0%

Caricias maternales


Escuchar este audio relato er贸tico
4.7
(17)

1.

Manuel abri贸 la puerta con suavidad intentando no hacer ruido. Eran cerca de las 2 de la madrugada y la vivienda estaba sumida en la oscuridad. Afortunadamente, su habitaci贸n ahora se ubicaba en la planta baja, lo que le permit铆a moverse sin ser detectado cuando era necesario. Supuso que sus progenitores ya se encontraban dormidos, por lo que, como era costumbre, se dirigi贸 a la cocina en busca de un refrigerio. Sin embargo, qued贸 sorprendido al encontrar a Graciela, su madre, recostada nuevamente en el sof谩 de la sala. Esta era la cuarta o quinta vez en el mes que hac铆a eso, y la situaci贸n comenzaba a resultar preocupante, ya que nunca los hab铆a visto discutir de esa manera.

La fina manta se hab铆a deslizado al suelo y ella temblaba ligeramente. Inmediatamente la cubri贸 y fue por otra manta, pero al verla detenidamente detuvo sus pasos. Por lo general, sol铆a llevar un pijama de una tela similar a la seda, pero en esta ocasi贸n solo ten铆a puesta una camiseta. Sin sujetador, y al ser una prenda muy antigua, el cuello estaba tan estirado que dejaba al descubierto sus senos desnudos a punto de escapar de la prenda.

Su tez era muy p谩lida, por lo que la areola, de un tono caf茅 claro, apenas se distingu铆a en la piel; sus pezones estaban erectos y redondeados, del tama帽o de un garbanzo. Manuel disfrut贸 de aquella imagen sugestiva por un momento, pero al verla moverse, corri贸 a su habitaci贸n en busca de las mantas. Aunque le atra铆an los senos grandes, hac铆a lo posible por ignorar los de su madre, ya que le resultaba inc贸modo contemplarlos. En ocasiones los ve铆a de reojo o echaba un r谩pido vistazo al escote de su bata m茅dica, siempre sinti茅ndose fuera de lugar porque era su madre. Al regresar con las mantas, ella estaba volteada hacia el respaldo del sof谩, cubierta hasta la cabeza con la manta. Le acomod贸 la manta y se retir贸 a su cuarto. Aquella imagen quedar铆a grabada en su memoria para siempre.

Las discusiones entre sus padres se volv铆an m谩s frecuentes y, a veces, pasaban d铆as sin hablarse, y cuando lo hac铆an, no hab铆a mucha diferencia. Para Manuel, el problema era evidente: su padre era demasiado autoritario y sol铆a menospreciar a su madre de diversas formas. Nunca hab铆a tenido una buena relaci贸n con 茅l, pero lo respetaba, despu茅s de todo, era su padre.

Sab铆a que su madre sufr铆a en ese matrimonio y su desesperaci贸n y aflicci贸n eran cada vez m谩s evidentes; a pesar de ser una mujer atractiva en sus cuarenta y pico, su autoestima estaba por los suelos. De estatura media, piel clara y cabello rojizo, sus mayores encantos resid铆an en sus senos, los cuales conservaba en magn铆fico estado, de una generosa talla DD que realzaba sus caderas. Aunque sus gl煤teos eran algo peque帽os, no pasaban desapercibidos, especialmente cuando vest铆a su ajustado uniforme de dentista, que a menudo dejaba entrever la cintura de sus bragas.

Los constantes conflictos hicieron que Manuel estrechara lazos con su madre, volviendo su relaci贸n m谩s afectuosa y f铆sica. Realizaban actividades juntos y 茅l la acompa帽aba en sus quehaceres tanto laborales como dom茅sticos. Incluso despu茅s de una discusi贸n, Manuel acud铆a para intentar animarla o simplemente consolarla, aunque a veces se sent铆a impotente para mejorar su estado de 谩nimo. Aquel abrazo inocente de empat铆a la reconfortaba, pero tambi茅n le generaba una extra帽a y placentera sensaci贸n que prefer铆a no analizar: Manuel era todo un hombre, y ella lo consideraba muy atractivo. Nunca lo hab铆a mirado con lujuria, pero era consciente de su f铆sico: m谩s alto que su padre y con una complexi贸n algo robusta en comparaci贸n con 茅l. Hab铆a ingresado al equipo de f煤tbol americano de la universidad y ella asist铆a orgullosa a sus partidos cuando sal铆a de la consulta. Se sent铆a orgullosa como madre.

