0%

Me convertí en la mascota de mi progenitor


Escuchar este audio relato erótico
0
(0)

Después de aquel día, las reuniones íntimas se convirtieron en una especie de costumbre en el estudio, y cada fin de mes me invitaban a repetir la experiencia: al llegar al estudio, todos me aguardaban con una cama en el centro de la habitación. Yo me acostaba en la cama, comenzaba a desvestirme y mientras tanto los demás comenzaban a excitarse. Cuando ya me encontraba completamente desnuda, adoptaba la posición a cuatro patas y mi padre se aproximaba para tomar posesión de mí. Mientras mi padre mantenía relaciones conmigo por detrás, el resto se masturbaba y culminaba sobre mi cuerpo.

Si bien disfrutaba de estas reuniones íntimas, una vez al mes no era suficiente para mí, ansiaba más. Por ello, decidí llevar las cosas a otro nivel. En cierta ocasión, un viernes aguardé a mi padre a la salida del estudio y al encontrarlo lo abracé y le comuniqué: "Tengo una sorpresa para ti, papá". Lo guié hacia un motel cercano. Al llegar, le expresé: "Papá, no puedo esperar hasta final de mes, necesito tu presencia ahora, necesito que me poseas".

Entramos en la habitación del motel y sin titubear nos entregamos al encuentro íntimo, pero en un momento inesperado mi padre me hizo una solicitud que cambió por completo nuestra dinámica. Mi padre estaba encima de mí mientras manteníamos relaciones y repentinamente sujetó mi rostro, se aproximó y me expuso: "Pao, hija, quiero probar algo nuevo. Quiero que adoptes la posición de cuatro patas y te desplaces como si fueras una mascota". Me pareció una petición extraña y respondí riendo: "No, papá, ¿cómo se te ocurre?" Acto seguido, me abofeteó y me agarró con firmeza del cuello, y me espetó: "¡Vas a ser mi mascota, maldita Paola. Vas a ser mi perrita y harás lo que te ordene, ¿entendiste?"

¡Aquello me excitó sobremanera! Me invadió una intensa sensación de deseo y asentí con la cabeza. Entonces, me soltó y me indicó que me pusiera a cuatro patas en el suelo. Se posicionó frente a mí y dictaminó: "Ahora comienza a ladrar como una perra y desplázate a mi alrededor". Allí me encontré, gateando y emitiendo sonidos propios de un can mientras él se estimulaba. Más tarde, me instruyó a aproximarme a su entrepierna y lamerle los testículos, simulando lamentaciones caninas. Me acerqué, desplegué mi lengua y comencé a acariciar sus genitales de manera ascendente y descendente, entre gemidos perrunos. Aquel acto era completamente distinto a mis experiencias anteriores, pero hallaba una fascinación embriagadora en todo aquello que me provocaba un intenso estado de excitación y humedad.

Posteriormente, mi padre se colocó a mis espaldas, tomó mi cabello y lo traccionó hacia atrás. Acto seguido, escupió en mi trasero y me penetró, pronunciando: "Eres mi perra, Paola, eres mi mascota y mereces ser tratada como tal. ¡Gime, hija! ¡Saca la lengua y emite gemidos propios de la perra que eres!" Sin dudarlo, empecé a gemir, a llorar como una auténtica perra, hasta alcanzar el clímax. Derramé mi excitación sobre la alfombra de la habitación, dejando un rastro significativo. Entonces, mi padre me espetó: "¡Eres una perra traviesa! Has ensuciado la alfombra. Las perras obedientes deben hacer sus necesidades afuera, no adentro. Ven, es hora de que lo hagas afuera".

Luego, mi padre se aproximó a la puerta de la habitación, la abrió y ordenó: "Ven, Paola". Me acerqué gateando hasta la entrada y una vez allí me instó:

"Sal fuera, es momento de que cumplas. No deseo que vuelvas a ensuciar la alfombra". En mi imaginación, consideré que se trataba de un juego y solté una risa. No obstante, de repente, me agarró del cabello y me arrastró hacia el exterior de la habitación, demandándome que obedeciera, exhortándome a no comportarme como una mascota desobediente. A pesar de mi resistencia, mi padre tiraba con más fuerza hasta que finalmente me condujo al pasillo del motel.

En ese momento, me hallaba a cuatro patas y completamente desnuda en el corredor de un motel. Un joven cruzaba por ese pasillo y al percatarse de que mi padre me sacaba de la habitación, quedó estático. Mi padre lo miró y le dijo: "No te preocupes,

Es mi mascota, pero no muerde. Su nombre es Paola. ¿Te gustaría mimarla?". El joven se veía indeciso, sin embargo, mi padre insistió: "Adelante, acaríciala, no te hará nada. ¿Cierto que eres una buena perrita, Paola?". Solo asentí con la cabeza y enseguida el joven se aproximó lentamente, extendió su mano y me tomó la cabeza, pero mi padre le indicó que me acariciara bien.

Poco a poco el chico se sintió más seguro y comenzó a acariciar otras partes de mi cuerpo, yo también comencé a disfrutarlo, pero al ver mis pies, el chico se sorprendió y comentó: "Tiene unos pies grandes esta perrita". A lo que mi padre respondió: "Así es, tiene unas patas enormes, y le encanta que se los llenen de leche. ¿Quieres probar?". Acto seguido, levanté mis pies y el chico comenzó a acariciarlos y a jugar con mis dedos. Sin poder resistirme, empecé a gemir. El joven entonces empezó a chupar mis pies. Al mismo tiempo, mi padre se acercó y me introdujo su miembro en la boca. La situación se volvía surrealista, estaba en el pasillo de un motel, desnuda, a cuatro patas como si fuera una perrita, practicándole sexo oral a mi padre mientras un desconocido me consentía los pies.

En ese momento, mi padre le dijo al chico: "¿Has visto qué obediente es mi perrita? Si quieres, métela para que compruebes lo obediente que es". El chico sacó su miembro, me tomó de la cadera y me penetró por completo. Generamos tanto ruido que las personas de las habitaciones vecinas empezaron a salir para averiguar qué sucedía. Y jamás imaginé lo que mi padre les diría a todos...

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

💬
¿Quieres decirle algo al autor? Envíale un mensaje y hazle saber qué te pareció su relato

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

💬 ¿Quieres decirle algo al autor? Envíale un mensaje y hazle saber qué te pareció su relato

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com