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Mi prima y yo le dimos 8 felaciones a mi chico durante un fin de semana


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Voy a comenzar explicando mi situación.

Algunas mujeres de mi familia padecemos una condición congénita causada por lo que se conoce como Hiperplasia suprarrenal congénita que se transmite solo a algunas hijas. En mi caso particular y debido a esto, nací sin vagina ni clítoris.

Somos muy pocas en todo el mundo, de hecho, los médicos me han confirmado que solo 2 de cada millón de niñas nacen con esta condición:

Falta de vagina, debido al síndrome de Rokitansky-Kuster-Hauser, en el cual las niñas nacen sin órganos reproductivos internos.

Falta de clítoris, conocida globalmente como Hipoplasia Genital Externa o agenesia clitorial, en la cual las niñas nacen sin clítoris.

Por lo demás, soy completamente normal, solo que no puedo tener relaciones sexuales con penetración debido a la ausencia de vagina y clítoris.

Hay otra cuestión que también influye y es la única que siempre me ha causado complejos: al no producir hormonas sexuales, mis senos tampoco se desarrollaron, por lo que nunca necesité usar sujetador y los pocos que tengo son de talla 80 copa A, pero ni siquiera con relleno logré parecer tener unos senos atractivos, algo que siempre me afectó mucho y me entristeció.

Aunque en realidad nunca me interesaron ni los chicos ni las chicas, pertenezco a ese 1% de la población mundial que es completamente asexual, y mi única aspiración era ser peluquera, convertirme en una gran peluquera en mi ciudad natal.

Pasé mi infancia de consulta en consulta con mi madre en busca de posibles tratamientos para mi diferencia genital, ya que mi padre falleció cuando yo era muy pequeña, pero no hubo avances y la cirugía para implantar una vagina artificial es muy delicada y además nunca tendría inervación nerviosa en esa zona al carecer de clítoris, así que al final no se pudo hacer nada.

En la adolescencia siempre me sentí mal e envidiaba a todas mis amigas por su sexualidad, me fascinaba el tema aunque no me interesaban los chicos, solo era la sensación de experimentar esas sensaciones que ellas me contaban, pero yo no podía.

Solo se lo confesé a mi mejor amiga que conocí en las sesiones médicas de nuestra distrofia, y ella me dijo:

- Mira, las que tenemos el Síndrome de Rokitansky no desarrollamos senos por falta de hormonas estrógenos y testosterona, además tampoco tenemos vagina, y para colmo el ano es más estrecho y con un tejido interno más frágil, así que lo único que nos queda para disfrutar del sexo es aprender a hacer las mejores felaciones del mundo, jijijij…

Bueno, eso me interesa.

Entonces solo te diré que no hay fórmula mágica, la habilidad se adquiere practicando, practicando y practicando.

Siempre lo más importante es sentir amor por lo que estás haciendo, por eso debe ser con alguien a quien realmente ames, y lo segundo más importante es saber que cada chico disfruta de manera distinta con el sexo oral, desde el principio hasta el orgasmo final.

Vivía con mi madre y su hermano, mi tío, y un día descubrí su colección de revistas pornográficas y vídeos y cuando él no estaba, me puse a investigar.

Por supuesto, había muchas cosas que yo no podía hacer. Pero en ese armario que él mantenía bajo llave y yo sabía dónde estaba, también guardaba una serie de vídeos llamada "I Swallow" de finales de los años 80, y ahí descubrí algo que para mí resultó tan emocionante que con el tiempo se convirtió en mi fantasía y forma de hacer el amor. Concluir el acto sexual succionando por completo toda la carga de amor de mi chico.

Por supuesto, nunca tuve relaciones sexuales con mi tío, la realidad no es ficción, pero sí aprendí muchas cosas que.cuando las puse en práctica, me di cuenta de que no eran como se mostraban en las películas, ni en el cine para adultos.

Sé qué es lo que les gusta a los hombres, y a mí me encanta, me vuelve loca de placer!!!

Inicié mi carrera como peluquera y la vida transcurría sin mayores complicaciones.

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Un día, al escribir en un foro femenino sobre mis peculiaridades genitales para intercambiar opiniones con otras chicas y seguir investigando sobre mi tema, apareció un chico, Sam, que afirmaba saber bastante del asunto y que consideraba normal tener relaciones sexuales solo de esa forma.

Su comentario me llamó la atención y empezamos a comunicarnos en privado, allí Sam me contó que aunque nació en los EEUU, residía en España debido a que su abuela era española, y poco a poco nos fuimos sincerando cada vez más, hasta que me confesó que en EEUU tuvo una novia con el mismo problema que yo, y que durante cerca de 3 años de relación únicamente mantuvieron relaciones sexuales orales.

A mí aquello me fascinó, finalmente había encontrado a un hombre que no requería tener relaciones sexuales vaginales o anales para estar en pareja. Intercambiamos fotos, yo le envié las mías y finalmente se animó a venir a conocerme en mi localidad.

Desde el primer momento que lo vi, me pareció un chico encantador, aunque no se ajustaba al estándar clásico de belleza, para mí era muy atractivo, con 1,73 metros de estatura, casi 20 centímetros más alto que yo y, debo admitir que yo tampoco cumplía con el estándar ideal de belleza femenina, delgada, sin pecho, considerándome más bien corriente.