No tard贸 en percatarse de las miradas de sus amigas y poco a

Poco a poco comenz贸 a sentir celos. No le agradaba verlo con otras chicas de su misma edad y no aceptaba la idea de que en alg煤n momento pudiera tener pareja, por lo que evitaba hablar del tema cada vez que su hijo insinuaba algo al respecto.

Una noche, Manuel lleg贸 tarde del entrenamiento y al encontrar la casa en silencio, se sinti贸 sospechoso y fue directamente a buscar a su madre. Graciela estaba sentada en la cama llorando, con las manos en el rostro. Al ver entrar a su hijo, lo abraz贸 con fuerza y se quedaron as铆 un tiempo. Pronto dej贸 de llorar, pero a煤n pod铆a sentir su respiraci贸n agitada sobre su pecho. Al reaccionar, se dio cuenta de que su madre llevaba solo un top de ejercicio, lo que hac铆a resaltar sus pechos. Esto tom贸 por sorpresa a Manuel, quien no pudo evitar excitarse al sentir su cercan铆a.

Al cabo de un momento, ella lo solt贸, pero mantuvo su frente cerca de la de su hijo, explic谩ndole la causa de la pelea; se sent铆a emocionalmente exhausta y solo quer铆a salir de esa habitaci贸n, pero no pod铆a. Manuel tom贸 el rostro de su madre con ambas manos y trat贸 de tranquilizarla, asegur谩ndole que 茅l estar铆a all铆 para ella siempre. La intimidad f铆sica junto con la vestimenta de Graciela gener贸 un ambiente casi id铆lico en ese momento madre-hijo. Ambos lo percibieron y 茅l no pod铆a apartar de su mente la imagen de los pechos de su madre y la blancura de su piel. La mente de Graciela divagaba y se sent铆a sin fuerzas para moverse o reaccionar ante la evidente erecci贸n de su hijo entre sus piernas, la cual, lejos de incomodarla o sorprenderla, le produjo cierto halago.

Despu茅s de un largo silencio, Manuel acerc贸 su rostro al de ella y, sin comprender del todo por qu茅, la bes贸. En lo m谩s 铆ntimo, ella tambi茅n ansiaba ese momento, m谩s por curiosidad que por morbo, recordando los gestos cari帽osos de cuando era peque帽o. Los corazones de ambos lat铆an con fuerza y, a pesar de que su madre permanec铆a imperturbable, sus labios no se resistieron; temblorosa, sin embargo, mantuvo la serenidad.

Graciela cerr贸 los ojos entreg谩ndose al beso, y poco a poco sus labios empezaron a moverse lentamente. Aquello ya no era un beso forzado, sino uno cargado de calidez y pasi贸n. Abraz贸 a su hijo disfrutando de ese gesto prohibido, que despert贸 en ella una sensaci贸n c谩lida en la entrepierna que ten铆a casi olvidada. Manuel se sinti贸 extasiado con los labios de su madre, sintiendo que su excitaci贸n estaba a punto de desbordarse en sus pantalones. Luego, ella se detuvo y volvi贸 a juntar su frente con la de 茅l. As铆 estuvieron un rato, recuperando la compostura, y tras darle unas palmaditas en la mejilla, ella se march贸 sin decir una palabra.

Estaba profundamente desconcertado: 驴Le habr铆a agradado el beso? 驴Estaba molesta? Escuch贸 a su madre entrar en su habitaci贸n y cerrar la puerta, sin emitir sonido alguno. No sab铆a si seguirla o esperar a que regresara para hablar; el roce de sus labios persist铆a y no pod铆a dejar de pensar en ella.

2.

A la ma帽ana siguiente, su padre hab铆a salido temprano, por lo que Manuel no se levant贸 con prisa. Al bajar a desayunar, not贸 de inmediato el cambio de actitud de su madre, quien luc铆a m谩s relajada. Estaba m谩s activa y con m谩s energ铆a que en d铆as anteriores, lo que lo hizo sentir feliz y aliviado al mismo tiempo. Por la noche, ella quer铆a preparar un postre, as铆 que le pidi贸 a Manuel que regresara temprano de su entrenamiento. 脡l simplemente asinti贸, sin lograr articular palabra alguna, y justo cuando se dispon铆a a despedirse, su madre le dio un beso en los labios, breve pero tan h煤medo que lo dej贸 sin aliento. No supo c贸mo reaccionar y solo le dedic贸 una nerviosa sonrisa, tropezando con la puerta al salir.

