Saludos, mi cónyuge y yo ya tenemos cierta edad y llevamos algunos años participando en el ámbito swinger.
Nos invitaron a una reunión swinger en la casa de unos amigos, al llegar encontramos a dos parejas y alrededor de cinco hombres solteros; se bailaba, se tomaba, pero nadie daba el primer paso. Sin embargo, uno de los presentes sacó a bailar a una de las mujeres y comenzó a manosearla, agarrando sus glúteos y pechos. Pronto la llevó a una habitación en el segundo piso, seguido por dos hombres más.
Mi esposa, aparentemente serena, observaba mientras tomábamos algo. Desde mi asiento, notaba las pantaletas de la mujer frente a mí, que estaba siendo acariciada en su lugar. Pensé que, debido a la edad y actitud reservada de mi esposa, no les interesaba.
Decidí levantarme y mencioné que subiría para observar a la mujer que habían llevado a la habitación. Al llegar, la encontré desnuda, disfrutando de la compañía de uno de los asistentes. Otro observaba todo y decidí acariciar sus nalgas y pechos, lo cual me excitó. Pensé que luego iría por mi esposa para comenzar algo y que no se aburriera. Sin embargo, al dirigirme hacia la escalera y bajar, me sorprendí al ver que ella subía con tres hombres acompañándola, con la blusa abierta y sus grandes pechos al descubierto, siendo tocada por todas partes.
La llevaron a otra habitación, donde la desnudaron por completo. La más robusta, ya sin ropa, se acostó y mi esposa se puso encima de él, iniciando una interacción intensa y placentera. Mientras realizaba una felación apasionada, acariciaba sus testículos y sostenía su falo con delicadeza. Al mismo tiempo, otro hombre llegó y la penetró desde atrás, haciéndola gemir de placer. Varias manos la acariciaban mientras seguía disfrutando de su actividad oral.
Extasiado por la escena, disfrutaba viéndola participar. Mientras tanto, el hombre que se beneficiaba de su hermosa felación se levantó y, acostándose boca arriba, la penetró apasionadamente hasta llegar al clímax, dejándola completamente relajada sobre la cama. Parecía que todo había terminado, pero una nueva figura se acercó y la colocó boca abajo para disfrutar de sus atributos, introduciendo su miembro de manera determinada y provocando múltiples orgasmos en ella, que ya era multiorgásmica. No tardaron en llegar más hombres para satisfacerla, generando un placer constante. Una vez que todos estuvieron satisfechos, ella se quedó tendida, esperando que la penetrara, ya que sabía que me gusta ser el último. Pero la vi tan relajada y hermosa que decidí no hacerlo; con algunos moratones en sus pechos, piernas y nalgas, y su entrepierna hinchada y llena de semen que aún escapaba.
Fue un deleite, y lo mejor de todo es que esa mujer es mi esposa.
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