0%

La depravación de mi vástago


Escuchar este audio relato erótico
0
(0)

Habían transcurrido tres días desde mi encuentro erótico con Cora y esa noche cenamos los tres juntos. Mientras recogía la cocina, sentí cómo las manos de Cora rodeaban mi cintura, me giraba y me besaba en los labios.

- Estás siendo imprudente - susurré - tu hijo está aquí

- Eso es lo que me excita - respondió ella - tenerte en la cama con tu hijo en casa y disfrutar de ti, mi putita

Las manos de Cora se deslizaron debajo de mi suéter y acariciaron mis senos, mis pezones se endurecieron y ella besó mi cuello.

- Por favor - le rogué - mi hijo podría vernos

- Está bien - dijo Cora - te dejaré y luego te visitaré en tu habitación, espera desnuda, putita

Asentí con la cabeza, excitada y con mi entrepierna humedecida, subí mi suéter, le di un beso en los labios y terminé de limpiar la cocina. Fumé un cigarrillo y luego fui al comedor. Cora estaba en el sofá viendo televisión y mi hijo en su habitación con la computadora. Le dije que iba a acostarme, me dirigí a mi cuarto, me acosté en la cama y esperé. Mi mente estaba excitada, me acaricié la entrepierna y me imaginé a Cora visitándome con mi hijo en casa, lo cual me excitaba aún más.

Escuché la puerta de mi habitación abrirse y vi a Cora entrar sigilosamente en la oscuridad. Se metió en la cama conmigo, nos besamos, me quitó las bragas y me las puso en la boca. Sin que me lo pidiera, flexioné las rodillas y abrí sus piernas.

- Estás muy mojada - dijo Cora mientras me acariciaba - eres una verdadera golfa

Solté un gemido seco, la excitación iba en aumento.

- ¿Quieres que te coma? - preguntó Cora mientras me miraba con lujuria. Asentí con la cabeza y sus dedos abrieron mi coño para comenzar a lamerlo habilidosamente. Cerré los ojos, me dejé llevar, mis manos se aferraron a su cabeza y comencé a jadear fuertemente, sofocando mis gemidos mordiendo las bragas en mi boca.

- Me encanta saborearte - susurraba Cora - hueles a perra en celo

Mi cuerpo se retorcía de placer, su lengua me provocaba un éxtasis indescriptible y pronto llegué al orgasmo, temblando en la cama. Cora se acostó a mi lado, me besó y me indicó mantener silencio antes de salir de la habitación.

Escuché los pasos de Cora al regresar, encendió la luz al abrir la puerta y traía a mi hijo con ella. Me tapé avergonzada al ver a mi hijo. Cora se sentó a mi lado, apartó las sábanas y abrió mis piernas.

- Mira el chochito de mamá - dijo a mi hijo mientras me abría más las piernas - ¿Alguna vez la viste así?... tu madre es muy mala

Intenté cerrar las piernas y cubrirme con las sábanas, pero Cora me lo impidió.

- Por favor - supliqué - ¿Qué estás haciendo? No quiero esto...

- No finjas ser decente ahora - le interrumpió Cora, introduciendo dos dedos en mi vagina - vamos a enseñarle a tu hijo lo zorra que eres

Grité, pero los dedos de Cora seguían provocándome placer, traté de resistir pero sentí dos manos sujetándome fuertemente, eran las de mi hijo, me miraba de manera especial.

- Mira cómo me permite follarla esta guarra - le dijo a mi hijo - está empapada... está ardiente

💬
¿Quieres decirle algo al autor? Envíale un mensaje y hazle saber qué te pareció su relato
→

Mi hijo se acercó, me agarró del cuello y...

me atrajo hacia sí y colocó su pene a la altura de mi boca.

- deseo introducírtela en la boca mamá - me expresó mi hijo

Intenté apartarlo, pero él tenía mucha fuerza y puso su glande en la comisura de mis labios, luego poco a poco lo introdujo en mi boca.

- qué boca tan cálida tienes mamá - me dijo él - chúpamela un poco

Coloqué mis manos en sus caderas y negué con la cabeza, pero él comenzó a mover su pene dentro y fuera de mi boca, el cual cada vez estaba más erecto y firme.

- Observa cómo me excitas mamá - exclamó - me estás poniendo duro, así me gusta

Intenté sacarlo de mi boca, pero él lo introdujo hasta mi garganta, dejándome sin aliento. Miré fijamente con los ojos abiertos, como suplicándole que no lo volviera a hacer, pero él continuó introduciendo su pene suavemente en mi boca. Mientras tanto, Cora sacó sus dedos y acarició mi vagina y mi clítoris, provocándome un placer intenso.

