Después de hacer el amor, nos relajamos sin ropa, exhaustos... Al despertar, Ana, mi encantadora esposa, tenía encendida la televisión mostrando a un trío teniendo relaciones sexuales: dos mujeres y un hombre. Yo simplemente dije "¿Tú, yo y quién más? ¿Cómo sería?" Ana no dudó en describirlo todo...
Una conocida llamada Eli, una mujer bajita y morena, con el cabello negro y liso, caderas anchas, pechos pequeños y glúteos firmes.
Mientras nosotras nos besábamos y gemíamos, tú nos observabas acariciando tu miembro completamente erecto, baboso y ansioso por penetrar a una de las dos. Nuestras vaginas latían, mojadas, goteando, ansiosas de ser penetradas por ti... Te acercaste y nos besaste, introdujiste tu miembro, yo deseaba ser la primera en recibirla, ya no podía esperar, quería sentirla dentro de mí. Mientras tanto, a Eli le besabas los senos, los mordías; nuestros gemidos se intensificaban, tus movimientos se volvían más rápidos y deliciosos hasta que finalmente, explotamos en un orgasmo sublime y excitante, dejándonos completamente satisfechos y exhaustos, solo se escuchaba el sensual sonido de nuestra respiración de satisfacción y cansancio.
Estabas agotado, pero Eli quería más; tomó tu miembro y lo introdujo en su boca, lo succionó hasta ponerlo nuevamente erecto, sin parar de acariciarlo, recorriéndolo con la lengua desde la base hasta la punta. Dejó tu miembro y se montó sobre él, yo me situé detrás de ella abrazándola y acariciando sus senos mientras cabalgaba sobre ti... ¡Qué placer más exquisito ver cómo lo hacías, escuchar sus gemidos nos excitaba aún más! Luego nos pediste arrodillarnos para recibir tu delicioso semen caliente sobre nuestras bocas y senos, nos bañaste con tu leche mientras terminábamos con un intenso beso, con tus fluidos escurriendo por nuestras bocas...
Al terminar de relatar todo esto, Ana ya tenía una erección notable de nuevo... algo que no dudó en aprovechar para complacerme con sexo oral hasta hacerme llegar al clímax en su boca.
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