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Cien casos anónimos de índole sexual (Nº 2)


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Caso Nº 2: El alumno extranjero

“Jamás había narrado esta experiencia previamente, me animé al leer que todo sería en anonimato; de todas maneras modificaré ciertos aspectos: nombres, ubicaciones, y demás. Sin embargo, basta con decir que esto contribuyó significativamente a mi crecimiento como recién llegada a la Universidad.”. Anónimo

Era el año 2017, acababa de graduarme de la preparatoria, y deseaba estudiar algo relacionado con derecho o comercio. Sin embargo, ninguna institución educativa en mi localidad ofrecía esas alternativas, así que tuve que trasladarme a la ciudad más cercana con universidades que impartieran esas materias. Después de investigar, preparar y planificar durante unas semanas, logré ser admitida en una Universidad situada en una zona central, con un programa académico sólido, y próxima a un apartamento que se ajustaba a mi presupuesto. Únicamente faltaba que comenzara el semestre en septiembre. Mi cumpleaños era unos días antes, y al día siguiente me trasladaría en autobús para mudarme al apartamento y empezar mi nueva etapa como estudiante foránea. Pueden llamarme Alexia.

Alexia: Estoy algo nerviosa, no conoceré a nadie ni nada (Mantenía una conversación con mi mejor amiga, Fanny, quien me llevaba unos años y acababa de casarse).

Fanny: Eso es lo que debería entusiasmarte, te diriges a una ciudad; toda tu vida has estado en este pueblo, es positivo salir de la zona de confort.

Alexia: Sin embargo, tú has vivido toda tu vida aquí, y mira cómo estás, recién casada y feliz (Aunque albergaba ciertas dudas, parecía feliz, pero no me convencía del todo).

Fanny: Efectivamente, no me arrepiento de casarme (todavía), pero me habría gustado salir y explorar más, tuve mi etapa de locura aquí, pero ya sabes lo que dicen (Pueblo pequeño... Sí, todos se conocen y es un lío salir con chicos de aquí).

Alexia: ¿Entonces esa es tu recomendación?

Fanny: Exactamente, disfruta de tu nueva vida, aunque también debes concentrarte en tus estudios, conseguir un trabajo a tiempo parcial, pero asegurándote de tener tiempo para descubrir la nueva ciudad, hacer nuevos amigos, y lo más importante: conseguir pareja.

Alexia: ¿¡Qué!? Jajaja, ¿de qué tonterías estás hablando, Fanny? (Siempre ha sido así, aunque últimamente ya no tanto, el matrimonio cambia a muchas personas).

Fanny: Lo digo en serio, has tenido solo un novio, y más allá de besos, no has experimentado nada más en la vida, Alexia, necesitas explorar todas las maravillas y cosas buenas que la vida tiene para ofrecer, y apuesto a que encontrarás muchas oportunidades en la ciudad (Me guiñó un ojo, por supuesto).

Alexia: Jaja, está bien... Veremos, no será mi prioridad, pero supongo que puedo intentarlo. (Sonreí, asintiendo con mi comentario).

Fanny: ¡Así se habla, ahora, a disfrutar!

Los días transcurrieron rápidamente, mi cumpleaños llegó y cuando menos lo esperaba, ya estaba acostada, la noche previa al inicio de clases. Me sentía más nerviosa por mis compañeros que por mis profesores o por la nueva ciudad. Algo de lo que mencionó Fanny quedó resonando en mi mente, aunque no estaba segura de qué era. Pero tenía que dormir, al día siguiente tenía mucho por hacer.

Profesor: Buenos días chicos, seré su profesor en la materia de introducción a la metodología.

Las clases transcurrieron sin contratiempos, agradables, e incluso cómodas. No tuve mucho tiempo para socializar con nadie, hasta que llegó la última clase, dinámica de grupos. El profesor era jovial y muy enérgico, nos hizo formar grupos y rotar, de modo que cada uno tuviera la oportunidad de conocer al resto. En el último turno, me tocó con un compañero, Jefferson, alto, enigmático, castaño y local. En contraste, yo era todo lo contrario a él, baja, torpe, y forastera.