Así mamá, hazlo así - sin darme cuenta, estaba practicándole sexo oral a mi propio hijo - mientras él sacaba su pene y me golpeaba la cara con él - te voy a poseer mamá, he soñado mucho con esto.

- Te lo voy a calentar bien - afirmó Cora, y empezó a estimularme el coño - para que puedas poseerla

Sentía cómo la lengua de Cora acariciaba mi vagina, mientras yo agarraba el pene de mi hijo, pasaba mi lengua por su glande y lo chupaba, comenzando a experimentar otro orgasmo.

- Ven, correte - me dijo Cora al notar que me estaba aproximando a un orgasmo

Mis piernas empezaron a temblar, me corrí sintiendo fluidos vaginales en abundancia. Cora me giró y mi hijo apuntó su pene a la entrada de mi vagina.

- Te voy a poseer mamá

- Por favor hijo, no lo hagas - le supliqué - soy tu madre

Mateo introdujo su glande en mí, lanzando un grito, lo retiró y pasó su glande por toda mi vagina, generando un placer indescriptible y provocando espasmos en mi cuerpo.

- Qué vagina tan húmeda tienes mamá - me dijo mientras me volvía a penetrar con el glande

- Poseéla completamente - le indicó Cora

Mateo me penetró con su gran pene en dos movimientos, solté unos gritos de dolor al sentir cómo me empalaba, llegando hasta el fondo de mi vagina, causándome un gran estremecimiento e incluso afectando mi respiración. Posteriormente, comenzó a moverse dentro de mí, entrando y saliendo lentamente, mientras yo colocaba mis manos en su pecho.

- Despacio, por favor, hazlo lentamente - esas palabras salieron inesperadamente de mi boca

El pene de mi hijo se deslizaba suavemente dentro y fuera de mi vagina, y yo gemía placenteramente.

- Me encanta tu vagina mamá - me decía mientras me penetraba, mientras Cora se arrodillaba detrás de mí, sosteniéndome la cabeza y pellizcando mis pezones con sus dedos - tienes la vagina muy apretada, te la voy a dilatar

Sentía un placer inmenso, retorciéndome en la cama mientras mi hijo empezaba a poseerme con intensidad y profundidad, lo que me hacía gritar de placer.

- Fóllala así - le indicó Cora a mi hijo, mirándome de manera morbosa - ¡mira cómo grita esta zorra!

Mi hijo me levantó por las caderas y me penetró profundamente, mordía los brazos de Cora y gritaba con fuerza.

- ¿Te gusta que te posea así? - preguntó

- Sí, sigue poseiéndome - le supliqué - ¡fóllame así!

Comencé a temblar y convulsionar, experimentando un orgasmo salvaje mientras mi vagina liberaba una gran cantidad de fluidos, y Cora y mi hijo se besaban, ella le realizaba una paja con la mano.

Mi hijo se sentó en la cama y Cora me colocó sobre él, sabía lo que deseaba y me dejé caer sobre el pene de mi hijo, clavándomelo en mi vagina, abrazándolo por el cuello y comenzando a cabalgarlo.

- me agrada tu actitud atrevida mamá - me dijo mi hijo mientras me observaba fijamente - me fascina tu intimidad y cómo te excitas y alcanzas el clímax

Las palabras de mi hijo me estaban provocando mucho deseo y comencé a montarlo con fuerza, percibía cómo mi intimidad absorbía por completo su miembro.

- ¿te agrada lo que te hace mamá? - le cuestioné - ¿deseas que sea tan desinhibida?

Mi hijo me agarró con firmeza por la cintura y ayudó a cabalgarlo con intensidad, acariciaba mis glúteos y su dedo se abría camino hacia mi apreciado trasero, penetrándome con su dedo y yo dejé escapar un grito al sentirme penetrada por mis dos cavidades al mismo tiempo, mientras mi hijo mordía mis pezones.

- me estás enloqueciendo - exclamé

Mi hijo me giró y colocó mis pies en mis hombros, comenzó a poseerme con firmeza mientras Cora me besaba y acariciaba con la lengua.

- Hazlo así - le grité - ¡siento cómo me llenas... fóllate a mamá!

