Como mencioné anteriormente, acordamos reunirnos con unos amigos de la infancia en un bar del centro histórico. Mientras disfrutaba de unas copas y risas, me topé con Juan, el esposo de Naty, una amiga de mi mujer con la cual habíamos tenido relaciones en algunas ocasiones.
Nos saludamos y él me llevó hacia donde se encontraban Naty y su otra compañera, Gabriela. Gaby es prima de Naty y en alguna ocasión escuché a mi esposa hablar acerca de ella, mencionando que estaba en proceso de divorcio debido a una infidelidad.
Saludé a las mujeres y me invitaron a unirme a su grupo. Mis amigos se marcharon a otro lugar continuando la celebración, dejándome con curiosidad por lo que podría ocurrir. Las bebidas seguían fluyendo hasta que se acercaron tres hombres corpulentos... Dos de piel clara y uno de piel oscura, quienes entablaron una animada conversación con Naty y Gaby.
En cierto momento, le comenté a Juan si le incomodaba la coquetería de las dos mujeres con esos individuos... Juan, el esposo de Naty, me informó que eran colegas de trabajo de Gaby y que se encontraban de visita en el país desde otra sucursal.
Los hombres se presentaron como Julián, Roberto y el hombre de piel negra llamado Ricardo. Nos invitaron a continuar la velada en un airbnb que habían alquilado a dos calles del bar en el que estábamos. Las chicas y sus nuevos amigos se adelantaron, mientras Juan y yo pasamos por una licorería para comprar varias botellas de vino y seguir con la noche. Nos retrasamos unos 25 minutos en este proceso, hasta que finalmente llegamos al departamento y nadie salía a recibirnos. Tras casi media hora tocando la puerta, Ricardo salió y nos indicó que entráramos. Se le notaba nervioso y nos dijo que "las chicas lo habían pedido, por eso nos dejaba pasar".
Sin comprender del todo la situación, al ingresar al primer piso no encontramos a nadie. Ricardo nos condujo al segundo piso donde descubrimos una escena sorprendente: una cama, dos sofás y un ambiente que parecía sacado de una película para adultos. En ese momento vi a Naty con Julián, y a Gaby con Roberto, ambos desnudos. Julián, un hombre alto y vigoroso con abundante barba y cabello, se encontraba de pie mientras Naty le practicaba sexo oral con entusiasmo, estimulándole desde los testículos hasta la punta del pene. Por otro lado, Gaby, una mujer con curvas pronunciadas, estaba recibiendo un cunnilingus por parte de Roberto. Este último deslizaba su lengua de arriba abajo por el pliegue de las nalgas de Gaby, quien disfrutaba plenamente de sus caricias.
Ricardo nos indicó que tomáramos asiento, y así lo hicimos. Acto seguido, se despojó de su ropa, revelando un físico fornido y un miembro viril de notable tamaño y grosor, ligeramente curvado (casi como un bumerán) de aproximadamente 22 centímetros. Al mirar a Juan, noté que éste comenzaba a masturbarse, anticipando lo que estaba por ocurrir.
Como es de conocimiento general, Naty posee unos senos impresionantes. Julián se acomodó en uno de los sofás y Naty inició un frenético vaivén sobre él... Esta mujer subía y bajaba, entregando sus pechos a Julián mientras su esposo se complacía a sí mismo. A un lado, Gaby había posicionado a Roberto en la cama y comenzó a cabalgarlo con fiereza. Mientras tanto, Ricardo, ya desnudo y con una erección incipiente, se aproximó a las parejas sacando algunos objetos de unas cajas. Pronto identifiqué que se trataba de tapones anales... Mientras Naty montaba a Julián, Ricardo se aproximó por detrás y, luego de humedecer el tapón con saliva, lo introdujo en el ano de Naty. Acto seguido, se acercó a Gaby, quien al verlo, separó sus voluminosas y atractivas nalgas con las manos, permitiendo que Ricardo repitiera la acción en su propio trasero, mientras Gaby cerraba los ojos extasiada por el placer.
En ese momento, esos individuos comenzaron a...
a tener relaciones sexuales intensas y a expresar placer. Supuse que se debía a la sensación apretada de tener un pene en la vagina y los tapones en el trasero... Julián y Roberto estaban entregándose por completo a estas mujeres y ellas alcanzaban el clímax constantemente. Naty giró su cabeza hacia su esposo mientras él se acariciaba los testículos, le hizo una señal para que se acercara y él se sentó junto a Julián. La mujer se levantó, se montó encima de su marido y él comenzó a estimular sus pechos... Solo vi que volteó para mirar a Ricardo, levantando el trasero para invitarlo a acercarse.
