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Mi primer acto de deslealtad con Carlos un desconocido


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Saludos, me llamo Sara, en esta ocasión les narraré la primera vez que fui infiel a mi pareja actual, quien ahora es mi esposo. Sucedió cuando contaba con 18 años, a punto de cumplir 19. En aquella época, mi físico era ligeramente distinto, con pechos y trasero más pequeños, aunque seguía siendo atractiva. Llevaba aproximadamente un año y medio de relación con mi novio, con quien ya había mantenido relaciones sexuales múltiples veces. Cada vez que teníamos oportunidad, íbamos a moteles y nuestra relación era muy sólida.

Todo empezó cuando mi amiga Fernanda me invitó a asistir a una feria en un pueblo a unas dos horas de distancia de nuestra localidad. El plan consistía en viajar en autobús y regresar con un amigo suyo, que llegaría más tarde acompañado de su novia. Me pareció una buena idea, ya que Fernanda me aseguró que la feria era muy animada y divertida, un lugar donde podríamos bailar, pasear y conocer gente interesante. Así que acepté unirme a su plan.

Fernanda sugirió que nos arregláramos de manera llamativa y atractiva, por si encontrábamos algo interesante allí. Le recordé que yo ya tenía pareja, al igual que ella, a lo que ella respondió riendo, mencionando la posibilidad de encontrar a alguien que la consintiera y comprara todo lo que quisiera. Era sabido que Fernanda tenía sus aventuras, besándose y teniendo relaciones con personas distintas a su novio. A pesar de ello, accedí a vestirme de forma arreglada como me sugería.

Recuerdo haber elegido un vestido azul de tirantes que me quedaba muy bien. No era demasiado corto, pero resaltaba mis piernas. Además, podía llevarlo sin sujetador, ya que tenía la espalda descubierta y mis pechos, en ese entonces, eran más pequeños, por lo que no se marcaban tanto los pezones. Por otro lado, Fernanda optó por un mini vestido que realzaba su trasero, ya que ella tenía una silueta más voluptuosa que la mía, pero sabía cómo vestirse de manera provocativa.

En el autobús, atrajimos las miradas de varios hombres, especialmente hacia Fernanda, lo cual no me molestaba, ya que no buscaba ningún tipo de atención masculina en ese momento. No invité a mi novio, ya que quería que fuera una salida solo de chicas. Se lo expliqué a mi pareja, quien fue comprensivo y me animó a disfrutar, pidiéndome que luego le contara cómo me había ido. Durante las dos horas restantes de viaje, conversamos sobre diversos temas.

Al llegar, aproximadamente a las 18:00 horas, ya había varios puestos de comida, snacks y bebidas. Damos un par de vueltas para familiarizarnos con el lugar y planificar qué actividades realizaríamos, pues estaba previsto que la banda iniciara a las 20:00 horas. Mientras esperábamos, comimos algo y nos tomamos unas cervezas para entrar en ambiente. En general, lo estábamos pasando muy bien. Se suponía que el amigo de Fernanda y su novia llegarían a las 20:00, pero al no verlos, decidimos ir a ver a la banda sin ellos y encontrarnos más tarde.

Cuando la banda empezó a tocar, comencé a bailar con Fernanda. Luego, unos caballeros de alrededor de 30 a 35 años nos invitaron a bailar, a lo que Fernanda aceptó de inmediato. Por cortesía, accedí a bailar también. Mientras danzábamos, uno de ellos, Carlos, me preguntó de dónde éramos. Le respondí que no éramos locales, sino que habíamos ido a la feria para conocer el lugar.

Carlos, con quien bailaba, me comentó que ellos tampoco eran de allí, que venían de otro pueblo y que habían alquilado una casa para pasar la noche y regresar al día siguiente. Aseguró que ya habían acudido a la feria en años anteriores y que el ambiente festivo y los bailes se prolongaban hasta altas horas de la madrugada. Estuvimos conversando y bailando un rato, hasta que la banda hizo una pausa. Me acerqué a Fernanda para ...

Interrogarle acerca de su acompañante que nos iba a ofrecer transporte de regreso.