Ese día nos encontramos y fue maravilloso, fuimos a cenar, conversamos sobre muchos temas y luego de un rato nos besamos en un parque. Mi primer beso, algo inolvidable. Estuvimos un buen rato, creo que más de una hora, besándonos tan intensamente que casi me desmayo.

Luego me acompañó a casa y nos despedimos con otro beso. Pura romanticismo del cual ya estaba perdidamente enamorada.

Al día siguiente, al conversar, me preguntó:

- ¿Qué tal estuviste ayer, preciosa?

- Muy bien, me encantó compartir ese tiempo contigo. ¿Y tú?

- Me gustaste mucho Analía, me gustaría seguir conociéndote.

- Estoy muy feliz, yo también. ¿En verdad fue tan especial para ti como para mí?

- Sí, me agradaste mucho, excepto la parte de regresar a mi ciudad con el Síndrome de las Blue Balls…

- Ah, no sé inglés, perdona…

- No te preocupes, es un dolor intenso en los testículos causado por una gran excitación que no culmina en orgasmo, y yo además tengo el problema de producir mucha semen diariamente, parece algo positivo pero te aseguro que no lo es…

- Ah, pues disculpa, (no supe qué decir).

Tras investigar, comprobé que el síndrome de las bolas azules (o de las pelotas moradas) es una dolencia real y, según dicen, provoca un dolor insoportable en los testículos. En ese momento me sentí fatal. Me disculpé como pude y le aseguré que no volvería a ocurrir.

Una semana después volvimos a encontrarnos, y ambos sabíamos que deseábamos tener nuestro primer encuentro íntimo. Él conocía mis límites, y estaba de acuerdo; yo conocía los suyos, y estaba muy emocionada.

Después de cenar, nos dirigimos al mismo parque y nuevamente nos besamos con pasión, aunque él no lo solicitó directamente, y yo estaba muy nerviosa, logré expresarle:

- Sam, me gustas mucho y me encantaría hacer el amor contigo esta noche.

- También me atraes, Analía, y te deseo muchísimo.

- Pero vivo con mi madre y no podemos ir a mi casa.

- No hay problema, podemos dar una vuelta en coche.

Así que nos dirigimos a un lugar en las afueras, apagó el motor, cerró las puertas y empezó a acariciarme los pezones. Los tenía muy duros y me encantó, por lo que puse mi mano sobre su pantalón, desabroché el cinturón y le bajé los pantalones, revelando ante mí su pene hermoso.

No era muy grande, unos 13 cm de longitud, pero sí era robusto, superando mis…

Con un diámetro de 15 cm, es perfecta para deleitarme por completo y transportarme al séptimo cielo. Él, visiblemente avergonzado, expresó:

- Estoy consciente de que no es muy grande, cariño. He sido rechazado en varias oportunidades por chicas que preferían una longitud de 20 cm debido a sus exigencias en sus partes íntimas, resultando incluso que para el sexo anal, preferían medidas menos abultadas... todo al revés.

- No te preocupes, para mí es absolutamente hermosa ¿sabes? Es la primera vez que veo una falange real y la encuentro simplemente maravillosa.

- Me agrada escuchar tu opinión al respecto.

- Además, ten en cuenta que no cuento con esa parte del cuerpo, por lo que, créeme, al hacer el amor contigo de esta forma, me esforzaré al máximo, ya que me parece bastante gruesa...

- Uff, por favor, no profundices más, pues empiezo a sentir otra vez la molestia de los "huevos azules".

- Oh, perdóname, Sam. Mi inexperiencia con un hombre provoca estas situaciones. Sin embargo, lo que más anhelo en este momento es poder compartir contigo esta noche tan especial, deseando que experimentes el mayor placer que pueda brindarte, para que, en el momento culminante, te liberes por completo y disfrutes al máximo.

Continuamos besándonos y procedió a guiarme en el proceso de satisfacerlo manualmente mientras nos besábamos, hasta que llegó el momento en que acarició mi rostro para expresar lo excitado que se encontraba, manifestando su deseo de que continuara deleitándolo con sexo oral.

Me arrodillé y comencé a practicar el acto con cierta torpeza, algo que ahora reconozco, mis movimientos en general eran descoordinados y poco habilidosos. No sabía cómo hacerlo correctamente. Él me indicó que no era como en las películas para adultos, que la situación no se manejaba de esa manera. Por lo tanto, le pedí que me instruyera detalladamente sobre sus preferencias y cómo podía brindarle mayor placer, a lo cual accedió gustosamente.

- Cuando se práctica sexo oral, es fundamental lograr que el hombre se relaje. No se debe realizar de forma tan rápida, eso es solo en los films pornográficos. Debes ir progresando de manera gradual pero constante. La persistencia en la estimulación oral es clave. Tampoco debes retirarla de la boca cada pocos segundos.

- Entiendo. ¿Qué más disfrutas?

- Tienes que sostenerla con tu mano, realizar el movimiento manual al tiempo que introduces más de la punta en tu boca, succionando al ritmo de la masturbación.

- Cuéntame más...

