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Celebración de cumpleaños (tercera parte)


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Después de más de 2 años en esta relación a 3, todo marchaba de forma armoniosa. La intimidad era satisfactoria, realmente satisfactoria. En varias ocasiones, pasábamos largos periodos juntos, ya sea en nuestro hogar o en el de Noelia. Poseíamos una interesante colección de grabaciones íntimas. Habíamos incursionado en el mundo del bondage y la sumisión, e incluso participamos los tres en un taller sobre ataduras en una comunidad cercana, donde conocimos a otras tríos parecidos al nuestro. La colección de vídeos marcó un cambio en nuestra relación el día en que Noelia le mencionó a mi pareja que necesitaba hablar con los dos, sobre un asunto importante.

Quedamos en encontrarnos después del trabajo en un café cercano a su domicilio.

Notamos su nerviosismo, ya que no paraba de mordisquearse el labio inferior.

- No sé cómo abordar esto, así que iré directo al grano, expresó con la voz entrecortada una vez nos saludó, mi hermano decidió hacer unas reformas en la cabaña y se topó con varios USB con fotos y vídeos, ya saben de quiénes. Se presentó en mi casa con ellos y me comentó que desconocía lo atrevida y sensual que era, y que deseaba unirse a nuestros encuentros, que me había deseado desde siempre y que tú, Lara, le resultabas muy atractiva. En caso de negarnos, amenazó con difundir los vídeos en internet.

- ¡Maldito desgraciado! Exclamé lleno de furia, ¿cómo se atreve?!

- Deberíamos haberlos guardado de manera más segura, expresó Lara con pesar

- ¿Qué podemos hacer? Pregunté

- Creo que lo mejor sería conversar los tres con él, aunque veo pocas opciones, mencionó Noelia

Quedamos en reunirnos con él durante el fin de semana en la cabaña donde se alojaba, sin imaginar lo que nos deparaba el destino.

Eran cerca de las 2 de la tarde cuando arribamos a la vivienda. El vehículo todoterreno de Abel estaba estacionado afuera. Noelia descendió del coche y entró. Nosotros la seguimos. Había decorado la cabaña con un estilo rústico pero moderno, ya que planeaba pasar largas temporadas allí después de retirarse a los 49 años de su empleo debido a una enfermedad crónica en las rodillas. Nos aguardaba con algunas copas sobre la mesa. Al entrar, nos observó descaradamente a mi pareja y soltó:

- ¡Caramba! En persona eres aún más atractiva y mi hermanita no se queda atrás, ¿verdad, cabrón? Dijo dirigiéndose a mí

- ¿Es esa la manera de dirigirte a ellas? Estoy a punto de hacerte tragarte tus palabras, expresé lanzándome hacia él, pero las chicas me detuvieron

- Calma, semental, solo quiero un poco de lo que tú disfrutas, nada más, jajaja

- Basta ya, mencionó Noelia, ¿qué es lo que quieres de nosotros?

- Un fin de semana entero de placer, puedes quedarte o irte, como prefieras, pero bajo mis reglas y mis juegos, dijo

- ¿A qué te refieres? Preguntó Noelia

- A divertirnos, venid y lo veréis, dijo conduciéndonos hacia el sótano antiguo. Al encender la luz, reveló una sala con diversas butacas de cuero, un bar completo y al fondo una cruz, un potro y una cama grande con correas en las cuatro esquinas. Además, en una de las paredes, había numerosos objetos relacionados con el BDSM. Quedamos perplejos, mirándonos entre los tres y a él

- He notado que las damas están dispuestas a casi todo, solo quiero disfrutar un fin de semana con ellas; si no desean repetir, devolveré los USB, les aseguro que no existen copias

- Permítenos discutirlo los tres, mencionamos casi al unísono

- Por supuesto, estaré arriba

Después de un tiempo, llegamos a la conclusión de que nuestras opciones eran limitadas. Si los vídeos salían a la luz, podrían ser vistos por conocidos, lo cual significaría el fin de nuestra vida social y familiar. Debo admitir que la idea, de cierta manera, me resultaba excitante, pero no el hecho de que alguien pudiese estar con mi pareja, y mucho menos delante de mí. Acordamos establecer condiciones y subimos

En nombre de los tres, Lara tomó la palabra.

