Hola, me presento, soy Eduardo y hoy les quiero relatar cómo disfruté de un encuentro muy placentero con una mujer madura.
Todo ocurrió hace unas horas cuando me dirigÃa a mi empleo. Resido al sur de la ciudad y trabajo en el centro, por lo que mi trayecto suele durar alrededor de una hora. Siempre procuro vestirme de forma elegante para llamar la atención de las mujeres maduras que utilizan el transporte público, y asà poder acercarles mi miembro viril (usualmente, si eres atractivo y vas bien vestido, ellas mismas se acercan para acomodarse sobre mi pene).
El autobús ya iba lleno y en la estación de Ricaurte subió una mujer madura de tez blanca, un poco baja, con facciones delicadas y un trasero delicioso que dejaba entrever su gusto por el placer carnal.
Ella iba acompañada por una amiga y se colocó justo frente a mÃ, exhibiendo todo su trasero frente a mi entrepierna. Siempre me aseguro de que nadie me esté observando para acomodar mejor mi miembro y que ellas lo sientan más placenteramente. En esta ocasión, al estar tan lleno, no fue tan complicado (aunque su amiga estaba a su lado). Logré acomodarme de forma confortable y, en ese momento, el autobús frenó bruscamente, haciendo que ella se pegara a mà sintiendo toda mi excitación en su trasero.
Vi que disfrutaba de la situación, asà que la dejé quieta y me acerqué más a ella para que pudiera sentirme plenamente. Ella correspondió moviéndose de un lado a otro, mientras yo me ponÃa cada vez más rÃgido. De vez en cuando, se rozaba con más intensidad, excitación que se intensificaba con el paso de los minutos.
Transcurrido un tiempo, continué aproximándome a ella y ella se acercó más a mÃ. Me atrevà a posar mi mano en su cintura, sintiéndome un tanto nervioso por la cantidad de gente alrededor y el riesgo de ser descubierto, pero a ella pareció gustarle, pues colocó su mano sobre la mÃa para presionar su cintura. Mi excitación crecÃa y esa mujer madura parecÃa disfrutar plenamente de la sensación en su espléndido trasero...
Antes de llegar a mi parada, noté que otra señora nos observaba mientras le tomaba la cintura, lo que me puso algo nervioso. Decidà seguir acercándome a la mujer madura y, a falta de una estación, me aventuré a acariciar con mis manos ese delicioso trasero que tenÃa... Fue una de las mejores experiencias con mujeres maduras que he tenido.
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