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Descubriendo a manejar


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Hola a todos. Soy transexual de armario, prefiero ser conocida como Michell, tengo una estatura baja de 1.60 y una complexión medio fuerte, lo que me regala piernas gorditas y redondeadas, además de un poco más de trasero que la mayoría, mi rostro es redondo y me caracterizo por ser alegre y bromista, mi voz es ronca y no tan masculina. Siempre he sido muy discreta con mis parejas.

En la actualidad tengo 28 años y quiero compartir una experiencia que viví hace 5 años con un hombre mayor.

Fue un momento inolvidable y algo fortuito. Todo comenzó cuando perdí mi trabajo y comencé a buscar empleo, encontrando principalmente ofertas de trabajo como conductor, así que consideré que sería buena idea aprender a conducir. Así que decidí buscar una autoescuela; visité varias y algunas eran costosas, otras tenían horarios inconvenientes o poca disponibilidad de instructores.

Con tiempo libre, decidí explorar algunas zonas más lejanas a mi hogar y encontré una autoescuela que me convenció, además, ofrecían ayuda para tramitar mi licencia al finalizar el curso, lo cual me entusiasmó aún más.

Me inscribí, realicé el pago correspondiente y me asignaron a una instructora con fecha y hora de inicio. Llegado el día, llena de emoción me dirigí al lugar de la autoescuela, pero... Mi instructora no llegó a la hora acordada, la encargada informó que tuvo un imprevisto y me aseguró que recuperaría la clase ese mismo día con otro instructor, el cual vendría a mi casa para evitar que me desplazara nuevamente.

Al regresar a casa, me sentí triste y frustrada al ver que la emoción inicial se convirtió en decepción. Cambié de ropa y me puse a hacer otras tareas para distraerme. Por la tarde, alrededor de las 4 de la tarde, tocaron a mi puerta; era un hombre amable, de contextura fuerte y semblante serio, enviado por la autoescuela para dar inicio al curso. Dejé todo lo que estaba haciendo y emocionada me uní al instructor.

Una vez dentro del coche, se presentó como Ángel, disculpándose por la tardanza debido a su único horario disponible. Tras darme algunas indicaciones básicas para comenzar, continuamos en silencio durante gran parte de la clase; al final, justo antes de terminar, me propuso continuar con él como mi instructor. Él tenía disponibilidad en el horario de las 7 am o 6 pm, el cual yo había escogido. Aunque en ese momento ese horario estaba ocupado, se ofreció a solicitar un cambio para ajustarse a mi agenda.

Acepté encantada y, para confirmar nuestro acuerdo, al día siguiente fui a solicitar el cambio al turno vespertino, donde me informaron que el instructor ya lo había solicitado. Esto me brindó seguridad, así que aproveché el día para hacer algunas tareas y lavar la ropa; aunque terminé exhausta, logré bañarme antes de la clase. Sin embargo, al recostarme un momento para descansar, me quedé dormida. Fui despertada bruscamente por un fuerte golpeteo en la puerta; asustada, pensé que había perdido la clase. Rápidamente me asomé por la ventana, vi a Ángel, el instructor de la autoescuela, lo más rápido que pude me vestí con una camiseta blanca, pantalones de mezclilla ajustados, zapatillas y salí apurada.

Una vez en su vehículo, Ángel me pidió que me relajara, puso música a un volumen bajo y comenzamos a conversar para que perdiera el miedo y me adaptara. Observé en varias ocasiones que miraba mis piernas, me gustó la atención, aunque me pregunté qué estaría pensando...

de mis acciones para corregirme. En medio de la conversación, me preguntó;

- ¿Oye, ¿tienes pareja?

- Contesté rápidamente, sí, aunque casi no nos vemos.

¿Qué sueles hacer durante las tardes entre semana?

-respondí que solo asistía al curso.

La persona me dijo:

Te propongo que aproveches una clase gratuita por cortesía de la escuela. Podrías tomar esa clase gratuita y la clase normal juntas mañana por la tarde (viernes) para evitar el tráfico adicional y así ir superando cualquier temor, ¿a menos que tengas algún compromiso con tu pareja?

Le respondí lentamente tratando de no equivocarme, ya que le había mencionado que sí tenía pareja, sin embargo... él viene poco debido a su trabajo.

Él simplemente dijo... ¡entendido!

Un poco nervioso, continuó comentando que de esta manera no interrumpiría algo importante y sería beneficioso para mi aprendizaje. Seguimos conversando para hacer más amena la clase, al finalizar me acompañó a casa y me comentó que la charla había sido agradable y que iba por buen camino, ¡nos vemos mañana!