Alexia: Hola (Me sentía intimidada por su estatura, lo observaba desde abajo, era delgado y ligeramente fornido).

Jefferson: Hola, ¿cómo estás? Alexia, ¿cierto?

Alexia: Claro... ¿Cómo lo sabías? (Sinceramente no tenía ni idea).

Jefferson:

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Lo oí, eres forastera también, ¿verdad?

Alexia: Sí jaja, ya no hace falta que me presente aparentemente. (Me estaba poniendo ansiosa, dirigía la conversación, y ahora que estaba cerca podía observar mejor sus labios y percibir el suave perfume dulce que usaba).

Jefferson: Jaja, me llamo Jefferson, pero me pueden llamar Jeff, soy de aquí, tengo 20 años.

Alexia: Acabo de cumplir 19, el resto creo que ya lo sabes jeje...

Jefferson: ¿Tan solo 19? ¿Cómo se siente cumplir 19 y estar por acá?

Alexia: Jaja pues no lo sé, aún no lo he asimilado creo, y no he tenido la ocasión de salir mucho, así que tampoco he reflexionado al respecto. Me agrada la universidad hasta ahora, las clases, y los compañeros... (Modulé mi voz mientras completaba mi enunciado, sus ojos estaban totalmente fijos en mí, causándome la sensación de estar siendo escudriñada).

Jefferson: Entiendo, ¿qué planes tienes para hoy? (No estaba seguro si la actividad ya había culminado, de soslayo noté que varios se acomodaban, yo estaba concentrado en sus ojos, y aunque escuché la pregunta, no pude procesarla completamente).

Alexia: Supongo que iré a mi departamento y realizaré la tarea, aún no he considerado buscar un empleo, primero me adaptaré a la universidad.

Jefferson: ¿Te gustaría salir? Yo no tengo tarea ni trabajo, y podría ayudarte a recorrer la ciudad como turista.

Alexia: ¿En serio? ¿Tienes coche? (En ese punto, sabía que estaba respondiendo de manera instintiva, obviamente quería salir con él, pero ni siquiera estaba considerando si era o no una decisión prudente, podría estar en peligro, al fin y al cabo era forastera).

Jefferson: Jaja sí, tengo auto, no te preocupes, podemos ir a donde prefieras y te aseguro que estarás segura, yo mismo te llevaré de regreso a tu departamento.

Alexia: Vale, acepto, pero no puedo quedarme fuera hasta muy tarde.

Jefferson: ¿Te echan la bronca? (Preguntó con tono irónico).

Alexia: Jaja no, pero aún me queda que hacer en mi apartamento, incluyendo la tarea.

Jefferson: Muy bien, chica aplicada, vámonos a sentar. (Efectivamente, la actividad había concluido, estábamos comenzando a ignorar al profesor y sus instrucciones.)

Al finalizar la clase, recolecté mis cosas y lo vi, estaba esperándome en la puerta, me indicó que lo siguiera y salimos del salón.

Jefferson: ¿Ya tienes alguna idea de a dónde te gustaría ir?

Alexia: Para ser honesta, no mucho, no conozco mucho la ciudad, mi mejor amiga me aconsejó no investigar, sino salir a la calle y explorarla por mi cuenta.

Jefferson: Parece una buena idea, pero tampoco es lo más seguro.

Alexia: Estoy de acuerdo, podría perderme.

Jefferson: No es eso, no es muy seguro andar sola por ahí, menos siendo forastera y no teniendo un sitio seguro a dónde acudir en caso de problemas o algo así.

Alexia: Buena observación... (Llegamos a su coche, me abrió la puerta, colocamos nuestras mochilas en el maletero y nos subimos, era un coche rojo muy bonito y olía de maravilla).

Jefferson: Bueno, he considerado algunas opciones, he vivido aquí toda mi vida, pero si fuese forastera y supiera qué opciones hay, elegiría una de las siguientes: Podemos ir al parque Ruiz, al malecón, a la playa, al mirador o al cine (En este último caso, lo mencionó mientras daba marcha atrás en el estacionamiento y nos incorporábamos a la calle).

