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Relato íntimo con mi progenitor, mi tío y la esposa de mi tío


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Antes de iniciar a compartir este relato, les daré una breve descripción de la esposa de mi tío.

La señora de mi tío se llama Alicia, es una mujer encantadora de 40 años, posee una melena cobriza natural con suaves ondulaciones, unos ojos color avellana, cutis muy claro y un trasero envidiable, ya que lo tiene firme, grande y muy definido.

Después de un rato, mi padre y yo arribamos a la vivienda de mi tío.

Antonio me saludó con un cariñoso beso en los labios y con ambas manos en mis glúteos, mientras percibí que su cónyuge estaba detrás de él.

-Te echaba de menos, sobrina -me susurró.

-Yo también -respondí.

Mi padre aprovechó para darle un apasionado beso a Alicia.

Ella acariciaba su espalda mientras Adel ya le agarraba los pechos.

-Hoy deseamos hacerte el amor ambos como en tiempos pasados, pero esta vez mi niña también se unirá- mencionó mi papá.

-Estoy emocionada y sé que a la bella chica le encantan los tríos al igual que a mí.

-Es muy apasionada al igual que tú- respondió mi padre.

Luego, Alicia se aproximó hacia mí, aunque su saludo no fue convencional.

Me sorprendió con un beso en los labios, inesperado y hermoso. Cerré los ojos y me dejé llevar por la delicadeza de sus labios moviéndose contra los míos, seguido de su lengua adentrándose en mi boca, a lo que la mía respondió con pasión, logrando que, a pesar de ser un beso intenso, resultara dulce también.

Al apartarnos, observamos a mi padre y a mi tío, quienes ya estaban desprovistos de ropa, exhibiendo sus miembros erectos. Ese era solo el preludio.

Sin titubear, nos dirigimos los cuatro a la habitación.

Entramos en el dormitorio con ambos caballeros completamente desnudos y luego nos despojamos nosotras. Una vez todas sin prendas, lo mejor estaba por comenzar.

Alicia se recostó en la cama y abrió sus piernas, mi padre se apresuró a brindarle sexo oral, evidenciándose que extrañaba ese acto con la mujer, pues movía su lengua con rapidez alrededor de su clítoris, haciéndola gemir de placer. Ver a mi padre practicarle sexo oral a otra mujer me excitó sobremanera.

Me tendí en la cama, también recibí placer oral de parte de la exquisita lengua de mi tío, quien previamente humedeció mi vagina y luego comenzó a lamerme, provocándome estremecimientos de gozo.

Ambas disfrutábamos enormemente con la lengua de esos hombres sobre nuestros clítoris, y por la expresión de su rostro, ella se regocijaba al ver a su marido complacerme de esa manera.

Alicia tomó la cabeza de mi padre y alcanzó el clímax en su boca al mismo tiempo que yo también lo hacía sobre la boca de mi tío.

-He echado de menos lamer tu vulva- le susurró Adel.

-Y yo también te he extrañado a ti- le respondió Alicia, y empezaron a besarse apasionadamente, alternando sus lenguas y generando bastante saliva entre ellas.

Luego, mi tío me sujetó firmemente de la cintura y con un vigoroso embiste penetró mi retaguardia, ocasionándome un gemido de sorpresa.

Alicia se acostó bajo de mí y mi vulva quedó sobre su boca.

Adel me agarró del cabello y embistió mi boca con su miembro, lo que me llevó a comenzar a practicarle sexo oral.

Esa era la cumbre, porque estaba recibiendo embestidas salvajes por parte de Antonio, quien cada vez lo hacía con más fuerza en mi retaguardia, sintiendo la cálida lengua de una mujer jugando en mi clítoris (previamente me había proporcionado sexo oral su marido, esa tarde estaba recibiendo mucho placer oral).

Además, también le practicaba sexo oral a mi padre, lo cual era lo que más disfrutaba hacer.

-Te estamos provocando mucho placer- mencionó Adel, a lo cual no pude responder, pero a él le fascinaba.

-Alicia, ¿has notado lo delicioso que es el órgano sexual de mi hija? Y a mi hermano le encanta penetrarla fuertemente por el trasero.

-Es un órgano sexual hermoso y exquisito -respondió Alicia, hizo una pausa y luego añadió- Disfruto viendo cómo mi esposo le está dando con fuerza por detrás.

-Y a ella le agrada aún más -comentó mi padre refiriéndose a mí.

Pensaba que era imposible eyacular dos veces en tan poco tiempo, eso creía hasta ahora. Las placenteras estimulaciones que estaba recibiendo en todos mis orificios me hicieron llegar al orgasmo en la boca de Alicia, mientras mi tío también eyaculaba dentro de mi recto y mi padre retiraba su pene de mi boca.

Una vez terminé de practicar sexo oral a mi padre, este tomó a Alicia por la cintura, ella rodeó sus piernas en la cadera de Adel y él la penetró de una embestida (aún con su miembro cubierto de mi saliva cuando la introdujo). Yo abrí mis piernas y las coloqué en los hombros de Antonio, quien me penetró por la vagina sujetándome de los muslos.

Era inevitable no estar disfrutando en grande de toda esta experiencia tan placentera que estaba viviendo.

Con cada embestida, mi tío me penetraba con más fuerza, al punto de que mis piernas empezaban a temblar. Miré hacia un lado donde mi padre estaba teniendo relaciones junto con Alicia, y ambos también estaban deleitándose, mi padre mostraba pasión y ella disfrutaba enormemente, como lo indicaban sus gemidos.

Mi padre se recostó por completo sobre Alicia, ella le clavó las uñas en la espalda y Adel eyaculó abundantemente en su interior. Desde mi posición, pude ver la vagina de la mujer goteando y ella se introdujo los dedos para saborear el semen que tenía dentro.

Mi tío se apartó de mí y escuché que le susurraba algo a mi padre. Ellos se lo comunicaron a Alicia y ella solo respondió afirmativamente.

-¿Te gustaría frotar tu órgano sexual contra el de Alicia? Querida -me preguntó mi padre.

-Sí, papi -respondí (aunque nunca antes había experimentado algo similar).

Alicia se colocó sobre mí y unió su vagina suave con la mía, se inclinó lo suficiente y comenzó a besarme con mayor pasión que antes.

Respondí a sus besos y empezamos a movernos, la sensación de tener otra vagina tan hermosa rozando la mía me encantó tanto que incluso tomé sus nalgas con ambas manos y ella agarró mis senos para masajearlos.

Miré hacia los dos hermanos para saber qué estaban haciendo y descubrí que ambos se estaban masturbando muy cerca de nosotras mientras hacíamos el amor deliciosamente con la mujer de Antonio. Al verlos, Alicia incrementó la velocidad de sus movimientos, moviéndose de manera excepcional.

Después de unos minutos, sentí cómo una lluvia de semen caía sobre nuestros cuerpos, una buena cantidad cayó en la espalda de Alicia y el resto terminó sobre mis senos.

Tanto yo como la esposa de mi tío llegamos al clímax juntas y nuestras humedades se mezclaron, ya que nuestras vaginas estaban unidas.

Los cuatro terminamos exhaustos pero felices, me recosté al lado de mi padre y él me abrazó, me besó en los labios y me dijo: -Mi hermosa hija-. Apenas acabó de pronunciar estas palabras, nos besamos nuevamente durante unos minutos.

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