Estamos ambos sentados en el suelo, jadeando y sudorosos, escuchamos un golpe en el comedor y nos ponemos de pie rápidamente, nos vestimos y salimos disimuladamente.
Al salir al comedor, divisamos a Carlota, quien se había quedado dormida en el sofá y ahora está en el suelo, nos miramos y nos echamos a reír, Nico rodea mi cintura con sus brazos y me guía hacia su habitación.
Me besa de nuevo, pero esta vez decido detenerlo.
- No estoy segura de estar actuando correctamente, Nico - las lágrimas vuelven a llenar mis ojos - lo sucedido con Roel todavía está muy fresco y tal vez sería conveniente ir más despacio.
- Pero Lexa, solo fue sexo, no te estoy proponiendo ser pareja.
- Lo entiendo, pero mi mente no está ni con Roel ni contigo, está en otro lugar, Nico. Lastimé mucho a Roel y no deseo que eso se repita, me siento mal cada vez que recuerdo esas relaciones sexuales que debieron ser íntimas y compartidas entre nosotros, pero mi mente estaba en otro lugar. No sé si me explico bien, pero no quiero repetir esa situación y deseo ser sincera. - Nico me abraza mientras comienzo a llorar junto a su pecho.
- Te has expresado claramente, Lexa. Mira, no puedo cambiar que tu mente esté en otro lado, pero puedo asegurarte que a mí no me importa. Si no deseas continuar con esta relación física, no habrá problema, todo quedará en una anécdota. Sin embargo, debo decirte que el encuentro íntimo que compartimos ha sido uno de los mejores, si no el mejor, que he tenido. Te aprecio como amiga, pero tampoco estoy buscando una relación sentimental en este momento. Y, si te reconforta, yo también pienso en Anna Kendrick cuando lo hago, me excita muchísimo. - Sonrío, logra sacarme de la espiral de culpabilidad en la que me encontraba.
- Gracias, Nico, me reconforta mucho. Espero que algún día logres cumplir tu fantasía con Anna Kendrick, pero sé que no será como lo que pasó entre nosotros. - Ambos estallamos en risas.
Después de reírnos, tomo su rostro entre mis manos, lo beso con ternura y agradecimiento por su comprensión, él responde de la misma manera. Volvemos a desvestirnos, lo empujo suavemente hacia la cama y vuelvo a disfrutar de esa hermosa erección, pero en ese momento, Nico se sienta y me toma la mano, cerrándola con el dedo índice levantado, susurrándome al oído:
- Quiero que hagas esto mientras te lo hago.
- Nunca he hecho eso...
- No te preocupes, lo harás bien. - Me dirige una sonrisa traviesa que me resulta sumamente excitante, así que me dispongo a hacerlo.
Mientras acaricio su miembro con una mano, chupo mi dedo índice de la otra y lo lubrifico adecuadamente, comienzo a masajear la entrada de su recto y poco a poco introduzco el dedo. Nico se tenso y se incorpora para observarme, nuestras miradas se encuentran, asiente con aprobación y continúo con el movimiento, introduzco y saco el dedo con suavidad. Cuando el movimiento se vuelve más fluido, introduzco su pene en mi boca y comienzo a moverme, mientras mi dedo sigue su ritmo en su interior, percibo un pequeño bulto dentro y me concentro en ese punto, siento a Nico alterado, pero no pide que me detenga, por lo tanto prosigo. Sin más preámbulos, termina dentro de mi boca, eyaculando una cantidad notable de semen que me cuesta tragar, pero lo consigo.
Al retirar su pene de mi boca, me doy cuenta de que Nico está acostado jadeante, me acuesto sobre él, le doy un beso y le pregunto si está bien.
- Ha sido increíble, Lexa, es la primera vez que experimento un masaje prostático y ha sido asombroso. Anteriormente había sido estimulado con el dedo, pero nunca habían encontrado ese punto. - Lo miro con orgullo, en mi primera vez logré que alcanzara el clímax solo con el masaje prostático, estoy encantada. - Permíteme corresponder.
Con delicadeza, me aparta, se levanta y saca algo parecido a un micrófono de un cajón,..
Ejecuta un interruptor y escucha un suave zumbido. Nico me besa y se coloca entre mis piernas, dirigiendo ese tipo de dispositivo hacia mis pezones. ¡Uf! Se trata de un vibrador y el simple contacto con mis pezones provoca que me humedezca; da pequeños toquecitos en mis pezones, y cada uno de ellos provoca que mi cuerpo se tense.
- ¿Te encuentras bien? - Asiento con la cabeza. - Esto va a ser muy intenso, creo que te va a gustar, pero si quieres que pare, solo tienes que decírmelo. - Vuelvo a asentir, sin fuerzas para hablar.
Nico continúa con la misma acción, pero esta vez viaja por mi vientre hasta llegar a mi clítoris. Mi cuerpo pierde el control y Nico cambia de posición, me hace incorporar y sentarme al borde de la cama. Él se sienta detrás de mí, me abraza con su cuerpo, coloca mis piernas sobre las suyas, quedo totalmente expuesta y vulnerable. Con un brazo me sujeta por la cintura y con la otra mano vuelve a tomar el vibrador para seguir torturándome.
Al intentar cerrar las piernas, él las levanta y me sujeta con más fuerza. Mi cuerpo convulsiona, no tengo la fuerza ni siquiera para gemir; experimento orgasmo tras orgasmo, mi sexo no para de mojarse, y siento cómo la erección de Nico se hace más intensa y presiona en mi espalda. Finalmente, Nico se apiada de mí y detiene la tortura de los orgasmos. Me recuesta en la cama, se coloca sobre mí, y es entonces cuando entiendo que quiere tomar la postura del misionero. Lo detengo poniéndole la mano en el pecho y le digo:
- Yo nunca adopto esta postura; considero que debe hacerse con alguien a quien realmente ames, ya que es una posición muy íntima.
- Cierra los ojos e imagina que soy el hombre de tus deseos. Te aseguro que lo disfrutarás igualmente, como si fuera él quien lo hiciera. Pero no te forzaré a nada… - Asiento con la cabeza, notando un nudo en la garganta.
Nico me besa, cierro los ojos y me vienen a la mente imágenes del sueño que tuve con Jorge, mi imaginación vuela.
Sus grandes manos recorren mi cuerpo, deteniéndose en mis pechos, continuando su trayecto hasta mi sexo. Jorge me mira a los ojos y hace un gesto pidiendo permiso; asiento y comienzo a sentir su miembro dentro de mí. Cuando entra por completo, se recuesta sobre mí y me besa. Enredo mis dedos en su cabello mientras lleva un ritmo perfecto de entradas y salidas, realizando un movimiento circular. Acelera el ritmo, inclina su cabeza sobre mi hombro, muerde mi oreja; yo paso mis manos por debajo de sus brazos y las envuelvo alrededor de sus hombros. Envuelvo su cuerpo con mis piernas y, al cesar de morder mi oreja, me mira fijamente a los ojos; es nuestro perdición, caemos en un orgasmo simultáneo. Estoy a punto de gemir, pero él lo calla introduciendo su lengua en mi boca. Ambos caemos exhaustos y el sueño nos envuelve.
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