0%

Aventura en la montaña: se convirtió en realidad


Escuchar este audio relato erótico
3
(1)

Soy un lector de CuentoRelatos y les traigo una novedad, en mi primer relato les mencioné un sueño que tuve donde fantaseaba con Martina teniendo relaciones en la cordillera, y finalmente lo hicimos realidad.

Decidimos hacer un trekking en la cordillera y luego detenernos cerca de un río de camino a Santiago. Sin embargo, debido a las lluvias previas, las cosas no salieron como planeamos.

Regresamos de vuelta a Santiago y nos quedamos en el área del manzano, un destino turístico muy popular en la zona, frecuentado por los habitantes de Santiago.

Aprovechamos para tomar algunas fotografías; Martina lucía hermosa con un pantalón colorido que resaltaba sus curvas, una chaqueta fucsia que combinaba con su cabello rojizo, en el fondo la majestuosa cordillera.

Luchamos contra el viento fuerte para encontrar el lugar adecuado junto al río donde instalar la carpa y finalmente lo logramos tras varios intentos.

Nos divertimos en el río, capturamos momentos en fotos entre las rocas; el lugar era magnífico, rodeado de naturaleza, montañas y algunos visitantes cerca del río. También habíamos comprado cervezas.

Casi al atardecer, un poco mareados por el alcohol y con menos personas alrededor, Martina me propuso algo intrigante.

Entramos en la tienda, cerramos la entrada y, fuera de miradas ajenas, nos besamos apasionadamente; yo ansiaba sus labios, ella desabrochó mi pantalón y mi erección quedó expuesta.

Se abalanzó sobre mi miembro, observar cómo desaparecía en su boca era excitante, cada vez que lo engullía por completo. No escuchaba más allá de la tienda, solo sentía su boca en mi pene. Después de esa felación, contemplé sus senos y los saboreé, disfrutando de sus pezones oscuros entre mis labios, siempre me ha parecido erótico.

Ella se despojó de su traje de baño, se montó sobre mí y guió mi pene hacia su vagina, mi miembro abriéndose camino hasta penetrarla.

Su vagina era suave, agarraba sus glúteos mientras se movía sobre mi erección, mis manos acariciaban sus nalgas. Sentir cómo caían sobre mí en cada movimiento era delicioso y excitante.

Después cambiamos de posición, Martina se tumbó boca arriba, separó sus piernas y me preparé para seguir disfrutando juntos.

Con ansias, lamiendo y saboreando cada centímetro de su sexo; luego, ella tomó mi pene y lo guió hacia su entrada, empujándolo dentro de ella.

Observaba su rostro de placer mientras me movía en cada penetración, sintiendo sus labios envolviendo mi pene una y otra vez. Decidimos probar algo más y ella apuntó mi miembro hacia otro lugar.

- ¿Lo quieres de esta forma? – le susurré para mantener nuestra intimidad. -

Con más lubricación, empujé mi pene hacia su zona.

Al acercarme a la entrada de su ano, comienzo a introducirme lentamente. Una vez que la cabeza está adentro, en un movimiento rápido, la introduzco por completo.

Escucho un Gemido de mezcla entre dolor y placer al mismo tiempo. Le pregunto a Martina si siente un poco de dolor, pero no obtengo respuesta. Decido continuar con mis movimientos dentro de su trasero, apreciando lo apretado que se siente. Cada contracción de su ano alrededor de mi pene es un placer indescriptible.

Le pregunto si desea que llene su trasero de semen, sin detener mis penetraciones en su ajustado culo.

Ella responde afirmativamente, pidiéndome que lo haga. Aumento la velocidad de mis movimientos, penetrándola más rápido una y otra vez, con el deseo de conquistar su trasero en cada embestida. Finalmente, llega el clímax y no puedo contenerme más, dejando que mi esperma se derrame dentro de ella con cada eyaculación.

Permanecemos acostados un rato en la tienda, disfrutando de un merecido descanso después de esa intensa experiencia. Recogemos nuestras cosas y tomamos un autobús de regreso a Santiago, donde nos quedamos cerca de una estación de metro. Aunque ya era de noche, a las 9 en punto, la velada aún no había terminado.