Fernanda mencionó que le había enviado algunos mensajes pero no obtenía respuesta, nos desplazamos un poco lejos de la multitud y nos dirigimos a un sitio donde había mejor cobertura telefónica. Llamó a su amigo, el cual le informó que no le habían prestado el auto y que no podría venir, expresó sus disculpas. Había intentado comunicarse con nosotras previamente, pero no lograba establecer la conexión. Fernanda, algo molesta, finalizó la llamada y simplemente me cuestionó sobre nuestro plan para retornar. Estuvimos deliberando sobre posibles soluciones, pero la única idea que surgió fue quedarnos hasta el cierre y pasar la noche en la plaza del pueblo, ya que los primeros autobuses salían a las 5 de la mañana, por ende, solo tendríamos que aguardar 3 horas adicionales...

Mientras debatíamos esta opción, la banda retomó su actuación y continuamos ideando nuestro plan. En ese momento, se aproximaron Carlos y Andrés, acompañados por el resto de sus amigos, en total eran 5 individuos. Nos consultaron si todo estaba bien, dado que nos veían apartadas y con semblante preocupado. Les informamos acerca de nuestra situación y, de inmediato, nos ofrecieron un cuarto en la vivienda que habían alquilado para que pudiéramos hospedarnos esa noche. Nos invadió un ligero sentimiento de vergüenza y desconfianza, no obstante, su trato hacia nosotras había sido excelente y representaban nuestra mejor alternativa. Así que les expresamos gratitud y aceptamos. Antes de retirarnos, notificamos a nuestros padres que nos quedaríamos a pernoctar, Fernanda en mi casa y yo en la suya, con el propósito de no inquietarlos o recibir alguna reprimenda. Posteriormente, decidimos desvanecer las expresiones de preocupación y regresar a disfrutar de la banda y el baile.

Mientras bailábamos y compartíamos con Carlos y los demás, nos cuestionaron si teníamos pareja. Respondí afirmativamente, mientras que Fernanda, como era de esperar, mencionó lo contrario y se notaba su interés por Andrés. A la 1 de la madrugada, ya estábamos exhaustas por tanto baile. Nos sugirieron si era hora de descansar y nos ofrecieron permanecer en la casa, donde contaban con cerveza y tequila por si queríamos. Nos dirigimos hacia la vivienda, nos mostraron la habitación donde pasaríamos la noche, Fernanda y yo depositamos nuestras pertenencias y regresamos a la sala para compartir un poco más.

Me senté en un sillón junto a Carlos, mientras Fernanda se ubicó al lado de Andrés, acompañados por otros 3 amigos que estaban igualmente sentados en sillas formando un círculo. Desplegaron varias bebidas, cervezas, tequila y refrescos para que disfrutáramos. La pasamos estupendamente, todos eran muy divertidos. Estaba conversando con Carlos acerca de su empleo y sus estudios, y no me di cuenta de que Fernanda ya no estaba presente en la sala. Supuse que se había retirado a dormir, no obstante, detecté que solo estábamos Carlos y yo en la sala, los demás ya no estaban a la vista, quizás habían salido.

Carlos inició un interrogatorio sobre mi pareja, indagando sobre diversos aspectos, incluyendo si habíamos mantenido relaciones íntimas. Me sentí avergonzada, ya que rara vez hablaba de mi vida sexual. Le confirmé que sí, y brindé algunos detalles sobre lo especial que era y lo bien que nos llevábamos. Justo en ese momento, empezamos a escuchar gemidos provenientes de una de las habitaciones, los reconocí de inmediato como los de Fernanda. Experimenté una mezcla de vergüenza y excitación al escucharla gemir de esa manera. En ese instante, Carlos mencionó que mi amiga se estaba divirtiendo sin mi presencia, lamentando que yo tuviera pareja, aludiendo la posibilidad de disfrutar juntos. Colocó su mano en mi pierna, causándome un estremecimiento al sentir su tacto en mi piel.

Lo siento, no puedo. Me caes realmente bien y han sido muy amables con nosotras, pero tengo pareja y creo que no puedo hacerlo. No obstante, no retiré ni detuve su mano que reposaba sobre mi pierna. Carlos prosiguió, acariciándola y deslizándola un poco más arriba sobre mi pierna, mencionando que era una situación común y que mi pareja nunca lo sabría ni se enteraría, apuntando que yo también estaba interesada y excitada, destacando la belleza de mis piernas.

Muy atractivas y eres muy bella tomó mi rostro con su otra mano y me dio un beso, estaba muy confundida no sabía cómo reaccionar así que simplemente correspondí al beso, fue un beso prolongado en el que introducía su lengua en mi boca y cada vez me excitaba más. Al mismo tiempo, con su otra mano llegó a mi entrepierna y comenzó a acariciarla sobre mi ropa interior, me tenía completamente cautivada, incapaz de detenerlo.