- Aceptamos, pero bajo ciertas condiciones. Nada que deje marcas

Evitaremos cualquier tipo de daño permanente al decir que no significa no, y Miguel estará presente y participará. Además, procederemos a grabar la situación. En caso de que decidas romper tu palabra más adelante, el video también será revelado.

-Estoy de acuerdo -respondió sin pensarlo. Vamos a brindar con una copa y comencemos de inmediato.

Tomamos las copas de un solo trago y nos dirigimos al sótano. Lara y Noelia se dirigieron a la cama y empezaron a desvestirse mutuamente, tal como solían hacerlo para mí en ocasiones anteriores. Abel no dejaba de observarlas mientras se quitaba la ropa. Poseía un miembro viril de buen tamaño, no demasiado largo, pero bastante grueso y vigoroso. Tenía una complexión robusta y sin depilar, pero lucía unos brazos musculosos. Terminé de desnudarme y nos unimos a ellas. Reconozco que Abel parecía algo cohibido, por lo que tomé la iniciativa.

-Ven conmigo -le dije a Lara, conduciéndola sin ropa hacia la cruz.

La aseguré a la cruz, orientada de espaldas a la habitación, con las piernas ampliamente separadas, expuesta e indefensa. Le vendé los ojos.

En el otro extremo de la cruz, frente a ella, coloqué a Noe de la misma manera. Abel se acercó directamente por detrás a su hermana y comenzó a acariciar y recorrer su cuerpo, centrándose en estimular sus pezones y jugar con sus piercings. Deslizó una mano hacia su entrepierna y comenzó a acariciarla lentamente, introduciendo un dedo en su vagina. Noelia buscó los labios de Lara y comenzaron a besarse, ella, excitada, empezó a jadear. Siempre me había intrigado el mundo del BDSM, y gracias al chantaje de Abel, y a pesar de mi reticencia inicial, la situación me provocaba gran excitación. Mientras Abel se desplazaba hacia un lado de la cruz, empezando también a acariciar a Lara, yo me detuve en la mesita con los "juguetes". Tomé unas mordazas, una con una bola y otra diseñada para mantener la boca muy abierta.

Tomé también unas pinzas para pezones unidas por una cadena y una fusta. Coloqué las mordazas, dejando la que mantenía la boca abierta en Lara, y les sujeté las pinzas en los pezones a ambas, entrelazando las cadenas para que, si una se alejaba, tirara de los pezones de la otra. Me situé a un lado, acaricié suavemente las nalgas de Noe y luego golpeé con la fusta. Se sobresaltó con el golpe y emitió un leve gemido a través de su boca tapada. Repetí la acción con Lara. Después de un rato, sus senos brillaban por el sudor y la saliva que fluía de sus bocas al no poder cerrarlas. El juego me agotaba un poco. Abel sugirió llevarlas a la cama, deseaba tener relaciones sexuales. Yo también.

Con las manos esposadas en la espalda, las condujimos hasta allí. De rodillas, una frente a la otra, con la cabeza hacia abajo en el colchón, Abel agarró a Lara por las caderas, frotó su miembro en su húmeda vagina y la penetró de golpe, llegando hasta el fondo. Un gemido ahogado escapó de sus labios. Tenía la intención de tener relaciones con Noe, pero al observar a mi cónyuge siendo penetrada con fuerza a cuatro patas, inmovilizada y privada de visión, con la boca obscenamente abierta a causa de la mordaza, me situé frente a ella e introduje mi miembro en su garganta. Cada embestida que recibía por detrás provocaba la entrada de mi pene en lo más profundo de su boca, sofocándola en cada embestida y haciéndola salivar de forma exagerada. Permanecimos así durante un tiempo hasta que Abel comenzó a jadear con fuerza.

