0%

¿Qué significa ser un PGG?


Escuchar este audio relato erótico
0
(0)

Se trata de un acrónimo que abarca tres categorías. En muy pocas situaciones una misma persona engloba las tres al mismo tiempo. Es factible que alguien adquiera una o dos de las cualidades, pero recalco que tener las tres simultáneamente en una sola persona no es tan común como se suele creer.

Entonces, comencemos sin más dilación.

La P, como muchos habrán deducido, significa Prostituto, Prostituta y define a la persona que recibe retribuciones por practicar sexo.

La primera G, equivale a Granuja, Granujilla y define a la persona que disfruta del sexo sin mayores complicaciones.

La segunda G, corresponde a Guarro, Guarra y describe a la persona a la que le agradan las travesuras y obscenidades como: beber saliva, semen, orina y lamer traseros.

Son tres conceptos que pueden combinarse o desarrollarse por separado, pero tampoco es obligatorio ni tan común poseer las tres cualidades.

La mayoría de las prostitutas no disfrutan del sexo y no practican obscenidades. Lo hacen para obtener dinero y punto. Y las granujas que no cobran ni practican guarangadas, lo mismo. Las combinaciones son múltiples.

Antes de empezar este relato, quiero aclarar que aunque lo redacte en primera persona para que resulte más apropiado, no es un relato autobiográfico. Sin embargo, se trata de la experiencia de un amigo que, confiando en mi discreción, decidió compartírmela. Pensé que sería una buena historia para compartir con ustedes, así que la transcribo aquí cambiando los nombres, por supuesto.

Por tanto, avancemos con la historia.

Por ejemplo, me considero GG, soy un granuja y guarro. También pensaba que mi esposa estaba en esa categoría. Sin embargo, hace unas semanas un colega de trabajo me mencionó que había visto salir de un sitio de encuentros a mi mujer. Es decir, que sería una PGG.

¿Ese compañero solo la vio salir o estuvo con ella?

Por cierto, me llamo Anthony, no me había presentado antes.

Sara, mi esposa, no necesitaba dinero para prostituirse. Estaba convencido de que su depravación sexual estaba aumentando, tenía la urgencia de ir más allá.

Somos una pareja abierta, pero no se necesita ser muy astuto para darse cuenta de que por cada relación que el hombre pueda conseguir, su esposa logrará como mínimo 25 o 30 conquistas más.

Somos un matrimonio maduro, con más de veinte años de convivencia, y si no hubiéramos decidido abrir la relación hace una década, esta probablemente ya se habría roto.

Aunque algunas personas cercanas opinan que sería mejor separarse, no saben lo que dicen.

Mi esposa es una mujer bellísima, no tiene nada que envidiarle a Claudia Schiffer.

Le encanta vestir con trajes de chaqueta y pantalón o chaqueta y falda corta. Es extremadamente elegante y tiene mucha distinción. Su melena negra, sus gafas de pasta y su rostro con un maquillaje sutil, le dan un aire intelectual muy llamativo.

La noción PGG se le ocurrió a ella hace diez años, cuando me contó que en la despedida de soltera de su amiga Lourdes, el stripper que habían contratado las amigas rebasó los límites como animador.

Eran cinco chicas contando a la novia.

💬
¿Quieres decirle algo al autor? Envíale un mensaje y hazle saber qué te pareció su relato

El stripper, un joven musculoso de gimnasio con abdominales marcados, comenzó a bailar al ritmo de la música. Poco a poco se fue quitando la ropa hasta quedar completamente desnudo. Ahí debería haber terminado la actuación. Pero al celebrarse la fiesta en una casa particular, el descontrol estaba asegurado.

Eran cinco mujeres independientes, con estudios, empoderadas, elegantes y atractivas que estaban decididas a no dejar indemne a aquel pobre stripper.

–¿A dónde crees que vas guapo? Todavía no has

Terminada la celebración –exclamó Lourdes, la novia y anfitriona de la fiesta.