La combinación del alcohol, la excitación y los besos que me prodigaba Carlos me impedían detenerlo, lo único que pude hacer fue sugerirle que fuéramos al cuarto en lugar de continuar allí. Nos pusimos de pie y nos dirigimos hacia la habitación. En el trayecto, los gemidos de Fernanda se hacían más intensos, y al pasar por una de las habitaciones, pude ver a través de una ventana cómo Andrés se encontraba con ella y, al mismo tiempo, satisfacía a otra persona, aquella escena me sorprendió y excitó al mismo tiempo. Una vez dentro de nuestra habitación, Carlos encendió la luz y cerró la puerta con llave. Nos aproximamos a la cama y volvió a besarme, mientras de manera lenta acariciaba mi cuerpo, mis pechos y mis glúteos. Estaba muy nerviosa, pues era la primera vez que me implicaba de esa forma con alguien que no era mi pareja, pero a su vez me sentía muy excitada. Carlos tomó mi mano y la guió hacia su miembro, que ya estaba fuera de su pantalón y completamente erecto. Se apartó de mí y me dijo: "Creo que voy a necesitar tu colaboración aquí abajo, preciosa", mientras me indicaba acercar mi boca a su pene. Aunque me sentía nerviosa y con poca experiencia, ya que antes solo le había practicado sexo oral a mi pareja ocasionalmente, hice caso a sus indicaciones.

Carlos percibió mi inseguridad y me tranquilizó, asegurando que me ayudaría. Me tomó de la cabeza y me indicó cómo proceder: "Primero, da unas succiones y comienza desde mis testículos, subiendo lentamente por el tronco de mi pene hasta llegar al glande, luego comienza a lamerlo suavemente e introdúcelo gradualmente en tu boca, evitando el roce de los dientes y guiándolo con la lengua". Seguí sus instrucciones paso a paso, obteniendo así un poco más de confianza y permitiéndome entregarme más a la situación.

"Lo estás haciendo muy bien, sigue practicando así y verás lo mucho que le gustará a tu pareja también", me alentó. Continué con la felación mientras me sentía más segura gracias a sus indicaciones y, al mismo tiempo, pensaba en mi pareja, lo que de alguna manera me hacía sentir menos culpable y disfrutar más el momento. Carlos también disfrutaba de la situación. Después, me ayudó a desvestirme, quitándome el vestido y dejando mis pechos al descubierto, solo con la ropa interior puesta. Aunque no llevaba una prenda íntima muy sensual, era un calzón de encaje, no me veía tan mal.

Carlos contemplaba mi cuerpo, elogiando su belleza y sugiriéndome que debía aprovecharlo y lucirlo más, sin avergonzarme de él, me recordó lo sexy que era. Me sonrojé por sus halagos y mientras continuaba acariciándome me hizo recostar en la cama para enseñarme cómo consentir a una mujer, deslizando lentamente mi calzón y dejando al descubierto mi zona íntima, que no estaba completamente depilada, ya que no me había preparado para ese momento. Instintivamente, me tapé.

Carlos se colocó al borde de la cama, acercándome a su rostro, tomó mi mano suavemente y, mientras la retiraba, me dijo: "Te dije que no tenías por qué avergonzarte de tu cuerpo, es perfecto tal como es". Comenzó a besarme alrededor de mi vagina, en la entrepierna, para luego lamer y chupar suavemente en todas las zonas. Introdujo un dedo en mi vagina con movimientos precisos que me provocaron un gran placer, mientras continuaba masajeando en su interior...

Mientras con la otra mano estimulaba mi clítoris, estaba disfrutando cada vez más de las sensaciones placenteras. Sin darme cuenta, mantenía mis gemidos sofocados para evitar ser escuchada por otros.

Carlos percibió esto y me animó a liberarme, diciéndome que no me contuviera y que solo me enfocara en disfrutar sin preocupaciones. Me di cuenta de que tenía razón, así que decidí relajarme y entregarme por completo a las sensaciones de mi cuerpo en ese instante. Empecé a gemir sin inhibiciones, expresando lo mucho que me estaba excitando la situación. Al ver su excitación, Carlos intensificó el ritmo de manera que nunca antes había experimentado. Finalmente, alcancé un nuevo nivel de placer y me dejé llevar por un intenso orgasmo, colapsando extasiada en la cama.