-¡Dios! ¡Me voy a correr! ¡Quítate! -me dijo-. Quiero que lo tragues todo.

Me retiré para dejarle la boca libre y, casi sin esperar, empezó a eyacular abundantemente. Un chorro casi impactó en el rostro de mi esposa, pero el resto fue a parar a su garganta, ya que el robusto miembro de Abel aún ocupaba su boca hasta el fondo, dejándola casi sin aliento.

Rodeé a Noe, que se mostraba expectante, lubriqué ligeramente su trasero y comencé a penetrarla con fuerza por detrás. En ese momento, no prestaba atención más que a mi propio placer, algo inusual para mí. Estaba entregado por completo. No tardé en eyacular dentro del trasero de Noe. Al retirarme, su esfínter permaneció dilatado y enrojecido, latiendo, expulsando un pequeño hilo de semen. Abel había abandonadoLa atadura a Lara, y esta se empeñaba en limpiar con la lengua el pene de este, erguido como al principio, y más grueso, si cabe. Nos observamos mutuamente y cambiamos de postura, mi miembro también seguía, para mi sorpresa, firme como un roble. Abel se acercó al maltrecho trasero de su hermana, y yo a la boca de mi esposa, quien recibió con una leve sonrisa mi miembro en ella. Se esmeró en chupármelo, y aunque sin manos le resultaba complicado, realizaba maravillas. Le sujeté la cabeza por el cabello, y comencé a penetrarle la boca un poco más fuerte, como lo había hecho Abel minutos antes. Un gemido fuerte de Noe me hizo alzar la cabeza para presenciar cómo su hermano introducía su grueso miembro en ella con crudeza. Una mano tiraba de su cabello, recogido en una coleta, hacia atrás, y la otra jugueteaba con uno de sus pezones, atrapado por la tenaza, estirándolo y retorciéndolo.

-Coloca a tu esposa allí, me dijo, señalando el poste de la cama, átala de espaldas a él

Asentí con la cabeza y la ubiqué como me indicó. Él se acostó en el suelo, muy cerca de ella.

-Trae a Noe, ayúdala y suéltale las manos, me indicó.

La coloqué sobre él, quien introdujo su miembro en su interior fácilmente dada la humedad que tenía. La dirigió hacia adelante exponiendo su trasero, y deduje sus intenciones. Me arrodillé detrás y volví a embestirla. En esa posición, el sexo de Lara quedaba justo a la altura de la boca, por lo que moví su cabeza para que empezara a satisfacerlo. Apoyó una mano en el pecho de su hermano y con 2 dedos de la otra penetró a su amiga mientras le lamía golosa el clítoris. Lara, tan excitada que estaba, no tardó en tener un orgasmo, pero Noe siguió provocándolo y le arrancó un segundo orgasmo seguido.

-¡Me voy a correr dentro de ti!, dijo Abel, mirando a Noe, a quien había despojado de la venda

-Yo también me corro, dije

-Y yo, corred, malvados, corred, me estáis matando de placer! ¡Ahhh!, gritó Noe fuera de sí

Un chorro de abundante semen salió de mí dentro de su trasero, seguido de otros dos, mientras la aferraba con fuerza de las caderas

¡Aaaghh!, musitó Abel, ¡Dios, qué ganas te tenía!, dijo mientras también se corría dentro de su hermana.

Noelia se dejó caer sobre él y yo saqué mi miembro, aún goteando, de su trasero. Desaté a Lara y le quité la venda, ella se arrodilló a mis pies y comenzó a chupármela una vez más para recoger todos los fluidos que en ella había. Mi miembro seguía firme como un roble, no entendía qué estaba sucediendo, me sentía como un chaval de 15 años.

