Tras mi separación he dedicado tiempo a reconstruir mi vida, sin dejar de lado mis experiencias, en la actualidad estoy en una relación con una nueva pareja y nuestra conexión en el ámbito sexual es excelente. Desde que comenzamos a salir, le comuniqué abiertamente mi atracción por las chicas transexuales y mencioné brevemente algunas aventuras vividas en ese ámbito.
Ella demostró tener una mentalidad abierta y experiencia en su historial sexual, por lo que propuse tener un encuentro. Sin embargo, su respuesta inicial fue negativa, ya que entendía mi atracción pero no quería sentirse presionada. Ante esto, sugerí la posibilidad de que ella actuara como espectadora, idea que aceptó y accedió a acompañarme.
Llegado el día, nos preparamos para recibir a la chica. En un momento de calentura, le pedí que estimulara mi zona anal, una práctica que solíamos realizar en privado.
Me encontraba recostado con sus dedos femeninos introduciéndose en mi ano cuando alguien tocó la puerta. Ella se levantó para atender y la chica, presentándose como Penny, entró en la habitación. Penny se acercó a la cama, me saludó con un largo y apasionado beso, mientras mi pareja se sentaba en un sofá cercano.
Mientras me besaba, ella acariciaba mi pene y gradualmente se aproximaba a mi región anal. Me estimuló mientras recorría todo mi cuerpo con besos, luego me colocó en posición de cuatro patas, continuando con la estimulación anal, todo ello mientras conversaba con mi novia e incluso la invitaba a unirse. Aunque en tono de broma, mi pareja se negó rotundamente, manteniendo el juego propuesto por Penny.
Penny intensificó la estimulación anal, mientras acariciaba mis testículos y pene. Mi pareja me animaba a gritar, lo cual hice con fervor y excitación, aunque percibía cómo disfrutaba de la situación. Penny continuaba estimulándome sin quitarse la ropa, despertando en mí el deseo de verla desnuda y satisfacerla oralmente. Aunque me daba vergüenza hacerlo delante de mi pareja, la curiosidad superó mi timidez y exploré debajo de su falda, tocando sus genitales mientras ella seguía estimulando mi ano con sus dedos. Finalmente, con una mano en mi pene, Penny logró que llegara al clímax, mientras yo me expresaba con gritos y gemidos, entregándome a la experiencia. Penny recogía mi eyaculación y la introducía en mi ano, sin desperdiciar ni una gota, mientras seguía estimulándome con sus dedos.
Penny se despojó de su ropa, se situó sobre mí y, tras colocar su pene en la entrada de mi ano, me cuestionó acerca de los celos de mi pareja. Aunque respondí negativamente, Penny continuó con la penetración, causándome algo de dolor, al cual respondí incrementando mis gemidos, complaciendo así el deseo de mi pareja. A pesar del dolor, continué entregándome a la experiencia, hasta que Penny finalizó eyaculando en mis glúteos.
A partir de ese día, mi pareja comenzó a referirse a mí como "mariquita chillona".
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