- Luego, debes aumentar el ritmo poco a poco, como te mencioné, lo fundamental es la constancia, y cuando esté por culminar, puedes intensificar un poco más, pero evitando la rapidez extrema. Es preferible incrementar la intensidad en la succión que darle excesiva velocidad. Te avisaré cuando esté por llegar al clímax. En ese momento, debes ser especialmente cuidadosa con la técnica, pero dominarla requiere de práctica, así que no te angusties...

- Mi deseo es que eyacules en mi boca, quiero experimentar esa sensación y descubrir los placeres que puedo obtener de ti, degustarte y disfrutarte plenamente.

- ¡Perfecto! Personalmente, no disfruto mucho que me hagan sexo oral y luego deba terminar yo masturbándome, ya que para eso no necesito pareja, puedo hacerlo solo en casa. Prefiero eyacular en tu boca mientras continúas estimulándome, me he acostumbrado a ello y me resulta más placentero.

- La idea me vuelve loca, estoy llena de excitación y ansiosa por llevarlo a cabo.

Así que proseguí con el sexo oral como mejor pude hasta que percibí que todo su cuerpo se tensaba, su abdomen se hinchaba y me informó que iba a alcanzar el clímax.

La situación se tornó un tanto caótica: su eyaculación llegó a lugares no deseados, me atraganté, la leche salió por mi nariz, no supe cómo seguir estimulándolo mientras se corría, intenté continuar la felación y él comenzó a quejarse, volví a atorarme, mis ojos lloraban, el asiento del coche quedó manchado de semen, fue casi un desastre total.

Finalmente, nos recuperamos, me las arreglé como pude para limpiar el semen que había en mis manos, rostro y en su miembro, lo ingerí y degusté.

Me sorprendió el sabor, no era el manjar celestial que había imaginado, pero tampoco resultaba desagradable, a diferencia de lo que algunas amigas comentaban.

Disfrutaba lo suficiente y eso me satisfacía. Me propuse convertirme en una auténtica aficionada a la leche templada que me brindaba, al cariño que me ofrecía en forma de yogurt, ¡y vaya si lo logré!

Le pedí disculpas, nos arreglamos y nos vestimos, a lo que él respondió:

- No hay nada que perdonar, cariño. Fue un poco caótico, pero es normal en tu primera vez, es lo más común, y además he tenido otras primeras experiencias mucho peores. A mí me ha gustado, ¿y a ti?

- Mucho, a pesar del percance y de los gemidos que escuché cuando te corrías.

- Ah, no te preocupes. En realidad, es cuestión de práctica, ya que si se hace de manera incorrecta puede causar molestias. Cada hombre es diferente, pero yo tengo mis preferencias.

- Por favor, dime cómo prefieres que lo haga, me gustas mucho y quiero mejorar al máximo...

- Tranquila, es cuestión de práctica, de tiempo, de paciencia, de amor y dedicación. Te comento que estuve 3 años con una chica en los Estados Unidos que también tenía agenesia vaginal, y te aseguro que lleva tiempo poder alcanzar un orgasmo placentero solo con una felación.

- Prometo esforzarme al máximo, pero ¿me podrías decir qué puedo hacer ahora mismo?

- Para darme más placer, debes continuar con la misma técnica que utilizaste, combinando la estimulación manual con la oral, manteniendo un ritmo constante y adecuado, y justo cuando esté por correrme, debes parar de repente, dejar el glande en tu boca sin mover la cabeza, y comenzar a acariciarme rápidamente pero suavemente, sin apretar, con un movimiento corto de unos 3 o 4 centímetros. Luego, debes continuar succionando fuerte sincronizando cada chorro de semen con cada succión, creando la sensación de que me estás extrayendo cada gota con tu boca.

- Parece complicado, me llevará tiempo aprenderlo correctamente, pero si así es como más te complace, haré todo lo posible para hacértelo disfrutar al máximo.

- No te preocupes, es más placentero porque al seguir estimulándome mientras eyaculo, logras que expulse todo mi semen y me sienta más satisfecho. Al coordinar la masturbación frenética con la extracción de cada chorro de leche, el placer se potencia al máximo.

- Me encantan estas sensaciones que me describes. ¿Y después?

- Si deseas brindarme el máximo placer, debes intentar desde el principio cerrar tu boca ligeramente y usar la lengua para evitar que el semen vaya directamente a tu garganta, permitiendo que llegue a tu paladar. Luego, debes realizar un movimiento de deglución con mi semen en tu boca y continuar con la felación, disminuyendo gradualmente la intensidad de la estimulación manual y oral. Esta fase puede durar de 1 a 3 minutos, dependiendo de cuándo eyaculé por última vez y cuánto semen tenga acumulado, por supuesto. Con el tiempo, te acostumbrarás a tragar todo el semen de una vez, especialmente cuando mi pene se reduzca de tamaño en tu boca.

- Será mi guía hasta lograr brindarte el mayor placer posible al hacer el amor. Me encantaría volver a intentarlo ahora mismo...

- Produzco mucha leche, pero hagamos una pausa, tomemos un café en aquella cafetería que se ve en la esquina y regresemos.

Tomamos un café, él con leche y yo sin, le sonreí a la camarera al pedirlo así "sin leche, que ya he tomado suficiente y aún tomaré más", le encantó nuestra complicidad. Y poco después...

