0%

Rebeca, la recreación de los Grant (1 y 2)


Escuchar este audio relato erótico
0
(0)

El día comienza radiante, la cálida luz del sol dora todo lo que toca, y cada individuo en la residencia realiza sus primeras labores.

En la lujosa mansión de los Grant, la señora se baña como de costumbre, solo con su bata puesta, arregla su plateado cabello liso, mientras el señor Grant dirige las primeras tareas del día.

El personal parece saber en todo momento qué hacer, la cocina reluciente, los jardines, incluso el lago con sus patos y flores parece una pintura enmarcada en los límites del amanecer.

Todo es calma, una serenidad que de repente se ve interrumpida por el timbre del teléfono... Y luego una expresión de sorpresa. Todos esperan, alguien informa al señor, y una conversación casi susurrante concluye con una orden al chofer. Hay una urgencia y una noticia familiar, ha fallecido una persona cercana a los señores, medio hermana de ella, con pocos vínculos afectivos pero familia al fin y al cabo, y es necesario cumplir con las formalidades. Así que los cónyuges se marchan.

La pariente no dejó ningún bien de consideración, y a los Grant no les hace falta nada, solo un joven que habían adoptado y que claramente es un chico mimado y sin carácter, por lo que abandonarlo sería una crueldad.

Por alguna razón desconocida, el señor Grant se acerca al chico y acaricia sus rizos, desliza suavemente la mano por sus sonrosadas y tiernas mejillas, llega a rozar apenas la comisura de sus carnosos labios y le susurra casi imperceptiblemente: No te preocupes, yo te protegeré como nadie más lo hará...

La señora Grant observa en silencio y en sus ojos se vislumbra un destello de complicidad y pasión, mira a su esposo, ambos se entienden con la mirada.

La noche cae, las ceremonias fúnebres han concluido y el automóvil de los Grant se dirige a casa con tres personas a bordo, dos adultos y un joven de 18 años recién cumplidos, quien como un pajarillo asustado los acompaña desde el asiento trasero. Esa hermosa criatura casi femenina no imagina que pronto vivirá los días más intensos e inolvidables de su vida...

Capítulo 2

De vez en cuando, durante el viaje, el espejo retrovisor reflejaba los fugaces encuentros de miradas entre el Señor Grant y el joven adoptado por la recientemente fallecida hermanastra de su esposa, miradas que, por su sugerencia, no pasaban desapercibidas para la perspicaz sonrisa de doña Erika, que así se llamaba la esposa de don Fréderic Grant, un conocido comerciante de obras de arte y un disfrutador empedernido, amante de todo tipo de lujos y excesos, incluido el placer carnal, del cual siempre fue un apasionado. Su esposa lo sabía y compartía esas pasiones, no escatimando esfuerzos para saciar el apetito erótico de su lascivo esposo.

Finalmente llegaron a su destino, la mansión los recibía, Martha, la hermosa cocinera, acompañada de su asistente Elena, de labios carnosos, siempre listas para alimentar a los cónyuges no solo con deliciosos platillos... El joven y apuesto jardinero, un hombre de unos 35 años, bien dotado y entre otras cosas, asistente personal de la señora, con la aprobación de don Frederic.

Entre consternación y expectación, todos recibieron a la pequeña comitiva que llegó y tras el señor Grant y su esposa, descendió el tierno joven, con sus 18 años recién cumplidos, mostrando una ternura e inocencia reflejada en un rostro puramente angelical. Quizás estos detalles, sumados a su delicado cuerpo casi femenino, fueron lo que llevó al señor Grant a decidir adoptar tan rápidamente al huérfano y llevarlo a casa, con la promesa de cuidados y atenciones especiales.

Todo estaba listo para el recién llegado, una habitación con las comodidades más exquisitas, por lo que los señores lo guiaron hasta su cuarto y le pidieron que se preparara y estuviera listo para compartir una comida juntos. Y así fue.

el joven solamente quitándose su exuberante y femenino cuerpo...