-Éxtasis en sus copas, y en las nuestras además, Viagra, jeje, masculló Abel, que también estaba recibiendo una felación de su hermana. ¡La fiesta debía continuar, no crees? Me dijo

-No es la primera vez que me sucede, dije esbozando una sonrisa

-El plato principal, para el final, dijo Abel, mirando a Lara, postrada a mis pies

Levantó a su hermana y la ató en el potro, boca abajo, como si estuviera montando a caballo. Introdujo un consolador de buen tamaño en su sexo, y otro, más pequeño, en el trasero. Le puso la mordaza con la bola y pinzas en los pezones, con pesos, que estiraban de forma grotesca estos hacia el suelo. Conectó los consoladores a un ritmo intermitente, que hicieron jadear a Noe, y la dejó allí, mientras se dirigía a nuestra posición. Lara seguía arrodillada. Abel se puso a mi lado, y Lara, mecánicamente, empezó a alternar en su boca las dos vergas que frente a ella se encontraban. Debo reconocer que realiza unas felaciones magníficas.

Me senté en el borde de la cama, y Lara se inclinó para seguir chupándome el miembro, dejando sus orificios expuestos a Abel, que no tardó en penetrarla en su sexo. Escupió un par de veces en su trasero, esparciendo la saliva con los dedos, e introduciéndolos en el trasero, que los aceptaba sin demasiada resistencia. Lara estaba excitada y no lo ocultaba. Abel sacó su miembro del sexo, volvió a escupir en él, y presionó este en el trasero de mi esposa, que se abrió para

Él. La punta traspasó el esfínter, y gradualmente la introdujo por completo. Mientras tanto, yo sujetaba su cuello, disfrutando de una mamada excepcional. Abel comenzó a moverse con ritmo, cada vez con más intensidad, y solté su cabeza, dejándolos a ellos con toda la tarea. Abel comenzó a alternar entre sus dos orificios, penetrándola con fuerza, mientras sus manos apretaban sus senos que se balanceaban y retorcían sus pezones. Lara estaba extasiada, jadeando y sudando. Era emocionante y perturbador ver a mi esposa siendo penetrada por detrás, disfrutando como nunca, mientras me hacía una mamada deliciosa, y mi amante, atada frente a nosotros con dos consoladores, gimiendo y jadeando sin descanso.

Abel se apartó y se colocó a mi lado en la cama.

-Te toca a ti -me dijo

Tomé mi posición detrás de Lara y la penetré sin esfuerzo en el trasero, mientras ella reemplazaba mi miembro en su boca por el de Abel. Comencé a embestirla en el trasero con fuerza, alternando entre sus orificios, mientras estimulaba su clítoris con una mano y agarraba uno de sus pechos con la otra. Abel la agarraba fuertemente del cuello, introduciendo su pene en su boca hasta la base, manteniéndose así por unos instantes, Lara tomaba aire entre náuseas y tos cada vez que se retiraba, pero lejos de quejarse, dijo:

-Sigan, no paren, fóllame duro, me voy a correr otra vez

No podía creerlo. Estaba desinhibida y descontrolada como nunca antes, probablemente por el efecto de las drogas. Abel se recostó en la cama y acercó a Lara hacia él, montándose sobre él a horcajadas

-No, corrige -te toca dar la vuelta

Ella se giró de espaldas a él, y él la penetró por su dilatado trasero sin dificultad. La atrajo hacia atrás, apoyando las manos en la cama y dejando su coño expuesto y desafiante, enrojecido y abierto, esperando. De la forma en que pude, me acomodé entre ellos con una rodilla en la cama entre sus piernas y un pie en el suelo, y mi pene erecto y ya morado encontró fácilmente el coño de Lara, desapareciendo en su interior. Abel se aferraba fuertemente a sus pechos desde atrás, los cuales estaban enrojecidos y con marcas de sus manos. De vez en cuando, la abofeteaba con fuerza o le retorcía un pezón. A pesar de que la postura era algo incómoda, la penetración era profunda y placentera. Después de unos minutos, Lara estalló en un nuevo orgasmo

-¡Dios! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Me estoy corriendo, malditos! ¡Aah! ¡Aah! ¡Aah!