Me sorprendió mucho su comentario sobre lo agradable de la charla y me quedé preguntándome por qué resultó así. Aunque, por otra parte, me agradó que estuviera observando mis piernas, pero evité formar ideas precipitadas.

Al día siguiente, decidí dar un pequeño paso adelante, principalmente para evitar malentendidos y no crear expectativas equivocadas. Me vestí un poco más femenina: pantalón blanco, una blusa rosa delicada, un saco café un poco largo, zapatos de mocasines y debajo solo una tanga de encaje. Estaba muy nerviosa y cuando llegó el momento en que vendría por mí, salí emocionada para que me viera. Subí rápidamente a su coche, nerviosa.

Una vez dentro, me quité el saco y le pedí si podía ponerlo en el asiento trasero, él lo tomó y lo colocó mientras decía...

¡Vaya, qué elegante estás!

Me preguntó... ¿Vas a salir de fiesta?

Emocionada y para sondear un poco el terreno, le respondí... No.

Posiblemente salga con mi novio, pero... no es seguro y aún estamos por confirmar, aunque por si acaso ya me había arreglado. Seguimos la clase en silencio por un rato y finalmente le pregunté si tenía pareja. Empezamos a tener más confianza y me contó que era viudo, así que continuamos conversando sobre diversos temas. Me preguntó cuántas relaciones había tenido. Le dije que dos, y más relajados comenzamos a bromear. De repente, antes de terminar, me preguntó... ¿Te importaría si te invito a salir? No quiero afectar nuestra relación en la escuela de manejo, pero hace tiempo que no tengo pareja y me caíste muy bien,

Te ves realmente bien, muy coqueta así vestida!

Me emocionó mucho su propuesta y mi corazón empezó a latir fuerte, pues no me lo esperaba aunque sí lo deseaba.

Le respondí... Que no había problema y que me parecía bien, podríamos ir a donde él quisiera, aprovechando que estaba un poco arreglada.

Hubo un momento de silencio, ya que ninguno esperaba que las cosas se dieran tan rápido.

Él preguntó... ¿Podríamos ir a un bar?

Respondí... ¡donde prefieras está bien!

Cambiamos de lugar, él tomó el control del auto y en el camino seguimos conversando. Me dijo que le gustaba la idea de que fuéramos pareja, que me veía muy bien y que notaba que tenía un cuerpo mejor que el de su difunta esposa.

Llegamos a un bar en la zona rosa, pedimos algo de beber y bailamos. Más tarde comenzó un show con strippers y uno de ellos se acercó a nuestra mesa y nos bailó. En un momento, puso su miembro en mi hombro y, emocionada, terminé realizándole sexo oral. Esto lo excitó aún más, por lo que al irse, comenzamos a besarnos. Continuamos un rato hasta estar muy excitados, entonces él sugirió que fuéramos a un lugar más tranquilo para estar mejor y partimos.

Comencé oralmente por momentos, fuimos a su casa, subimos a su cama y me quité el pantalón, ella me vio en tanga y exclamó... ¡Estás muy atractiva! Tus glúteos son hermosos y sabes moverlos, desde que nos encontramos por segunda vez se notaba tu interés. Tenías los pezones altos y el pantalón ceñido, se percibía tu excitación, al sentarte se marcaba muy bien tu entrepierna, algo inusual y esa noche parecía que no llevabas nada debajo, al sentarte se traslucía el encaje de tu tanga, lo que me hizo pensar si deseabas intimar, me colocó al borde de la cama y me ofreció algo para morder, luego me lamió el ano con saliva y me preguntó cuánto tiempo llevaba sin tener relaciones.

Respondí: 6 años...

Entonces me pidió que empujara un poco y sentí dolor al penetrarme de golpe, diciéndome que ya lo había logrado, me pidió que me quedara quieta y prometió que pronto sentiría placer. Pasamos un rato así, luego levantó mis piernas y apartó mi tanga, después nos acostamos y me propuso hacer el 69, ella abajo recibiendo sexo oral mientras yo la estimulaba con mi boca hasta que alcanzó el clímax rápidamente. Al terminar, eran las 5 am, nos bañamos y a las 7 me acompañó a casa.

Salí de mi casa como su alumna y regresé como su pareja.

En adelante, a veces nuestras clases terminaban en su casa y otras veces solo me complacía en algún lugar más discreto.

Vale la pena mencionar que ¡aprendí a conducir!

Espero no haberles aburrido con mi relato y pido disculpas por las faltas de ortografía. Quise brindarles todos los detalles posibles para que comprendieran mi experiencia.

Gracias y espero poder compartirles más adelante otra de mis vivencias.

Saludos.

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