–Mi tarea era realizar un espectáculo de striptease y ya he concluido. Por lo tanto, si me disculpan… –manifestó el ingenuo joven.

Fue en ese momento cuando Sara, mi esposa, improvisó la famosa expresión:

–Mira chico, has ingresado a esta residencia como go go, bailarín de striptease o como modelo publicitario, pero vas a salir como un Puto-Golfo-Guarro, es decir, como un PGG. Te vamos a enseñar cómo es un hombre de verdad.

Las amigas estallaron en risas por la ocurrencia de mi esposa y empezaron a desnudarse al grito de “Te vamos a convertir en un PGG”, “Te vamos a convertir en un PGG”.

El joven, resignado ya, se sentó en un sofá, tomó un trago de un vaso que tenía cerca y comenzó a acariciarse su miembro viril que seguía tan firme como durante el baile.

Ese falo no perdió ni un ápice de vigor, incluso mientras conversaba con las chicas.

El joven observaba detenidamente los esculturales cuerpos de las cinco mujeres que se estaban despojando de su ropa para darle la mejor lección de su vida.

Lourdes, como protagonista de la velada, se decidió a ser la primera en tomar la iniciativa con el chaval y sentándose sobre él de espaldas, lo penetró sin miramientos con aquel miembro largo y grueso en la entrada de su vulva, moviéndose con dos giros de cadera hasta introducírselo por completo, chocando sus pubis juntos.

Mientras Lourdes se entregaba al placer con aquel joven, mi esposa y las otras tres amigas la aplaudían y animaban a continuar hasta el final.

Las cinco amigas se turnaron a medida que cada una alcanzaba el clímax. Mi esposa fue la tercera en montarse en esa montura. Notó que del pene del chico brotaban algunas gotas de semen y que de la vagina de la amiga anterior también se deslizaban restos de esperma.

El chico había eyaculado, era evidente.

Él la tranquilizó explicándole que había tomado una pastilla vigorizante y que, a pesar de haber eyaculado, la firmeza de su pene estaba asegurada.

Sara lo montó durante unos veinte minutos y pudo comprobar en carne propia, nunca mejor dicho, que el miembro seguía tan vigoroso como al principio cuando Lourdes, la primera en tener relaciones con él, inició todo.

Sara alcanzó el clímax y dejó paso a la siguiente.

Cuando la quinta y última amiga se unió a esa atracción, a los pocos minutos el chico volvió a eyacular, pero su miembro seguía firme en todo momento en que la amiga subía y bajaba sobre ese falo palpitante, hasta que ella llegó al éxtasis.

Una vez que las cinco amigas habían logrado su orgasmo, permitieron que el chico se vistiera y se fuera... pero su pene seguía tan erecto como al principio. ¡Qué maravilla la química!

Casi una hora y media de placentero acto, dos eyaculaciones y el chico seguía igual que al principio ¡Increíble la química!

A partir de ese momento, Sara y yo comenzamos a explorar relaciones abiertas.

Mi esposa había descubierto un universo nuevo y emocionante.

Volviendo al presente, efectivamente, tenía una conversación pendiente con mi esposa.

La conversación tuvo lugar y confirmó mis sospechas.

Ella había dado un paso más en su disfrute sexual. Pasó a una etapa más oscura y misteriosa.

Descubrió que tener encuentros con desconocidos, muchos de ellos poco atractivos, en citas a ciegas, le excitaba mucho más. Incluso más que tener encuentros con hombres atractivos y en forma. Y si además la pagaban por ello, estaba garantizada una serie de orgasmos intensos sin mayor esfuerzo, tanto era su excitación.

No podía, ni le interesaba mucho, controlar su deseo sexual.

Entonces, Sara decidió que al menos una vez por semana iría a un lugar designado para entregarse a todo aquel que entrara por su puerta, independientemente de su apariencia física. Y como una auténtica PGG en progreso, exprimiría a los hombres al máximo, tanto en términos de semen como de dinero en sus bolsillos.

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

💬 ¿Quieres decirle algo al autor? Envíale un mensaje y hazle saber qué te pareció su relato

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com