Alexia: Todas suenan como excelentes opciones, aunque en mi ciudad natal teníamos playa, así que podemos dejar esa opción para después. Seguro es hermosa, pero no como la de mi pueblo. El parque suena agradable, pero siento que es demasiado temprano para ir y probablemente haya mucha gente. Por lo tanto, podríamos optar por el mirador o el cine, tú decides (Lo miraba de reojo mientras respondía, él conducía y, de una forma u otra, sentía que ya sabía qué respondería, probablemente ya sabía adónde dirigirse).

Jefferson: Podríamos hacer ambas cosas, pero si deseas regresar temprano, supongo que podríamos ir al cine, ya que para ir.

Para disfrutar mejor el mirador, sería ideal que ya fuera de noche.

Una sensación cálida me invadió al conversar con él, me sentía muy a gusto y en confianza. Algo en sus palabras me recordaba a Fanny, aunque no lograba recordar exactamente qué. Rápidamente llegamos al cine, el cual formaba parte de una plaza con poca afluencia de personas, probablemente por ser lunes. Sin planes específicos sobre qué película ver, Jefferson compró dos boletos para la función más próxima.

Alexia: Jamás había visitado un cine, aunque sí he visto películas, pero siempre en casa. En mi pueblo no hay un cine.

Jefferson: ¡No puedo creerlo! Hay tantas cosas interesantes por descubrir, aprender y disfrutar en el cine, y eso es solo una pequeña muestra de lo que esta ciudad ofrece.

Alexia: Jaja, por suerte tengo al menos 4 años para explorar todo (Sonreí, volviendo a sentir nerviosismo. Nos acercamos a comprar algo para comer y beber).

Jefferson: Sí, y cuando quieras, podemos salir a explorar juntos. Como nunca has ido al cine, quizás tampoco has probado las famosas palomitas y nachos (Permanecí en silencio, algo desconcertada por su primer comentario. Pidió palomitas, refrescos y nachos, y mientras esperábamos, me dijo algo más que no logré escuchar claramente).

Alexia: ¿Perdona? No te escuché bien (Sonrió, como si se estuviera burlando de mí).

Jefferson: ¿Qué refresco prefieres? (Tenía la sensación de que había cambiado la pregunta a propósito).

Alexia: Oh, cualquier sabor está bien para mí, en realidad no soy fan de los refrescos, pero elige tú lo que quieras.

Jefferson: Vale, en ese caso pediré uno y lo compartimos.

Otra vez me quedé en silencio. Cuando llegaron nuestras compras, las cogimos y nos dirigimos hacia la sala, la cual estaba prácticamente vacía. Había algunas parejas dispersas, no éramos más de 8 personas en una sala amplia. Nos sentamos en la parte trasera y él comenzó a contarme sus recuerdos en ese cine, explicándome la dinámica: primero los anuncios, luego las noticias y por último los tráilers de las próximas películas. Comencé a prestar más atención, aunque mi mente estaba algo distraída, sobre todo porque él tenía las palomitas en su regazo, yo sostenía los nachos, y el refresco estaba entre los dos en el portavasos. Solo había una pajita.

Alexia: ¿Te gusta mucho ir al cine, entonces?

Jefferson: Sí, es algo que disfruto mucho, podría hacerlo varias veces a la semana. Últimamente no he tenido la oportunidad de venir tanto, así que esta salida llegó en el momento perfecto.

Alexia: ¿Y esta película que elegiste, es la que querías ver? (Ni siquiera sabía el nombre, él prácticamente decidió todo).

Jefferson: Para ser honesto, no me llamaba mucho la atención, pero era la función más cercana. Creo que se llama "Entre las montañas".

Alexia: ¡Oh, ¿es de aventuras?

Jefferson: Mmm, creo que es una mezcla de ciencia ficción y romance (Una vez más, permanecí en silencio mientras comenzaban los tráilers y él se sumergía en ellos. Aproveché para observarlo de reojo, sus labios, sus ojos, su rostro. Fue entonces cuando recordé las palabras de Fanny, y por fin entendí lo que había estado rondando en mi mente: "su pito").

