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Estoy buscando personas desconocidas para tener relaciones sexuales


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Me excita que me tengan relaciones íntimas desconocidos, los busco en la vía pública, les pido a mis conocidas que me envíen uno o dos hombres para divertirme, siempre tengo opciones para tener encuentros sexuales, busco los miembros viriles y permito que cualquier persona que lo desee me penetre.

Disfruto sentirme como una trabajadora sexual, subo a los taxis y les solicito que me lleven a mi casa y les ofrezco mis servicios, me entrego a ellos, a algunos les practico sexo oral, otros me penetran analmente, me siento como una mujer que desea ser manoseada y tener relaciones sexuales con un taxista, si es mayor mejor.

Me encantó que un grupo de seis hombres desconocidos me hicieran una fiesta, eran amigos de un conocido al que llamé para tener relaciones en algún momento y no solo tuve un encuentro sexual increíble, sino que también organizaron una fiesta para mí.

Vinieron a recogerme tres en una camioneta, mientras esperaba en una esquina... nos dirigimos y me recogieron de la calle como si fuera una trabajadora sexual.

Me excitó mucho leer eso.

Subí al vehículo, no los conocía, pero era lo que más me fascinaba.

Me vendaron los ojos y empezaron a tocarme en todo el cuerpo, tenía un hombre en cada pecho chupándolos y acariciando mi zona íntima, introduciendo sus dedos, me fueron calentando, el conductor hablaba, me hacía preguntas, ¿esto es lo que querías, mujer de mala reputación? ¿Querías una fiesta? ¿Eh, promiscua? Yo disfrutaba de los tocamientos, las lamidas respondía disfrutando que sí, que deseaba ser la mujer de todos... le expresaba que quería muchos hombres solo para mí.

Te vamos a satisfacer por completo, te vas a encontrar con todos los miembros viriles, mujer desvergonzada.

Siii, por favor, deseo miembro viril, hoy soy su trabajadora sexual y me pueden hacer lo que deseen, les dejo hacer lo que ustedes decidan, ustedes tienen el control.

Practicaba sexo oral a los dos hombres de atrás mientras me pedían que continuara, chupa bien el miembro viril, succiónalo adecuadamente sucia, me agarraban del cabello y me decían, ahora chupa el miembro viril de mi amigo, mientras se lo practicaba oralmente, me agarraba del cabello y me hacía atragantarme con el miembro viril, cuando me soltaba el cabello yo pedía más miembro viril.

Esta mujer es una verdadera trabajadora sexual, ¿quién la trajo aquí?

La camioneta se detuvo, no sabía dónde me encontraba, me bajaron y entré a un lugar, me quitaron la venda y vi una casa común.

Encendí un cigarrillo y les pedí música, me senté en el sofá para tomar una cerveza.

Me levanté, bailé de forma sensual y les pregunté con rostro y tono provocativos, ¿les gustó el momento previo?

El momento previo no fue suficiente, mujercita.

Me encanta decirles a los hombres cómo me gusta tener relaciones sexuales, mientras bailaba les expresaba que me gusta tener encuentros íntimos de manera intensa, que no tengan miedo, me gusta el placer combinado con el dolor, me gusta que me golpeen, que me asfixien, que me obliguen, tienen a su disposición a una mujer para ustedes que disfruta muchísimo siendo plenamente utilizada y les dije que me dijeran lo que siempre han deseado decirle a una trabajadora sexual. Me fascina pasar de un miembro viril a otro y que me traten con desdén, que me utilicen para satisfacer todos sus deseos.

Los tres se acercaron a mí y ya estaban a punto de llegar los demás, no sabía cuántos más vendrían, eso me emocionaba mucho.

Empezaron a chuparme los pechos, a darme nalgadas, a retorcerme los pezones, metían sus manos por todas partes, yo estaba disfrutando mucho con tres hombres usándome.

Los miré con una expresión provocativa y les dije... qué delicia entregarme a tres desconocidos, me froté contra ellos, les realicé sexo oral a los tres mientras los observaba y uno de ellos me decía... dale, mujer desvergonzada, realiza sexo oral, practícalo a mis amigos hasta el fondo, me tomó de la cabeza y les practiqué sexo oral como una mujer muy excitada mientras el otro me asfixiaba, estaba disfrutando mucho.

Me arrojaron al sofá de un empujón, no dejaban de decirme improperios, uno empezó a practicarme sexo oral y a introducir los dedos, yo me quejaba de placer, un hombre en la zona íntima, otro me hacía atragantarme con el miembro viril y el otro me chupaba los pechos, me sentía como la trabajadora sexual del vecindario, la más disfrutada y entregada,

Experimenté cambios mientras me trataban con dureza en aquel sofá, pedía más, disfrutaba intensamente.

Me arrojaron sobre la alfombra a cuatro patas y comenzaron a tener relaciones conmigo, de repente, sin previo aviso, el más mayor introdujo por completo su pene en mí, él con 60 años y yo con 37, estaba siendo penetrada por un hombre mayor y eso me excitaba aún más, no paraba de pedir más y con mayor intensidad, me golpeaban en la cara, me escupían, me daban nalgadas, me estrangulaban, y así continuaron manteniendo relaciones conmigo uno tras otro.