En la planta baja, reinaba la calma, cada uno ocupado en sus quehaceres, sin embargo, existía una cuestión pendiente, ¿con qué atuendo se vestiría Robbie, el nuevo miembro de esa familia? Al día siguiente se le adquiriría todo lo necesario, pero en ese momento no poseía nada. Fue entonces cuando la señora Eric tuvo una ocurrencia y tomó un pequeño short que nunca había utilizado, una camiseta y unas sandalias rosadas, subiendo las escaleras con ello para su sobrino.

Descendió y todos aguardaban al recién llegado para compartir la comida, cuando escucharon sus pasos delicados, el sonido de las sandalias acercándose y al asomarse en el comedor, todos se quedaron boquiabiertos.

El short, ajustado al cuerpo, mostraba unos muslos anchos y blancos, y por detrás sus nalgas redondas y bien formadas, unas piernas hermosas, casi moldeadas, caderas de mujer y vientre plano, culminando en la parte superior con unos pezones tiernos, como los de una joven adolescente que está a punto de cumplir la mayoría de edad. Brazos sin musculatura, cabello rizado, enroscado en la frente, mirada angelical y labios carnosos, como si estuvieran deseosos de ser besados sin pausa durante todo un día.

Las miradas se cruzaron, el señor Grant sintió una leve excitación en su entrepierna, dando inicio a una elección ardiente, con la complicidad de su esposa, quien también había caído bajo el hechizo de la imagen que tenían delante...

Les dejaron espacio entre ambos, esos muslos y nalgas gruesas y redondas estaban allí, cerca de dos seres lujuriosos, cuyas miradas no escondían el deseo intenso de morder y disfrutar.

La mesa fue servida y los tres disfrutaron de la cena en paz.

Terminada la cena, el señor Grant invitó a su esposa y a Robbie a pasar a una pequeña estancia privada, con amplios sillones, decorada con hermosas cortinas de seda y una suave iluminación. El joven, moviendo lentamente sus anchas caderas, iba delante, y por un impulso, el Señor Grant lo rodeó por detrás y continuó caminando mientras frotaba su descubierto miembro completamente erecto. Erica seguía detrás de su esposo, acariciando su cuello con besos y tocando sus senos, que ya mostraban unos pezones firmes y desafiantes bajo su bata.

Por instinto quizás, o tal vez por su propia sexualidad reprimida, aquel bello joven, con cuerpo de mujer voluptuosa, no rechazó a don Grant, sino que, lejos de oponer resistencia, abrió sus piernas y apoyó sus nalgas en señal de aprobación, inclinando la cabeza hacia atrás en busca de un beso, deseo que el señor concedió de inmediato, besando suavemente aquellos labios carnosos y aún vírgenes.

Lo demás sucedió de forma natural, lo volteó y introdujo la lengua en esa bonita boca, mientras agarraba las nalgas y acariciaba los muslos. Doña Erika se colocó detrás de su sobrino y comenzó a besarle la nuca, mientras que lentamente le quitaba el short y la camiseta, dejándolo completamente desnudo. Un regalo hermoso, un cuerpo de mujer casi perfecto. Se agachó por detrás, le separó las nalgas y comenzó a lamerle el trasero, mientras su esposo le besaba los pechos y acariciaba un diminuto pene, que más parecía un clítoris que otra cosa. Ya excitados, el señor Grant propuso esperar un momento, hasta que los demás se retiraran a sus habitaciones, para así continuar con esa intensa jornada de iniciación de la hermosa muñeca de la casa, a quien, a sugestión de la tía, decidieron llamar "Rebeca", nombre que ella deseaba llevar y que ahora sería otorgado a este precioso regalo del destino, un juguete sexual vivo y excitante que podrían moldear según sus caprichos aberrantes. Así comenzó la apasionante historia de Rebeca, la muñeca de los Grant... en el próximo capítulo, disfrutaremos de cómo le tomaron su retaguardia y de la deliciosa orgía organizada en su honor en la piscina de la casa...

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com