Una vez más me encontraba en su automóvil, besándolo apasionadamente y con ansias de encontrar su miembro viril. Retomé la acción de realizarle sexo oral y procuré seguir todas sus indicaciones, aunque eran numerosas. En esta ocasión logré que se corriera en mi boca sin que me atragantara, pero aún así se quejó por la intensidad con la que lo estimulé durante su orgasmo, así como por mis movimientos al masturbarlo. Sin embargo, me indicó que todo requería su tiempo. Curiosamente, esta vez disfruté más de su eyaculación, experimentando una sensibilidad inusual al ingerirla. Finalmente nos dimos más besos y me dejó en casa.

A partir de ese momento, nos volvimos cada vez más adictos el uno al otro, yo disfrutaba plenamente del sexo con mi pareja, mientras él valoraba cómo día a día mi técnica mejoraba al entregarnos amorosamente.

Al cabo de tres meses, le comunicaron que lo trasladarían a un pequeño pueblo en el sur de Italia, debido a su experiencia y habilidad en el idioma inglés. Tomé la decisión de ir a vivir con él a Italia. Al principio, la comunicación fue un tanto compleja y extraña, además de que era una localidad pequeña donde todos se conocen. No obstante, para mí lo fundamental era que Sam estuviera a mi lado y finalmente pudiéramos compartir la vida como pareja.

Siento cierta aprensión, ya que aquí las mujeres parecen ser bastante conservadoras y además ven a Sam con interés. Personalmente, disfruto desempeñar el rol de una tradicional ama de casa, y cada día espero con anhelo darle a él el trato que se merece, con todo mi amor.

Por las noches, al irnos a la cama, me despojo de la ropa y me coloco unas bragas blancas de algodón, las clásicas, pues él me ha mencionado que le resultan excitantes para el sexo oral. Observo cómo se erige al verme con ellas puestas. En ocasiones, también opto por unas de tono rosa infantil, ya que según él, las chicas comienzan realizando felaciones antes de tener relaciones vaginales, lo que le recuerda su juventud... Luego me acerco para ayudarlo a desvestirse, y una vez en la cama, arrodillada inicio el acto amoroso.

Cuando está completamente excitado, él me indica:

- Querida, ven a la cama, estoy exhausto. Necesito relajarme para dormir.

- Por supuesto, cariño. Acuéstate y abrígate bien, que te brindaré un placentero sexo oral para que alcances un sueño reparador.

Entonces, me uno a él en la cama, apago la luz, comenzamos a besarnos apasionadamente mientras lo masturbo suavemente. Cuando lo noto suficientemente excitado, me desplazo hacia su miembro para disfrutar juntos. Él acaricia mis pezones y sé que está por llegar al clímax al apretarlos con más fuerza. Logro que se corra placenteramente, entregándome su cálida eyaculación, y continúo complaciéndolo con delicadeza hasta que se quede dormido.

Él es un exitoso viajante de una empresa y su sueldo es suficiente para ambos. Durante el día, al estar trabajando fuera de casa, me dedico a leer relatos que me transmitan dulzura y emoción, disfruto viendo vídeos y redactando historias que alimenten las fantasías de chicos y chicas. Así, paso unas mañanas muy agradables.

Desde hace tiempo, me sentía desconcertada y melancólica al observar que la mayoría de los vídeos en los sitios para adultos muestran que el hombre solo disfruta brevemente del sexo oral para luego pasar a la penetración anal con la mujer, siendo esta la escena más común. Pareciera que solo les interesa el sexo anal. Esta situación siempre me entristeció por mi incapacidad. No obstante, conversé y intercambié mensajes con

Varios jóvenes que mostraron que esa premisa no siempre es correcta.

Recibo mensajes de muchas mujeres de otras naciones consultándome cosas, solicitando recomendaciones, entre otros.

En relación a mi satisfacción sexual, difiere considerablemente de la mayoría de las mujeres. Sin embargo, en la actualidad sabemos que existen marcadas diferencias en la forma en que cada individuo disfruta de su sexualidad, hay una gran diversidad. Absolutamente variado. Incluso existen trastornos cognitivos y sensoriales que hacen que algunas personas obtengan placer a través del dolor físico, como las prácticas de BDSM, etc., podemos imaginar la diversidad que existe...

En mi caso, al no tener canal vaginal ni clítoris, las sensaciones placenteras son distintas. No superiores ni inferiores, simplemente diferentes. Me agrada mucho que Sam acaricie mis senos, que los bese, los succione delicadamente y luego intensamente, incluso que apriete mis pezones con fuerza cuando experimento algo similar a un orgasmo femenino. Disfruto que bese mi cuerpo, que me acaricie y dé masajes en la espalda, el cuello, las piernas; todo resulta sensitivo y maravilloso para mí, aunque no llegue al clímax típico femenino. Pero a mí, mi sexualidad me fascina.

Ha realizado cunnilingus en varias ocasiones, pero al no poseer clítoris (solo hay un orificio por donde se expulsa la orina, vale recalcar que no es una patología, únicamente una disfunción física) no resulta tan placentero como cuando pasa su lengua por mi ano mientras acaricia otras partes de mi cuerpo, como mis senos, hummmm.