En todo el trayecto hacia la escuela, solo pod铆a pensar en aquel beso y se preguntaba si su madre tambi茅n estar铆a tan inquieta durante el d铆a. Jam谩s habr铆a imaginado que ella se atrever铆a a dar ese paso y, sobre todo, que lo recibir铆a de esa manera tan natural. Una vez m谩s, se vio embelesado con esos recuerdos.

Rememor贸 los senos de su madre esa noche imaginando m煤ltiples situaciones posibles.

Tras un d铆a que pareci贸 transcurrir de forma pausada y una agotadora sesi贸n de entrenamiento, retorn贸 a su hogar. Su padre se encontraba viendo la televisi贸n en la sala y su madre lo llam贸 a la cocina; tal como esperaba, fue recibido nuevamente con un beso, pero esta vez, de manera m谩s natural.

Esta costumbre se estableci贸 entre ellos, siempre y cuando estuvieran solos. Durante su ida y venida de la escuela, su madre lo besaba con ternura y con el paso del tiempo, los besos se volvieron m谩s prolongados hasta llegar al punto en el que uno de los dos deb铆a ponerle fin al contacto. En ocasiones, cuando hab铆a testigos, era un simple "pico" en la mejilla o cerca de los labios, y m谩s tarde y en privado, se daban uno m谩s profundo. Ambos eran conscientes de que no era una conducta t铆pica entre madre e hijo, y aunque el gesto pod铆a parecer inocente, estaba impregnado de deseo por ambas partes: ambos deseaban explorar m谩s all谩, pero ninguno se atrev铆a a dar el paso.

En cierta ocasi贸n, al no hallarse su padre en casa, decidieron ver una pel铆cula. Manuel estaba exhausto por la rutina matutina de entrenamiento, pero opt贸 por complacer a su madre, quien hab铆a aprovechado la soledad del hogar para limpiar y ordenar. Apenas empez贸 la pel铆cula, ambos se durmieron. Graciela despert贸 con estruendo por una explosi贸n en la pantalla y observ贸 a su hijo dormido recostado a su lado. Sus ojos viajaron de sus labios hacia su cintura, deteni茅ndose en el bulto entre sus piernas. Lo mir贸 avergonzada y se imagin贸 su tama帽o y forma, aun estando segura de que era mayor que el de su esposo.

Verlo all铆 le hizo evocar el momento en el que 茅l se dorm铆a mientras le daba el pecho y c贸mo ten铆a que mecerlo para que no despertara; ese pensamiento la conmovi贸 y le otorg贸 un delicado beso en la mejilla. Manuel despert贸 de inmediato y gir贸 su rostro hacia su madre, que lo miraba con serenidad a escasos cent铆metros de distancia, entonces se besaron. Graciela lo abraz贸 y su hijo la atrajo hacia 茅l sin separar sus labios de los de ella, y al rozar levemente la punta de sus lenguas, su madre humedeci贸 su ropa interior.

Aquello dej贸 de ser un beso inocente para convertirse en un acto m谩s pasional, jugueteando h谩bilmente con sus bocas; su respiraci贸n agitada delataba su deseo. Graciela se recost贸 sobre el sof谩 con su hijo encima, tom谩ndola con firmeza por la cintura. Sin separar sus labios en ning煤n momento, justo cuando Manuel intent贸 desabrochar la blusa de su madre, la voz de su padre reson贸 desde el pasillo de la entrada. Graciela lo apart贸 de inmediato casi bruscamente y se cubri贸 con la manta. Manuel apenas alcanz贸 a ocultar su erecci贸n con uno de los cojines al entrar su padre en la sala. Les solicit贸 ayuda para bajar las compras de la semana de manera apresurada y se retir贸 hacia la cocina; su madre, sonrojada, lo mir贸 tap谩ndose la boca, con un gesto de p谩nico en el rostro. Manuel solo solt贸 una risilla y sali贸 al garaje por las bolsas.

Por la noche, Graciela los dej贸 en la sala y se encerr贸 en su habitaci贸n aduciendo tener dolor de cabeza. Acarici贸 sus labios con suavidad y cerr贸 los ojos; le agrad贸 lo que estaba experimentando y se sinti贸 culpable por ello. Hab铆a besado a su hijo como si fuera su esposo y ahora aquel recuerdo le hab铆a producido una extra帽a y nueva sensaci贸n en todo su cuerpo. Corri贸 la cortina y se sent贸 en la cama. La suavidad de las s谩banas bajo sus manos la excit贸 y nuevamente su ropa interior se humedeci贸. Ansiaba tocarse, aunque le resultaba dif铆cil hacerlo; estaba ardiente y todo gracias a su hijo.

