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Extorsionado por el personal de seguridad


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Para aquellos que han leído mis relatos anteriores, esta es la continuación de ellos. Alison, la joven de Seguridad Privada. Si han leído mis relatos anteriores, este es el continuación de los mismos.

Había transcurrido aproximadamente una semana desde nuestro encuentro con Silvia y todo estaba en calma hasta que un día llegó Alison, la chica de seguridad privada del lugar. Ella es venezolana (hay muchas personas que emigraron a esta zona, todas son muy respetuosas y se ganan el cariño de todos), morena, cabello negro, piel trigueña, alta, me llevaba como unos 10 cm, de complexión robusta, se la veía imponente y me dijo seriamente, mirándome a los ojos.

-Señor, tenemos que hablar usted y yo.

-Ven a mi oficina, ¿qué pasa Alison? ¿Hay algún problema?

-No sé si es un problema o no, pero usted sabe que debo revisar las cintas de vigilancia una vez por semana y elaborar un informe al respecto para redactar el reporte.

-Sí, ¿y qué tiene que ver eso conmigo?

-Es que mientras las revisaba, vi algo que llamó mi atención y no pude ignorarlo. Usted y la señora Silvia aparecen en esa grabación y usted sabe lo que hay en ese video.

Justo en ese momento, Silvia entró en la oficina sin anunciarse y al ver mi rostro de susto, dijo.

-¿Pasa algo aquí? Se percibe tensión en el ambiente.

-Nada, Silvia, estate tranquila. Después hablamos.

Por un momento, me quedé petrificado, sin decir palabra. No sabía qué responder y, al mismo tiempo, pensaba en cómo me iba a extorsionar, si quería dinero. Aunque sabía que si me chantajeaba, podría hablar con la empresa de seguridad y solicitar un cambio, aunque no sabía si había hecho una copia del video aún.

-Señor, usted sabe que llevo dos años aquí, vine sin pareja y hace mucho que no tengo nada.

-¿Nada de qué, Alison? (Tratando de aparentar que no sabía hacia dónde iba)

-Señor, no sé cómo decirlo. Usted siempre ha sido muy caballeroso y amable conmigo, y no quisiera faltarle al respeto.

-Tranquila, puedes decirme lo que sea, no me voy a enojar.

-¿Ve, mi trabajo es revisar las cámaras cada semana y, si no ocurre nada, las voy borrando.

En ese momento, tragué saliva al saber lo que había visto.

-Sí, lo sé (dije casi balbuceando).

-Bueno, vi algo suyo con la Sra. Silvia y borré la cinta porque no quiero comprometerlo.

Uff, sentí un alivio recorrer mi cuerpo por un momento, hasta que escuché un "pero".

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La miré fijamente y le dije.

-¿Pero, qué?

Abrí tanto los ojos que ella se quedó inmóvil.

-No, no es para que se enoje, pero antes de borrarla, hice una copia para mí y estaba tan sola que la vi. Bueno, uno también es humano.

En ese instante, mis pensamientos estaban a mil por hora, ideando muchas cosas. Sabía que si lo presionaba, lo tendría a mi disposición. Me levanté de mi sillón y me dirigí hacia donde Alison estaba sentada, miraba al suelo como si le diera vergüenza lo que me estaba contando. Le apoyé la mano en el hombro y una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo. ¡Guau, hacía mucho que no sentía algo así!

-Dime, ¿y lo que viste te gustó?

-La verdad, sí, señor. Desde que llegué no he estado con nadie.

-Pero, eso es mucho tiempo, cariño (tratando de relajarla para que se abriera más), ¿y no has encontrado a nadie que te atraiga?

-En realidad no, me cuesta acercarme a las personas debido a mi timidez, aunque no lo parezca.

-Tranquila y dime, ¿qué puedo hacer yo? (Por dentro, ya estaba pensando en todas las formas posibles de cómo quería tenerla).