Alexia: Y... ¿de qué sabor es el refresco? (Lo tomé, mirando la pajita).

Jefferson: Es de naranja, pensé que te gustaría un sabor clásico y popular.

No me miró al responder, la película estaba por comenzar y se notaba que estaba ansioso por verla, aunque dijera lo contrario. Acerqué la pajita a mis labios y empecé a beber, tenía buen sabor, aunque algo en mi interior me decía lo contrario. Empecé a pensar en lo mucho que deseaba estar cerca de Jefferson, culpando a Fanny por sembrar esas ideas en mi mente, aunque en realidad solo hubiera mencionado la palabra "pito". Mi mente divagaba en él. Después de un rato viendo la película, él se relajó más, compartíamos las palomitas y los nachos, pero hasta ese momento no lo había visto tomar del refresco, lo cual empezaba a ponerme ansiosa. Tomé un poco más, tratando de incentivarlo a hacer lo mismo, y funcionó.

Jefferson: ¿Está deliciosa? Observo que la estás disfrutando mucho (Mostraba una sonrisa mientras tomaba la soda y de repente posaba sus ojos en mis labios).

Alexia: Jaja, es tu culpa, todo esto es novedoso para mí y lo estoy pasando muy bien. Me encantan los nachos, pero estos tienen un toque especial, las palomitas ni se diga, y acertaste al elegir la soda de naranja, es un combo perfecto para todo (Sentía que estaba sacando provecho de mis intentos por llevar la conversación, pero me resistía).

Jefferson: ¿Verdad? Los nachos del cine tienen algo especial, no sé qué les ponen.

Sonrió y llevó el sorbete a su boca. Hasta ese momento, apenas había prestado atención a la película. El comienzo fue un poco lento, pero los protagonistas se parecían a nosotros; él era atractivo y alto, y ella no era tan alta y tenía la piel morena. Sin embargo, en ese instante dejamos de prestar atención. Observé sus labios mientras la soda fluía a través del sorbete hacia su boca. Pensaba en la saliva, en mi saliva, que ahora él estaba tomando y que yo también probaría eventualmente. Pero también reflexionaba sobre eso...

Jefferson: Tienes razón, es un combo perfecto (Dejó la soda en su lugar, comprendía lo que estaba sucediendo, era evidente. Comenzó a acercarse y, en un intento final por llevar la conversación, tomé la soda y la llevé a mis labios, deteniéndolo).

Alexia: Claro que tenía razón, tengo buenos gustos también (Puse el sorbete en mi boca, lo miré a los ojos, contemplé sus labios y comencé a saborear la soda. No tenía un sabor distinto, no había cambio alguno, pero de alguna manera me supo mejor).

Jefferson: Termina con tu actuación, preciosa.

Acercó su mano a mi rostro y bajé el sorbete de mi boca, que aún permanecía ligeramente abierta. Sabía lo que se avecinaba. Fanny tenía razón, hasta ese momento no había experimentado más allá de besos, abrazos y coqueteos, pero estaba lista para más, podía sentirlo, especialmente cuando él estaba tan cerca. Y entonces nos besamos; sus labios eran más gruesos que los míos y poco a poco se fueron humedeciendo y fusionando. También tomé su rostro con una mano y lentamente fui acercándome a su cuello. Sin darme cuenta, coloqué la soda en el asiento contiguo y eliminé la separación entre nosotros. Ya no había nada que nos separara y poco a poco nos acercamos más. No creo que me importara si hubiera habido más personas, pero la presencia de solo 8 personas facilitó las cosas, ya que no prestaban atención a nosotros, que empezábamos a besarnos de forma más apasionada. Después de un rato, nos detuvimos, principalmente para tomar aire, nos miramos, él sonrió y yo hice lo mismo.

Alexia: ¿Era este tu plan? Chico travieso.

Jefferson: Jaja, no, debo admitir que esperaba con ansias acercarme a ti desde que llegaste. La situación fue perfecta; ya había escuchado tu nombre y demás, pero me correspondía a mí dar el siguiente paso. Lo demás fue gracias a ti, honestamente no esperaba que aceptaras mi invitación a salir. Gracias, chica adorable.