El coito anal no es de mi agrado. Además, debido a mi afección congénita, resulta prácticamente imposible. Sencillamente no es algo que disfrute y procuramos evitarlo. Como mencioné, en algunas ocasiones, cuando mi pareja estaba muy excitada, me he lubricado adecuadamente y lo hemos intentado con mucho dolor, y por eso no me cautiva...

Mi pasión es proporcionar sexo oral exquisito, muy exquisito, sumamente exquisito a Sam, mi pareja.

Es la postura que más me excita, provoca una elevada excitación en todo mi cuerpo de manera salvaje, y cuando mi pareja alcanza el clímax, ¡uf!, ¡me vuelvo loca disfrutando! Y él también disfruta mucho porque conozco exactamente cómo les gusta a los hombres, cómo obtener mayor placer.

Dado que es mi punto culminante sexual, lo que anhelo, lo que más disfruto, he aprendido a practicar felaciones como una experta, mis habilidades son capaces de llevarlo cerca del éxtasis, sé cómo succionar con delicadeza, cómo subir para besarlo de forma lasciva mientras continúo estimulándolo, cómo chupar suavemente cuando eyacula, cómo seguir estimulándolo con suavidad hasta que su pene se queda tranquilo, y sé que le gusta quedarse somnoliento después de haber disfrutado plenamente...

Son preferencias personales, y a mí me encanta.

En cuanto al sexo oral, apenas conozco a mujeres a las que no les fascine y disfruten al máximo al practicar una felación. Aunque no tengo tantas amistades como me gustaría, las pocas que tengo disfrutan enormemente, tanto antes del coito convencional como en "la semana de las felaciones", que es cuando les llega la menstruación y optan por no tener relaciones íntimas, pero sí hacer el amor con sus parejas; todas siguen más o menos la misma estrategia en cuanto a la sensualidad:

Durante esa semana, esperan a que sus parejas ya estén en la cama y al salir del baño para ir a dormir se quitan el sostén para mostrarles los senos, pero dejan puestas las braguitas, ya que llevan una protección en la ropa interior, y cuando un chico ve a su chica de esa manera acostarse en la cama, ya entiende que esa noche solo tendrán relaciones con una felación, porque ella exhibe sus partes tapadas con la braguita.

Luego comienzan a besarse y suelen susurrarles: "Estoy con la menstruación pero quiero hacerte el amor" (mientras les acarician sus penes), y a continuación, empiezan a descender para ofrecerles placer de una manera increíblemente excitante, todas dicen lo mismo, al menos las que conozco.

Y se deleitan con el semen antes de apagar la luz y dormirse: orgasmo.

rico para él y biberón lleno para ella.

Soy única y no todas las personas pueden decir lo mismo, conozco los gustos de mi chico, sé cómo satisfacerlo completamente, hasta que se queda en un estado de relajación total, cuando está plácidamente dormido.

A pesar de todo, disfruto mucho con el sexo oral. Tenía ciertas reservas, preocupada por si Sam añoraba las relaciones más convencionales.

Aunque me repetía una y otra vez que se sentía feliz así, con nuestra forma de amarnos y hacer el amor, quería descubrir qué echaba de menos de la intimidad tradicional.

Después de mucha insistencia, un día confesó que para él todo era delicioso, pero que echaba de menos especificamente besarme mientras estábamos juntos y experimentar sus orgasmos mientras nos besábamos.

Es decir, cuando mantenía relaciones vaginales con alguien, le gustaba besar a su pareja durante el acto y en el instante crucial, intensificar la unión con un beso apasionado y alcanzar el clímax juntos.

Claro, me entristecí al darme cuenta de que con el sexo oral eso no era factible...

Él me aseguró que no había ningún problema, que ya había explorado esa fantasía muchas veces con otras parejas, y que era solo un deseo pasajero.

Con el paso de las semanas y el verano acercándose, recordaba que teníamos reservado un hotel en las playas de Sicilia para celebrar su cumpleaños desde el viernes hasta el lunes. Sin embargo, resultó que mi prima Anita, cinco años menor que yo y residente en España, decidió visitarnos por primera vez en Italia justo durante esas fechas.

Anita es una chica encantadora, muy servicial, altruista y obediente en todo, y curiosamente también comparte conmigo el síndrome de Rokitanski, que causa la ausencia del útero y del clítoris, ya que ambas hemos heredado esta rara condición genética.

Aunque tiene una talla de sujetador mayor que la mía, se debe principalmente a unos kilitos de más, quiero dejar eso claro.

La semana en la que estuvo con nosotros en nuestro diminuto apartamento pasó sin que pudiéramos tener intimidad mi chico y yo, ya que ella ocupaba la cama contigua. Aunque él se sentía frustrado, incluso ella sabía que finalmente podía disfrutar de relaciones sexuales gracias a Sam, y que estas se basaban en el sexo oral debido a nuestras condiciones de Rokitanski severo, compartiendo siempre nuestras experiencias.

Llegó el viernes y viajamos a Sicilia. Al llegar al hotel, nos informaron de que, al tratarse de temporada alta y no haber reservado para una persona adicional, no tenían más habitaciones ni camas suplementarias. Decidimos que ella dormiría en nuestra habitación sin problema alguno al tratarse de una cama de matrimonio.