3.

Transcurrieron varios d铆as desde aquel fugaz encuentro y ninguno pod铆a apartar ese momento de sus pensamientos. La tensi贸n sexual entre ellos era casi palpable y, aunque no abordaban lo sucedido, ambos esperaban con anhelo el pr贸ximo encuentro. No tomaban medidas para propiciarlo, pero tampoco lo evitar铆an si llegaba.

Estaba a punto de suceder. La din谩mica entre madre e hijo hab铆a cambiado por completo desde el primer beso y ahora parec铆a casi una confesi贸n: experimentaban atracci贸n mutua.

Cerca de las 3 de la madrugada, ambos escucharon el portazo en la entrada. Mario hab铆a regresado completamente ebrio, tanto que al entrar en casa se desplom贸 en el suelo.

Manuel, levantando a Mario por las axilas, le dijo a su madre: "Deber铆amos ponerlo en el sof谩". Graciela dud贸 un instante, luego opt贸 por tomarlo por los pies.

"No. Ser铆a mejor que durmiera en tu habitaci贸n. Si se acuesta en el sof谩, lo manchar谩 y la sala es nueva. Dej茅moslo en tu cama y t煤 dormir谩s conmigo", indic贸 Graciela de forma determinante. Manuel se sorprendi贸 por aquella proposici贸n y, sin decir palabra, llevaron a Mario a su dormitorio.

Lo ubicaron en la cama, asegur谩ndose de que su cabeza estuviera hacia el suelo por si acaso, y su madre lo cubri贸 con una s谩bana. "Esto deber铆a ser suficiente", le asegur贸 al salir de la habitaci贸n. Manuel segu铆a sorprendido y emocionado por la perspectiva de pasar la noche con su madre. Estaba convencido de que algo iba a ocurrir. Se cepill贸 los dientes y tom贸 un par de almohadas antes de dirigirse a su cuarto.

Entr贸 t铆midamente en la habitaci贸n de su madre, quien, de espaldas, recog铆a su cabello junto a la cama. De inmediato not贸 que ya no llevaba los pantalones del pijama, solo la bata de color guinda que sol铆a usar por las noches. Sus piernas parec铆an m谩s largas de lo que 茅l recordaba, y por primera vez pudo verlas m谩s all谩 de los muslos. Se aproxim贸 a ella, sin embargo, no se atrevi贸 a tocarla ni a decir una palabra. La habitaci贸n a煤n conservaba el aroma de champ煤 y cremas corporales variadas que ella utilizaba.

Graciela apag贸 la luz, sumiendo la habitaci贸n en penumbras. Solo la luz que se filtraba por la cortina permit铆a entrever su silueta. Su madre pos贸 ambas manos en su pecho y lo bes贸 con ternura, esta vez, sin apuros ni remordimientos. Ambos hab铆an ansiado ese beso, sabiendo que llegar铆a en esas circunstancias. Con valent铆a, aprovechando la oscuridad, Manuel deshizo el lazo de la bata y la abri贸 lentamente. Recorri贸 su vientre desnudo con los dedos hasta llegar a sus senos, todav铆a contenidos por el sost茅n. La piel de Graciela se eriz贸 y un estremecimiento recorri贸 todo su cuerpo. Sus pechos resultaron m谩s suaves y c谩lidos de lo que esperaba, pero tambi茅n m谩s pesados: los acarici贸 lentamente en c铆rculos, sin dejar de besarla. Graciela percibi贸 la erecci贸n de su hijo entre sus piernas h煤medas y comenz贸 a moverse contra 茅l. Lo ayud贸 a quitarse la camiseta y se recostaron en la cama, sin cesar los besos, con ella debajo de 茅l. Manuel recorr铆a su espalda con las u帽as, mientras su hijo besaba y lam铆a su cuello. Pronto sus labios descendieron hasta sus pechos, que mordisqueaba sobre el sost茅n. Graciela gem铆a suavemente cada vez que sus dientes atrapaban sus pezones, ahora duros como piedras. Alternando con ambas manos, los estrujaba y acariciaba con intensidad.