Alexia: De nada (Sonreí, nos miramos un poco más, deseaba besarlo aún más).

Jefferson: Aunque debo admitir que quería que eligieras entre el cine y el mirador, más que nada porque deseaba tener un momento a solas contigo. Pero esto es mucho mejor (Volvió a sonreír y esta vez me decidí a besarlo más. Puse su mano en su pecho por un momento, sintiendo su cuerpo, pero de repente me desconcerté al sentir su mano en mi pierna, realizando círculos de arriba abajo, lo que me puso nerviosa y tensa, sugiriéndome más ideas sobre lo que sentía y deseaba hacer).

Alexia: Para, jaja, me estás haciendo cosquillas.

Jefferson: No te preocupes, esto es suficiente, debemos comportarnos.

Alexia: ¿En serio? Soy nueva en todo esto, pero me gustaría hacer alguna que otra locura más juntos (Sonreí, no sabía qué más podríamos hacer, era consciente de lo que él decía, pero poco a poco, el deseo...

Me confundía el juicio).

Jefferson: Wow, me asombras, ahora tú eres la chica rebelde y yo el chico bueno.

Alexia: Jaja por supuesto, si tú lo deseas (Observé a nuestro alrededor, efectivamente nadie nos estaba prestando atención, así que solo era cuestión de animarnos).

Me miraba, como buscando aprobación para algo, sonreí y eso fue suficiente para él. Acerco sus manos a mis hombros, y empezó a acariciarme. Aunque no me siento muy segura con mi cuerpo, sé que no soy fea, no tengo pechos grandes, pero me defiendo con mi trasero. Bajó las manos, sintiendo mi sostén y mis senos, luego comenzó a descender sus manos hacia mi vientre, me hizo cosquillas y lo miré a los ojos, no podía describir la pasión que recorría todo mi cuerpo, y aunque también deseaba tocarlo yo, estaba disfrutando mucho, pensaba con intensidad en las palabras de Fanny, pensaba en su miembro, y en lo mucho que lo anhelaba, mucho.

Jefferson: ¿Puedo? Seré cuidadoso, y si no te agrada me lo haces saber.

Alexia: Hazlo, deseo que lo hagas.

Bajó su mano, desabrochando un poco mis vaqueros y metiendo su mano lentamente en mi pantalón. Me estremecí, quería que continuara, y así lo hizo. Introdujo su mano en mis bragas, y dos de sus dedos comenzaron a acariciar mi vulva, tomé su brazo, apretándolo un poco, y con la otra mano me la llevé a la boca, quería gemir, nunca lo había hecho, pero sentía la urgencia de hacerlo, y mucho. Después de unos segundos, me atreví a mirar alrededor, tenía la sensación de que nos observaban, pero no era real, era mi mente jugando trucos. Volví la mirada hacia él, sus ojos brillaban en la oscuridad, aunque no recibía un estímulo directo de mi parte, se notaba que disfrutaba mucho de lo que hacía. Finalmente, a pesar de mi deseo de que permaneciera, comenzó a retirar su mano, sabía que estaba húmeda, podía sentirme muy mojada, pero pude ver sus dedos, levemente húmedos. Los llevó a su boca y los saboreó mientras me observaba, lo cual me excitó aún más.

Alexia: Estás loco… (Fue todo lo que pude decir, amé lo que hizo, todo. Me acerqué y lo besé, nos besamos un rato más. No sé cuánto tiempo pasó, pero los actores principales también se estaban besando).

Jefferson: Estás loca Alexia, querías esto y yo te lo doy con gusto.

Sonrió, nos arreglamos, yo mi ropa y él en su lugar. Hicimos como si nada hubiese sucedido, pero claramente no fue así. El resto de la película apenas pudimos verla, lo abracé, y él tenía su cabeza apoyada en la mía. Ese fue el comienzo, el inicio de muchas otras locuras, pero este fue el inicio de nuestra hermosa relación, ese tipo de relación de la cual Fanny estaría orgullosa. Pero lo que viene a continuación será parte de otra historia.

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