Carla y Alberto, quienes llevan 15 años juntos, decidieron aventurarse en un intercambio de parejas para revivir la pasión en su relación.
A pesar de haber intentado contactar con varias parejas previamente, nunca lograban coincidir en gustos. Sin embargo, un día conocieron a Lucía y Alex, una pareja que les encantó a ambos por su apariencia y elegancia.
Después de una conversación profunda, Lucía reveló una condición inusual para el intercambio: para intimar con ella, el otro hombre debía complacer a Alex primero, y viceversa. Aunque Carla y Alberto no se identificaban como bisexuales, aceptaron considerar la propuesta.
Tras una larga discusión, decidieron embarcarse en esta experiencia sin precedentes. A pesar de las dudas iniciales de Alberto, accedió con la esperanza de satisfacer a Carla, quien estaba entusiasmada con la idea.
El día acordado, se reunieron para una velada que incluyó cena, teatro y una visita al lujoso piso de Lucía y Alex, equipado con jacuzzi.
Durante el encuentro, las parejas demostraron una progresiva complicidad, intercambiándose muestras de cariño inesperadas. Alberto observaba a Carla en brazos de Alex con una mezcla de sorpresa y excitación.
y provocativas. Alberto empieza a sentir que su órgano reproductor está reaccionando rápidamente al espectáculo que le están brindando. Él correspondía de la misma manera con Lucía, acariciando con entusiasmo sus orejas y su cuello, lo que hizo que Alex y Carla se sonrieran cómplicemente al observarlos. Luego Carla tomó de la mano a Lucía y juntas caminaron un buen trecho, intercambiándose besos apasionados de vez en cuando.
Tuvieron una cena maravillosa en el restaurante elegido por Lucía, mientras conversaban sobre temas de actualidad y compartían detalles sobre sus vidas y preferencias.
Una vez en sus asientos en el teatro, mientras disfrutaban de la obra, los cuatro se entregaron a caricias mutuas de forma atrevida. Alex, aprovechando el anonimato que proporcionaba la oscuridad, se atrevió a masajear el paquete de Alberto por encima del pantalón. Esta era la primera vez que un hombre le hacía ese tipo de caricias y al inicio se sintió algo incómodo, pero para su sorpresa, con el paso de los minutos la excitación fue en aumento y su miembro se endureció.
Continuaron acariciándose y besándose entre ellos, mezclándose aleatoriamente. En ciertos momentos, Carla besaba a Alex mientras acariciaba su entrepierna, y en otros hacía lo mismo con su mujer. Lucía también alternaba sus gestos de afecto y besos con Alberto y con Carla. Incluso en un momento de intensa excitación, Alberto se atrevió a darle un beso a Alex, seguido tímidamente de un roce de lenguas.
Salieron del teatro con una fuerte excitación.
Al llegar al apartamento de Lucía y Alex, prepararon unos gin tonics y se dirigieron directamente al jacuzzi. Se desnudaron rápidamente.
Carla y Alberto tenían cuerpos bien tonificados, pero Lucía y Alex parecían auténticas esculturas divinas, como si hubieran sido esculpidos por el mismísimo Miguel Ángel.
Entraron al jacuzzi y la pasión estaba en su punto máximo. Se entregaron a besos apasionados y caricias por todas partes, utilizando un lenguaje subido de tono que los excitaba aún más.
Hasta que finalmente, Lucía sugirió a Alberto que se recostara sobre una plataforma. Ella se sentó sobre él, se acomodó con su juguete y comenzó a moverse arriba y abajo. Alex, por su parte, se acercó por detrás y se unió a su mujer por detrás.
¡Y ahí se formó el trío!
Carla consideró cómo podría unirse a la acción y empezó a acariciar la espalda de Alex y Lucía de forma alternada.
Fue entonces cuando Lucía dij
–Carla, en ese armario hay varios consoladores con correas. Elige el que prefieras y, aprovechando que mi marido está listo, úsalo con él.
Carla no lo dudó y seleccionó el más grande y largo. Lo colocó y se dirigió hacia su objetivo.
Se acercó por detrás a Alex (quien estaba ocupado con su esposa mientras Alberto también participaba), y poco a poco lo introdujo en el trasero tonificado de su amante.