Ricardo se posicionó detrás de ella. Tenía un pene completamente erecto y curvado que latía con intensidad, pero ese tipo le quitó el consolador a Naty dejando al descubierto un tremendo agujero anal causado por la dilatación. Colocó la punta del pene en la entrada del ano de Naty y lo introdujo por completo... La mujer soltó un grito de placer y enseguida el hombre de piel oscura comenzó a embestirla. Mientras Ricardo penetraba con fuerza el trasero de la esposa de Juan, este succionaba sus senos haciéndolos gotear leche. Ricardo se acomodó mejor y se entregó por completo, haciendo que Naty llegara al clímax una y otra vez sobre su esposo, quien resistía con fuerza los embates del hombre de color.
No perdí la oportunidad y me aproximé a Gabby, quien también estaba manteniendo relaciones vaginales con Roberto. Le quité el Consolador y pude observar su amplio agujero anal, contrayéndose debido a los embates de Roberto en su vagina. Mi pene de 20 cm de diámetro hacía vibrar a cualquier mujer. Apunté a su trasero y lo fui introduciendo suavemente hasta que desapareció entre sus nalgas. Era increíble... Sentía el vaivén del pene de Roberto dentro de la vagina de Gaby mientras esta mujer expulsaba líquidos por su clítoris y vagina... Estábamos entregándonos por completo a esta mujer y empecé a agarrarla del cabello mientras penetraba con intensidad su cuerpo. Roberto succionaba sus senos mientras yo comenzaba a azotarla por su buen rendimiento en la intimidad.
En un momento vi a Juan penetrando vaginalmente a su esposa mientras Ricardo seguía estimulando su ano... Estaban teniendo relaciones sexuales intensas, pero Naty ya no aguantaba..., ese hombre la agarraba de las caderas y la embestía fuertemente. Julián pidió su turno a su amigo Ricardo y este comenzó a estimular el trasero de Naty mientras ella continuaba con su esposo de forma vaginal. Ricardo me vio y me dijo: ¡¡Hey Marcos, déjame explorar esas nalgas de esa mujer!! Me coloqué a un lado porque estaba a punto de finalizar..., ese hombre se acomodó y penetró completamente a Gabby mientras esta susurraba que ya no podía recibir más carne.
Gabriela rogaba que no la embarazáramos una y otra vez... Y finalmente, entre todos los hombres acordamos eyacular en Naty, ya que Gabriela aparentemente estaba en su período fértil y no convenía embarazarla; así que nos alineamos los cinco mientras Naty estaba en posición de cuatro y Gabriela al lado de su trasero... Juan y Julián llegaron frotándose el pene y dejaron todo su semen en las nalgas de Naty... Luego, Gabby comenzó a limpiarle las nalgas con la lengua. A continuación, vino Ricardo, quien agarró a Naty por la cadera y la penetró con fuerza hasta eyacular dentro de ella. La leche fluía de su vagina y Gabby la lamió y sorbió todo el semen del hombre de piel oscura. Roberto prefirió la boca de Gabby, quien la estimuló oralmente hasta que él eyaculó en su cara, luego Naty y Gabby se besaron, lamiendo cada gota de semen de Roberto. Llegó mi turno y debo admitir que ya no podía más... Naty me pidió que la penetrara analmente y así lo hice... Le di algunas fuertes embestidas y cuando estaba a punto de eyacular, la mujer retiró mi pene y se giró para que terminara en sus enormes senos... Esta mujer me exprimió hasta la última gota de leche, y luego Gabby limpió el semen chupando sus senos y después concluyeron con un profundo beso.
Nos relajamos un rato y Ricardo pidió ir al cuarto con Gabby. Ambos se retiraron y mientras nosotros disfrutábamos de un delicioso vino, escuchábamos los gemidos de placer de Gabby, quien pedía insistentemente a Ricardo que la fertilizara.
Estaba amaneciendo y debía regresar a casa. Salimos con Naty, Juan y Gabby, a quien le temblaban las piernas. La mujer apenas podía caminar y de alguna manera logramos subirla al automóvil. Juan me propuso ir a su casa para seguir la diversión..., y acepté, pero esa es otra historia que les contaré en otra ocasión.
Espero que hayan disfrutado de este relato verídico que viví hace algunas semanas... Si desean más relatos o contactarme, no duden en escribirme a [email protected]
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