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Nunca imaginé que disfrutaría tanto del sexo oral


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A mis 20 años era muy novata en asuntos sexuales, siempre fui muy inocente en comparación con mis amigas y compañeras, solo tuve 2 parejas de vez en cuando y paseos acompañados de manos, nunca quise ir más allá, hasta que conocí a Orlando.

Comencé a trabajar a los 18 años, y desde el principio siempre fui muy seria y centrada en mi trabajo, nunca quise tener relaciones con nadie y así estuve trabajando durante 2 años.

Lo conocí en un fin de semana nocturno, casualmente salía muy tarde a cenar porque a esa hora había poco personal, entré al comedor y me senté sola en la mesa, él se acercó educadamente, se sentó y tuvimos una larga charla, no me di cuenta de que pasamos casi dos horas conversando, él me invitó a salir al día siguiente y acepté, sin darme cuenta había roto mi única regla.

Al día siguiente me llevó a un agradable bar con vista al mar, conversamos, bailamos y bebimos, me llevó a casa, y así salimos varias veces, tres meses después se declaró y acepté, teníamos mucho en común y siempre fue muy amable conmigo.

Llegó mi cumpleaños, y me puse unos vaqueros ajustados a la cadera, tacones, blusa escotada y ajustada, él lucía guapo con una camiseta celeste casi ceñida que resaltaba sus pectorales, me abrazó fuertemente y me dijo que estaba muy hermosa, su deseo era evidente y sé que él también notó el mío, entramos juntos a la fiesta y no se separó ni un momento, bailamos salsa romántica mientras él me cantaba al oído y sus manos me sujetaban por la cintura recorriendo delicadamente la parte baja de mi espalda, me dejé llevar y lo besé apasionadamente y mientras lo hacía sentía un cosquilleo recorrer mi espalda hasta llegar a mi nuca haciéndome suspirar, de repente se acercó un amigo y le pidió que se acercara para el pastel.

La fiesta transcurrió y mientras todos bailaban y celebraban, él me invitó a dar un paseo por la playa, fue hermoso caminar por la playa solitaria con solo la luz de la luna, escuchando las olas del mar, llegamos a una pequeña elevación donde quedaban ruinas de una antigua casa, aún se escuchaba la música a lo lejos y comenzamos a bailar, sus manos recorrían toda mi espalda, mientras nos besábamos apasionadamente, él deslizó su mano por debajo de mi blusa desde la espalda hasta rozar mis pechos con sus dedos y la otra mano descendió por mi espalda hasta agarrar mis nalgas con firmeza pero sin lastimarme, bajando lentamente hasta deslizar sus dedos hasta mi zona íntima.

La sensación fue tan placentera que de repente sentí su miembro erecto como una roca presionando sobre mi pantalón en dirección a mi zona íntima, en ese momento, a pesar de estar excitada, le pedí que se detuviera ya que yo era virgen y no me sentía preparada, él dijo que esperaría hasta que estuviera lista y nos sentamos, yo me senté sobre sus piernas y comenzó a charlar, pero volví a sentirlo y debo confesar que fue muy excitante, simplemente lo besé y apoyé mis senos en su pecho para que los sintiera, disfruté de sus caricias y luego abrió mi blusa dejando al descubierto mis pechos, sin dudarlo tomé su cabeza y la coloqué entre mis senos, él los acarició con pasión, apretando bruscamente con sus manos mientras jugaba con mis pezones con su lengua, alternando entre ellos.

Luego los apretó juntos y los chupó, lo hizo tan deliciosamente que me hizo gritar de placer mientras me aferraba a su espalda y cabeza, sentir mis manos en su cabello, su aroma, sus manos ásperas y masculinas masajeando mis pechos, me hizo gemir una y otra vez, tomó mi mano y la colocó en su miembro, sin pensarlo le bajé la cremallera y, al misma tiempo.

Rápidamente tomé su miembro en mi mano, al bajar mi mirada, él se acomodó para que lo observara. Fue placentero ver su falo en mi mano, tan firme y suave al mismo tiempo, de gran tamaño, grueso, oscuro y venoso. Sentirlo en mi mano despertó el deseo de tenerlo dentro de mí, experimentando cómo me penetraba con fuerza. Era inevitable no apartar la vista de él, tan enorme en mi mano, tan grueso y firme, lo placentero que resultaba masturbarlo.

Entonces me preguntó: ¿te gustaría darle sexo oral? ¡Adelante, es todo tuyo, tómalo! Se puso de pie y allí estaba ante mí su imponente miembro que deseaba probar. Cerré los ojos y lo introduje lentamente en mi boca, hasta donde pude sin dejar nada afuera, chupando con intensidad hasta alcanzar su cabeza tan suave. No pude resistir jugar con ella y luego seguí chupando más rápido. Era una sensación deliciosa sentir lo duro que estaba, llenando por completo mi boca, aumentando su excitación mientras continuaba chupando enérgicamente en todas direcciones, sin dejar escapar nada, ni siquiera mi saliva, disfrutando de su sabor y olor.

Estaba tan excitada que tuve múltiples orgasmos, sin parar, él me agarró de la cabeza y comenzó a moverse con fuerza, instándome a abrir más mi boca para acomodarlo todo. Esto me excitaba aún más, así que agarré sus nalgas para profundizar, deseaba tragármelo por completo, sin detenerme, por momentos me costaba respirar, pero eso solo aumentaba mi excitación. Disfruté de cada parte de su falo, de su cabeza, sus testículos llenos, y sus palabras sucias que me encantaban, sintiéndome extremadamente deseada y complacida, ansiando más y más.

Entonces él me preguntó si estaba preparada, en ese instante no comprendí hasta que soltó un gemido y sentí su líquido cálido llenando mi boca, era su semilla. Al principio no me agradó, pero sentir cómo salía de su miembro me pareció excitante, por lo que succioné suavemente desde la punta con ayuda de mi mano, hasta la última gota. Luego se inclinó y me besó, experimentando cada momento de principio a fin.

Descansamos un poco, charlamos, luego regresamos a la fiesta, bailamos, bebimos y nos dirigimos juntos a mi departamento, donde repetimos la experiencia pero en otras posiciones. Aunque ansiaba ser penetrada esa noche, disfruté mucho mi primera experiencia de sexo oral. Nunca pensé que lo disfrutaría, me encantó su miembro y sobre todo sentir cómo se derramaba en mi boca, verlo disfrutar mientras liberaba su semilla era un placer para mí. Pronto será mi cumpleaños y sé que él me hará disfrutar al máximo.

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