-No sé cómo decirlo, pero usted es un caballero muy atento y veo cómo trata a las mujeres de aquí con mucho respeto.

Y eso me encanta

En ese momento, intuí que me estaba dando una oportunidad, así que tomé su mano y la acaricié con ambas manos para relajarla, ya que la veía tensa. Mis manos estaban calientes y las suyas frías como el hielo. Ella me miró y dijo:

"Qué manos calientes tiene, señor"

"No solo eso, corazón"

Se sonrojó, lo cual fue una señal de que iba por buen camino.

"Propongo algo: el viernes, después de cerrar, te llevo a casa y allí tomamos algo, charlamos un poco más y nos conocemos mejor. ¿Te parece bien?"

"Sí, señor. Creo que es lo mejor. Pero ahora debo volver al trabajo"

En cuanto se fue, ya estaba ansiando que llegara el viernes. No sé por qué no le dije que hoy... ¡Grrr! En ese momento, Silvia entró corriendo y me preguntó:

"¿Qué pasó?"

"Nada grave. Quédate tranquila. Solo vio nuestro video". Silvia se quedó helada. "Pero me dijo que lo borró porque no quería que tuviéramos problemas, ya que éramos muy amables con ella".

"¿Estás seguro?"

"Sí, quédate tranquila. No pasará nada"

Finalmente llegó el viernes y lo esperaba con muchas ansias, sabía que esa noche iba a ser genial. Las horas pasaban lentas, cada vez más lentas. Es curioso, cuanto más apurado estás, más lento parece pasar el tiempo.

Al llegar la hora de cierre, le pedí a Silvia que se fuera temprano y así lo hizo. Le agradecí y se fue. Nos dirigimos al estacionamiento, le abrí la puerta a Alison para que entrara. Había un ramo de flores para ella adentro, se lo entregué y me agradeció.

"¿Sigues nerviosa?"

"Un poco, creo"

"¿No era lo que querías, acaso?"

"Sí, sí, son solo los nervios. Hace mucho que no estaba con alguien"

"Tranquila, hoy será una hermosa noche"

Me indicó donde vivía y fuimos para allá. Era un pequeño departamento con un dormitorio, muy bien decorado y con un ambiente perfumado, especialmente preparado para esa noche.

"Ahora vuelvo", me dijo antes de dirigirse a su habitación.

"¿Quieres que ponga música mientras abro esta botella de vino?"

"Sí, me encantaría"

Se marchó, y mientras tanto, yo me quedé solo. Pasaba el tiempo y comencé a dudar si algo iba a suceder. Después de un rato, la vi salir y venir hacia mí directamente. Quedé sorprendido al verla así, estaba como una loba en celo. Nunca hubiera imaginado que debajo de su sencillo uniforme de camisa y pantalón había semejante mujer.

Llevaba un deshabillé negro transparente y debajo, un diminuto conjunto de encaje negro que apenas ocultaba nada. Mi erección fue tan intensa que el pantalón me apretaba, me puse de pie y le ofrecí una copa de vino. Brindamos y ella se la tomó de un solo trago, se la veía nerviosa pero decidida. Así que la invité a bailar un poco para relajarnos. La música suave y romántica nos envolvía, por lo que la abracé por la cintura para atraerla hacia mí. Ella correspondió abrazándome por el cuello con ambos brazos, mientras yo empezaba a besar su cuello. Poco a poco, la sensación de tener a un hombre a su lado parecía gustarle, mis manos acariciaban su espalda suavemente. En un instante, nuestras miradas se encontraron y nos dimos un beso profundo, nuestros cuerpos se soltaban cada vez más. Sin necesidad de decir nada más, mientras nos besábamos con pasión, mis manos se adueñaron de sus nalgas, las apreté con fuerza. Ella disfrutaba de la sensación y movía las caderas, agarré una de sus manos y la coloqué sobre mi entrepierna, ella comprendió y empezó a acariciarme.

"Papá, veo que no soy la única que estaba..."

deseante.