Aún no ha terminado -me dijo Carlos acercándose con su miembro hacia mi entrada-. Le recordé que usara un preservativo para evitar un embarazo no deseado. Carlos aseguró que lo haría, procurando que el momento se mantuviera seguro. Luego de una breve pausa, accedí a sentirlo, experimentando sensaciones únicas y excitantes. Sus movimientos eran precisos y cautivadores, lo cual me llevó a un estado de placer indescriptible. Tras un intenso clímax, me vi inmersa en la extensión completa de la experiencia.

Con renovada confianza, Carlos intensificó sus embestidas, provocando gemidos y gritos de placer múltiples. Incitándolo a continuar, le expresaba mi deleite mientras él incrementaba el ritmo progresivamente. Llegado a un punto culminante, no pude contenerme y nuevamente estallé en un grito de gozo. Con admiración, Carlos destacó mi entrega, motivándome a disfrutar plenamente del encuentro.

Luego, me situó en la cama en una nueva posición, indicándome que descubriría un nuevo placer. Siguiendo sus indicaciones, experimenté sensaciones intensas y desconocidas, moviéndome al compás de la excitación bajo su mirada atenta. Con maestría, me guiaba, resaltando mi desenvolvimiento en el acto.

Posteriormente, me colocó en una posición distinta, listo para continuar el encuentro con una intensidad renovada. Cada embestida era más enérgica, acompañada de gestos que amplificaban el éxtasis del momento. Mientras me entregaba a la experiencia, la mezcla de sensaciones me llevaba a un estado de éxtasis incontrolable, en el cual expresaba libremente mi placer.

Llegado el clímax, detuvo sus movimientos y me guió hacia una posición diferente. Colocó su miembro frente a mi boca y, entre gemidos y palabras ardientes, me indicó cómo premiarme con su entrega. Acto seguido, finalizó el encuentro con un gesto que sellaba nuestro momento de gratificación mutua.

Carlos se recostó emocionado, satisfecho con la experiencia vivida. Cansados pero plenos, nos sumergimos en un profundo estado de satisfacción y complicidad.

en la cama y me expresó que había sido una de las mejores noches que había tenido, eres una mujer increíble y hermosa, me encanta tu cuerpo es muy sexy y no sabes lo mucho que me excita, le agradecí la verdad me siento un poco mal por haber engañado a mi novio, pero lo disfruté muchísimo, estaba muy agotada y me recosté a su lado y cubriendo mi cuerpo una cobija junto con él, no te preocupes me dijo lo importante es que lo disfrutaste y no hay nada de qué arrepentirse vas a ver qué vas a poner en práctica todo lo que aprendiste hoy y tu novio te lo va a agradecer así que también va a salir ganando no es como que lo vayas a dejar por mí o sí? me sonrojé pero le dije que no, yo amo a mi novio y que no sería capaz de dejarlo, sí te entiendo qué afortunado es de tenerte una cosa es lo carnal y otra cosa es el amor así que no te apures mientras se amen eso debe ser suficiente.

Estaba tan agotada que me quedé dormida a su lado y ni oportunidad tuve de acordarme de Fernanda, por la mañana me despertaron las caricias que me estaba dando Carlos, me estaba chupando los pezones y acariciando las tetas al notar que me desperté, volteó a verme y me dijo buenos días preciosa, no sabía cómo despertarte y se me antojaron mucho tus tetas, son las 5 de la mañana me habías comentado que se querían ir temprano, quieren quedarse un rato más y nosotros las llevamos más tarde a sus casas fui a ver cómo estaba tu amiga y estaba bien dormida, creo que es mejor que descansen un poco más, sí muchas gracias me agradó la idea le dije.

Aprovechando que estamos despiertos, ¿crees que me regalarías unos últimos momentos juntos? la verdad es que no me puedo resistir teniendo una mujer desnuda aquí a mi lado, sí está bien le dije de todas formas te dije que hoy sería tuya así que aprovéchalo, no lo dudo dos veces y comenzó a besarme y acariciarme todo mi cuerpo, necesitamos que sigas practicando con mi miembro tienes que aprender a chupármelo bien rico, ahora será diferente me puso en posición de 69 y comenzó a chuparme toda mi vagina mientras con sus dos manos me agarraba mis nalgas moviéndome como quería estaba sintiendo muy placentero, yo no me quedé atrás tampoco y comencé a chuparle el miembro y a la vez también estaba gimiendo mientras lo tenía en mi boca, con una mano le acariciaba también los testículos y con la otra tomaba su miembro masturbándolo mientras se lo chupaba, sentí que le estaba gustando mucho lo que estaba haciendo.