Nos divertimos en la playa y disfrutamos mucho regalando besos a Sam, como muestra de nuestra gratitud por esas maravillosas vacaciones.

De vuelta, nos arreglamos y Sam nos llevó a cenar a un lugar exquisito, continuando con los besos a dúo, aunque yo incluso le di un beso real en los labios.

Después de esa cena lujosa y deliciosa, decidimos tomar algo en el paseo marítimo, con música en directo, maravilloso, y al regresar continuamos con los besos a dúo, y personalmente le concedí más besos reales, a lo que él susurró:

- Por favor, no sigas besándome, llevamos 5 días sin intimar y empiezo a sentirme frustrado…

- Ay, cariño, lo siento mucho, con todo lo de Anita ha sido imposible, pobrecito...

Finalmente, regresamos al hotel y nos preparamos para ir a dormir.

Mi pobre Sam se levantó para revisar algo en su teléfono móvil, mientras Anita se inclinaba para buscar su pijama en su maleta.

Al abrir la tapa y tirar de uno de los elásticos, el pijama se soltó bruscamente y su brazo se lanzó hacia Sam, golpeándolo accidentalmente con el codo en sus partes íntimas.

Él cayó en la cama con evidente dolor, lágrimas escapaban de sus ojos. Anita y yo nos pusimos nerviosas ante la situación.

A pesar de su malestar y dificultad para hablar, murmuró sollozando con un tono apenas audible. Al no poder entenderlo, en un arranque de frustración gritó:

- Además

Tengo los testículos llenos desde hace una semana!!!

- Ay, disculpa amor mío, ha sido mi culpa.

Continué pidiendo perdón, pero no quería escuchar, con tanto dolor...

Anita también pedía disculpas una y otra vez, pero nada, el pobre se retorcía en la cama y nosotras sentadas sin saber qué hacer...

Vivimos momentos angustiosos y cuando logró respirar y hablar algo, nos pidió que lo dejáramos un momento en esa posición.

Después de unos 10 minutos dejó de toser y retorcerse, y nos dijo que intentara dormirse porque el dolor no lo dejaba ni moverse.

Anita se unió en la cama y lloraba en posición fetal.

Decía que la culpa era toda suya, pero yo le mencionaba que la culpa también era mía por no tener relaciones sexuales con él en toda la semana, a lo que Anita se sentía peor aún porque afirmaba que la culpa recaía doblemente en ella, al estar en casa esa semana y no poder estar juntos, y por eso tenía los testículos llenos, y que lo sentía mucho, muchísimo, que sabía que hay necesidades en una pareja y que no quería interferir más.

Sam empezó a hablar y me comentó que tenía los testículos muy adoloridos e hinchados, por lo que decidí revisar. Le quité el pantalón corto y, efectivamente, estaban enormes y de color rojo violáceo.

Los examinaba con cuidado y comencé a acariciar también su miembro viril.

Anita mostraba preocupación y fascinación al mismo tiempo, por lo que le dije:

- Pobrecito, tiene los testículos casi morados… Acércate, tranquila, no hay problema en verlo desnudo, ¿cierto cariño? (Él asintió y murmuró):

- Están a punto de reventar...

Luego miré a Anita y parecía expresarlo todo con su mirada triste, casi suplicante.

Me acurruqué entre los dos, empecé a darle besos a mi chico y noté que su miembro comenzaba a endurecerse, se incorporó un poco y me dijo:

- Amor, más que nunca necesito hacer el amor y desahogarme, pero está Anita en la cama, justo al lado tuyo...

Y ella respondió:

- Por favor, ya dije que no me interpondría más en sus necesidades, y además te golpeé los testículos terriblemente, todo ha sido mi culpa… Necesito que te alivies Sam, así que por favor, por favor les ruego que tengan relaciones sexuales todas las veces que necesiten, olvídense de mí, me siento fatal, horrible...

Entonces él se recostó y continuó besándome, después de un rato, cuando ya estaba con una erección impresionante, le dije que le haría una felación con todo mi cariño, pero que no se contuviera y se liberara a gusto.

Pero entonces Sam me dijo:

- Cariño, me duele mucho toda la zona, hasta el estómago, y así me costará mucho alcanzar el orgasmo.

- No te preocupes amor, te haré el amor con toda mi pasión todo el tiempo que sea necesario, y cuando sientas la urgencia, desahógate y eyacula todo lo que puedas.

Así, acostados de lado en la cama, me deslicé hacia su miembro y empecé a estimularlo suave y lentamente mientras realizaba movimientos con mi mano, como él prefiere, pero me miró y me advirtió que le dolían mucho los testículos.

Mientras le practicaba sexo oral, el rostro de Anita quedaba ahora justo frente al de Sam, se acercó para ver cómo le realizaba la felación, observando sus sudores y expresiones faciales, lo que la llevó a exclamar: pobre mío...

En ese momento Sam abrió los ojos y le preguntó a Anita ¿Te molesta que mi chica me haga el amor estando pegada a ti?

Ella le respondió, para nada, al contrario, que le alegraba y que si podía ayudar en cualquier cosa solo debíamos decirlo.