-Es que Alison, me encantas por completo y hoy serás completamente mía.

-Sí, papi, lo deseo y lo necesito.

-Ven (me desabrochó el pantalón y lo dejó caer), todo es tuyo.

Tomé su nuca y la guié hacia mi miembro. Sin dudarlo un segundo, se arrodilló, besó la punta y luego recorrió todo el tronco una y otra vez con sus carnosos labios. Abrió la boca de par en par y lo engulló de una vez, succionando tan fuerte que sentía que llegaría al clímax pronto, lo cual no era mi intención, pero no podía detenerla, estaba ansiosa por sexo y se notaba en sus movimientos un tanto torpes. En un instante, volvió a engullirlo casi hasta mis testículos, me miró a los ojos y me guiñó un ojo.

-¡Oh, cariño, qué delicia chupas! Me encanta, pero si sigues así, no voy a poder aguantar mucho más.

-Oh, eso suena tentador

Comenzó a masturbarme más rápido. Intentaba resistir, pero sabía que perdería la batalla.

-Ya no aguanto más, me voy a correr.

Intensificó la succión, exploté como nunca y ella lo disfrutó, tragándose hasta la última gota. Se incorporó, me miró y me dio un beso profundo, compartiendo mi semen. Fue la primera vez que experimentaba algo así, una sensación extraña pero, debo admitir, placentera.

-Ahora es mi turno y quiero aprovecharlo.

Así, la despojé de su ropa interior, desabroché su sostén y aprecié sus generosos senos, tan grandes que mis manos no podían abarcarlos por completo (siempre había estado con mujeres de pechos pequeños). Comencé a saborearlos, recorriendo sus pechos con mi lengua, provocando excitación al presionar uno de sus pezones entre mis dedos, mientras pellizcaba el otro. Se notaba su excitación por la respiración entrecortada.

Me detuve por un instante, la observé detalladamente y le dije:

-Vamos a tu habitación.

-No, ¿qué te parece aquí mismo?

-Quiero hacerte el amor en tu cama.

Tomé su mano y la conduje hacia allí. Mi sorpresa fue enorme al abrir la puerta, encontrándome con una cama grande, dos espejos enfrentados en las paredes, luces LED en el techo que cambiaban de color y un par de cámaras enfocadas en la cama. La miré y noté que se sentía un tanto avergonzada por lo que veía, ya que no parecía una mujer recatada, al contrario, guardaba más sorpresas de las que imaginaba.

-Vaya, ¿y esto?

-Como suelo estar sola, suelo conectarme a diferentes chats.

-Cada día me sorprendes más.

-Espero que no te incomode.

-¿En serio lo preguntas? Esto me excita aún más, cariño.

Cerré la puerta, dejé que las luces tenues coloreadas se encendieran y la recosté en la cama boca arriba, apoyando mi miembro en su trasero para que sintiera su calor. Estiré sus brazos y los sujeté con una mano, mientras la besaba de nuevo en el cuello, disfrutaba sus movimientos cada vez que movía la cabeza. Con la otra mano, acariciaba su cuerpo de lado, desde el pecho hasta los muslos; su piel era suave y firme. Mi miembro jugaba suavemente pero con firmeza en su entrepierna, mientras nos besábamos apasionadamente, nuestras lenguas danzaban buscando la lujuria, el inconfundible olor a sexo invadía la habitación.

-Papi, no aguanto más, quiero tenerte dentro de mí, ahh

Esas palabras fueron un éxtasis para mí, sabía que ya estaba en el punto exacto. Abrí sus piernas, busqué su entrada; su vulva estaba hinchada y muy lubricada. Froté ligeramente mi miembro para encontrar su entrada, ella empezaba a suspirar.

-¡Oh sí, mételo ya, no aguanto más, ahh

-Sí, cariño, es todo tuyo, lo tendrás toda la noche dentro, ¡siente qué ajustado estás!

