De joven en el tren Estrella nocturno mucho viajé,
con sus compartimentos cerrados y su pasillo lateral, la emoción contenía en mí.
Lástima que esa forma de viajar e ilusionar ya no esté presente,
con el avión y el AVE pocas experiencias amorosas podrás experimentar.
En uno de esos viajes una dama de mediana edad se ubicó enfrente de mí,
en el compartimento éramos varios pasajeros y entablamos una charla agradable.
La mujer era muy refinada y culta, y con su elocuencia me cautivó,
hablaba de diversos temas y capturó mi atención e interés.
La dama llevaba botas de tacón, falda larga plisada, blusa y abrigo de piel,
el cabello recogido en un moño, gafas y en su angelical rostro un leve maquillaje en tonos claros.
Conforme avanzaba la noche los pasajeros iban descendiendo,
ya en la madrugada, en aquel compartimento, solo quedábamos los dos y nos acomodábamos.
Me mencionó que su esposo, puntual, la esperaba en el andén,
era un hombre amable y educado. A todo asentía con agrado.
Tampoco escatimó elogios hacia mí, por ser amigable y cortés,
yo correspondí a los halagos. El coqueteo estaba en marcha. Lo tenía planeado.
Aprovechando que yo era un viajero de paso al cual nunca más cruzaría,
se animó a hacer algo que en su entorno laboral y social evitaría.
Ella, al bajar la cremallera, sacó mi miembro para que tomara aire,
empezó a estimularlo con fuerza, hasta ponerlo bien erecto.
Cubrió mi zona íntima con su abrigo por si alguien aparecía en el pasillo,
y sin perder el ritmo del movimiento, fue besando mi cuello, dándole brillo.
El tiempo se nos acababa y se quedó con ganas de tener relaciones conmigo,
pero era una experta manipulando situaciones comprometidas, logró impresionarme.
Finalmente llegué al clímax manchando su abrigo con una considerable eyaculación,
ella exprimió mi pene y luego limpió su mano en la tela absorbente.
Sin despeinarse ni desmaquillarse demasiado,
¡qué maravillosa experiencia íntima me ofreció!, quedé extasiado.
Decidimos salir del vagón por puertas diferentes,
le dio un rápido beso a su esposo y se alejó de mí, la muy traviesa.
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