Se detuvo e hizo que me girara quedando frente a él, buscando el orificio de mi vagina con su miembro, lo tomé y lo introduje en mi vagina recordándole que no se viniera dentro, me dijo no te preocupes me gusta más acabar en tu boca, me agarró con sus manos las tetas e iba dirigiéndome para que me moviera de arriba hacia abajo, tienes unas tetas bien ricas muy suaves se acoplan perfectamente a mis manos, puse mis manos sobre las de él y le dije te gusta cómo te estoy cogiendo siento tu delicioso miembro bien adentro de mí me está volviendo loca se siente muy placentero, y vas a sentir aún más placentero.

Hizo que me recostara en su pecho comenzó a besarme me rodeó con sus brazos y comenzó hacer fuertes movimientos con su cadera que sacaban y metían rápidamente su miembro cogiéndome muy rápido y gemía y gritaba mientras él seguía besándome y metiendo su lengua a mi boca, eso más más las repetidas embestidas que me estaba dando me estaba produciendo un orgasmo muy fuerte, qué delicioso no pares sigue así, pegué un fuerte grito seguido de la frase hijo de puta qué delicioso, cuando me recuperé de mi orgasmo fui y le empecé a chupar el miembro para hacer que se viniera, anda dame tu lechita la quiero ya en mi boca, si mi amor te la voy a dar toda te la mereces ahí viene ahí viene me dijo mientras empujaba su miembro en lo más profundo de mi boca sentí que su semen entro en mi boca y casi ni tiempo tuve de saborearla porque me la tomé directamente, continué chupando su miembro un poco más mientras sentía que iba perdiendo firmeza.

Me levanté

y le expresé suspirando ¡qué delicioso estuvo! llegué al clímax de forma muy intensa, generamos mucho ruido, espero que no hayamos despertado a todos, qué vergüenza. Tú estuviste excepcional, me encanta cómo disfrutas y gritas de placer. No te preocupes por los demás, quizás ni se dieron cuenta. Mejor ven, es hora de dormir un poco más. Me acurruqué en su pecho mientras me abrazaba y nos quedamos dormidos.

Nos levantamos alrededor de las 10:30 y nos preparamos para ir a la sala, donde notamos que todos ya estaban despiertos y desayunando. Vi a Fernanda muy alegre, muy cercana a todos. Lo primero que me dijo fue: "¡Qué bien la pasamos anoche, ¿verdad, amiga? Perdóname por dejarte sola y no compartir la cama contigo, pero parece que no me necesitaste. Dormiste muy bien acompañada, se te escuchaba hasta en la otra habitación, estabas descontrolada". Se me fue la pena y le respondí: "Calla, que también te vi teniendo buenos momentos con dos personas". Ella me dijo riéndose: "No solo con dos, ¡me divertí con todos los demás! Estoy exhausta, me dieron para llevar". No pude evitar reír y le dije: "Eres única, solo tú puedes hacer eso". Estuvimos conversando y disfrutando de la compañía de los demás.

Hacia el mediodía, Andrés y Carlos nos llevaron a nuestras casas. Fernanda iba adelante con Andrés y yo iba atrás con Carlos; parecíamos novios todavía. Carlos me abrazaba y me besaba, al igual que Fernanda con Andrés. Nos invitaron a ir a la playa en un mes, nos ofrecieron llevarnos y traernos a casa. Fernanda aceptó de inmediato, yo les dije que tendría que pensarlo y pedir permiso. Fernanda me animó a decidirme y me dijo que solo tenía que decirles a mis padres que iría con ella. Me sentí un poco presionada y les dije que haría todo lo posible por asistir. A pesar de las dudas, ansiaba mucho el viaje. Decidí dejar de preocuparme por mi novio y disfrutar del momento.

Nos dejaron en casa de Fernanda alrededor de las 14:00 y luego nos despedimos. Carlos me dijo que vendría por mí en un mes, me dio un beso en la boca y un abrazo, y se fueron. Carlos parece ser muy buena persona, lástima que no tuve la oportunidad con él, será para otra ocasión, me dijo. En ese momento sentí celos y le dije: "Estás loca, Carlos es mío, quédate con los demás". Se rió mucho y respondió: "Tranquila, ni que fuera tu novio, pero está bien, te lo dejaré a ti". Permanecí un poco más en su casa compartiendo detalles y risas sobre lo ocurrido, luego me fui a casa por la tarde.

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