En la ma帽ana de un martes nos encontr谩bamos solos en casa con mi esposa, el d铆a anterior hab铆a sido festivo y hab铆amos tomado algunas bebidas.
Aprovechando que ambos ten铆amos trabajo en la tarde, decidimos satisfacer nuestros deseos, desvest铆 a mi esposa en la cocina y le realic茅 sexo oral hasta que lleg贸 al cl铆max.
Luego nos dirigimos a nuestro dormitorio, donde ella se arrodill贸 en la cama y empez贸 a practicarme sexo oral de forma apasionada, succionando mi pene sin pausa. Posteriormente, adopt贸 la posici贸n de perrito, ofreci茅ndome su trasero y pidi茅ndome penetrarla. Su vagina estaba tan h煤meda que mi miembro entr贸 sin dificultad, primero despacio y luego incrementando el ritmo.
En medio de su 茅xtasis, mi esposa me solicit贸 que terminara en su boca, gem铆a con intensidad y me instaba a continuar. Cuando lleg贸 al orgasmo, aceler茅 mis movimientos y eyacul茅. Fue entonces que, al mirar hacia la puerta, descubrimos a la mujer de limpieza observando la escena. A pesar de la verg眉enza, no pude contener mi eyaculaci贸n, cubriendo el rostro, cabello y pecho de mi esposa con mi semen.
La se帽ora presenci贸 todo y se retir贸 sin decir palabra. Mi esposa, llena de semen, se levant贸, cerr贸 la puerta y ambos estallamos en carcajadas. A pesar del bochorno, la situaci贸n nos result贸 excitante. Mientras mi esposa se dirig铆a a la ducha, riendo, me coment贸: "驴C贸mo podremos mirarla a los ojos despu茅s de esto?". A lo que respond铆: "Despu茅s de ser vistos desnudos en acci贸n, ya no hay vuelta atr谩s".
Bajamos y procuramos desde entonces mantener las puertas cerradas con llave para evitar situaciones similares y poder entregarnos al amor sin contratiempos.
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