¡Y entonces se formó el doble trío!
Permanecieron en esta posición un buen rato, hasta que Lucía estalló en un intenso orgasmo con fuertes espasmos.
Decidieron cambiar de posición, con Alberto sentado en un cómodo sofá. Alex se sentó sobre él de espaldas, mientras que Carla se colocó en la misma posición sobre Alex, pero esta vez se entregó a la pasión con su amante.
¡Y así se formó un trío completo!
En ese momento, Lucía se acercó y comenzó a...
Desempeñando el rol de complaciente, deleitando a sus dos amantes mientras entran y salen de sus respectivas cavidades. Y al salir alguna, ella gentilmente la reubica en el camino. Pero deseosa de satisfacer a Carla, decide apartar a su esposo del área íntima de esta mujer y llevarlo al trasero. Así, el área íntima quedaría libre para saborearla plenamente.
Con la carga de responsabilidades, Alberto apenas se movía. Carla, extasiada, disfrutaba de uno de los mejores cunnilingus de su vida. Entonces, era el momento de actuar para Alex. Al empujar hacia arriba, penetraba el trasero de Carla con intensidad y al retroceder, curiosamente se introducía completamente en las profundidades de su amante macho.
Al notar que Carla estaba a punto de llegar al clímax, Lucía separó a su esposo de la intimidad de esta mujer y lo reintrodujo en la vagina, para que la penetrara fuertemente y Carla experimentara un orgasmo intenso. Y así sucedió. En pocos minutos, Carla soltó un grito que se escuchó en todo el edificio, por lo intenso y alto que fue.
Se separaron todos. Entonces, Alberto se acostó de nuevo en el suelo. Lucía se recostó sobre él para disfrutar de un 69. A los costados de Alberto se ubicaron Carla y Alex, acercando sus caras a la de Lucía para observar de cerca la felación que le realizaba a su amante. Lucía sujetaba con firmeza el miembro viril y de repente lo saca de su boca y lo dirige hacia su marido. Alex lo engulle de una vez intentando introducir todo en su garganta, pero no lo logra. Entonces, Lucía le indica:
–No te apresures, cariño. Comienza despacio y aumenta el ritmo gradualmente. Verás cómo entra adecuadamente. Tendrás tiempo para disfrutar del miembro de mi amante hasta que se vacíe por completo en ti, hasta la última gota.
Lucía era quien dirigía la situación, y pasaba alternativamente el miembro de Alberto por la boca de Carla, de Alex y por la suya.
Cada vez que Lucía sacaba el pene de su boca, se escuchaba el característico sonido que provocaba risas entre los presentes.
Alex lo intentó, pero no tuvo tanto éxito. Lucía era experta en manejar penes y disfrutar de la intimidad.
Tras la eyaculación de Alberto, los tres presentes buscaron aprovechar al máximo el semen para sus bocas, al estilo del juego conocido como "tragabolas".
Luego, jugaron al "swapping", pasándose el semen entre las bocas de Carla, Lucía y Alex. Repitieron varias rondas hasta que finalmente, Alex decidió poner fin al juego y tragarse todo el semen.
Ahora le tocaba a Alex. Se recostó en el suelo y Carla y Lucía comenzaron a complacerlo de forma consecutiva. Alberto se sentó en un sofá cercano para disfrutar del espectáculo y observar cómo su esposa disfrutaba intensamente.
Lucía le mostró a Alex la técnica para generar el sonido característico al retirar el miembro de la boca. ¡Splok!
Lo acariciaron y succionaron en la punta. Hasta que, finalmente, Alex gritó que no podía más y comenzó a eyacular sobre el rostro de las dos mujeres. Ellas volvieron a jugar al "tragabolas" y al "swapping", siendo esta vez Carla la que decidió consumir toda la eyaculación de su amante ocasional.
Aprovecharon el resto de la noche para compartir experiencias mientras tomaban algunas copas. Los cuatro estaban tan contentos que se convirtieron en una relación más estable y duradera.
Finalmente, Carla y Alberto encontraron la pareja ideal y dejaron atrás una vida monótona y aburrida.
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