Recuerdo claramente que en ese instante, me levanté y le dije: quizás puedas ayudar,

Anita aceptó de inmediato, manifestando su disposición y expresando sentirse culpable...

Por ello, me sinceré y planteé:

- Hay algo que excita mucho a mi pareja, pero que nunca había logrado hacerle: besarle mientras hacemos el amor. ¿Podrías besarle mientras yo lo hago?

Con una expresión de alegría, respondió:

- Claro, lo haré con gusto. Él siempre ha sido tan amable conmigo que cualquier gesto es poco...

Así que me dispuse a practicar sexo oral y ella comenzó a besarle, notando cómo su erección se intensificaba.

En un momento, él se separó y le preguntó:

- ¿Puedo besarte como a ella, profundamente y con más intensidad?

- Por supuesto. No sé si podré hacerlo bien, pero guíame y bésame como te sientas cómodo para disfrutar al máximo, como mencionó Analía...

- Perfecto Anita, cuando sientas que estoy por llegar, introduce tu lengua profundamente en mi boca.

- Por supuesto, así lo haré.

Poco después, él se apartó y le pidió permiso para acariciarle los senos mientras la besaba.

Ella no respondió, se quitó el sujetador y, con una mirada aún culpable, tomó las manos de Sam y las colocó en sus pechos. Mientras tanto, yo seguía con la estimulación oral.

La excitación era intensa en ese momento, estábamos provocando sensaciones placenteras juntos, tanto Anita como yo.

En ciertas ocasiones, Sam deslizaba su mano desde mi espalda hasta la de Anita, excitándose. Por ello, ella le preguntó por qué le gustaba tocar nuestros traseros y comprobar que llevábamos puestas bragas de algodón, explicando que así se relajaba al saber que solo recibiría sexo oral de nosotras y podría disfrutar plenamente.

Recuerdo que mi pareja incluso le propuso:

- Me excita apretar los pezones de Analía cuando me voy a correr. ¿Te dejarías apretar los tuyos también?

Creí que ella se negaría, pero lo miró con ternura y respondió:

- Disfruto mucho de lo que estamos haciendo, aprieta mis pechos como prefieras...

- Pero Anita, ¿estás segura? Quiero apretarlos fuertemente justo cuando eyacule mientras Analía me estimula, ¿te gustaría sentir dolor?

- Si eso te excita, apriétalos tanto como desees, hazme daño para que disfrutes plenamente, provoqué bastante dolor, así que apriétalos todo lo que quieras...

La experiencia generaba sensaciones placenteras en mi pareja, yo seguía con la estimulación oral mientras mis manos acariciaban sus nalgas y Anita lo besaba apasionadamente, acariciándole el cabello.

Además, ambos escuchábamos nuestros gemidos, ya que Sam me estimulaba un pecho con una mano y le retorcía el pezón a Anita con la otra.

Y todo esto desembocó en un clímax...

Escuché su grito ahogado al sentir la lengua de Anita en su boca, percibiendo cómo disfrutaba plenamente de la experiencia que le estábamos brindando. Recordé que se corrió de una manera nunca antes vista.

A pesar de estar acostumbrada, me costó tragar todo su semen, pero seguimos alternando entre sexo oral y besos hasta que quedó casi dormido.

Fui a agradecerle a Anita, quien expresó que era lo mínimo que podía hacer por nosotros, pero que en realidad se sentía agradecida por las sensaciones compartidas esa noche.

Al día siguiente, nos levantamos para desayunar, aún algo impactados pero felices. Anita se mostraba preocupada por si Sam aún sentía molestias, a lo que él respondió afirmativamente. En ese momento, la lluvia caía con fuerza,

y habíamos llegado a la playa con la expectativa de pasar un buen rato, pero resultó ser bastante aburrido, ya que era un pequeño pueblo donde no había actividades interesantes y el clima cambió drásticamente con dos días seguidos de fuertes lluvias, justo durante nuestra estadía. La verdad, fue bastante desagradable...

Lo más triste de todo es que encima era su cumpleaños.

Al volver a la habitación sin nada que hacer, Anita le preguntó a Sam si le había gustado cómo habían estado juntos, a lo que él respondió afirmativamente. Ella le contestó algo así como "me alegra saber que pude ayudar".

Entonces, le dije:

- Ayer noté que estabas un poco tenso, cariño, tomaste un biberón completo jijiji ¿te gustó nuestra intimidad?

Él respondió:

- Mucho, aunque todavía me duelen un poco, querida... Aunque debo decir que mi corazón está contigo, Analía, eres la dueña de mis sueños, mis besos y mis labios. Por eso me hubiese gustado besarte con todo el amor mientras me sentía pleno...

Me acerqué a Anita, le compartí mis pensamientos en voz baja y ella me respondió con ternura, picardía y amor, diciendo ¡claro que sí!

Así que nos acercamos más a Sam y le dije:

- Cariño, como está lloviendo sin parar en tu cumpleaños, quiero darte un regalo especial: Anita y yo queremos regalarte nuestro tiempo, nos quedaremos contigo hoy y mañana en la cama para complacerte de la manera que desees y te haga feliz.