- Tienes una intimidad muy cálida y húmeda - me decía - voy a poseerte cada día

No pude contenerme y volví a llegar al clímax salvajemente, mi hijo me puso de rodillas y colocó su miembro en mi boca.

- deseo alcanzar el clímax - pidió - quiero hacerlo en tu boca

Me negué y le hice un gesto negativo, pero Cora sujetaba mis manos y mi hijo mi cuello, y se corrió dentro de mi boca, su semen descendía por la comisura de mis labios y Cora me besó, tragándose el semen que no cabía en la boca, mientras sus dedos recorrían la abertura de mi intimidad y me estiró en la cama, abrió mis piernas y empezó a estimular mi intimidad y a introducir un dedo en mi trasero.

- ¿te agrada que te estimule el área íntima delante de tu hijo, zorra? - me humillaba Cora

- me enloqueces con tu lengua - le respondí

- Ven y estimula su área íntima - le pidió Cora a mi hijo - quien se colocó entre Cora y yo, y comenzó a recorrer con su áspera lengua mi intimidad provocándome gemidos de placer

- ¿Te has dado cuenta de cómo huele su intimidad? - le preguntó Cora a mi hijo - él asintió con la cabeza - la zorra está muy excitada y desea seguir teniendo relaciones sexuales

Cora introdujo un dedo en mi trasero, lo retiraba y lo volvía a introducir, lo que me provocó una excitación que nunca antes había experimentado, y pasó la lengua por mi ano, Cora me puso de rodillas y mi hijo me ofreció nuevamente su miembro y lo tomé en mi boca sin que nadie me dijera nada, empecé a estimularlo con la boca, sentí cómo Cora se ausentaba un momento y regresaba (había ido a buscar un preservativo y un bote de lubricante) y sentí frío en mi trasero cuando introducía el dedo con lubricante, y le entregó el preservativo a mi hijo, quien se lo puso; al intuir sus intenciones, me negué e intenté levantarme, pero entre los dos me sujetaron y me abrieron bien las piernas, colocándome en posición sumisa.

- No me hagan esto - les supliqué - no quiero esto - les grité

Cora sujetó mi cabeza contra las sábanas y mi hijo me penetró con el glande, solté un grito de dolor desgarrador al sentir cómo mi propio hijo me violaba y perforaba el trasero.

- Te dolerá, pero te acostumbrarás - me dijo Cora - te gustará que te penetren por ahí

Mi hijo continuó penetrándome con fuerza y podía sentir cómo mi esfínter cedía ante su imponente miembro, y seguía gritando de dolor.

- Te voy a destrozar el trasero mamá - me humillaba él - a partir de ahora serás mi mujerzuela

- Ya está, mi querida mujerzuela, ahora dejará de dolerte - me animaba Cora mientras me acariciaba con la lengua, y mi hijo comenzó a poseer mi trasero lentamente

- Cómo aprieta tu culito mamá - me susurraba mi hijo - mientras las lágrimas recorrían mis mejillas, lloraba de dolor y por el hecho de que mi propio hijo me sodomizara, pero a medida que me penetraba, empecé a sentir que el dolor se volvía más soportable e incluso placentero; Cora, que era experta, lo notó y se lo comunicó a mi hijo

- Ya está disfrutando - le dijo ella - mi hijo aumentó el ritmo de las penetraciones y comencé a gemir suavemente

- Te agrada que te penetre por el trasero, mamá - me susurraba él - qué mujer tan desinhibida eres

- Su intimidad está muy húmeda - dijo Cora al introducir un dedo en mi intimidad - y sentí un placer inmenso al ser penetrada de nuevo por mis cavidades, empecé a temblar y llegué al clímax salvajemente, y me quedé tendida en la cama temblando; Cora le quitó el preservativo a mi hijo, le practicó sexo oral y permitió que se corriera en su boca.

A partir de ese día, me convertí en la amante de mi hijo.

¿Te ha gustado este relato erótico?

¡Haz clic en las estrellas para puntuarlo!

Puntuación promedio 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este relato.

Ya que que te ha gustado este relato...

Puedes compartirlo en redes sociales!

¡Siento que este relato no te haya gustado!

¡Déjame mejorar este contenido!

Dime, ¿cómo puedo mejorar este contenido?

💬 ¿Quieres decirle algo al autor? Envíale un mensaje y hazle saber qué te pareció su relato ›

Otros relatos que te gustará leer

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir
Contacto | A cerca de Nosotros | Seguinos en Ivoox y en x.com