Mientras el de mayor miembro me penetraba analmente manteniéndome inmóvil, llegaron los demás, disfrutaba intensamente y pedía más intensidad... ¡fóllame el trasero, maldito!, gritaba pidiendo más... y él me embestía con más fuerza...

Terminó en mi boca y en el suelo me entregó toda su semen mientras los demás miraban, yo los observaba mientras jugaba con el semen en mi boca y me lo tragué.

Encendí un cigarrillo y me serví otra cerveza, desnuda, deseando ser utilizada aún más, me sentía como una prostituta y deseaba ser poseída de esa manera, lo que más ansiaba era que fueran pasando uno a uno para penetrarme analmente, me encanta ofrecer mi trasero a desconocidos.

Es una mujer despreciable, no sé quién la trajo pero adora el sexo y quiere ser compartida por todos nosotros.

Yo la traje, dijo Seba, ella buscaba sexo, me llamó, vino y me la follé duro, me pidió una orgía, me pidió que la entregara a mis amigos, aquí estás, mi putita, hoy eres mi zorra y todos mis amigos te van a poseer.

Y así fue, cada vez más manos, más jadeos, más bofetadas, me llevaron por toda la casa, me besaron por completo, todos mantuvieron relaciones conmigo, de pie, monté sobre ellos, en el baño, en la cama, fui utilizada en cada rincón, fui maltratada por todos mis amantes, me dispuse a ser poseída por seis hombres y lo disfruté al máximo.

Me tomaban de a dos, me sentaba sobre uno y otro me penetraba analmente con dureza, tenía dos penes entrando en mí con fuerza y pedía más penes para practicar sexo oral, uno salía de mi ano y llegaba otro, dos hombres continuaban penetrándome simultáneamente, alcanzaba el orgasmo una y otra vez, me agarraban del cabello, me sentaban sobre el pene de otro y otro me penetraba analmente, gritaba de placer y les pedía más.

Dame más pene, ahh, sí, ahh, gritaba con dos penes dentro de mí, ¡fóllame, fóllame, no pares, sigue poseyéndome por completo... úsame por completo, soy una perra, me encanta ser usada por perros.

Eso los enloquecía y yo lo sabía, así me fui sentando en cada pene y se turnaban para que otro me penetrara analmente, los seis hombres mantenían relaciones conmigo de a dos y fue grandioso.

Me sentí tal como deseaba, me sentí como la zorra de seis hombres desconocidos que me usaron a su antojo, me sentí entregada a seis machos que me hicieron disfrutar intensamente, que me humillaban mientras teníamos relaciones, mientras pasaba de pene en pene, me sentí como una prostituta barata mientras hacían fila para penetrar mi trasero.

Recibí una intensa sesión de sexo, me quedé en la alfombra y cada uno de ellos eyaculó en mi boca, a cuatro patas pedía el semen como una perra en celo, de repente, mientras me bebía el semen y esperaba más, alguno me agarraba por detrás y me poseía nuevamente con fuerza, agradecida y complacida, seguía dejándome tener relaciones sexuales y me bebía los fluidos.

Terminé exhausta en la alfombra, completamente agotada, sudada, acariciándome los senos mientras los observaba retirarse uno a uno los hombres que me habían proporcionado placer.

Allí me sentí más promiscua que nunca, me acariciaba todo el cuerpo y ellos se marchaban sin decir una palabra, me habían poseído por completo y había quedado allí completamente saciada con Sebas.

Sebas había estado observando toda la orgía sin tocarme, yo lo miraba mientras tenía relaciones con los demás y le daba las gracias.

Conmigo en esa posición, me llevó a la habitación, me colocó en un pequeño sillón con el trasero en alto y me penetró analmente con fuerza, mientras lo hacía me preguntaba...

¿Disfrutaste que mis amigos te poseyeran?

¡Me encantó... me proporcionaron placer como una perra, me utilizaron por completo!

¡Eres una verdadera puta, cómo te dejaste tener relaciones con todos, eres una zorra, me encanta poseerte ahora solo yo después de haberte entregado a mis amigos!

Amigos.

Has sido mi compañera sexual, deseaba contemplar cómo te entregabas a mí y ahora te estoy penetrando, perrita, ¿te agrada?

No dejaba de disfrutar la relación anal que me estaba dando mientras me excitaba escucharle decir que era una mujer de la vida alegre que se prestaba a tener relaciones sexuales con sus amistades.

Me fascinó cómo te utilizaron, eres una mujer que busca hombres...

Siii, exclamaba yo... me encanta el miembro viril, sigue adelante, hazme el amor en la parte trasera como lo hicieron tus amigos... siii, qué placer... siii, dale con fuerza...

Has sido la meretriz de nosotros, zorrita. Estás bien penetrada, perrita, cómo disfrutaste toda la noche.

Terminó dentro de mi ano, me recuperé, me vestí y me llevó a mi hogar.

En el auto apenas me habló, lo cual me excitó más, era una mujer de la vida alegre, desechable, solo para tener relaciones sexuales y nada más.

Ahora tiene pareja y ya no me presta atención...

Pero tengo más anécdotas porque selecciono los miembros viriles que deseo...

Soy mujer de la vida alegre y me encanta.

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