¡Oh, sí, amor, más profundo, ¡ahh!".

Mi corazón estaba destrozado, salí de la casa y tomé un autobús hacia mi ciudad natal, ya no podía seguir viviendo con ella.

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