Continu贸 descendiendo por su vientre en c铆rculos con la lengua hasta llegar al borde de su ropa interior. Se detuvo un instante para disfrutar del aroma que emanaba de su entrepierna y bes贸 la parte interna de sus muslos. La respiraci贸n de su madre se aceleraba, y sosteniendo su cabeza, le mostr贸 lo que deseaba. Manuel retir贸 con lentitud la prenda 铆ntima, intensific谩ndose aquel sensual aroma. Como esperaba, su madre no se depilaba completamente en esa zona, mostr谩ndose ante 茅l un sutil pero frondoso vello p煤bico corto. Acarici贸 delicadamente con los dedos toda su vulva, mientras su madre abr铆a las piernas y dejaba escapar peque帽os gemidos conforme se acercaba al cl铆toris.

Desliz贸 la lengua lentamente a lo largo de su intimidad, causando que se estremeciera. Luego cubri贸 toda su vagina con la boca, trazando c铆rculos con la lengua alrededor del cl铆toris. Graciela estaba extasiada y no dejaba de gemir: "隆S铆, cari帽o! 隆Justo as铆!", murmuraba mientras acariciaba sus senos con ambas manos.

manos, y cuando insert贸 un dedo provoc贸 un gemido que muy probablemente se escuch贸 hasta la calle pero no le import贸.

Mov铆a la lengua de arriba a abajo y penetraba velozmente con los dedos. Graciela jam谩s hab铆a experimentado con tanta intensidad el placer en su interior, lo que la llev贸 a cuestionarse si su hijo hab铆a estado con otra mujer antes, pues la habilidad con la que la estimulaba y masturbaba su vulva ten铆a que ser fruto de la pr谩ctica constante. 芦隆Voy a llegar al cl铆max!禄 exclam贸 entre gemidos. Manuel aument贸 la velocidad de su mano y lami贸 con m谩s intensidad su cl铆toris. Su madre se estremeci贸 y explot贸 en un potente y sonoro orgasmo que la hizo cerrar las piernas. Manuel dej贸 de lamer y le regal贸 suaves besos en los muslos mientras se recuperaba.

Se levant贸 y fue directamente hacia su boca, abraz谩ndola con fuerza. Aun temblaban sus piernas y no hab铆a recuperado completamente el aliento, pero ansiaba m谩s. Gir贸 hasta quedar sobre 茅l y se sent贸 de inmediato sobre su pene, apenas contenido en sus pantalones cortos. La tenue luz azulada le permit铆a observar c贸mo la delicada figura de su madre se despojaba primero de la bata y luego del sost茅n; sus manos buscaron las de su hijo y las pos贸 sobre sus pechos al descubierto. Eran suaves y c谩lidos, con pezones grandes y erectos. Graciela cerr贸 los ojos mientras iniciaba un lento vaiv茅n sobre la protuberancia de su hijo. El movimiento llev贸 al pene a salirse del pijama y situarse a lo largo de su entrepierna.

Permanecieron un rato frot谩ndose hasta que su madre ya no pudo resistir m谩s. Con una mano tom贸 el glande y lo dirigi贸 hacia su vulva; estaba tan lubricada que, con un solo movimiento, lo absorbi贸 por completo. No experiment贸 ardor ni incomodidad como cuando lo hac铆a con su esposo, as铆 que se qued贸 inm贸vil por un momento disfrutando de c贸mo aquel falo llenaba completamente su interior. Su hijo se acomod贸 adecuadamente y, abriendo un poco m谩s las piernas, comenz贸 a moverse lentamente. Graciela gem铆a profundamente con cada embestida que recib铆a de su hijo, quien adem谩s acariciaba sus pechos y pezones, los cuales no tard贸 en llevarse a la boca. Los succionaba con fuerza mientras masajeaba sus senos. Despu茅s de un momento, alternaron los movimientos de sus caderas y adoptaron un ritmo r谩pido y constante. Estaban haciendo el amor, finalmente lo estaban haciendo. Manuel lam铆a y succionaba con fuerza sus pezones. 芦Muerde despacio, "Manu"禄 le ped铆a, acariciando su cabello. Su hijo apret贸 un pez贸n con los dientes y el otro con los dedos, alternando tambi茅n con la lengua. Esto provoc贸 que su madre perdiera el ritmo, ya que adoraba la sensaci贸n, era verdaderamente su punto m谩s sensible.