Él se emocionó mucho y nos agradeció el gesto, especialmente a mí. Como lo había solicitado, en el siguiente momento íntimo, enseñé a Anita cómo satisfacerlo como a él le gusta, aunque ella decía que no lo hacía tan bien como yo, siendo yo la mejor, ¡pero disfrutó muchísimo!

En esta ocasión, Anita pedía que le apretara fuerte los pezones mientras lo complacía. Pensaba que no lograba que él llegara al clímax tan rápido por apretarme a mí, pero Sam prefería apretarle los pezones a quien estaba besando en ese momento y no tanto a quien le estaba brindando amor oral. Sin embargo, se las arregló para apretarnos a las dos fuertemente al mismo tiempo para disfrutar plenamente de cada momento.

En total, realizamos ocho momentos íntimos, cuatro el sábado y tres el domingo, además de uno el viernes por la noche.

Sam incluso mencionó que el golpe en los testículos había valido la pena.

Al regresar a nuestro pueblo italiano, antes de que Anita se fuera, quiso agradecer la hospitalidad con dos momentos íntimos más, pero yo ya no deseaba continuar, pues una cosa es dar un regalo y otra intentar robarme a mi pareja. Me sentí celosa y no hubo más experiencias compartidas. Aun así, fue emocionante disfrutar de ese fin de semana de esa forma.

ADENDA:

Esto ocurrió durante el verano de 2019, antes de la pandemia por Covid. Sin embargo, este año la normalidad turística ha regresado. Por ello, mi prima Anita nos visitará nuevamente.

Ella me llamó el martes para confirmar su llegada el próximo domingo y que esta vez se quedará durante una semana. Hablamos sobre la situación familiar, pues nos cuidamos mucho mutuamente, y me pidió que cuidara a Sam, a quien llama El Toro, ya que según ella, yo soy como una ternerita que va cada noche a tomar su leche directamente del Torito.

Me dijo:

Dile a Sam que este año no es necesario ningún "incidente" en sus partes, que nuestro acoplamiento es voluntario durante mis vacaciones, que he pensado mucho en ustedes y en todo lo que sentí...

Resulta que no logró conectar con ningún chico en España. Ningún hombre provocó su interés, ni siquiera en el trabajo, donde solo hay mujeres. Un día, decidió comprar un juguete sexual en una tienda especializada. No había tenido uno antes, ya que nosotras, con Rokitansky, no podemos usarlos...

Resulta que leyó que mezclando leche de vaca, ...

Usando licor de Acacia Dealbata para añadir aroma a almizcle y gelatina líquida para otorgar consistencia y densidad, se logra una mezcla similar al líquido seminal. Posteriormente, se calienta levemente y antes de acostarse, se llena el depósito del consolador para simular sexo oral, su obsesión actual. Practica con entusiasmo para mejorar su técnica de felación, al tiempo que estimula sus pezones para aumentar su excitación. Una vez satisfecha, aprieta el depósito y disfruta del líquido, lo ingiere y se queda dormida hasta el día siguiente.

Se ha habituado a no dejar ni una sola gota, pues de lo contrario el consolador gotea por la noche y moja la almohada, lugar donde lo coloca al sentirse confortable teniéndolo cerca de su rostro. A veces, se despierta a medianoche para volver a simular sexo oral hasta quedarse nuevamente dormida. Todo esto resultando muy similar a interacciones humanas.

Además, ha adquirido un bálsamo labial con sabor a fresa, muy lubricante y jugoso, ideal para besos muy húmedos, una preferencia de su pareja mientras ella imita sexo oral con el consolador. Al consultarle si le parecía adecuado, ella respondió afirmativamente, con la salvedad de que es una actividad exclusiva entre ellas dos, ya que habían cumplido sus fantasías y su chico es solo de ella.

Entonces, le reveló a su compañero este plan durante una noche, él se excitó enormemente, no paraba de besarla y prometió una noche de pasión, aunque debían esperar hasta el domingo porque tenía compromisos. Aunque a veces siente un leve celo al compartirlo, sabe que es infundado, ya que nadie lo cuidará como ella.

Por ello, ha reservado la próxima semana para tomarse un descanso y disfrutar plenamente, sin tener que levantarse temprano. Gracias a la nueva cama de grandes dimensiones que compraron en diciembre, podrán disfrutar cómodamente de su amor, permitiéndose quedarse dormidos juntos, sin interrumpir el acto.

Al despertar, tiene planeado llevarle el desayuno a la cama, mirarlo con amor y ofrecerle una felación para que pueda desayunar directamente en la cama tras el acto. Este tipo de detalles son de su agrado.

Su pareja está emocionada por lo que les deparará la próxima semana, tanto con Anita como con ella, disfrutando del amor compartido y sistemático de tres personas, gozando de los placeres que la vida les brinda.

Ante el contacto de varias mujeres, se ha decidido crear un correo para comentarios, opiniones o solicitudes de ayuda, conscientes de las dudas y conflictos que estas situaciones generan en algunas personas, sin encontrar respuestas en la pornografía.

Pueden contactar a través del correo electrónico: [email protected].

Pido disculpas por la extensión del texto, pero las mujeres disfrutamos de cada detalle.

En muchas ocasiones, las dudas persisten por no preguntar, ya sea por timidez u otras circunstancias, por eso los invito a dejar comentarios o consultas, que serán respondidos a la brevedad posible.

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