-¡Oh sí, hace mucho...

que no estaba en compañía de nadie

-hoy vas a recuperar todo ese tiempo, corazón

Al entrar, se sentía cada vez más estrecho, y mientras avanzaba, ella gemía.

Con un solo empujón, la penetré hasta lo más profundo

-ah ahhh sí, qué placentero, cómo lo necesitaba ahhh

-sí, los dos lo ansiábamos mmmm

Inmediatamente comencé a moverme, sacándolo casi por completo y luego introduciéndolo nuevamente hasta el fondo, una y otra vez; qué sensación tan agradable. Luego aceleré los movimientos, las embestidas eran más intensas, mis testículos chocaban contra su trasero, el plaf plaf plas resonaba en la habitación.

-sí, más fuerte, no pares, papi, más duro, mmm, sí, así, ¡ahhh, ahhh, qué delicia!

La sujetaba de las caderas mientras la penetraba con todas mis fuerzas. Estaba ansiosa y deseaba más y más, se notaba que había pasado mucho tiempo sin estar con alguien y yo lo estaba disfrutando.

Empecé a estimular su esfínter con mi dedo pulgar mientras seguía penetrándola. Logré dilatarlo y deslizar la yema de mi dedo, lubricándolo con sus fluidos para luego dirigirlo a su ano, mi dedo entraba con mayor facilidad. Consegui introducir un segundo dedo y ella se excitaba más y más. Luego los retiré y enfoqué la punta de mi pene, la inserté y ella suspiró, deteniendo un poco su movimiento como si me estuviera invitando a seguir.

-despacio, amor, está muy estrecho

-tranquila, déjame hacerlo, tengo experiencia en esto, solo relájate

Mientras lo retiraba, lo deslizaba hacia su vagina para lubricarlo y luego apuntaba nuevamente a su ano, introduciéndolo poco a poco, repitiendo este proceso hasta lograr una penetración completa. Su ano estaba muy apretado, se notaba que había pasado mucho tiempo sin que nadie pasara por allí, y yo lo estaba disfrutando.

-mmm, sí, me vuelves loca, papi, lo necesitaba urgentemente

-y tú a mí, corazón

Entonces, cuando comenzó a mover su cadera, fue el momento de empezar el vaivén con movimientos suaves, sacando mi pene hasta la punta y luego volviéndolo a introducir por completo, repitiendo este movimiento varias veces hasta acelerar. Era un placer sentir la presión que ejercía su ano en mi pene, era como si lo succionara.

-aaay, sí, así, ¡ahhh, más fuerte, papi, más duro, ah, ¡ahhh!

Escucharla de esa manera me dio fuerzas que no sabía que tenía, continué intensificando el ritmo.

-sí, así, ¡papi, más, más, sí, ah, ¡ahhh! -me voy a correr y quiero llenarte el culo de leche

-sí, sí, lo quiero adentro, ah, mm, ¡ahhh!

-sí, tómala, mm, ah

-qué caliente, papi, qué delicioso está, ¡ahhh!

La pasión era tanta que comenzó a desbordarse por los costados, pero seguimos a pesar de ello, incrementando la intensidad hasta que mi cuerpo no pudo resistir más y me recosté sobre su espalda; ambos estábamos exhaustos y sudados.

Me acosté a su lado, ambos quedamos mirando al techo en silencio, como si fuera nuestro secreto compartido.

-gracias, papi, realmente lo necesitaba y me encantó

-a mí también me encantó, pero la noche es larga y yo aún no pienso irme

Después de recuperarnos, continuamos explorando diversas formas, ese fue el inicio de nuestro secreto. En el trabajo manteníamos nuestros roles, pero nos reuníamos muchas noches, incluso empezamos a grabarnos; eso lo contaré más adelante.

Me encantaría saber qué opinan, pueden escribirme a mi correo ([email protected]) o aquí mismo, siempre estoy al tanto de sus comentarios y recién estoy empezando a soltarme un poco más.

Gracias a todos por tomarse el tiempo de leer.

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