Las vigorosas embestidas provocaron que se deshiciera el "nudo" que se hab铆a formado en el cabello y ahora le ca铆a libremente en la cara. Se inclin贸 sobre su hijo, colocando ambas manos en su pecho y abriendo m谩s las piernas. As铆 aceler贸 el movimiento de sus caderas con fuertes movimientos ascendentes; sent铆a que el orgasmo estaba cerca. Manuel dej贸 de moverse mientras su madre lo cabalgaba con 铆mpetu, levantando a veces tanto las caderas que el pene se sal铆a. Lo agarraba con los dedos y lo volv铆a a introducir sin contemplaciones. El crujido del colch贸n junto con los gemidos de su madre lo distra铆an y aumentaban la excitaci贸n en ambos. Manuel sujetaba sus nalgas con firmeza y le propinaba nalgadas con ambas manos. Su madre solo se mord铆a los labios o suspiraba m谩s fuerte; su esposo a veces tambi茅n lo hac铆a, pero no generaba el mismo efecto. Todo lo que su hijo le hac铆a era novedoso para ella. Incluso cuando le introduc铆a un dedo en el trasero, se estimulaba tanto que su interior se contra铆a vigorosamente y Manuel lo percib铆a. El orgasmo estaba pr贸ximo para ambos.

芦隆No pares, amor m铆o! 隆Estoy a punto de llegar!禄 exclamaba su madre casi en un susurro. Ambos aumentaron la cadencia hasta que Manuel sinti贸 las contracciones de su madre, que dej贸 caer todo su peso sobre 茅l al besarlo y, sin poder m谩s, eyacul贸 en su interior. Su madre gimi贸 con fuerza con los labios a煤n

respecto a los suyos y explot贸 nuevamente en un cl铆max m谩s prolongado. Su interior se contra铆a intensamente mientras los 煤ltimos chorros la colmaban por completo. Sus lenguas se entrecruzaron y no cesaron de besarse hasta que el miembro de Manuel fue perdiendo su erecci贸n.

Graciela se tumb贸 a un lado de su hijo a煤n incapaz de reponerse; ambos ten铆an la respiraci贸n agitada y les punzaba el rostro. No intercambiaron palabra alguna. Manuel abraz贸 a su madre y sin darse cuenta se quedaron dormidos.

Al cabo de unas horas, Graciela despert贸 con delicadeza a su hijo. Eran casi las 6 de la ma帽ana y la luz ya se filtraba a trav茅s de la cortina.

- Mi amor, debes irte a la sala. Tu padre no puede encontrarte aqu铆-. Le susurr贸 con ternura. Manuel se estir贸 y con dificultad se puso en pie. Pod铆a ver claramente a su madre que a煤n estaba desvestida y le sonre铆a mordi茅ndose los labios casi con malicia.

- Est谩 bien, mam谩, ya me marcho-. Respondi贸. Su madre se inclin贸 hacia 茅l y le dio un beso en los labios.

- Ya tuviste suficiente, nos vemos m谩s tarde-. Le dijo mientras cubr铆a sus pechos con la s谩bana. Manuel le sonri贸 y sali贸 de la habitaci贸n tan sigilosamente como le fue posible.

Estaba tan absorto reviviendo lo sucedido que no se dio cuenta de que caminaba desnudo con la ropa en la mano. Mir贸 a su cuarto y vio a su padre en la misma posici贸n en que lo hab铆an dejado. Estaba tan inm贸vil que si no fuera por los ronquidos, habr铆a pensado que estaba muerto. Se visti贸 torpemente y baj贸 a la sala, pero no sin antes coger un par de almohadas y mantas.

Permaneci贸 recostado en el sill贸n pero no logr贸 conciliar el sue帽o. Sent铆a que estaba flotando y que la noche anterior hab铆a sido solo un sue帽o. Uno incre铆ble. Pero la sensaci贸n de ardor en el miembro por los fluidos que a煤n llevaba consigo confirmaban que era cierto: hab铆a mantenido relaciones con su madre y hab铆a sido el mejor d铆a de su vida. 芦驴Qu茅 ser铆a de ellos ahora? 驴Lo repetir铆an?禄 Se preguntaba con una mezcla de emoci贸n y temor. Su madre lo hab铆a despertado como si nada hubiese ocurrido y se despidi贸 de 茅l con un beso, y aunque esa acci贸n ya era habitual entre ellos, en esta ocasi贸n se sent铆a distinto. Deseaba descansar pero le resultaba imposible, y faltaba escasamente una hora para levantarse e ir a la universidad.

驴Te ha gustado este relato er贸tico?

隆Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuaci贸n promedio 4.7 / 5. Recuento de votos: 17

Hasta ahora, 隆no hay votos!. S茅 el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

隆Siento que este relato no te haya gustado!

隆D茅jame mejorar este contenido!

Dime, 驴c贸mo puedo mejorar este contenido?

Otros relatos que te gustar谩 leer

Deja una respuesta

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com