En ese momento, Abel pareció indicar que la apartara, y yo me retiré justo antes de llegar al clímax. Empujó a Lara de rodillas al suelo, se puso de pie frente a ella a mi lado, y un chorro de semen impactó en su rostro. Lara abrió la boca para recibir el resto, y mi eyaculación fue directo a su cara también. Ella tomó ambos penes con las manos, los lamió y chupó hasta dejarlos completamente limpios, aunque ya relajados y, al menos en mi caso, dolorida.

Lara tenía el rostro cubierto de semen y sudor, que descendía por su cuello hasta el pecho. El mascara de pestañas corrido y el cabello despeinado y sucio. Se tumbó en la cama, exhausta. Abel había liberado a su hermana y también se tumbó en la cama, se acurrucaron y se quedaron dormidos. Subí a beber algo y ducharme. Abel subió conmigo.

-Nunca he tenido una experiencia así, me dijo

-Sí, yo tampoco, lo admito, pero al menos para ti, esta será la primera y única vez con nosotros, le dije

-Bueno, hay dos personas abajo que pueden tener algo que decir al respecto

-Es cierto, pero al menos de una de ellas conozco la respuesta

-Ya veremos

Bajamos y nos unimos a las mujeres que ya descansaban profundamente dormidas.

Al día siguiente, después de asearnos y tomar algo de desayuno, Noe rompió el hielo.

-Lo de ayer fue increíble, tardaré en olvidarlo -dijo

-Sí, la verdad es que sí, fue una locura -comentó Lara

-No hay necesidad de olvidarlo, yo repetiré cuando quieran -añadió Abel

-Eso no fue lo que habíamos acordado -comenté yo. Aunque estuvo muy bien,

Una vez fue suficiente, contesté

-Debo admitir que siempre me sentí atraída por ti, desde pequeña te observaba en casa. Siempre te deseé. No me importaría, expresó Noe

-La experiencia estuvo aceptable, pero se produjo bajo coerción, para mí, ha terminado, expresó Lara

-Estoy comprometido con mi esposa, para mí también, respondí, complacido con la respuesta de Lara. Si esto hubiera surgido de forma natural, habría sido estupendo, Noe, pero de esta manera, no

-Parece que este es el final entre nosotros entonces, si mi hermano está dispuesto a quedarse conmigo

-Siempre te he querido, pero no me atrevía a decirlo por temor a tu reacción

-Noe, nuestra relación no tiene por qué terminar así, los tres lo pasamos muy bien juntos, y podemos seguir haciéndolo, dijo Lara, con lágrimas en los ojos

-No amor, he anhelado mucho esto, y si él no tiene cabida, yo tampoco

-Lamento decir que aquí nos despedimos, mencionó Lara

Fuimos a buscar nuestras pertenencias, y con tristeza nos despedimos de Noe, quien nos entregó el pendrive con las grabaciones de la extorsión, y también la tarjeta de este fin de semana. Lara tomó ambos y los arrojó a la chimenea. Realizamos el viaje de regreso en silencio. El lunes, en el trabajo, Noelia presentó una solicitud de excedencia y no supimos más de ellos.

Comenzamos a visitar locales swinger y a asistir a fiestas de intercambio, y en una de ellas nos encontramos con unos antiguos amigos de la adolescencia, que llevaban más de 25 años juntos también, Jaime y Julia. Esa noche no ocurrió nada, porque nos retiramos directamente a un reservado para conversar y ponernos al día de todo lo que había pasado en este tiempo sin noticias de nosotros. Acordamos reunirnos en su casa el próximo fin de semana, pero eso es otra historia.

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