Decidimos dirigirnos a un motel cercano para continuar lo que había comenzado en la cordillera. Una vez en la habitación, que aunque modesta era espaciosa y limpia, me doy una ducha para quitarme restos del sol y la arena de la montaña. Me recuesto en la cama mientras Martina hace lo mismo.

Al verla salir desnuda del baño, su silueta resaltando a contraluz, admirando la curva de sus senos y sus glúteos, luce simplemente hermosa. Se acuesta a mi lado en la cama, toma mi miembro en sus manos, para luego arrodillarse y llevarlo a su boca, recorriéndolo con su lengua desde la base hasta la punta, provocando que mi erección crezca aún más.

Siento su lengua acariciar mis testículos, lamiéndolos y chupándolos, jugando con ellos en su boca antes de volver a tomar mi pene y darle placer de manera deliciosa.

Llega mi turno, me bajo de la cama, agarro sus tobillos y la acerco hacia el borde. Por unos segundos la observo acostada, desnuda; ansío saborear cada parte de su vulva, disfrutando de sus húmedos labios.

Me deleito con el aroma y el sabor de su sexo, deslizo mi lengua por su clítoris, notando lo rosado que se encuentra. Martina se ha vuelto un afrodisíaco para mí con su exquisito olor; doy unos mordiscos suaves a sus labios vaginales, untando mi boca con sus jugos de placer.

Después de disfrutar de los sabores de su sexo, me pongo de pie, deslizo mi miembro sobre su sexo para untarlo con sus fluidos y luego la penetro suavemente, introduciendo toda mi longitud en ella. Comienzo con movimientos suaves que se vuelven más intensos, sintiendo el golpeteo de mis testículos en sus glúteos.

En ese momento, sus pies quedan cerca de mi rostro y siento un impulso inusual y placentero. Empiezo a besar y mordisquear sus pies, chupando sus dedos mientras continúo con la penetración. Lamía sus pies y jugueteaba con sus dedos en mi boca, sin detener el vaivén de mis caderas.

La pongo en cuatro, al borde de la cama, ofreciéndome esas increíbles nalgas. La vista de sus glúteos me hace agua la boca y no desperdicio la oportunidad de separarlos y explorar su delicioso aroma con mi lengua.

Recorro cada rincón de su trasero con mi lengua, saboreando esa estrecha zona entre sus nalgas con placer.

Después de disfrutar de su sabor y aroma, humedezco mi pene con saliva y lo deslizo entre sus labios vaginales hasta encontrar la entrada del placer, introduciéndomelo por completo. Con mis caderas, inicio movimientos más intensos, deleitándome con el sonido de su trasero chocando contra mí en cada embestida.

Continúo con nalgadas en cada envestida, mezclando el sonido de los golpes en sus glúteos con sus gemidos.

Las caricias de Martina eran música para mis sentidos, observaba cómo su intimidad envolvía mi miembro cada vez que lo introducía en ella. De esta forma, nos deleitamos un tiempo disfrutando de su espalda en posición de cuatro.

Me tendí en la cama y Martina me brindó otra felación deliciosa, pero esta vez mientras su dedo exploraba la entrada de mi ano, para luego adentrarse poco a poco en mi trasero, algo nuevo que ya habíamos experimentado. Al principio, sus movimientos dentro de mí fueron lentos, inicialmente un tanto incómodos, pero luego la sensación se tornó placentera.

Martina introdujo más su dedo, aumentando el ritmo y la profundidad, parecía disfrutarlo tanto como yo.

Después de disfrutar del juego con el dedo de Martina en mi trasero, se recostó a mi lado para masturbarme y hacer que eyaculara entre sus dedos. Luego nos quedamos un rato descansando y escuchando música.

Tras un encuentro placentero, la llevé a su casa -siempre es importante ser caballeroso- y luego regresé a la mía para descansar. Espero que les haya gustado este relato, de cómo un anhelo se convirtió en realidad. Hasta pronto.

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 3 / 5. Recuento de votos: 1

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com